Siento una ligera presión mientras escribo esta crítica. Nada más se recibió en redacción este MY WOMAN” de Angel Olsen hubo consenso en cuanto a la opinión relativa sobre este disco. Incluso a pesar de hacer spoiler de esta reseña, ahí va: este álbum es bueno, muy bueno. Lo que escribo a continuación no es más que su justificación; qué tiene “MY WOMAN” y cómo ha conseguido Angel Olsen dar a luz a esta maravilla.

Para escuchar este trabajo es imprescindible tener en cuenta la evolución en la carrera de esta mujer. De “Strange Cacti” (aquel bedroom record a guitarra acústica y voz de 2010) a este “MY WOMAN” parece haber un mundo de distancia. Este último trabajo destila fiereza, experimentación instrumental, madurez melódica y una lírica más personal. No es más que la evolución lógica que ha sabido llevar la americana en su carrera, algo que la ha llevado a consagrarse en el panorama independiente y a haber sido amparada bajo el sello de Jagjaguwar (ya sabéis, quien hace llegar al mundo a Bon Iver) para convertir “MY WOMAN” en la tercera publicación bajo esta discográfica detrás de “Half Way Home” (2012 Bathetic, 2013 Jagjaguwar) y “Burn Your Fire For No Witness” (2014, Jagjaguwar).

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Fotografía: http://www.spin.com/

«MY WOMAN» es dolor, pero también la necesidad de evasión y olvidar

Con «MY WOMAN» Angel Olsen ha sabido abrazar sonidos más agresivos, eléctricos y rockeros, pero manteniendo la delicadeza lírica de sus comienzos.

Tímidamente, Olsen se fue introduciendo en un estilo con mayor cuerpo. Las guitarras acústicas cobraban más volumen y acababan por ser reemplazadas por el sonido de la eléctrica. Ese “Burn Your Fire For No Witness” la acabaría por introducir en territorios más rockeros, pero faltaba algo. Era muy buen trabajo, aunque con aspectos por matizar. Pues bien, en “MY WOMAN” ha perfilado todas estas imperfecciones. Ha abandonado sus raíces más folk por completo, pero manteniendo la vena de cantautora que poblaba esas composiciones, por lo que para el oyente este álbum no resulta del todo desconocido. Queda un resquicio de aquella primera Olsen, aunque más sutil. Sigue siendo ella a pesar de que Internnos introduzca en una melodía electrónica de sintetizadores que no habíamos visto hasta la fecha. Es una introducción con la que nos quiere llevar a un nuevo plano musical, quiere trascender. Hay teclados etéreos, líneas principales analógicas, un bajo muy potente y la voz de Angel planteándonos una de las tramas principales del álbum: el amor es efímero y jodido. Es más, le ha jodido y no quiere que se repita más.

Never Be Minesigue la estela de sufrimiento que ya le resulta conocido (“Hate to have to watch you go / Thought I’d been through this / Lord knows, I’ve been trying, I’m still trying); este tema, entre bases de roots americana con guitarrazos aquí y allá y una melodía pegadiza y desinhibida, atestigua que Angel Olsen quiere abrirse en canal a lo largo de “MY WOMAN”, mostrándose frágil, vulnerable y no correspondida en el amor, sirva la adictiva Shut Up Kiss Mecomo ejemplo  (“This heart still beats for you. Why can’t you see?”). Ese “shut up, kiss me, hold me tight rebelde, algo agresivo, rodeado de una subida de intensidad eléctrica, nos hace partícipes aún más de lo que sufre Olsen, y que lo único que desea en este momento es estar sola. Llegados a este punto, podemos comprobar la cohesión de este álbum, ya que Give It Upcontinua explorando esta temática de soledad autoimpuesta con una estructura melódica similar al corte anterior, aunque en este caso algo más directa, con la voz rota de Angel encajando a la perfección con la rudeza del tema.

Todo pasa por sus manos, las decisiones creativas las toma ella. No relega en otros las labores de producción. Ella escribe y ella compone. Asume los riesgos y se lanza al vacío con fórmulas en las que confía aun sin saber si funcionarán o no. Buena noticia: lo hacen.

Not Gonna Kill Youjuega con una melodía que comienza algo suave para desembocar en un cierre apoteósico donde toda la instrumentación adquiere intensidad; el lugar se llena de ruido y Olsen no deja de predicar en este tramo un “It’s not gonna kill you con un tono que demuestra una firme seguridad en contraposición al caos creado en apenas cuatro minutos. Se trata del corte que divide el álbum en dos partes; con “Not Gonna Kill You” acaba la exploración de Olsen a la rebeldía, a las melodías más abruptas y directas. Lo que da comienzo ahora es la experimentación melódica. Mantiene la instrumentación y en parte las estructuras, lo único que cambia es su acercamiento a la canción en sí. Heart Shaped Facees un buen primer ejemplo de esto. Se trata de una melodía distendida, con guitarras suaves flotando aquí y allá para relegar el protagonismo en el vocal delicado y reverberado de Olsen, que acaba en una nota muy dulce para dar paso a Sister, la canción clave de este trabajo. Casi ocho minutos que transcurren como un suspiro, esa es “Sister”. Al principio es todo dulzura, con un sonido algo similar al del tema anterior y un estribillo más pegadizo e interesante donde se sigue recogiendo esa vena más rock/folk. Todos estos prolegómenos le permiten transmutar hacia un final inesperado, que te abofetea sin siquiera advertirlo pero de una manera que deseas que no llegue el final. Las guitarras adquieren una mayor intensidad pero sin caer en el sonido más sucio de la primera mitad, diseminando solos alucinantes que toman el protagonismo frente a la voz de Olsen, que hace la vez de corista.

Those Were The Dayses el epílogo de “Sister”. Mantiene la fragilidad vocal con la que cerraba su predecesora para rodearse de una batería que marca unos ritmos que invitan a perderse. Este corte podría ser un Blood Orange en clave de rock, una fusión de vocal dulce y suave que te abraza y envuelve con la melodía anterior, más directa. Es la prueba de que Olsen se puede permitir reutilizar sonidos en temas distintos y dotarles a cada uno de una personalidad única. Por su parte, Womanes otra joya de siete minutos y medio que juega con el comienzo suave y la progresión que deja sin aliento. Tal vez no sea tan colosal ni sorprendente después de “Sister”, pero se deja escuchar igual de bien, con ese coro del cierre acompañado de las cuerdas sintetizadas y el piano que hace de este tema algo onírico. De forma similar pasará con Pops, pista que nos eleva dada la intimidad de la misma. Es simplemente Angel y su piano acompañados de una estética muy DIY, con una grabación vocal algo saturada que rompe la calma y lo bien hecho (en el aspecto técnico) que estaba esta segunda parte. Este final se encarga de unir el álbum en su globalidad, de recordarnos que en todo momento escuchábamos a la misma artista. Tal vez al comenzar era más agresiva, pero “Pops” nos dice que, detrás de todo ese maqueamiento de temas más limpios y controlados, se encuentra la Olsen sufridora, que perdona y quiere olvidar.

Todos podemos ser esa mujer. Todos sufrimos por amor, nos lamentamos, negamos la realidad e intentamos rehuir de nuestros sentimientos forjando personalidades ajenas y amparándonos detrás de una máscara de complacencia.

Para ir finalizando, vamos a empezar por lo evidente: “MY WOMAN” es la cumbre creativa de esta cantautora, al menos hasta la fecha. Ha sabido abrazar sonidos más agresivos, eléctricos y rockeros, pero manteniendo la delicadeza lírica de sus comienzos. Desde luego, no le ha sentado mal dejar atrás el sonido más inocente y puro; este viraje ha hecho que veamos en Angel Olsen una mujer en necesidad de constante renovación, una mente inquieta. No obstante, lo más importante tal vez sea que este álbum existe y funciona porque Olsen aprende de sus trabajos anteriores. “MY WOMAN” es de esta forma porque ha jugado al ensayo y error mientras se dejaba llevar por sus propias inquietudes artísticas. Esto es algo que ha caracterizado su obra: todo pasa por sus manos, las decisiones creativas las toma ella. No relega en otros las labores de producción. Ella escribe y ella compone. Asume los riesgos y se lanza al vacío con fórmulas en las que confía aun sin saber si funcionarán o no. Buena noticia: lo hacen.

Angel Olsen repite estructuras y sonidos en sus temas (dos ejemplos claros son “Sister” y “Woman”, las dos odiseas sonoras), pero no te da la sensación de escuchar un álbum que resulte repetitivo. Incluso asume un riesgo mayor dividiendo los temas melódicamente, de lo cual sale airosa. Así, encontramos una apertura electrónica de sintetizadores seguida por temas de corte rockero algo más intenso, para pasar a piezas de carácter rock acústico donde se permite experimentar con las progresiones y cerrar a través de una canción solitaria de piano y voz. «MY WOMAN” empieza con teclados claros que nos transportan a una nueva dimensión y el mismo álbum cierra con un piano y con la misma fragilidad a nivel vocal.

Ya que hablo a nivel vocal, vamos a acabar con ello. Por un lado, Olsen hace gala de unas cualidades vocales que quitan el aliento. Encontramos la vena a la que más acostumbrados nos tenía; esos gorgoritos quebradizos (como en “Intern” o “Shut Up Kiss Me”), pero también hay lugar para la dulzura y suavidad en “Those Were The Days”, o la fiereza y el clamor en el cielo como en “Sister”. No obstante, vamos a profundizar en lo que dice: ¿De qué habla “MY WOMAN”?

Por un lado, “MY WOMAN” es la formalización del miedo a amar que experimenta Angel Olsen. Este sentimiento, provocado presumiblemente por una mala relación, le llevará a elaborar todo el álbum. Hay diversos ejemplos que fundamentan este aspecto, sobre todo en la primera mitad. Sin embargo, es cuando entramos en saber quién esa ‘mujer’ cuando el asunto se pone interesante. Hay referencias a mujeres como tal (“Sister”, “Woman” o la llamada a una madre en “Heart Shaped Face”). Pero, realmente, el momento más crucial y que más significado aporta a este concepto por lo directa que es la declaración es en “Woman”, con ese lapidario “I dare you to understand what makes me a woman”. Olsen, al poner este grito de rebeldía al final de todo un álbum que canta al dolor y al sufrimiento quiere potenciar el papel de la mujer luchadora, la que no se deja tumbar ante los avatares de la vida, y menos aún los de un ámbito personal. También encontramos un sutil “I can’t be her anymore, con el que pone de manifiesto una dualidad, una imagen de la mujer (o de la propia Olsen) obligada a adquirir una personalidad que no le es propia. ¿Es esta la mujer de la que habla el elepé, la imagen creada para complacer?

Realmente, todos podemos ser esa mujer. Todos sufrimos por amor, nos lamentamos, negamos la realidad e intentamos rehuir de nuestros sentimientos forjando personalidades ajenas y amparándonos detrás de una máscara de complacencia. Pueden existir muchas ideas relacionadas al verdadero trasfondo de todo este álbum y no habrá unanimidad en cuanto a opiniones, pero donde sí estamos de acuerdo es en que este “MY WOMAN” es una verdadera joya.

Angel Olsen – MY WOMAN

9.2 HOT RECORD

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Angel Olsen abandona todo rastro folk en “MY WOMAN”, lo cual no parece haber actuado en su contra. Para muestra encontramos temas de una intensidad rockera hasta ahora poco común en ella pero con melodías que consigue hacer suyas sin ningún problema. Si a esto le sumamos la experimentación melódica con la que juega en momentos clave del álbum, encontramos la obra cumbre de su carrera (hasta la fecha).

Up

  • “Intern”, por lo diferente de su melodía. Muy admirables esos sintetizadores.
  • “Shut Up Kiss Me” es pura energía pegadiza y fácil de asimilar.
  • Las incursiones en la experimentación instrumental de “Sister” y “Woman”.
  • La lírica sincera y visceral.

Down

  • “Woman” no causa tanta sorpresa como “Sister” y queda relegada a un segundo plano algo menos favorecido.