Creo que en otro artículo comenté mi inutilidad dentro del baile y de cómo casi independientemente del género que suene me muevo con los mismos movimientos. Ahora bien, hay estilos en los que me permito regodearme haciendo mis aspavientos de moderno desinhibido que ignora las críticas y alardea de lo mal que lo hace. Roosevelt da buena cuenta en su debut Roosevelt de un estilo al que me entrego salvajemente en cuerpo y alma.

(Otro) revival necesario de los 80

Este alemán, cuyo verdadero nombre es Marius Lauber, comenzó su trayectoria musical publicando en 2013 un primer EP con el que quiso demostrar de lo que era capaz. “Elliot” ponía la primera piedra de la estructura del sonido que tanto caracterizaría su obra; una producción que hace pensar inmediatamente en unos Cut Copy llenos de neón abandonando toda la psicodelia para protegerse detrás de melodías de carácter disco.

roosevelt-roosevelt-2
Fotografía: http://www1.wdr.de/

Roosevelt nos hace pensar inmediatamente en unos Cut Copy llenos de neón abandonando toda la psicodelia para protegerse detrás de melodías de un carácter disco.

Esta impresión te azota en el rostro en Wait Up”, introducido por un calentamiento de título “Intro, que juntos inician este viaje a la reminiscencia y la modernización de los 80 con una melodía colorida con sintetizadores brillantes, guitarras disco y un estribillo bastante pegadizo. El estilo vocal que aquí encontramos, repleto de reverb para fundirse con el resto de la canción, seguirá marcando la dinámica de este álbum y en concreto de la progresiva Night Moves”: bongos acompañando a una percusión más contundente mientras se juega a los cambios de intensidad motivados por la inclusión de un punteo suave de eléctrica y sintetizadores ambientales. Mención aparte merece la recta final donde los arpegios hacen acto de presencia con crescendos constantes que me recuerdan al Caribou de “Our Love”, sólo que algo menos concreto.

Ese es un pequeño gran fallo que vamos a encontrar a lo largo de este trabajo: los momentos en los que falta la concreción. Sin embargo, Roosevelt ordena los temas para mitigar el problema. Belongllega contundente, con una guitarra oscura que marca compases, en contrapunto a los sintetizadores que te elevan en ese estribillo tan fácil de seguir. Con Moving Ondescubrí a Roosevelt, y le sigo encontrando el encanto de la primera vez: lenta pero bailable y bañada por la esencia del M83 menos rocambolesco, culpa de ello también la puede tener ese saxofón que toma protagonismo hacia el cierre.

La escasa evolución respecto a su primer EP hace que Roosevelt peque de falta de madurez. La inocencia hace que fabrique un álbum al que no sabes cuánto tiempo dedicarle: si te pasas, lo encuentras aburrido; si te quedas corto, es insustancial.

Los ‘moving on’ que se habían quedado en la memoria desaparecen nada más abre “Heart”, un tema algo más rápido de estética altamente retrofuturista. Es un corte con el te puedes imaginar en una de las lecciones deportivas de Eva Nasarre (calentadores incluidos). Sin embargo, una melodía demasiado larga que no trasciende lo hace algo pesado. En Coloursvuelven los bongos, el rollo Cut Copy, los sintetizadores y la guitarra marcados en el estribillo, y la melodía (algo más) concreta que se permite evolucionar en la recta final. Sea” (el único rescate del EP anterior a este álbum) nos trae la verdadera esencia Roosevelt, que viene a ser ese sonido Cut Copy pero en un modo más primigenio y despreocupado. Hay una interesante melodía que se repite donde habita un teclado con algo de fuzz que, personalmente, me encanta. Tal vez sea esta falta de pretensión la que hace de este corte algo auténtico y delicioso.

La recta final empieza con Daytonay Fever”, que no dejan de ser un único tema de algo más de 7 minutos. Se hace el silencio y “Daytona” entra suave, con sintetizadores cuyo crecimiento vendrá definido por el ritmo lento que marca la batería electrónica. No puedes hacer más que cerrar los ojos, dejarte llevar por este mar de teclados y volver a abrirlos en “Fever”. Si tuviera que describirlo en una palabra, usaría ‘mágico’. Es simplemente fantástico. Siguiendo la vertiente del revival ochentero de álbumes como el “E·MO·TION” de Carly Rae Jepsen, Roosevelt crea un tema que une momentos para el baile desinhibido junto a un sintetizador dulce que marca la melodía del estribillo, con ese “bring back the feversuave y onírico que permanece en la memoria. Hold Oncontinua el cierre a través de un estilo que nos lleva al Mark Ronson de “UpTown Funk”, y aunque menos comercial, igual de pegajoso. Finalmente, una percusión analógica se encarga de poner fin a nuestro viaje por este revival ochentero de sonidos electro y synthpop, y es que Closecumple con creces su función. Sintetizadores brillantes aquí y allá, ligeras subidas de intensidad en el estribillo y una parte vocal hipnótica, a juego con la mirada del músico en la portada de su trabajo.

Roosevelt ha diseñado un álbum destinado a ser complemento de experiencias. A ser la banda sonora de buenos momentos.

Para analizar este trabajo hay que tener en cuenta que es un debut, precedido únicamente por un EP del que no ha habido una evolución masiva. Todo se mantiene casi tal y como estaba en un primer momento. Y esto conlleva que Roosevelt peque de falta de madurez. La inocencia hace que fabrique un álbum al que no sabes cuánto tiempo dedicarle: si te pasas, lo encuentras aburrido; si te quedas corto, es insustancial. Acabas dándote cuenta de que estira fórmulas que suenan bien, pero resultan aburridas en análisis. El ejemplo es “Night Moves”. Suena fantástica, pero le prestas atención y es un quiero y no puedo jugar con la intensidad sin alejarme demasiado de mi camino. Esta inocencia le impide salirse de sus propios límites y experimentar o, peor aún, le lleva a hacer exploraciones sonoras que resultan algo insulsas en ocasiones. Falta concreción.

Ahora bien, creo que Roosevelt ha diseñado un álbum destinado a ser complemento de experiencias. A ser la banda sonora de buenos momentos. La primera vez que lo escuché me encantó, la siguiente le presté más atención y se derrumbaron ciertas ilusiones que me había enfundado con este trabajo. La tercera vez fue la que menos atención presté al estar a otros quehaceres y fue cuando me maravilló. Aunque beba de su sonido, no es un Cut Copy con trasfondos psicodélicos que den lugar al análisis. Roosevelt juega con un sonido que es divertimento, idóneo para bailar en casa o en su concierto con las manos al aire y despreocupado. Es un buen debut, son buenos temas para encontrarte en la ‘sala hipster’ de confianza, pero es un estilo aún por matizar.

Roosevelt – Roosevelt

7.3

ES_Listen_on_Apple_Music_Badge_061115Get_it_on_iTunes_Badge_ES_0209

Roosevelt es un joven productor alemán que busca en su debut homónimo traer las melodías más pop y disco de grupos como Cut Copy y hacer de su sonido algo totalmente bailable y listo para disfrutar. Fuera la psicodelia, aquí sólo hay lugar para el revival ochentero, las luces de neón y el retrofuturismo.

Up

  • El juego de sintetizadores brillantes que marcan a la perfección el ritmo.
  • “Moving On” y “Fever”, que aparecen como un oasis en el desierto y no puedes hacer más que admirarlas.
  • Lo bien que se enlazan los temas.

Down

  • Hay tendencia a la repetición de recursos melódicos.
  • Se estiran melodías innecesariamente, falta algo de concreción.