La idiosincrasia inglesa siempre me ha resultado un fenómeno sociológico fascinante. Viviendo en un archipiélago marcado por el clima adverso, la escasez de medios naturales y el aislamiento completo del resto del mundo, los habitantes de las islas británicas han tendido siempre a ser adalides de revoluciones de fundamental importancia tanto en el campo científico, como en el filosófico y el político-económico. Esta afirmación se puede extender sin duda a la música: desde Elgar y Purcell a The Beatles y The Rolling Stones, pasando por Led Zeppelin, Pink Floyd y los Sex Pistols; lo cierto es que los ingleses siempre encuentran una manera de darle la vuelta a la situación dominante. Fue precisamente gracias a este factor que a finales de 1970 se desarrollaría el rompedor género musical que más tarde pasaría a denominarse como afterpunk o post-punk. Caracterizado por su eclecticismo sonoro, su amplitud como etiqueta y unas letras de alto contenido satírico y pesimista, probablemente sea el post-punk uno de los géneros que mejor han definido la personalidad del británico: la niebla y los nubarrones ingleses envuelven la música de Joy Division, el crudo humor inglés domina cada línea de los Gang of Four, The Smiths retrataban la juventud del Manchester de la época de Thatcher en su “The Queen is Dead”…

Mientras que muchas bandas han intentado durante años rescatar en sus canciones la esencia de este post-punk ochentero tan característico, pocas han conseguido hacerlo de una manera tan fiel a sus raíces, pero al mismo tiempo mostrando un estilo tan original como el que Eagulls ofrecían en su LP homónimo allá por el año 2014. Con un sonido crudo, de letras oscuras y pesimistas, “Eagulls” conseguía sin duda levantar muchas cejas como álbum debut, consiguiéndole a la banda un puesto ascendente en la escena internacional.

«Ullages”: un indeciso paso hacia adelante

En mayo de este año veía la luz el esperado segundo álbum de la banda, “Ullages”, situándose bajo el foco de atención de todos aquellos que, después de su exitoso debut, se preguntaban por la dirección que la banda tomaría. El título del larga duración, que no es más que una reordenación de las letras del propio nombre del grupo, lo dice todo: manteniendo el pesimismo y la rabia que caracterizó su primer LP como materia prima, Eagulls han optado en este álbum por una reinvención de su sonido, buscando la textura, dinámica y profundidad que no encontramos en “Eagulls”. En palabras de los componentes del grupo, con “Ullages” buscaban pasar del ‘2-D’ al ‘3-D’. El segundo álbum de Eagulls supone pues un salto cualitativo para la banda, que pretende dejar su adolescencia musical para introducirse lentamente en un sonido más adulto.

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Manteniendo el pesimismo y la rabia que caracterizó su primer LP como materia prima, Eagulls han optado en este álbum por una reinvención de su sonido, buscando la textura, dinámica y profundidad que no encontramos en “Eagulls”.

Cuando las primeras notas de “Heads or Tails” comenzaron a resonar en mis altavoces, todo parecía apuntar en la dirección correcta. Con un sonido potente y reverberado, el primer track evoca a la perfección la imagen de la reverberante iglesia de Leeds en la que tuvieron lugar las sesiones de grabación del disco. Probablemente sea este corte uno de los más homogéneos y atractivos del álbum, lo que puede deberse en gran medida a su condición de obertura, algo que le dota de una frescura que, desgraciadamente, se va desvaneciendo conforme avanza la escucha del álbum. Aunque “Heads or Tails” supone una buena introducción a “Ullages”, será sólo con las primeras notas de “Euphoria” con las que la naturaleza del disco quedará claramente plasmada. La razón por la que esta reseña empieza haciendo referencia al post-punk de los ochenta es precisamente por la fuerte presencia de este género/movimiento en el ADN del compacto. Cuando empecé a buscar entrevistas y reseñas con las que poder contextualizar este disco, me propuse como acto de rebeldía usar las comparaciones con otros grupos lo mínimo posible, puesto que era imposible leer una reseña sin que un grupo icónico de los ochenta fuera mencionado sistemáticamente. Sin embargo, fue al llegar a este segundo tema cuando toda intención que pudiera tener se fue al traste, pues “Euphoria” no puede dejar de parecerme una versión de “Just Like Heaven” de The Cure pasado por el filtro pesimista de George Mitchell, una sensación que no para de repetirse a lo largo del LP.

“Ullages” puede ser considerado como el producto de un proceso de exploración que plantea más interrogantes que respuestas. Pese a que es de felicitar que la banda haya sido capaz de salirse de su zona de confort para explorar otros sonidos, el material resultante no parece convencer en muchas ocasiones.

El tercer corte del trabajo, “My Life in Rewind”, fue el escogido para ser lanzado como segundo adelanto de “Ullages” el pasado febrero. En la letra de este tema volvemos a encontrarnos con una de esas expresiones de angustia casi adolescente (“painting with tears from my eyes”), que no para de darle vueltas al mismo tema una y otra vez: me arrepiento de mis errores, qué pasaría si no lo hubiera hecho. A esto se añade una languidez musical que hace que la canción más bien se arrastre a duras penas hasta su final, sin mostrar en ningún momento aunque sea un amago de coger impulso. Tras ésta, el disco abandona momentáneamente su tónica general para introducir unos toques muy dreamy que predominan tanto en interludio “Harpstrings” como en la inmediatamente posterior “Velvet”, ambas con un toque en lo instrumental que recuerda casi a la neo-psicodelia de Travis Bretzer. Esto, sin embargo, sigue sin encajarme con un cantante que parece limitarse a cantar sobre una base musical sin llegar a formar parte homogénea de ésta, lo que es una pena, puesto que de alguna manera aliena al oyente de unos temas que de otra manera podrían ser mucho más atmosféricos y envolventes.

Psalms”, ecuador del álbum, constituye otro de los temas homenaje más evidentes del álbum, con una influencia inconfundible de The Smiths y un trémolo que casi parece pertenecer al mismísimo Johnny Marr. Aquí tambien vuelve a atacar el pesimismo púber al que muchas veces parecen estar inevitablemente ligados Eagulls (“Is our future gray like the slabs on our drives”), hablando en este tema de la inevitabilidad del destino a través del símbolo de las líneas en la palma de las manos, lo que no deja de oler un poco a idea caducada.

Canciones como “Lemontrees”, “Blume” e incluso “Heads or Tails” son propuestas interesantes que, sin despegarse del todo de ese sonido revival del disco, muestran al mismo tiempo la latente personalidad de un grupo cuya identidad lucha por salir a la luz.

En “Blume” volvemos a encontrarnos con uno de esos bajos Joy Division que predominan a lo largo de todo el álbum, aunque sorprendentemente sea éste uno de los temas menos repetitivos del disco. Este corte abre una sucesión de tracks bastante potentes, entre los que encontramos “Skipping” (¿hola, Depeche Mode?) y “Lemontrees”, contando este último con uno de los estribillos con más fuerza del disco y que huele inevitablemente a himno indispensable de directo.

Aisles” y “White Lie Lullabies” ponen el broche final a “Ullages” sin hacer una aportación realmente interesante al disco. Con una estructura ascendente muy parecida que añade densidad atmosférica conforme los temas se desarrollan, la consecución de estos cortes hace que se anulen mutuamente, pues parecen dos versiones de una misma idea. En mi opinión, mientras que cortes como “Lemontrees” podrían haber dotado al final del disco de mucha más fuerza, estos temas abocados al olvido desmerecen un álbum con varios momentos interesantes a lo largo de su tracklist.

“Ullages” puede ser considerado como el producto de un proceso de exploración que plantea más interrogantes que respuestas. Pese a que es de felicitar que la banda haya sido capaz de salirse de su zona de confort para explorar otros sonidos, el material resultante no parece convencer en muchas ocasiones. Su sonido, que toma prestado demasiado de otros grupos, a veces resulta tan parecido a éstos que incluso puede llegar a dar sensación casi de karaoke chino. Esto se ve acentuado por una mezcla heterogénea en la que la voz de George Mitchell muchas veces parece despegarse de la instrumental, algo a lo que probablemente no ha ayudado el hecho de que el álbum no se grabara en directo, al contrario que se hiciera con su elepé debut.

Sin embargo, este segundo trabajo propone un material lo suficientemente interesante como para mantener un ojo en la banda de Leeds, que parece ser de todo menos conformista. Canciones como “Lemontrees”, “Blume” e incluso “Heads or Tails” son propuestas interesantes que, sin despegarse del todo de ese sonido revival del disco, muestran al mismo tiempo la latente personalidad de un grupo cuya identidad lucha por salir a la luz. Esperemos que esto se traduzca algún día en un trabajo en el que los británicos usen sus influencias musicales para progresar en vez de volver a los ochenta.

Eagulls – Ullages

5.7

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Eagulls vuelven a la carga con un álbum que, sin moverse del post-punk, bebe de influencias muy diferentes a las de su debut, desarrollando un sonido mucho más cercano a bandas como The Cure, The Smiths o los Cocteau Twins. La influencia de estos grupos llega en ocasiones a ser excesiva, creando una sensación de revival de la que es difícil desprenderse.

Up

  • El grupo ha madurado líricamente.
  • La evolución de su sonido es evidente, dando lugar a canciones mucho más atmosféricas que presentan más textura y tonalidad.
  • Logran traer de vuelta un sonido ochentero sin que este suene excesivamente aburrido o desfasado.

Down

  • Algunas de sus canciones se hacen inevitablemente lánguidas y con poco fuelle.
  • La evolución de su sonido se percibe más como un paso intermedio que como un destino final.
  • El registro de voz de George Mitchell no parece concordar al 100% con la instrumental, lo que rompe la conexión del oyente con la canción en cierta manera.
  • En ocasiones el disco presenta una influencia revival demasiado evidente, lo que puede dar sensación de karaoke.