Cuando en el 97, don Liam Gallagher le dijo a Norman Blake de Teenage Fanclub que eran la segunda mejor banda del mundo (¿La primera? Oasis, claro), decidieron seguir aquel mantra de ‘si funciona, no lo toques’. ¿Para qué cambiar algo bendecido por un Gallagher y que hasta el momento iba bien? Ha tenido que llegar “Here”, el décimo álbum en la carrera de los escoceses, para romper un poco el molde y dejar entrar algo de luz e innovación en sus composiciones.

“Here” es camino conocido, pero presentado otra vez como algo nuevo

Teenage Fanclub han llevado una carrera constante. Empezaron fuerte, y aunque no han logrado emular aquel éxito de sus primeros y despreocupados álbumes, consiguieron establecer su parcela en el panorama musical y actuar desde allí. Sin grandes sobresaltos, no destacan pero tampoco se pierden, todo ello gracias a un estilo reposado que dista mucho de las guitarras fuzz y lo desordenado de “A Catholic Education” o “Bandwagonesque”. Todo comenzó a tomar forma a mitad de los 90, delimitando su estilo a un sonido muy marcado en el que no encontraban la necesidad de ir más allá y experimentar.

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Un disco más en su línea. Melodías simples, guitarras dando rasgueos tranquilamente y suaves melodías vocales. Lo que hace ligeramente mejor a este álbum es que, aun repitiéndose, han sabido salir de su zona de confort.

Pero en “Here”, como decimos su décimo álbum, parece haber una mayor madurez e interés por llegar más lejos. Hay momentos en los que salen de su zona de confort y dotan a este álbum de un sonido más pleno. ¿Primera muestra? “I’m in Love”, que abre con esos rasgueos habituales del grupo para entrar en una primera estrofa poderosa. Es un tema alegre con letra empalagosa que no puedes dejar de repetir por la maestría con la que se canta. “Thin Air”, la primera entrega de una trilogía que sigue la vena energética del álbum, continúa con una melodía despreocupada, con solos de guitarra, una batería saltarina y un vocal que te envuelve y te lleva sosegadamente hasta “Hold On”, algo más tranquila y lineal que cede el protagonismo al mensaje (“Hold on to your dreams”). El fade con el que cierra vuelve a la vida con “The Darkest Part Of The Night”, que pone fin a esta primera parte del trabajo con una melodía luminosa de guitarra acompañada por violines.

Lo que encontramos a continuación son temas donde abandonan la zona de confort de la que hablaba al principio. Todo empieza en “I Have Nothing More To Say”, con una guitarra conectada a un phaser y acompañada de teclados ligeros que hace pensar en una psicodelia suave. El solo del final, algo sucio y distorsionado, parece un guiño a esos primeros Teenage Fanclub más despreocupados. Por su parte, “I Was Beautiful When I Was Alive” es menos etéreo que el tema anterior, y nos conquista con su comienzo suave en contraposición a un final de mayor punch.

Aunque hay algún que otro patinazo en forma de corte demasiado largo y lineal, es un trabajo sólido en su conjunto y fácil de escuchar.

Llegamos al tema más largo del álbum, “The First Sight”, mereciendo la pena su duración de cinco minutos. Fantásticos estribillos aderezados con los vientos metales, solos de guitarra y estrofas con un punteo simple y claro. La cara B es “Live In The Moment”, track que podría haber ofrecido mucho más aprovechando los silencios previos a estrofas que habrían dado bastante juego. Después de este momento más enérgico, el elepé cambia de tercio con “Steady State”, un corte protagonizado por una acústica suave y detalles de sintetizador. Tal vez algo extensa para lo poco que ofrece, pero enseguida aparece “It’s a Sign” con más cuerpo, más guitarras eléctricas y un estribillo pegadizo donde repiten hasta la saciedad el título. El  trabajo empieza a cerrar en “With You”, una pieza oscura, introspectiva y simple en estructura, con un solo de teclado final que nos lleva a “Connected To Life”, una bella mezcla de britrock pausado con instrumentación post-rock en estribillos y puentes.

Lo decía al principio: Teenage Fanclub gestan un disco más en su línea, con la misma fórmula que les ha funcionado hasta el momento. Melodías simples, guitarras dando rasgueos tranquilamente y suaves melodías vocales. Lo que hace ligeramente mejor a este álbum es que, aun repitiéndose, han sabido salir de su zona de confort. Han dejado atrás las épocas en las que se dedicaban a hacer exploraciones melódicas con una guitarra conectada a un pedal de fuzz, ahora el cuerpo les pide temas más tranquilos. Aunque hay algún que otro patinazo en forma de corte demasiado largo y lineal, es un trabajo sólido en su conjunto y fácil de escuchar. ¿Va a trascender “Here”? Probablemente no, pero es un rescoldo del britrock más tranquilo de guitarras pre-eclosión de Radiohead, y en un mundo marcado por su influencia, una muestra más de lo que había antes de que llegaran ellos se agradece.

Teenage Fanclub – Here

7.0

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Teenage Fanclub son uno de esos grupos que firman un sonido muy concreto y casi inmutable. Ignoran las nuevas tendencias, ellos tienen claro que seguirán por la vena del britrock tranquilo que les llevó a la fama en un primer momento. Bajo esta perspectiva llega su décimo álbum, “Here”, que mantiene su esencia original añadiendo alguna que otra leve sorpresa.

Up

  • Siguen sonando igual que siempre.
  • Las experimentaciones tranquilas del final, con efectos y guitarras atmosféricas.
  • “I’m In Love” es muy buen tema.

Down

  • Siguen sonando igual que siempre.
  • “Hold On” es absolutamente prescindible por lo lineal de su melodía.
  • Deberían editar temas como “Steady State” y dejarlo en algo más concreto.