A veces, uno se encuentra por casualidad con algo que le atrapa y no le deja escapar. Pequeñas piezas que hacen el ‘clic’ en nuestro interior y nos mueven a buscar más y más. Algo así me pasó con ALA.NI, a quién descubrí en una entrevista, haciendo zapping. En ALA.NI llaman la atención la calma y el matiz ‘Lomo’ que desprenden sus canciones. Recurrir a ella es rememorar los clásicos de gramófono como Doris Day o incluso Judy Garland, una sensación reconfortante de haber estado ahí, de que las canciones parecen verdaderamente familiares la primera vez que se escuchan.

«You & I»: el reflejo vintage y suave de una relación desafortunada

ALA.NI recupera viejos ritmos del blues y jazz de los 40-50 para reconfigurarlos y buscar su espacio en los cánones actuales.

You & I” surgió tras el largo camino como corista de ALA.NI. Un recorrido que la llevó a trabajar con Andrea Bocelli, Mary J. Blige y Damon Albarn, quién la convenció de abrir su camino en solitario (gracias de nuevo, Damon). El resultado son 12 canciones cuya duración media apenas alcanza los tres minutos. Breves momentos de desconexión a través de guitarras y voces, entremezcladas ocasionalmente con prudentes pianos, toques de viento y percusión. En algunas reseñas sobre la cantautora se habla de su ‘originalidad’, pero parece que la gracia está en que ALA.NI es todo lo contrario: recupera viejos ritmos del blues y jazz de los 40-50 para reconfigurarlos y buscar su espacio en los cánones actuales. Ella misma declara que su disco está grabado a la ‘vieja usanza’: voz y guitarra a la vez, en una sola toma. Aquí no hay estrictos bpm, ni ritmos electrónicos. La sencillez de la pieza provoca una conexión instantánea en el oyente que, inevitablemente, rememora los clásicos. A pesar de que ella no catalogue su música como vintage es evidente que las referencias están ahí. Del mismo modo en que guitarra y voz han sido tratados con delicados toques lo-fi sin pulir demasiado el resultado, todo parece intencionado para hacernos viajar hacia al pasado y catapultarnos ahí, hacia el estado de placidez que propone la británica, dispuesta a reflexionar sobre la trama circular de las relaciones amorosas.

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Fotografía: Ira Rokka

Con «You & I» tenemos breves momentos de desconexión a través de guitarras y voces, entremezcladas ocasionalmente con prudentes pianos, toques de viento y percusión.

Entrar en “You & I” es entrar en un espacio íntimo. Se entrevé la desnudez sentimental de la cantante a medida que avanza el disco. De hecho, el primer tema se presentó en formato single grabado a las 3 de la mañana con un iPad desde la casa de sus abuelos, en el caribe. Ella misma relata que eso lo dotó de cierto sentido de intimidad sin el cual el disco no tenía sentido; grabando temas bajo las sábanas, con el mar y los grillos de fondo. “Cherry Blossom” es un entrante hacia el recorrido de amor desafortunado que presentará ALA.NI. Aquí se nos adentra en un ‘locus amoenus’ primaveral a partir del cual aparecen los anhelos de compañía sentimental. La pieza sigue una reposada trayectoria evocativa hacia el compañero sentimental, la guitarra y la voz se funden en una melodía coral que acaba siendo como un conjuro para invocar el amor no correspondido.

El disco goza de dos momentos de reposo lírico para centrarse en un componente melódico e instrumental. Uno de ellos es “Woo Woo”, en la que se funden cuerdas, con elegantes y misteriosos coros de voz en los que podemos reconocer la inclinación sonora del disco hacia matices tropicales sin perder de vista la quietud que propone en todo momento “You & I”. De este breve corte nos desplazamos a una de las piezas más destacables de toda la placa. “Ol’ Fashioned Kiss” se abre de manera amable y cómoda, primero con unos registros cálidos y agudos para pasar a un plano más grave en el que se recupera parte de la esencia de “Woo Woo” para trasladarla a un terreno de jazz suave. Destacan los suculentos chasquidos que acompañan el bajo y las gradaciones con las que ALA.NI juega con su voz, que van variando el tema a su favor.

“You & I” es uno de esos discos que funcionan como una cálida banda sonora. Las canciones se entrelazan sin chirriar, así van embriagando al oyente y lo arrastran hacia la tranquilidad con la que se debe degustar esta pieza.

Si en “Ol’ Fashioned Kiss” se recopila la sonoridad de los anteriores temas, en “Come To Me” reaparece la evocación de “Cherry Blossom”. De nuevo busca que su amor sea correspondido, ahora de manera más insistente y menos metafórica. A nivel formal, la cantante juega con los mismos ingredientes que ha presentado anteriormente: guitarras tropicales y voz con un componente dulzón realzada con los coros casi de melodía Disney.

En este primer tramo el disco trabaja como unión de los cuatro temas, que funcionan como uno perfectamente. No hay grandes disonancias entre ellos, pero eso se debe al mood que quiere desprender la placa. “You & I” es uno de esos discos que funcionan como una cálida banda sonora. Las canciones se entrelazan sin chirriar, así van embriagando al oyente y lo arrastran hacia la tranquilidad con la que se debe degustar esta pieza.  A partir de ahí los temas adquieren pequeños matices que lo hacen más disfrutable, es el caso de los teclados en “Suddenly”, que toman un papel principal y acompañan a una voz ahora mucho más reposada que se funde a modo de nana con “One Heart”, en la que se recuperan las guitarras y las lentas cadencias regresan. Las pequeñas dosis casi de cuento de hadas parecen impregnar el relato que propone la británica, en esta ocasión mucho más desnuda y melancólica. Como comentábamos, sin crear grandes angulaciones pero a la vez con pequeñas señales de identidad en cada tema. Por ejemplo, en “Roses & Wine” aparece el saxo por primera vez, que acompañado con los juegos de voz de ALA.NI nos inmiscuye en la revelación: el amado al que evoca tiene otro amor, y su relación con ALA.NI parece estar limitada a lo extra-matrimonial, por lo que los tiempos sin él le recuerdan que está enamorada, pero a la vez su amor parece inalcanzable, dadas las circunstancias. Una vez esta capa argumental cobra sentido, se introduce la segunda pieza instrumental, violenta y misteriosa: “Planet to Your Sun” tiene tintes de ritual, nos prepara para el Apocalipsis amoroso que se desencadena en “Darkness at Noon”, donde se pacta acabar con la relación. Esto la deja en un desasosiego en el que no puede sentir amor por nada más. Esa sensación de final también se transmite al terreno instrumental, ya que se nota que de lo amistosas y cálidas que eran las primeras canciones a ahora se ha trasladado a una oscura capa de nostalgia apoyada con notas con ecos melancólicos y lejana percusión.

ALA.NI demuestra que ha sabido empaparse de sus referentes y que tiene una historia que contar, canoniza su mundo interior de una manera sencilla y breve, pero indudablemente con una forma personal de relatar y cantar los pequeños entresijos del amor.

Y como cualquier final de relación, está aquél típico “siempre recordaré los buenos momentos” y de eso precisamente va “I’ll Remember”, cerrando la etapa de la relación de un modo muy similar a como sonaba “Darkness at Noon”, ahora con los ecos y con un juego de cuerdas más atractivo (de nuevo, la estructura es la misma, sólo varían los pequeños detalles). “I’ll Remember” suena veraz, sin demasiados arreglos de post-producción, que quitan intermediarios entre ella y nosotros. Aquí el sentir está expuesto y se encadena directamente con el argumento que propone ALA.NI. Todo cambia en “To The River”, cuya percusión y ukeleles levantan los ánimos. Metafórico río que simboliza el curso de la vida para representar la recuperación del estrago. La cantante muestra aquí que ha vuelto al punto inicial del disco (a nivel conceptual) y que puede volver a gozar del río en el que vio florecer su amor al principio, y eso sólo le recuerda que la vida es un círculo constante. “Circle” es la culminación del álbum, ya que, como decíamos, todo vuelve a su inicio para conformar un ciclo que nunca es exactamente igual. Tierno final en el que ALA.NI se dirige al oyente, como una especie de maestra en el juego del amor, invitándonos a subir a este círculo.

“You & I” es un disco que funciona bien en su conjunto, los temas se retroalimentan pero a la vez dependen mucho los unos de los otros. Hay pocas excepciones que destaquen por encima del resto, quizá “Ol’ Fashioned Kiss”, pero lo cierto es que es un disco concebido como una sola pieza, una historia contada por estaciones, del mismo modo en que se presentaron los adelantos de las doce canciones; seccionadas de tres en tres para cada estación del año, empezando con el florecer de la primavera en “Cherry Blossom” y cerrando el punto al final del invierno, justo cuando todo parece volver a empezar con “Circle”. ALA.NI demuestra que ha sabido empaparse de sus referentes y que tiene una historia que contar, canoniza su mundo interior de una manera sencilla y breve, pero indudablemente con una forma personal de relatar y cantar los pequeños entresijos del amor.

ALA.NI – You & I

7.1

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La británica ALA.NI abre una dimensión poco tocada hoy en día. A través de su elegante y sentimental jazz de raíz vintage elabora un mapa estacional que recorre el pesar de una relación de trágico desenlace. Sofisticadas reminiscencias a Billie Holiday o a Judy Garland abren paso al debut de la británica que deja claras sus señas de identidad y los ritmos medios en los que quiere jugar.

Up

  • ALA.NI intenta sonar estival y reconfortante y lo consigue. La combinación de la voz y los instrumentos es un claro acierto para transmitir esa calidez caribeña de la que se empapó mientras grababa el disco.
  • La desnudez emocional a la que llega progresivamente la lírica, que apoya la sinceridad y el efectismo de las composiciones.
  • La buena mezcla de percusiones y aire que tienen canciones como “Roses & Wine”.

Down

  • Un disco demasiado similar a nivel formal e incluso conceptual. Las variaciones entre canciones a veces son imperceptibles y parece que todo sea una sola pieza, en lugar de que cada tema tenga su cuerpo.
  • Tras el cambio que presenta en “Planet To Your Sun” cuesta un poco volver a arrancar, parece que el disco esté pidiendo un momento de sacudida o un punto de no retorno que nunca acaba de llegar.