Oh Pep!: «Nuestras influencias vienen de la idea de no estancarnos en un género en particular»

El folk se ha dejado llevar por otros caminos de la mano de Oh Pep!, que después de tres extended plays se han lanzado al formato de larga duración con “Stadium Cake”, un álbum innovador dentro de su género, redondo y muy bien llevado, como ya vimos en nuestra anterior reseña. Pero es evidente que en España no sabemos tanto de este grupo como nos gustaría, así que gracias a Pepita Emmerichs (mandolina, violín, coros y co-fundadora de la banda junto con Olivia Hally), que nos ofreció una entrevista, hemos podido averiguar algunos detalles interesantes sobre el grupo, sus orígenes, sus letras y su futuro, además de dejar caer off the record que tal vez pasen a tocar por España.

Nadie diría que Pepita es la mitad de una banda que ha cosechado éxitos no sólo en Australia, sino en Canadá y EEUU, viendo la sencillez y el lujo de detalles que ofrece con una sonrisa a nuestras preguntas. Además, pocas cosas podrían resultar más espontáneas a 15.000 kilómetros de distancia que una conversación por Skype entre un estudio y un aeropuerto, pero la amigable amabilidad de Pepita hace que esos detalles pierdan toda importancia. Para un entrevistador novato, pocas cosas inspiran más confianza.

Si alguien escucha “Stadium Cake” después de vuestros viejos EPs, como “Living”, notará una enorme diferencia. ¿Podría seguir diciéndose que vuestro estilo es folk?

Creo que el elemento folk viene dado por la instrumentación. Siempre hemos escrito canciones pop, pero hemos crecido con estos instrumentos, así que acabamos tocándolos con la música que escribíamos. Además, hemos crecido como banda probando diferentes sonidos, y terminamos utilizando estos instrumentos, que tienen una influencia folk.

¿Cuáles han sido vuestras principales influencias para este nuevo proyecto? ¿Son las mismas que ya teníais o habéis descubierto alguna otra música?

Siempre estamos aprendiendo de otros artistas. Esencialmente, nuestra influencia no viene de una sola cosa, sino de la idea de no quedarnos estancadas en un género en particular, y tomar decisiones con la música que normalmente no te esperarías. Escuchamos artistas que hacen esa clase de cosas y pensamos “oh, Dios mío, eso es increíble”. También Olivia y yo nos conocimos cuando íbamos a una academia de música clásica, y tocar esa música y estudiarla fue una gran influencia para nosotras. También tocábamos música old-time, tradicional: americana, bluegrass, folk… Cuando yo estudiaba jazz, Olivia llevaba mucho tiempo metida en el country, así que eso también ha influido bastante.

Tocar con mucha gente da una idea de cómo siente cada uno la música o qué ideas pueden ponerse sobre la mesa.

¿Habéis cambiado la manera de componer debido a los cambios en la agrupación de la banda o se ha mantenido igual desde que tocabais como dúo?

Uf, esa es una pregunta complicada. Creo que o bien Olivia y yo escribimos las canciones juntas, o quizá una hace el 90% y se la enseña al resto para terminarla juntos, o se hace 50/50, o lo hacemos entre todos, o es una combinación de todas esas ideas… Eso se ha mantenido igual. Creo que la manera en la que organizamos los temas ha cambiado porque somos diferentes músicos, y tocar con mucha gente da una idea de cómo siente cada uno la música o qué ideas pueden ponerse sobre la mesa. Pero creo que, en general, lo bonito de tocar con varios músicos es que cambia la forma de componer, especialmente respecto al bajo y la batería.

Esta pregunta ya es un poco más personal. Sinceramente, ¿de qué trata “Stadium Cake”? ¿Cuenta una historia, hay varias diferentes… es incluso un álbum conceptual?

Bueno, no es particularmente un álbum conceptual, pero creo que cuando lo escuchas entero sientes que pasa por un montón de emociones. Como un torbellino. La canción más antigua tiene un par de años, y la más reciente la escribimos justo antes de entrar en el estudio, el pasado agosto. Así que creo que son todas canciones bastante nuevas, que fueron escritas en una época en la que… crecimos. Olivia y yo terminamos la universidad, además estuvimos en un viaje muy largo, de cinco meses, por Europa y Norteamérica, así que experimentamos muchas cosas. Es un álbum emocional, pero no es un disco conceptual.

Por ejemplo, yo percibí que “Tea Milk & Honey” trataba sobre una ruptura, mientras que “Afterwards” hablaba sobre esas mismas personas encontrándose tiempo después de forma más madura, como un crecimiento emocional. No sé hasta qué punto es correcto…

Me encanta que sintieses eso, creo que lo de crecer es algo muy presente en el disco, pasar por todas esas emociones… Es interesante. Yo creo que no va sobre una relación en particular, tenía más que ver con algunos sucesos de nuestras vidas, y Olivia y yo vimos cómo ambas situaciones sucedían a la vez, aunque fueran diferentes.

Vuestra música siempre se ha mantenido alejada de lo que en su momento fue hipster y trendy. ¿Cómo afectó eso a vuestro estilo?

Siempre hemos estado escribiendo música para nosotras, nunca sentimos ninguna conexión con lo que estaba de moda en el momento ni nada del estilo. Estábamos aprendiendo diferentes estilos, contemporáneos, populares, sin quedarnos paradas en una tendencia particular. Creo que no elegimos estar fuera de la moda, simplemente sucedió que no fuésemos parte de ese mundo.

Habéis estado haciendo música durante cinco años. ¿Cómo han reaccionado vuestros fans ante el nuevo álbum, comparándolo con los EPs?

Bueno… creo que les ha gustado. Nuestras familias y nuestros fans nos han dado su apoyo con todo lo que hacíamos, y creo somos muy afortunadas por ello. No creo que tengan ningún favorito de los discos antiguos… así que creo que les gusta. Espero.

¿Escucharemos un nuevo elepé de Oh Pep! en el futuro?

Sí, por supuesto. Definitivamente habrá más discos. Cuando hemos estado de gira hemos escrito, pero sobre todo estando en casa. Con algo de suerte, habrá un nuevo álbum.