Existen los terriers australianos, los irlandeses, los fox terriers y los yorkshires, pero los Terrier que paseamos hoy por EQB son de Madrid, ¡y son personas! Y vaya personas, dirán quienes conozcan a María Manoli (voz y bajo), Lili Laduquesa (voz y teclado), Dave Petrone (voz y guitarra) y Don Matías (batería).

Teníamos en nuestro punto de mira el despreocupado a la par que rabioso pop garajero de los madrileños, y no quisimos dejar pasar la oportunidad que nos brindó Sonido Muchacho de hablar con ellos a su paso por el Low Festival:

En la crítica de “La Plaga” que hacía un compañero de EQB, afirmaba que habéis pasado “de ser unos gamberros que sabían cómo divertirse sobre un escenario, a figurar en las listas de mejores discos nacionales de toda publicación musical que no estuviera dirigida por sordos”. Desde dentro, ¿sois conscientes de esa evolución?

Lili Laduquesa: Somos conscientes de esa evolución en el sentido de que el sonido de este disco lo hemos cuidado un poquito más y parece algo más profesional entre comillas. Pero seguimos siendo los mismos gamberros, yo creo.

Dave Petrone: Más gamberros, si cabe.

Entonces, ¿los años os hacen más gamberros en vez de menos?

Lili: Yo creo que sí porque veo a los mayores del grupo, que no voy a decir quiénes son [Risas] y son los peores.

En la misma crítica, decía que la clave de Terrier “está en divertirse accionando la máquina de caramelos de pop garajero”. ¿Os parece acertado?

Dave: Sí, muy acertado. No sé cómo desarrollarlo [Risas].

El envoltorio es más popero y brillante pero a nivel de contenido este disco es mucho más oscuro que los anteriores.

¿Sabríais describir de una mejor forma lo que hacéis?

Dave: Somos muy de caramelos [Risas].

Personalmente, el pop y el garage me parecen dos géneros difíciles de casar. ¿Cómo se consigue hacer temas alegres y sucios a la vez?

Dave: Nosotros hacíamos garage en un principio, pero como con el tiempo hemos ido aprendiendo a cantar y a tocar un poco mejor, quizá el garage se nos fue quedando un poco pequeño para la música que escuchábamos todos. Por eso mismo, el sonido que hemos conseguido (pop y garage) ha ido surgiendo poco a poco, no ha sido nada buscado.

Por lo que dices, parece que la esencia del garage sea no saber tocar, o que lo que tocas suene mal.

Dave: No, no, no. Qué de periodista es eso de manipular las cosas, ¿eh? [Risas] Quiero decir que aunque el garage tiene muchas vertientes y tal, básicamente son cuatro notas y al final, el estilo era cerrado para nosotros, que oímos de todo: Don Matías escucha heavy, yo soy más popero… entonces hemos saltado un poco esa valla.

O sea, que digamos que como cada uno tiene distintas influencias, había que hacer algo donde cupieran todas.

Dave: Claro. Y quizás ya veníamos de otras aventuras más garajeras y buscábamos otras cosas.

Creo que el súmmum del claroscuro del que hablábamos se ve en el estribillo de «Évoli». Decir frases como “Te quiero ahogar en el mar” en un tono tan fresco se me hace incluso siniestro. ¿Maldecir con una sonrisa es vuestro estilo?

Lili: Un poco sí, en el sentido de que no somos blancos, blancos. Igual nuestra música suena muy alegre pero también nos va lo turbulento, y nos gusta ese contraste. Ahora, que tampoco es que lo pensemos mucho, nos sale así.

Don Matías: Refleja un poco el tipo de humor que tenemos: nos gusta lo oscuro y lo malrollero pero de risas.

Dave: Mantenemos el buen rollo a la vez que nos estamos insultando. Además, creo que se consigue más metiendo las cosas un poco dobladas que diciéndolas directamente.

La tenebrosidad de “El Golpe” choca con ese ambiente palmeril, y me la imagino sonando a toda hostia mientras nos comen los bichos. ¿Era esa vuestra intención?

[Risas. Le pasan el móvil a David Rb]

Lili: A ver, es que es el becario [Risas], entró después de que grabáramos el disco, y no sabe responderte. ¡Venga, di algo, becario!

David: Pues sí, es una canción con bastante mala hostia, ¿no? Y, además, en directo sube bastante. ¿Qué más puedo decir? No sé, es de mis preferidas.

Lili: Y como te la imaginas está bien: comiéndote los bichos.

¿Y qué pasa por la cabeza de una persona que mete en un disco una canción tan alegre y otra que va tan a piñón? Teniendo en cuenta que se han compuesto en un mismo periodo de tiempo, supongo.

Lili: Sí, las canciones son más o menos de un mismo periodo de tiempo (un año o dos). Lo que pasa es que nosotros no somos tan conscientes de lo que hacemos mientras estamos componiendo. Luego tú lo oyes, lo analizas, y te haces este tipo de preguntas pero es más simple: por ejemplo, con “El Golpe” nos gustaba Broadcast, y dijimos: “vamos a intentar hacer algo así, o algo parecido”, y después con la letra rebuscamos un poco, nos parecía que era oscurilla y nos salió de forma bastante intuitiva.

Entonces, no decís: “voy a escribir sobre X”, sino que escribís y sale X.

Lili: Más o menos sí, y con la música un poco igual.

¿Y siempre se encarga la misma persona de la letra o…?

Lili: No, grabamos canciones en el local y luego, cuando las escuchamos, alguien se inspira y dice: “¡Eh! Voy a hacer la letra de esto, que tengo una movida en la cabeza”.

Somos más de cachondeo que de currar y dejarlo todo perfecto.

Aun con esa tenebrosidad de la que hablábamos, hay una opinión reconocida (y me atrevería a decir unánime) acerca de que vuestro último trabajo es el menos oscuro de todos. ¿Tenéis esa sensación?

Don Matías: Sí, pero tampoco era pretendido: ha salido así, es menos oscuro aparentemente pero tiene partes que sí que lo son, por lo que podríamos decir que está todo más concentrado. “Ojos Puñales”, por ejemplo, también es muy malrollera, lo que pasa es que es muy cañera.

Dave: A nivel de textos y de contenido yo creo que es mucho más oscuro que los anteriores discos. Quizás el envoltorio es más popero y más brillante pero…

Don Matías: Tiene más mala leche que los discos anteriores.

Siendo así, es directa (y casi proporcionalmente) más accesible. ¿Llegarán Terrier a estar en el mainstream de la escena?

Dave: No, no creo que lleguemos a estar en el mainstream.

María Manoli: ¡El mainstream es un rollo!

Dave: Nosotros no somos unos trabajadores de la música, somos más de cachondeo que de currar y dejarlo todo perfecto, y creo que eso es algo básico para estar en el mainstream.

Don Matías: Y no intentamos agradar. No hemos dicho: “vamos a hacer esta música para gustar a más gente”, sino que ha sido una consecuencia.

O sea, que no habéis dicho: “voy a meterle más luz para que sea más accesible”.

Don Matías: No, los temas han salido así y han salido así. Quizá lo siguiente que nos sale es reggaetón.

Dave: Yo creo que lo básico para estar en el mainstream es quererlo, y nosotros no queremos.

Don Matías: O pretenderlo. Ver que algo lo peta y tirar por ahí.

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¿Y creéis que sin estar en el mainstream se puede vivir de esto? ¿Os gustaría?

Dave: No tenemos intención. A mí no me gustaría vivir de la música porque significaría que tendría que dedicarme a ello como un trabajo y responder ante cosas como que si un día subo borracho a un escenario, estoy haciendo mal mi trabajo. Prefiero seguir tomándomelo como un hobby, me parece mucho más libre.

Cuando la evasión se convierte en obligación…

Dave: Claro. Y tienes que responder ante los gustos de la gente, adaptarte a las historias… y no es el plan: el plan es hacer lo que nos salga de los huevos. Y pasarlo bien.

Cuando trabajáis, ¿componéis en base a un sonido que tenéis en mente o dicho sonido fluye, sin más?

Don Matías: No decimos: “ahora esta canción va a ser pop”. Nos ponemos a tocar algo y va surgiendo: siempre hay uno que empieza y los demás le seguimos. Entonces, a base de cosas que nos van gustando, van saliendo los temas.

Pero supongo que si escuchas cierto estilo de música en un momento porque te flipa, pretendes hacer algo parecido.

Don Matías: Claro, pero al ser varios, David a lo mejor está escuchando ahora un grupo y yo estoy escuchando la antípoda de eso, o al revés, y de pronto hace algo porque le recuerda a lo que él quiere pero yo lo cojo por otro lado. Es decir, uno viene con una idea pero el resto la agranda.

¿Escucháis música muy diferente?

Don Matías: Sí y no.

Un grupo que tengáis todos en común.

Dave: Los Stone Roses, Sonny & The Sunsets, The Fresh & Onlys, MGMT… Hay puntos de confluencia pero luego cada uno tiene sus variantes.

¿Y os metéis con los otros en plan: “¡¿Cómo escuchas esto, cabrón?!”?

Dave: Sí. Por ejemplo, a Don Matías le gusta Evanescence, Mägo de Oz y esas movidas raras.

Don Matías: Y David luego escucha cualquier horterada. Ahora mismo no sabría decirte, pero tienes alguna mariconada buena.

Dave: ¡Di una!, ¡di una!

Don Matías: Ahora mismo no sé…

Dave: ¡Aaaaahhhhhh!

Don Matías: Yo es que en realidad soy mucho más abierto que él, ese es el problema.

Dave: [Risas] No es verdad, pero bueno. Sí que es cierto que yo no aguanto el metal que le gusta a él y él no aguanta el pop muy suavecito que a veces me gusta escuchar a mí. O, por ejemplo, no nos gusta que Laduquesa escuche reggae.

Lo básico para estar en el mainstream es quererlo, y nosotros no queremos.

¿Cómo surge dedicarle un tema a Annie Edson Taylor?

Dave: Esto que lo responda Lili [La señala], que es suya.

Lili: Hoy en día con esto de Internet cada dos por tres te sale una historia de algo y la de Annie la encontré por ahí y flipé con ella.

Yo la he conocido a raíz de escuchar la canción.

Lili: Claro, es que yo dije: “¡Esto lo tiene que conocer el mundo! Como mi disco lo van a oír millones de personas…” [Risas]. Si investigas un poco, es bastante alucinante, la historia parece de ciencia ficción.

Cuéntala.

Lili: Annie Edson Taylor es la primera persona que sobrevivió (no la primera que se tiró) a tirarse de las Cataratas del Niágara en un barril. La tía era una señora ya mayor, su marido había muerto, estaba bastante en la ruina y en aquella época podía ser un motivo de ganar dinero hacer esa hazaña, así que la tía hizo una prueba con su gato el día anterior, se tiró, sobrevivió y luego se dedicó a poner puestos como de merchandising de la época sobre la historia, y su mánager entre comillas se largó con todo el dinero… Bueno, una tía con dos cojones.

Esta tarde también voy a hablar con Juventud Juché. ¿Tenéis relación con los demás grupos de Sonido Muchacho? ¿Cuál es vuestro favorito?

Lili: Sí. Joder, lo del favorito es complicado, cada uno tira por un lado: Juventud Juché nos flipan a todos, la verdad, pero luego hay un montón que nos encantan. Han fichado hace poco a Kokoshca, que son colegas también; Tigres Leones molan un montón… Y al final siempre coincidimos en festivales, conciertos, bares… compartimos ambiente, y muy bien con todos. Para mi gusto han tenido buen ojo y han cogido a gente muy válida.

La última: “Benidorm” es vuestro tema más reconocido. ¿Os supone algo especial tocarlo en esta ciudad?

Don Matías: El hit que tendremos que tocar dentro de 20 años [Risas].

Lili: ¡Hombre, claro! Es un honor. Está totalmente dedicada a Benidorm y a lo que nos fascinó desde el primer momento de esta ciudad y sus gentes: es alucinante, parece otro planeta.