One morning this sadness will fossilize and I will forget how to cry”. Todos pasamos por momentos duros en la vida, de inestabilidad emocional, que nos llevan a lamentos como este. Tal vez el momento donde más se acumulen estos periodos sea la pubertad, una fase de maduración y aceptación personal, con tanta carga y posibilidades poéticas que ha llevado a Mitski a basar en ello su Puberty 2”.

Evolución, rebeldía y exploración: la pubertad de Mitski

Realmente diría que la ‘pubertad’ y todo el cambio, la rebeldía y el encontrarse a uno mismo van asociados, en este caso, al apartado melódico. Hay cambios de intensidad, melodías que llegan cuando no te las esperas y un amplio abanico de sonidos que hacen difícil categorizar el álbum en un único género. A nivel lírico, Mitski ha venido desarrollando desde que publicara en 2012 su debut “LUSH” y al año siguiente “Retired from Sad, New Career in Business” un inteligente juego en el que esgrime la baza del romanticismo desde una perspectiva de dolor muy crudo en ocasiones. Sin embargo, es en “Bury Me At Makeout Creek”, estrenado en 2014, donde va a asentar las bases de “Puberty 2” en todos los aspectos. Por un lado, la lírica empieza a acercarse al recuerdo y a la visión del amor en retrospectiva. Por otro, a nivel musical se deja de lado lo melódico y tranquilo para abrazar guitarrazos en un estilo que juega con el rock alternativo, el shoegaze e incluso el noise rock.

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Fotografía: Ebru Yildiz

Mitski sabe jugar con un estilo base y explotarlo por diferentes vertientes para que «Puberty 2» resulte entretenido.

Lo tenía difícil para que “Puberty 2” no se convirtiera en una segunda entrega de “Bury Me At Makeout Creek”, pero “Happy” ya expresa su deseo de querer ir un paso más allá. Esto lo consigue con una percusión repetitiva, vocal distorsionado y un saxofón rompedor que en conjunto hacen pensar en los Xiu Xiu de “Angel Guts: Red Classroom”. Pero esta escena acaba derivando de forma muy natural en una melodía rock que recoge “Dan The Dancer” para explotarla en un ambiente oscuro y grunge que me hace pensar en unas Dum Dum Girls con menos artificio. Mención especial merece ese solo de sintetizador a mitad del tema y ese final explosivo y algo ruidoso que deja el listón muy alto. Un listón que no sabe superar “Once More To See You” con su ritmo oscuro y arrastrado, pero que nos enseña que Mitski quiere explorar el amor y la felicidad, tanto a nivel lírico como melódico, desde distintas perspectivas.

La primera sorpresa llega con “Fireworks”, un tema muy entretenido que, llevado de otra manera, podría haber sido un buen corte pop. Abre con batería analógica y una acústica haciendo rasgueos muy fáciles de llevar, pero es la instrumentación que lo envuelve lo que hace que case con la temática global del álbum. Hay un interesante crescendo de cara al estribillo y un ambiente general que lo corona como lo mejor de «Puberty 2». Algo así pasa con “Your Best American Girl”, que abre de nuevo con la acústica y una melodía cercana a un rock tranquilo para desembocar en un estribillo lleno de fuzz y epicidad que impacta. Este es uno de los temas más personales de Mitski, donde hace referencia a sus raíces japonesas en un estribillo que al final lo dice todo: “You’re an all-American boy, I guess I couldn’t help trying to be your best American girl”. Una declaración llena de dolor en la que se reconocen las diferencias que no permiten que una relación llegue a buen puerto.

Once cortes de pseudo-eclecticismo melódico que no son más que un viaje musical que realiza la artista por terrenos que ya había tanteado en su elepé anterior.

I Bet On Losing Dogs” no me llama en absoluto, pues parece que alarga sin necesidad esta parte de rock más ‘accesible’ del álbum. Y aunque tenga un cuerpo muy bien producido y un mensaje que hable de cómo apuesta por las relaciones destinadas al fracaso y la falta de conexión con otra persona, sólo veo una mejoría con su ausencia. En cualquier caso, “My Body’s Made of Crushed Little Stars” viene para poner solución a este ligero bajón con una dosis de guitarras acústicas llenas de fuzz por las que cabalga una parte vocal intensa e igualmente distorsionada que nos llena de una energía tan instantánea que no podemos más que dejarnos llevar por la súbita calma con la que abre “Thursday Girl”. Un hi-hat de batería es el encargado de guiarnos a lo largo del corte mientras se añade una ligera guitarra eléctrica y un sintetizador que describe una melodía muy agradable hacia el final.

Con “A Loving Feeling” nos quiere demostrar que el momento de rock ‘guarro’ lleno de distorsiones con reminiscencias a los Flaming Lips más jóvenes no era una fase o un detalle sin importancia añadido hace dos temas. Como en el caso de “My Body’s Made of Crushed Little Stars”, esta melodía funciona a la perfección para separar ambientes del álbum, y es que no hace falta más que ver la perfección con la que enlaza seguidamente con la oscura “Crack Baby”. Este track viene protagonizado por una percusión analógica que destaca demasiado y hace que el oyente deba prestar especial interés a toda la producción que subyace para admirarlo por completo: sintetizadores, violines, un punteo simple y efectivo de guitarra eléctrica… Es una suerte de balada totalmente necesaria en el álbum y tan reveladora acerca del carácter de la artista que esboza una letra en la que pone de manifiesto cómo la droga llena el vacío propio de la infelicidad. Una letra dura y metafórica que requiere atención para desentramarla. Pero a pesar de la intensidad anterior, Mitski se da cuenta de que sólo busca una rutina sencilla con la que recuperar su felicidad, de ahí el origen de “A Burning Hill”, el epílogo de toda esta historia: una guitarra acústica tranquila y un par de efectos muy sutiles de coro resultan suficientes para que Mitski deje patente que comienza una nueva etapa. La pubertad ha terminado.

Mitski ha conseguido crear un álbum que se defiende por sí mismo pese a las similitudes con «Bury Me At Makeout Creek» y que sigue a la perfección su producción musical.

Vamos a empezar por lo obvio: “Puberty 2” es muy buen disco. ¿Por qué? Porque Mitski sabe jugar con un estilo base y explotarlo por diferentes vertientes para que resulte entretenido. Sabe iniciar con ese estilo tan Xiu Xiu distorsionado en “Happy” para abrazar el rock algo grunge de “Dan The Dancer”, continuar en un fuzz despreocupado en “My Body’s Made of Crushed Little Stars” y culminar en piezas que invitan a la reflexión y a la calma como en “Crack Baby”. Todo en un mismo álbum. Once cortes de pseudo-eclecticismo melódico que no es más que un viaje musical que realiza la artista por terrenos que ya había tanteado en su elepé anterior.

El único problema que veo es que hay un par de ocasiones en las que decide alargar la fórmula que le ha ido funcionando hasta el momento. Estira demasiado el muelle y lo rompe haciendo temas algo insulsos: el claro ejemplo es “I Bet On Losing Dogs”. Podemos defender la maravilla de letra que tiene, pero la melodía resulta repetitiva, y decir eso en un álbum corto y en el que cada tema es casi completamente distinto al siguiente es grave. Si quitásemos ese tema y “Once More To See You”, que lo considero una carga por lo lento de su melodía y lo poco que destaca, estaríamos ante un trabajo realmente consistente, firme y directo.

Pero aun con estos dos baches en el camino, me atrevería a decir que es el álbum que más me ha llamado de Mitski. Si lo comparamos con “Bury Me At Makeout Creek”, el predecesor y el trabajo con el que más similitudes comparte, vemos que “Puberty 2” avanza en lo que estableció allí y consigue posicionarse a la cabeza. Hay algo evidente del anterior trabajo en cuanto a guitarras y melodías de carácter cercano al rock alternativo, pero no ha supuesto una constante referencia que haya flotado a lo largo de «Puberty 2». Mitski ha conseguido crear un álbum que se defiende por sí mismo y que sigue a la perfección su producción musical. Es jodido conseguir la felicidad y más aún dar a luz un LP así de consistente, pero parece que ella, al menos, ha conseguido esto último.

Mitski – Puberty 2

8.5 HOT RECORD

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La pubertad es un periodo de cambios y de inseguridades. Mitski se encarga de poner melodías inclasificables en un único género, acordes con este periodo de evolución y afán de constante exploración; todo ello mientras sobrevuela una lírica romántica que canta al dolor y a una felicidad difícil de conseguir.

Up

  • La constante evolución melódica y los terrenos que se permite explorar.
  • “Fireworks”, “Your Best American Girl” y los interludios de rock distorsionado.

Down

  • “Once More To See You” es demasiado lenta y ofrece realmente poco dentro del conjunto.
  • “I Bet On Losing Dogs” pasa inadvertida alargando en exceso la parte de rock más ‘accesible’.