Había muchísima expectación por conocer cómo iba a ser el primer disco de The Parrots. El trío madrileño ha estado ejerciendo como una especie de núcleo vertebrador de toda la nueva ola de garage lo-fi que parece estar viviendo España, encarnada en bandas como Hinds, Los Wallas, o Los NastysPrimero, como productores (y dicen las malas lenguas que también como músicos de estudio) de las primeras grabaciones del grupo femenino. Y luego como banda tan cercana en lo musical y en la actitud a sus colegas Los Nastys que hasta dio para la creación de un supergrupo: The Chicano Bulls, que actúo en la última edición del FIB.

Primera piedra de toque de unos niños que, sin miedo, aún tienen mucho camino por recorrer

Con todo, el primer proyecto de larga duración de los Parrots, después de dos EPs publicados en su Bandcamp («Aden Arabie” y «Weed for The Parrots”), no debe entenderse como un fin en sí mismo, sino como la primera piedra del camino que les queda por recorrer.

Por todos estos motivos se les esperaba con ganas. Los que ya los hemos visto en directo sabemos lo que pueden dar de sí, pero grabar un LP es otra cosa. Con todo, el primer proyecto de larga duración de los Parrots, después de dos EPs publicados en su Bandcamp («Aden Arabie” y «Weed for The Parrots”), no debe entenderse como un fin en sí mismo, sino como la primera piedra del camino que les queda por recorrer.

No estamos ante un trabajo que destaque por su factura sonora, ni por sus letras ni por su calidad (recordemos que estamos hablando de lo-fi). Entonces, ¿qué podemos encontrar en este «Los Niños Sin Miedo”? Pues quizá el título sea suficientemente representativo de lo que hay en el interior: tres chicos sin complejos que se divierten haciendo música y que compensan con su actitud el resto de fallas que puedan tener sus canciones. El rollo macarra que puede llevarlos a grabar o tocar ‘pletóricos’ no hace sino alargar su propuesta en todos los sentidos.

Mientras da vueltas el CD pienso en los que dicen que The Libertines tocan –y cantan- desafinados. Pero es que no hace falta afinar para transmitir. Hace falta tener algo. Ese algo indescriptible pero que conecta con el público (podemos llamarlo ‘carisma musical’) es lo que hace que este elepé no sea un despropósito cuando Diego García se desgañita en cada grito o cuando las guitarras parece que sólo meten ruido, como en “Windows 98”.

the-parrots-los-ninos-sin-miedo-2
http://diymag.com/

Quizá el título sea suficientemente representativo de lo que hay en el interior: tres chicos sin complejos que se divierten haciendo música y que compensan con su actitud el resto de fallas que puedan tener sus canciones.

Y con esas ganas llega “Too High To Die”, tema dulce con el que se abre la veda para cantar y divertirse con este álbum, que es a lo que hemos venido. Una primera aproximación que puede dar lugar a equívocos, si como yo, creías que este primer LP iba a seguir la estela del «Leave Me Alone» de las Hinds, con aires más agradables al oído pero manteniendo el sonido de garaje. Sin embargo, nada más lejos, la cosa sigue por los mismos derroteros en “Let’s Do It Again”, con un sonido que casi te invita a cantar «The Loco-Motion», pero pronto dará un giro para irse a lado más ruidoso, marca de la casa.

En “No Me Gustas, Te Quiero” vuelven a su marcado sonido surf lo-fi para firmar uno de los cortes más interesantes de este trabajo, con un pegadizo estribillo en español y un riff de guitarra que se va desparramando durante toda la canción. Sin mucho espacio para la sorpresa, “A Thousand Ways” vuelve a presentarnos un tema sucio y con guitarras sobresaturadas ideal para beber cerveza y escupirla encima del escenario (tal y como suele hacer su vocalista en los conciertos). Para la siguiente, los niños sin miedo se atreven incluso a probar con algunos arreglos siderales para dotar de un toque psicodélico y galáctico a “Jame Gumb”. Sin embargo, los arreglos no logran que hacia la mitad del cedé nos demos cuenta de que hay poca variedad. “Casper” intenta ponerle remedio como una especie de homenaje (otra vez) a unas Hinds que tanto se nutrieron en su día de esta banda y a las que ahora parece que evocan los Parrots, aunque en teoría debería ser al revés. El caso es que este corte de ritmo buenrollero es justo lo que se echa en falta en el resto del disco, de ambiente un poco más oscuro.

En definitiva, este es un disco rápido que destila toda la esencia de The Parrots: guitarras rabiosas, voces aún más rabiosas y toneladas de actitud para una puesta de largo que se queda algo corta, sobre todo por la expectación que habían levantado.

E.A. Presley” sigue en la misma línea, aunque quizá la salve ese crujiente solo de guitarra del final y que crea el estado de ánimo perfecto para “The Road That Brings You Home”. En mi opinión, la canción más redonda de este LP, con un sonido menos agresivo y una agradable armonía que van llevando a pachas la guitarra y el bajo. Una pieza que crece con cada escucha y que terminará siendo tu favorita, créeme. Antes de terminar, llegamos al momento del ‘pantallazo azul de la muerte’ con la ruidosa “Windows 98”, que coquetea con el garage más sucio y con una distorsión guitarrera importante. Quizá el tema más difícil de escuchar de este largo, pero (sin ninguna duda) uno de los que más papeletas tiene para ser el que más disfruten los fans en directo, entre pogos y empujones. Los Niños Sin Miedo” cierra este álbum con un marcado sabor a los Dead Ghosts, otro de los grupos de cabecera del trío madrileño, en un dulce viaje playero con un bajo omnipresente y unas guitarras punzantes y deliciosas para cerrar.

En definitiva, este es un disco rápido (sólo dos cortes sobrepasan tímidamente los tres minutos de duración) que destila toda la esencia de The Parrots: guitarras rabiosas, voces aún más rabiosas y toneladas de actitud para una puesta de largo que se queda algo corta, sobre todo por la expectación que habían levantado.

Aun así, como decíamos más arriba, este trabajo es el primer largo que publican, gracias a Heavenly Recordings, que ya ha sacado al marcado a otros grupos como Temples, King Gizzard and The Lizard Wizard, TOY, o los primeros Manic Street Preachers. Bandas que también tuvieron unos comienzos y no les está yendo mal. Por eso, tenemos que tener paciencia con los Parrots. Todavía tienen camino por recorrer para terminar de madurar su sonido y seguir evolucionando su directo en la dirección que les lleve la nueva ola de garage-surf. Aunque, de momento, están bien subidos a la tabla.

The Parrots – Los Niños Sin Miedo

6.0

ES_Listen_on_Apple_Music_Badge_061115Get_it_on_iTunes_Badge_ES_0209

The Parrots han alumbrado “Los Niños Sin Miedo”, su primer LP, cuyo título es bien descriptivo: un trabajo sin complejos lleno de guitarras rabiosas, aullidos en vez de voces y sonido pretendidamente lo-fi; todo sin mayor pretensión que la de disfrutar y salir a tocar. Un primer paso que nos indica que van por el buen camino, aunque aún les falta mucho por recorrer.

Up

  • Las guitarras, dentro de su sencillez, no están mal.
  • Si te gusta el estilo, tiene unas cuantas buenas canciones.
  • “The Road That Brings You Home” y “No Me Gustas, Te Quiero” son de lo mejorcito del disco.
  • La voz de Diego García.

Down

  • Disco muy plano. Se echa en falta un poco de variedad sonora.
  • Las guitarras a veces generan una ‘pelota’ de sonido difícilmente franqueable.
  • La producción, pese al pretendido sonido lo-fi, deja un poco que desear.
  • La voz de Diego García.