A veces es complicado convencer a la gente para que le den una oportunidad a uno de esos miles de grupos que se entremezclan y se pierden por el vasto mundo de Internet en cuanto te despistas un poco. Grupos con los que te cruzaste de casualidad tras un tímido puesto en alguna lista de mejores discos de vete tú a saber qué año y cuya descripción o portada te llamaron la atención, así que ni corto ni perezoso, ante tu insaciable curiosidad musical, decidiste darles una oportunidad. Y la sorpresa que te llevaste fue tan grata que decidiste seguirles la pista a partir de ese momento. Después de eso, añades al grupo a tu interminable lista de bandas a tener en cuenta, escuchas su disco durante un tiempo a la par que revisas sus anteriores trabajos, y ante la salida infinita de otros discos, acabas dejándolo un poco apartado y te acabas olvidando de ellos.

Pero de vez en cuando alguna pequeña reminiscencia te los devuelve, hasta que de repente te das cuenta de que han pasado tres años (hoy en día suficientes como para temerse lo peor o directamente lapidar a un grupo) y piensas “ostras, ¿pero estos siguen vivos?”, deseando que saquen un nuevo disco con el que vuelvan a encandilarte como ya hicieron una vez, pero sin ilusionarte demasiado por si acaso. Al final llega el día y uno no puede sino celebrarlo de la mejor manera, hablando de él e intentando que más personas se unan a la causa. Da igual si Cosmonauts cumplen con las expectativas en “A-OK!”, su cuarto disco de estudio. Lo que importa es que siguen aquí. Y nosotros no queremos abandonarlos.

“A-Ok!”: garage juvenil para revitalizar cuerpo y mente

¿Qué esperar de Cosmonauts? Guitarrazos por bandera, melodías pegadizas, tendencia a la improvisación y a la psicodelia y sobre todo, diversión antes que innovación.

Cosmonauts son una banda procedente de California, Estados Unidos, formada por Derek (guitarra y voz), Alex (guitarra y voz), James (bajo) y Mark (batería). El grupo ya lleva un puñado de años dando guerra, siendo “A-OK!” su cuarto disco tras tres años de silencio (salvo un pequeño EP) después de un muy notable trabajo titulado “Persona Non Grata” (2013), con el que realizarían una extensa gira junto a bandas como Night Beats, The Growlers, Holy Wave o Burnt Ones. Fijándonos en sus compañeros de gira y en su sello discográfico, Burger Records, podemos hacernos una idea de lo que podemos encontrar en un grupo como este. Guitarrazos por bandera, melodías pegadizas, tendencia a la improvisación y a la psicodelia y sobre todo, diversión antes que innovación. Una premisa sencilla, pero tan tremendamente efectiva como la de tantos grupos del género entre los que Cosmonauts han conseguido llamar nuestra atención especialmente. No es para menos ante un disco tan tremendamente juvenil como “A-OK!”, que ya desde su portada con esa chica haciéndose un selfie nos revela un conjunto de canciones tan fugaces como la propia juventud. Sus canciones suenan refrescantes y potentes, alcanzando en este disco un status casi de canción de estadio en determinados momentos.

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Sus canciones suenan refrescantes y potentes, alcanzando en este disco un status casi de canción de estadio en determinados momentos.

Y es que a diferencia de sus trabajos previos, desde su comienzo con “A-OK!” podemos percibir una serie de temas influenciados por un sonido britpop que se entremezcla con el garage y la psicodelia propias de las tierras americanas. Riffs brillantes que evocan un día soleado y una melodía de voz que tiende a arrastrar las sílabas y recurre al desamor, primer estandarte juvenil por excelencia, lamentándose en canciones melancólicamente alegres que se pueden disfrutar sin objeción alguna. Es en “Doom Generation” donde vuelven a caminar por terrenos psicodélicos con un ritmo de batería y bajo muy marcados, sintetizadores, guitarras atmosféricas cargadas de distorsión y juegos de voces entre Alex y Derek que combinan a la perfección. Canciones que hablan del pertenecer a una generación desamparada frente al mundo moderno y que debe actuar por sí misma para no ser absorbida.

Tras dos temas muy potentes suena “Party At Sunday”, en la que nos sorprenden con un tema lento en el que se entregan a las baladas pop pasándola por su filtro de psicodelia. Amores fugaces e irrepetibles que dejan sin aliento ni ganas para volver a caer en ellos. (“I felt in love but never again, I felt in love and I hated it). Las melodías britpop a lo Stone Roses vuelven a relucir en “Be-Bop-A-Loser”, otra de esas canciones cargadas de aroma post-adolescente, de veinteañero cansado de todo lo que le rodea y sin un rumbo fijo, tal y como el título sugiere.

En su cuarto largo Cosmonauts han conseguido confeccionar un trabajo muy compacto en el que pulen las virtudes de sus anteriores discos y recogen aún más influencias que anteriormente, pudiendo oír ecos del britpop noventero más guitarrero junto al clásico sonido garagero y psicodélico americano.

Cosmonauts se toman la licencia de experimentar con cualquier sonido que les apetece en este disco, coqueteando incluso con el dream pop y el shoegaze en “Short Wave Communication” para devolvernos después a la senda neo-psicodélica con “Heavenspeak”, en la que se dejan llevar por sus riffs y nos inducen en un viaje en coche bajo un cielo nublado. Es en temas como este donde más destacan, demostrando una capacidad soberbia para alcanzar un puesto mucho más alto que el que ahora mismo ocupan dentro de la escena musical. “Good Lucky Blessing” continúa por la senda psicodélica y recuerda a contemporáneos como Black Market Karma, con la diferencia de que Cosmonauts juegan mucho con las voces y con el low and loud, celebrando la vida una vez más (“nothing’s gonna touch me today, I feel OK, I feel OK). El resto del álbum revisita pasajes ya conocidos con otra pieza ensoñadora como “Cruisin’” o la psicodélica y etérea “Discophilia”, que se resiste a acabar y se extiende hasta pasar los siete minutos en un lamento de Alex por amistades rotas. Para su cierre nos dejan con una “Graffiti” algo más experimental, con los juegos de voces y unas guitarras mucho más ambientales, sin melodías ni riffs tan definidos hasta romper en un solo que eleva el tema con un Alex que sigue igual de despreocupado que siempre y sin ganas de encontrar un camino, con ese “we’re just fooling around que se repite incesantemente hasta su final.

En su cuarto largo Cosmonauts han conseguido confeccionar un trabajo muy compacto en el que pulen las virtudes de sus anteriores discos y recogen aún más influencias que anteriormente, pudiendo oír ecos del britpop noventero más guitarrero junto al clásico sonido garagero y psicodélico americano. Desde The Stone Roses hasta Spiritualized, Cosmonauts demuestran aquí un gusto por la melodía que ya asomaba tímidamente en su álbum previo, comulgando con todos y con nadie a la vez para al final ser ellos mismos. Y eso es lo que se respira en este disco. Ganas de hacer lo que les da la gana sin preocuparse de a dónde o a qué les pueda llevar. Porque al final, de eso se trata el ser joven, de sacarlo todo para liberarse aunque sea durante un suspiro. Y son discos como este los que te mantienen así o en todo caso te devuelven a ese estado dominado por ese sentimiento de liberación y apatía hacia todo lo que te rodea.

Cosmonauts – A-OK!

7.8

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En “A-OK!” encontramos a unos Cosmonauts deseosos de mantenerse jóvenes y así nos entregan un álbum fresco en el que su clásico sonido garagero americano se entremezcla con influencias del sonido británico, llevando un paso más allá el gusto por la melodía. Canciones pegadizas, guitarrazos radiantes y estribillos tarareables conforman un disco para el disfrute directo.

Up

  • La mezcla de sonidos, si bien no innovan, les distingue de otros grupos del estilo.
  • El toque fresco, desenfadado y juvenil, lo fácil que es disfrutar de discos así.
  • Los juegos de voces entre Alex y Derek quedan como un guante.

Down

  • A pesar de experimentar con más sonidos, sus recursos suelen repetirse.
  • Los temas en los que se salen más de madre no terminan de cuajar.
  • Se echan en falta más intercambios vocales entre Alex y Derek.