Lo de Lady Gaga y “Perfect Illusion” era la crónica de un regreso perfecto. Estaban todos los ingredientes servidos en bandeja: por un lado una buena dosis de hype debido a las ganas que existían en el mundo del pop por una nueva entrega de Lady Gaga al quedar “ARTPOP” (2013) algo distante. Por otro, tenía un ‘Dream Team’ como equipo de productores: Mark Ronson, Kevin Parker y BloodPop.

¿El resultado? Decepcionante, al menos para el que escribe estas líneas. Fue una impresión inmediata, por lo que decidí darle alguna oportunidad más para ver si calaba con el tiempo. Dejé pasar unas horas desde la primera vez que lo escuché para prepararme y volví a reproducir el tema. Ningún atisbo de mejoría; es más, los errores se acrecentaban. Pero, ¿cuáles son estos errores? Diría que el principal es que no supera las expectativas creadas por los colaboradores con los que contaba. Mark Ronson firmó a finales de 2014 “UpTown Funk!”, mientras Kevin Parker gestó con Tame Impala “Currents”, uno de los álbumes más aclamados de 2015 (aunque aquí nos quedamos a medias), y por su parte BloodPop ha producido “Go” de Grimes y ha colaborado con Madonna en “Rebel Heart”. Por último, aunque pueda quedar en un plano más anecdótico, cabe destacar el trabajo de Josh Homme a la guitarra (con una carrera al frente de Queens of the Stone Age que habla por sí misma).

Parker y Ronson ponen el piloto automático y se despreocupan del resto

Lady Gaga quiere ir un paso más allá y lograr un pop trascendental, que marque el camino de las divas del pop actuales. No lo ha conseguido. Ha ideado un tema que, melódicamente, quiere ser todo y es nada. Con el equipo que tenía podría haber tirado hacia algo más marcado por el funk gracias a Ronson, hacia un pop psicodélico cortesía de Kevin Parker o, lo más viable, haber gestado su propio 80’s revival dotándole de un giro rockero gracias a todo el elenco de artistas con el que contaba. Podría, en definitiva, haber dado más peso a lo que ha llevado a sus colaboradores a triunfar a nivel mundial. Pero no hay nada de eso. Tenemos o bien a unos colaboradores no inspirados o a una Lady Gaga que ansiaba tanto su regreso al panorama pop y a la radio que ha querido condensar una idea original al máximo; y es imposible pedírselo a alguien como Parker, que firmó “Let It Happen” con 7 minutos de duración. Es precisamente algo que también falta en este tema: tiempo y espacio. Falta un desarrollo que justifique esos cambios de tono, que es lo único que se podría justificar, porque la mezcla, horrible, no tiene perdón alguno.

Por otro lado, nos ha querido entregar un tema que no camina por excentricidades. Una mayor apuesta por el contenido y no por la forma. Admirable desde luego, pero aquí el contenido es de la profundidad de un charco. Es un tema que suena insustancial, en el que falla tanto la cohesión entre la instrumentación y la voz que las primeras escuchas me hacían pensar que estaba frente a una demo filtrada y no ante la versión final. La mayor culpable de ello es la parte vocal, que es de lo peor que ha podido hacer Lady Gaga. ¿Sabéis de aquel vídeo de Florence Welch algo perjudicada por el alcohol cantando en un club al lado de su casa “Get Lucky”? Pues algo así hace Lady Gaga pero sobria. Intenta sonar visceral y dolida, pero suena tan falsa que sólo veo “Perfect Illusion” como una canción de petardeo que cantarías en un club bajo los efectos del alcohol. Oh, vaya, la primera interpretación de “Perfect Illusion” ha sido en estas condiciones.

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Una carta de presentación sin forma ni fondo

¿Es este el single de regreso que merecía el público de Lady Gaga? No, aunque sus fans estén perdiendo la cabeza por esta canción. ¿Es este el tema de adelanto que merece el nuevo álbum de Lady Gaga? Tampoco. Si nos fijamos en los primeros singles de sus elepés, todos han tenido una repercusión en el contexto que les rodeaba: “Just Dance” fue una revolución pop con la que marcó un nuevo camino a seguir. “Bad Romance” fue la culminación de la excentricidad en su carrera. “Born This Way” es el himno gay por excelencia debido a su letra de aceptación. En “Applause” las cosas empezaron a aflojar pero aún era una canción que se dejaba escuchar y contenía una ligera crítica a la vida bajo los focos. Pero, ¿tiene “Perfect Illusion” algo trascendental? ¿Tiene mensaje o melodías que marquen tendencia? Leí un tuit que decía que, a partir de ahora y hasta pasados unos años, todas las canciones pop tendrían un último estribillo donde la melodía subiría un par de tonos. ¿Es este su legado entonces?

Y, ahora, la gran pregunta: ¿qué nos podremos encontrar en este nuevo álbum? Realmente, en este sí podemos esperar una verdadera muestra de arte y pop y no lo que entregó en su anterior trabajo.  Al menos sobre el papel y si no encontramos temas a medio hacer como este. Tan sólo hay que fijarse en los colaboradores: Nile Rodgers, Father John Misty, Beck, un dúo con Florence Welch… Con tales nombres busca una madurez estilística de la mano de personalidades consagradas en el panorama musical. Lo único que cabe preguntarse después de ver “Perfect Illusion” es si realmente ha alcanzando esta madurez o si Lady Gaga avanza por un camino del que ni ella conoce su destino.

Seguidores ciegos y melodías vacías, ¿para qué dar más?

En cualquier caso, mientras procesa esa lucha interna en la que busca una nueva identidad que no juegue con los excesos ni con los desaires de diva pop, sus fans la siguen a ciegas. La mayoría no conocen los nombres que he mencionado en el párrafo anterior, así que no son capaces de entender lo mucho de sí que podría haber dado “Perfect Illusion”. La ristra de colaboradores de excepción queda ajena a ellos, es material para que la crítica tengamos algo de lo que hablar. Sus seguidores alabarán cada tema que saque, estarán tan cegados por el retorno de su ídola que no verán la mediocridad que nos entregará; y para muestra, las reacciones de “Perfect Illusion”.