Ni que te dediquen “¿Qué es poesía?” ni “Me gusta cuando callas”: que te propongan “Ser Brigada” es, sin duda, el summum de las declaraciones de intenciones en todo lo que al amor respecta en la vida moderna: Abraham Boba necesitó poco más que un himno y 89.054 meneos de cabeza-contra-el-teclado para inculcarnos su singular revolución poética y, tras un segundo largo (“2”) excepcional, León Benavente se han convertido, me atrevería a decir, en el grupo indie no-indie por excelencia de nuestra particular California.

Estuvimos charlando con Abraham Boba, y la conversación dio para psicoanálisis. De sus canciones, claro.

La creación de un supergrupo en el que confluyen músicos con una reconocida trayectoria tiene, de antemano, una parte muy positiva: la experiencia de los mismos. ¿Creéis que vuestro éxito inmediato (la primera vez que os vi, en el SOS 4.8 de 2014, petasteis el escenario Jäger) se debe a ese “saber lo que os hacíais” desde el minuto uno? ¿O al soplo de aire fresco que supone vuestra música respecto al indie mainstream de Lori Meyers, Supersubmarina, Izal…?

Nosotros al término ‘indie’ no le hacemos demasiado caso: en León Benavente hacemos canciones, hacemos música y pensamos que todo lo que tiene que ver con etiquetas normalmente no suele decir mucho de la música que se hace.

Menos aun si, como en España, la etiqueta en sí es un cajón de sastre.

En realidad está bien. A mí me parece bien que bajo esa etiqueta se hagan muchos estilos de música, que es lo que ha pasado fuera de España durante años. Y bueno, yendo más allá, aquí al final la etiqueta ‘indie’ se ha acabado quedando para designar una especie de escena que ya no tiene tanto que ver con lo musical sino con todo lo que hay alrededor: festivales, medios de comunicación…

Nosotros la verdad es que cuando empezamos no teníamos ni idea, por supuesto, de si León Benavente iba a gustar a más o menos gente. Cualquier cosa que tenga que ver con la palabra éxito no la teníamos mucho en la cabeza. Llevábamos 20 años haciendo música y era un proyecto que nos apetecía llevar a cabo: nos gustaron las canciones que estábamos haciendo, que fue lo fundamental, y también vimos que al subirnos a un escenario había una energía especial. Quizá eso sí que sea un punto de diferencia con otros grupos y posiblemente lo que haya hecho que el grupo haya crecido. Pero bueno, el tema del éxito cada uno lo ve de una manera y se pone el listón donde quiere, ¿no?

Al final de lo que estamos hablando es de lo que nos encontramos cada día cuando bajamos a la calle cualquiera de los cuatro, y eso es lo interesante.

Ya, pero lo que es indiscutible es que ahora mismo estáis en todos lados, y si es así es porque, en general, gustáis mucho.

Sí, sí, sí por eso. Es lo que te digo: al principio, cuando empezamos a tocar, bajábamos del escenario y era un choque generalizado: había mucha gente tanto que no nos conocía como que conocía los proyectos que teníamos antes de León Benavente que nos decía: ¡Joder! Hacía muchísimo tiempo que no veía a un grupo así en un escenario, tenía muchas ganas ya de que hubiera un grupo así en España, y eso pasó muchas veces, de ahí que el grupo haya ido para arriba. Supongo que es una mezcla de eso y de tener un buen material con el que trabajar (canciones en este caso) que a la vez conecte con el público. Son varias circunstancias que se han dado y nos sentimos, por supuesto, muy afortunados de que eso haya pasado. Al fin y al cabo, ya sabemos lo que es no vivir de la música, hemos estado muchos años haciéndolo.

¿Y es determinante (en parte, al menos) que hayáis hecho un estilo diferente al que se estaba vendiendo? Porque a nivel de público, ya juntáis un número comparable al de Love of Lesbian, Izal, etc.

Sin duda, y estamos encantados con eso. Al principio también se planteó (porque nosotros veníamos de proyectos bastante más underground) que había mucha gente que decía: este es el grupo que habéis hecho para ganaros la vida, para ganar dinero, para tener más éxito… y nosotros nunca lo vimos así, siempre vimos que estábamos haciendo canciones que tenían un poco del alma de cada uno de los cuatro pero distintas a las de nuestros proyectos anteriores. Luego el oyente es el que juzga y el que pone al grupo donde se merece estar.

Si en aquella primera gira ya os consolidasteis en el panorama nacional (que ya es decir), ahora podemos decir que os habéis re-consolidado: lo que habéis hecho este verano ha sido una locura. ¿Cómo vais a gestionar vuestras agendas? ¿Dejaréis de lado vuestros demás proyectos para centraros en León Benavente?

Desde que lanzamos el primer disco hemos tenido poco tiempo para otros grupos, al margen de Nacho Vegas, que sí que seguimos tocando con él. Fuera de eso, el resto de proyectos anteriores han quedado apartados durante una etapa porque entre las giras y la composición de las canciones se nos va mucho tiempo. Pero bueno, quizá se vuelvan a retomar no se sabe cuándo. Nosotros vamos actuando un poco al día y en este momento lo que más hemos de tener en cuenta son las fechas que pueda tener Nacho para gestionar el calendario, pero tener la misma agencia de management facilita bastante las cosas.

Ahora que estáis en la cresta de la ola, ¿cómo afrontáis el hype? ¿Os planteáis trabajar en un tercer disco aprovechando el tirón mediático-fanático o vais a prolongar la gira todo lo posible?

Los discos no salen cuando uno se lo plantea, no se planifican. Los discos salen cuando salen canciones que te gustan, y eso está por encima de cualquier calendario: puede ser pronto o tarde.

Pero, mientras estáis de gira, ¿componéis?

Vamos haciendo cosas, claro. Mira, con el disco anterior, por ejemplo, estuvimos prácticamente dos años de gira, entonces en los huecos que teníamos, íbamos quedando, íbamos juntando ideas, y así se fue haciendo “2”, prácticamente a lo largo de esos dos años. Y ahora… empezamos en abril a presentar el disco, luego ha venido todo el verano con festivales y eso y no hemos tenido mucho tiempo, pero en este momento estamos haciendo cosas nuevas. Vamos aprovechando el tiempo.

El oyente es el que juzga y el que pone al grupo donde se merece estar.

Tendemos a nombrar como líderes de las bandas a los frontman de éstas, infravalorando, en muchos casos, el trabajo del resto de componentes. ¿Te sientes el líder indiscutible de León Benavente?

En absoluto. León Benavente es una banda de cuatro personas, de cuatro músicos que se conocen desde hace años, que hacen canciones y se van de gira juntos. Siempre nos hemos sentido un grupo en el que cada uno aporta lo que mejor sabe hacer, y ya está.

Respondías en una entrevista que con tu pseudónimo (Abraham Boba) buscabas conectar lo clásico y lo moderno, lo masculino y lo femenino. Dejando atrás el nombre, que al final es algo anecdótico, ¿crees que has conseguido establecer esa conexión en León Benavente?

Puede que sí. Siempre ha sido una máxima para nosotros hacer canciones que puedan vivir en el tiempo y que no estén adscritas a un momento musical o a un género concreto, teniendo en cuenta que obviamente no estamos haciendo música experimental, es decir, todo se podría englobar dentro de la etiqueta pop-rock (eso sí que es un cajón de sastre en el que entran muchos tipos de música). Pero bueno, nosotros hacemos ese pop-rock a nuestra manera. En el fondo, entre los referentes que manejamos hay un poco de todo, y eso es lo valioso de este grupo. Una de las cosas interesantes de León Benavente es que cada uno de nosotros ya llevaba muchos años tocando y escuchando música diferente, y al final todos esos estilos han acabado confluyendo en el sonido de la banda.

Entrando en “2”: las primeras palabras que se me vienen a la cabeza al pensar en vuestro nuevo álbum son “reivindicación poética”. ¿Cuáles son las tuyas?

Pues me parecen muy bonitas esas dos. [Risas]

[Risas] ¿Nada más que añadir?

Me parecen estupendas.

En relación con la pregunta anterior, una parte esencial de León Benavente es, a mi parecer, vuestra capacidad de realizar una crítica implacable con un tono irónico de lo más elegante (como vemos en “Tipo D”). ¿Sois así de sarcásticos en el día a día?

Las letras siempre acaban reflejando, de alguna manera, tu forma de entender el mundo, ¿no? Eso siempre se cuela. Pasa un poco como con las canciones; mucha gente nos ha dicho que hacemos canción política, canción protesta, canción reivindicativa… y volvemos a lo mismo: lo de los estilos no nos gusta demasiado, siempre nos gusta mirar un poco más allá, entonces está claro que en las canciones, por lo general, los temas se tratan desde una perspectiva crítica, pero al final de lo que estamos hablando es de lo que nos encontramos cada día cuando bajamos a la calle cualquiera de los cuatro, y eso es lo interesante.

De hecho vuestros temas tocan todos los palos.

Claro, porque las vidas de las personas tocan todos los palos, y a nosotros nos gusta hablar de nuestras vidas y de las de los demás.

Removiendo en las letras: ¿Qué paralelismo hay entre las huidas de los personajes de «Ser Brigada» y los de «California»?

Podría ser una continuación. No fue algo premeditado pero sí que está claro que podría ser una especie de segunda parte de ese road trip, de esa escapada, de esa huida.

¿Y cuál sería tu particular California?

California es un lugar que no existe, es una utopía, con lo cual cualquier utopía que pueda decir es utópica, nunca mejor dicho [Risas]. Sería un lugar que todavía está por aparecer.

«Gloria» retrata la “triste historia” del cinismo hecho personaje. Un compañero de EQB me comentaba que veía en él el espíritu miserable de los personajes de Dostoievsky. ¿Va por ahí la cosa?

Puede ir por ahí, puede haber miles de referentes. A mí siempre me ha gustado, por ejemplo, cómo escribía Morrissey en los Smiths, que utilizaba la primera persona para describir personajes que eran bastante patéticos. Quizá “Gloria” tenga parte de eso y de otras muchas cosas. Normalmente no escribes una letra fijándote en un solo referente, sino que tu cabeza acaba asimilando todo lo que ves durante el día a día, todo lo que lees, todo lo que escuchas y has escuchado, y de ahí acaban saliendo los personajes de las canciones como este. Y, por supuesto, de gente que conoces en sí, también.

Una curiosidad que tengo siempre: ¿Hay una decisión previa sobre lo que quieres contar en una canción antes de ponerte a escribir la letra o va saliendo sobre la marcha?

Depende. Ahí cada uno trabaja con su método y encontrar un método muchas veces es muy difícil a la hora de componer. Yo hay veces que parto de un título de una canción que me ofrece una imagen lo suficientemente potente como para desarrollarla, otras veces uso una idea concreta, otras un tema concreto tratado desde otro punto de vista, como pasa en “La Ribera”, por ejemplo, que es una canción que habla sobre el poder pero en el fondo está usando otro tipo de imágenes… Hay un poco de todo, y en este disco concretamente ha habido muchas formas distintas de empezar a hablar sobre distintos temas.

El pesimismo antropológico se hace patente en gran parte del disco, con frases como “nos habló la historia y nosotros le dimos la espalda” o “el pasado es un asco y el futuro una premonición”. Viéndolo desde esa perspectiva, os imagino bastante derrotistas en cuanto a la situación política en España. ¿Piensas que no hay esperanza?

Más que en cuanto a la situación política, en cuanto a la situación del ser humano en general. Pero no estoy tan de acuerdo, también hay una canción entera que es un canto optimista (“Celebración”). Volvemos a lo de antes: en la vida hay momentos para estar triste, momentos para estar alegre y hay veces en que ves las cosas más bonitas, y veces en que ves esas mismas cosas más feas, y eso es al final lo que pasa también en los discos de León Benavente.

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Fotografía: Gustaff Choos
“Habitación 615” me parece la canción más arriesgada del LP. ¿Qué influencias ha tenido? ¿Veremos un disco hip hopero de León Benavente?

Pues no lo sé, nosotros estamos abiertos a hacer muchas cosas. Y respecto a “Habitación 615”: aunque parezca una canción de hip hop también podría ser una canción más folk, como las que hace Mark Kozelek en Sun Kil Moon, o incluso podría ser un recitado de Lou Reed. Hay muchas cosas con las que se puede asemejar ese fraseo, no sólo con el rap o con el hip hop, aunque también nos interesa mucho ese estilo. En sí, es verdad que es una canción arriesgada, ya no sólo por eso sino porque era la primera vez que hacíamos un medio tiempo, es una canción muy larga con una intro muy atmosférica y, sobre todo, que al final está hablando de cosas que nos han pasado con nombres y apellidos, y eso quizá sea más arriesgado que el propio formato de la canción en sí. Pero sí, queríamos una canción que se desviase de todo lo que habíamos hecho para cerrar el disco y cuando la tuvimos sabíamos que era la canción que necesitaba para acabar.

Por último, y con miras al DCODE: ¿Cómo surge grabar “Televisión” con Bunbury? ¿Podremos verla en directo?

Puuuuufffff, no sé, en el DCODE difícilmente.

La idea surgió en un viaje que hicimos a Méjico: se nos presentó la oportunidad de grabar una canción allí, en DF, y bueno, grabamos esta canción que en un principio iba para el disco. Al final decidimos dejarla fuera, no porque no nos gustase la canción sino porque no la veíamos en el conjunto, y nosotros siempre atendemos mucho a eso. Y ya que estábamos allí, pensamos en la posibilidad de hacer una colaboración con Bunbury, que la cantase él, y accedió encantado y la verdad es que quedó de maravilla. Tenemos la suerte de que la gente con la que solemos contar para colaborar normalmente… bueno, normalmente no… nosotros no llamamos a la gente para tener su nombre en unos créditos sino porque creemos que puede llevar la canción a un lugar en el que no está. Eso pasó tanto con Irantzu de La buena vida en el primer disco, como con Cristina de El columpio en “Ser Brigada”. Son aportaciones de otras personas que no están tan directamente involucradas con la canción y que siempre las llevan a un lugar mucho más interesante.