La carrera del músico solista puede resultar para muchas personas un paseo por la fría y dura estepa creativa, en la que el cien por cien del futuro de tu proyecto depende exclusivamente de ti. Es cierto que siempre se cuenta con ayuda, pero a la hora de componer, el artista se enfrenta al temido folio en blanco con la responsabilidad de que lo que surja de ahí tiene que ser mejor que lo que salga de otras bandas compuestas por más personas. Tiene que llamar la atención y enganchar a la gente, y qué mejor manera de lograrlo que sacar un debut en el que el instrumento principal es el bajo eléctrico. Una apuesta arriesgada que ha funcionado de manera muy positiva y que ha ayudado a Java a impartir clases maestras de su instrumento predilecto bolo tras bolo. Como no podía ser de otra manera, esto ha llamado la atención de los oídos de El Quinto Beatle, razón de sobra para que sea nuestro siguiente artista en The Cavern.

El madrileño ha dado el salto a un proyecto en solitario tras probar suerte en alguna que otra banda de la capital española. Con su EP “Spaghetti Western” ha logrado plasmar con una notable eficacia su talento compositivo y ha conseguido enamorar a los asistentes de sus recitales, con especial mención al famoso tour madrileño de salas de música, entre las que destacan algunas como La Cocina. Sus influencias pasan por grupos como The Black Keys o Tame Impala, y es que de Kevin Parker toma una importante corriente psicodélica que aparece en varios momentos de su debut y que se plasma de manera inequívoca en canciones como “Teniamos un Plan”, donde el sintetizador rasga el final del disco para dotarlo de un esplendido aire de desconcierto y psicodelia.

Con un directo intencionadamente diferente al sonido de estudio, Juan Java se ha logrado rodear de músicos como Jero, Martha o Cristian que le ayudan a plasmar su música en salas y festivales como el reciente Sonorama Ribera 2016. Esta última experiencia ha marcado significativamente el rumbo de Juan y su banda y afrontan los próximos meses guiados por un par de temas que aproximarán al artista a su nuevo trabajo.

¿Qué aspectos positivos y negativos tiene ser un artista en solitario respecto a estar en un grupo?

Lo primero es que, para lo bueno y para lo malo, tú tomas todas las decisiones. Cuando estás en una banda necesitas tener una opinión de grupo y es más complicado estar de acuerdo en todas las decisiones artísticas y logísticas que se deben de tomar al llevar a cabo un proyecto musical. Lo más negativo quizá sea que el hecho de que todo el peso caiga sobre ti, algo que, a veces, hace que te sientas más presionado y te preocupas más.

En “Spaghetti Western” tú has sido la única persona que ha tocado todos los instrumentos que se escuchan en el EP. ¿Agota tener triple o cuádruple trabajo respecto al de otros músicos?

No, a mí personalmente no me agota. Para mí este es un aspecto positivo, porque tardaría más en explicar a un miembro de mi banda cómo quiero que suene una canción. Al tocar yo todos los instrumentos todo es más fácil. Me siento muy cómodo trabajando solo en el estudio y disfruto mucho investigando diferentes tipos de sonido con todos los instrumentos que puedo.

Aunque seas un artista en solitario siempre es imprescindible una ayuda de fuera.

En el tema instrumental y compositivo eres autosuficiente pero, ¿has tenido algún tipo de ayuda en la producción y mezcla del EP?

Sí, aunque seas un artista en solitario siempre es imprescindible una ayuda exterior que te sirva no sólo en el aspecto técnico, sino que también esté ahí a la hora de tomar decisiones. En mi caso, esa persona es Fran Garzón. A él ya le conocía de antes, cuando grabamos con otro grupo en el que estaba yo, y cuando tuve la primera hornada de maquetas se las enseñé y le gustaron mucho. Su colaboración siempre ha sido muy importante porque cuando estás en el proceso de producción, composición, ecualización y mezclas necesitas que venga alguien y te diga si va bien o mal. Me ayuda a vislumbrar con más facilidad mis errores y a repararlos cuando aún se puede.

Imagino que tienes una banda para el directo. ¿No sentías cierta preocupación o miedo (en especial al principio) a que el sonido no fuese igual al no poder tocar tú todos los instrumentos en el escenario?

Sentí mucha ansiedad y ganas de encontrar a la gente correcta y, de hecho, fue uno de los pasos más importantes y a lo que más tiempo dedicamos. Es difícil encontrar  a una serie de personas que se ajusten a como quería sonar yo en directo. Tuve mucha suerte y conseguí encontrar lo que quería, y a día de hoy es una de las cosas por las que más contento estoy de mi proyecto. Conseguí contar con la ayuda de personas como Christian o Martha Ramos en directo y es estupendo. Aunque también quiero dejar claro que no soy de esos artistas a los que les gusta trasladar lo que suena en el estudio al directo. Considero que son dos planos muy distintos. En el directo, aunque debes tener unos puntos claros sobre qué línea va a seguir, tienes que dejar libertad a los músicos para que ellos aporten su granito de arena. Eso es lo bonito del directo.

¿Y estos músicos tomarán partido en el estudio para el siguiente trabajo o seguirán cumpliendo su función sólo en directo?

Puede que pasen al estudio, aunque ahora mismo no lo pienso demasiado. Como te he dicho, me encuentro muy a gusto estando solo en el estudio. Pero, desde luego, no estoy cerrado a hacer alguna vez algún LP o EP con la banda.

“Spaghetti Western” quizá sea uno de los pocos álbumes que podemos encontrar ahora mismo, dentro del rock, donde la guitarra no aparece. ¿Cómo se puede grabar un disco exclusivamente con el bajo?

No es muy complicado y creo que ha sido una de las claves de este debut. Yo toco la guitarra, pero mi instrumento es el bajo y me considero bajista por encima de cualquier cosa. El otro punto clave para sacar un disco así es la composición. Decidimos que sería más positivo prescindir de los típicos sonidos de guitarra acústica y acordes en favor de un bajo que crease muchas melodías y riffs. Lo planteé así desde el principio y cuando tuve un par de canciones que me funcionaron no fue muy laborioso sacar el resto. Creo que esta forma de crear música da originalidad al álbum y hace que yo me sienta más cómodo en el directo al tocar un instrumento que domino más que cualquiera.

¿Hay algún artista que influyese tanto en Juan Java que le inspirase a dar el salto a una carrera solista?

Bueno, hay un grupo que me influyó mucho a la hora de componer cuando dejé mi antigua banda. Este grupo fueron los Black Keys. Cuando empecé a componer para mi nuevo proyecto me compré los LPs de “El Camino” y “Brothers” y estuve con ellos muy a tope. Además, este año el artista que más me ha podido influenciar es el gran Tame Impala [Kevin Parker].  

Asimismo, en el panorama nacional, al haberme recorrido tantos festivales como espectador, grupos indies como Lori Meyers o Supersubmarina también dejaron huella.

Hay una canción en “Spaghetti Western” que llama poderosamente la atención por su duración y por su final. Hablo de “Teníamos un plan”, en la que en los últimos cuatro minutos aparece un sonido hipnótico y constante que cierra el EP. ¿Qué finalidad artística o simbólica tiene?

“Teníamos un plan” era una de esas maquetas que teníamos antes de empezar a grabar el EP que no me terminaba de convencer para incluirla en el trabajo, pero Fran Garzón me recomendó la canción para cerrarlo. Como te digo, a mí no me entusiasmaba por ser una canción en acústico y decidí meterle algo más de chicha al final. Todo salió del estudio tras meterle un par de sintetizadores al final y sin tener pensada la línea y con un par de arreglos decidimos dejarlo sonando cuatro minutos. Es algo que le da un toque muy psicodélico y es curiosa la reacción que tiene mucha gente al escucharlo, porque la mayoría se piensa que se ha roto el disco [Risas].

No soy de esos artistas a los que les gusta trasladar lo que suena en el estudio al directo.

¿Consideras que a la hora de elegir un single de un trabajo prima lo que gusta al artista o lo que el artista cree que le gustará a la gente? ¿Cuál es tu caso?

A mí me parece muy difícil el tema de los singles y suelo delegar esta tarea a otras personas cercanas. Cuando hago las canciones, las he escuchado tantas veces que ya pierdo la perspectiva. No sé qué le puede molar a la gente y cuál es la canción que destaca para single. Hay veces que me empecino en sacar la que yo quiero, pero generalmente me fio de otras personas de mi círculo cercano para que busquen lo que creen que gustará más.

¿Para ti hay alguna canción que esté por encima del resto en “Spaghetti Western”?

Es muy difícil porque yo les tengo cariño a todas. Y en el directo te vas aburriendo de unas y de otras o recuperas el gusto al cabo por ellas de un tiempo, ya sabes. Pero bueno, si tengo que decirte una, probablemente sería “Beti Jai”, ya que es un tema que ha funcionado mucho. Es el segundo single, tiene un vídeo muy bueno, letra directa y a la gente le encanta.

Hace poco te hemos visto en el Sonorama. ¿Qué tal fue la experiencia? ¿Algo reseñable?

El Sonoroma fue espectacular y cuando arrancamos con el lanzamiento del EP el objetivo era, sin lugar a dudas, ir a un festival con una repercusión notable. Y desde luego que el Sonorama era el preferido. Yo he ido varios años como espectador y es el mejor festival indie del país. Cuando surgió la oportunidad de tocar ahí me subía por las paredes y la experiencia ha sido muy positiva. Además de eso, a raíz de nuestra actuación nos ha seguido muchísima gente nueva y hemos hecho infinidad de nuevos contactos con artistas españoles de otras bandas conocidas. El objetivo ahora es ir todos los años, porque si no repetimos nos va a saber a poco. El ir a partirte el pecho a un festival y hacer que tu concierto se llene ganándote a gente que no te conoce como artista me gusta mucho.