Como los extinguidos reptiles de su nombre, Dinosaur Jr. se han ganado a pulso un lugar casi mitológico en el imaginario colectivo. En este caso, de los fieles del rock alternativo. Una trayectoria tan extensa como rica musicalmente, dividida en dos etapas diferentes pero igualmente importantes para entender la historia de una banda tan grande. Como nos confesó con un punto de orgullo disimulado Murph, el batería, en la entrevista que le hicimos recientemente, esta banda es una de las originales, de las que sigue manteniendo el sueño vivo.

Dinosaur Jr. se sientan en el trono del indie al lado de nombres como los de Sonic Youth, Pixies o Pavement. Pero el indie en su significado original, ruidoso y sucio, más cercano a la filosofía Do It Yourself del punk que al género cajón de sastre por el que hoy en día se entiende. En la actualidad el término indie ha sido vaciado de su sentido inicial, asociándose a un sonido poco definido y vago que además varía según dónde se use. En Reino Unido, indie rock es todo aquello que publicaciones como la NME coronan regularmente, mientras que en nuestro país se ha ligado a toda una cultura urbana, estética incluida, que viene a ser la prima edulcorada y cool del rock. Parece impensable que un grupo indie en España suene fuerte y crudo, pese a que lo indie no debería tener tanto que ver con cómo se suena sino con cómo se produce, se da a conocer, y se distribuye una banda.

Dicho lo cual, el indie del que aquí hablamos tiene su origen en toda una generación de parias y marginados que terminó culminando en el grunge e influyó mucho más allá. Baja fidelidad, distorsión, temáticas de angustia juvenil y un sinfín de características que han perdurado hasta nuestros días e inundan de manera más o menos explícita casi todo el rock alternativo que se produce hoy. Y buena parte de la culpa de ello lo tienen estos tipos de Massachussets.

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Fotografía: Levi Walton

En su undécimo disco (séptimo de la formación original), Dinosaur Jr. recogen sus infinitas texturas y las pasan por la trituradora para ofrecer una mezcla perfecta de rock melódico, como el de “Beyond”, y la crudeza rabiosa de sus inicios.

En su undécimo disco (séptimo de la formación original), Dinosaur Jr. recogen sus infinitas texturas y las pasan por la trituradora para ofrecer una mezcla perfecta de rock melódico, como el de “Beyond”, y la crudeza rabiosa de sus inicios. “Goin’ Down” así lo demuestra desde el principio. “Are you with me when I’m gone? La duda ofende, J. El primer single de este trabajo, “Tiny”, es otro buen tema, pegadizo dentro de que el sonido denso del grupo no es muy proclive a grabar sus melodías en la cabeza. Con “Be A Part” se demuestra una vez más, que a la tercera va la vencida. Las anteriores eran buenas, pero es en esta donde nos damos verdadera cuenta de que este no es un disco a la inercia de los anteriores (lo cual no sería extraño ni reprochable teniendo en cuenta que antes de este ya hay otros 10 trabajos). Con su aire lánguido, supone un inmejorable tributo a todo el grunge noventero.

Este álbum es puro grano y nada de paja, más allá de la que le inspire a cada uno el riff titánico de “I Told Everyone”, por poner un ejemplo. Por su parte, “Love Is” termina de confirmar que el dinosaurio ahora a menudo se baña más en el pop bien entendido que en el noise eléctrico de la primera etapa de la banda. Si tienes ese amigo o amiga que se considera indie y le gustan las guitarras blanditas de grupos contemporáneos, ponle ésta como introducción al catálogo de Dinosaur Jr. Aire y voz (a cargo de Barlow) a lo Built To Spill para consagrar un auténtico himno capaz de poner la piel de gallina al punk más purista.

Dinosaur Sr. es diferente al Junior. Pero como todo en la selección natural, si han sabido sobrevivir es por su capacidad de adaptación al medio y su resistencia al paso del tiempo. Mientras otros vivirían de las rentas, los de Amherst se visten la piel del dinosaurio como capa y siguen curándonos heridas a base de rock ruidoso y eléctrico.

En “Good to Know” se percibe cierto cambio de tendencia, con un sonido más afilado y veloz. La garra y la fibra de “Walk for Miles” entran en el momento perfecto, como un golpe sobre la mesa como recordatorio de que estamos ante un grupo que, al margen de etiquetas más o menos inútiles, hace rock ‘n’ roll, y con una maestría como pocos conservan más de tres décadas después de su formación. Punteos grandiosos para saturar los oídos y rememorar tiempos más salvajes de la banda.

Y a ella le sigue su reverso, tres variantes de baladas que brillan tanto o más que ese lado más frenético. “Lost All Day” por ejemplo, con esa estupenda letra melancólica, o “Knocked Around”, con un buen falsete de Mascis, pese a no contar con su voz entre sus grandes dones, y un final apoteósico. Y por último “Mirror”, que perfecciona aún más el arte del medio tempo para sublimar un lamento grunge de altos vuelos. Incluso para un inculto sonoro como el que escribe estas líneas, las diferentes capas del sonido y la simple efectividad de todo el disco en general, y este corte en particular, se pueden escuchar, masticar y saborear. Esa producción transparente y desapercibida se ajusta como un guante a su objetivo, que no es otro que el de dejar que las canciones suenen lo más parecidas posibles a la realidad de un directo.

El abrupto final llega curiosamente con la segunda canción en la que Barlow es protagonista. Una “Left/Right no tan inspirada como “Love Is” pero en la que el bajista confirma que su voz  supera en texturas y profundidad a la de J. Que Barlow se convirtiera en el cantante principal de Dinosaur Jr. sería algo tan fascinante como improbable, conociendo el pasado conflictivo entre ambos.

Dinosaur Sr. es diferente al Junior. Pero como todo en la selección natural, si han sabido sobrevivir es por su capacidad de adaptación al medio y su resistencia al paso del tiempo. Con este, el trío original de Dino Jr. ya ha publicado más discos en el siglo XXI que en el XX, lo cual es motivo de reflexión, más teniendo en cuenta de que no tiene pinta de que vayan a parar en el futuro cercano. Mientras otros vivirían de las rentas, los de Amherst se visten la piel del dinosaurio como capa y siguen curándonos heridas a base de rock ruidoso y eléctrico.

Dinosaur Jr. – Give a Glimpse of What Yer Not

8.6 HOT RECORD

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El dinosaurio está de vuelta, y aunque ya no es ningún chaval, sigue reinando desde su muro de sonido. Como siempre, con su guitarra espléndida y progresiones sin rumbo fijo, Mascis y los suyos nos hipnotizan una vez más, y van once.

Up

  • Los riffs y solos de J Mascis como argumento más que suficiente.
  • Lección magistral de cómo evolucionar sin perder, ganando en argumentos y matices.
  • La aportación de Barlow, tanto en sus dos canciones como en las líneas de bajo de todo el álbum.

Down

  • Curioso cómo la voz de J parece sonar mejor en sus álbumes en solitario que en el ruido de Dino Jr.
  • La circularidad, ese no-llegar-a-ningún-lado de muchas canciones puede saturar a alguien que no les conozca.