El transcurso de tu vida puede cambiar en cuestión de segundos. Te despistas, calculas mal y ya nada cuenta. Lo que está destinado a ser un día memorable, como es el de tu propia boda, puede pasar a ser una experiencia dolorosa, traumática y violenta de la que necesitas huir sin mirar atrás. Natasha Khan en su faceta de Bat For Lashes se encarga de presentar este miedo a la pérdida súbita en su álbum conceptual “The Bride”.

Este disco parte de la necesidad de querer contar una historia: una mujer pierde a su futuro marido en un accidente de coche minutos antes de llevarse a cabo la ceremonia. Es el cuarto larga duración en la carrera de Bat For Lashes y el primero en el que se aleja de la concepción del mismo como una sucesión de temas que se relacionan mayormente por el apartado musical. Aquí entra en juego la lírica y el contexto. Si bien había algo de cohesión en aquel “Two Suns” de 2009 donde creó su propio alter ego y jugaba a lo largo de él con las dualidades en planos metafísicos, en “The Bride” se quiere llevar este aspecto al campo de la narrativa.

En cuanto al estilo melódico, cabe decir que en este cuarto elepé encontramos la culminación de la madurez en el ámbito del pop barroco y el downtempo de la británica. Lo que empezó en 2006 de forma naïve en aquel “Fur and Gold” dio un paso adelante en el anteriormente mencionado “Two Suns” y encontró un plano maravilloso en “The Haunted Man”, estrenado en 2012. Allí Natasha Khan era imparable, y Thom Yorke le sirvió como faro entre la niebla cuando se encontraba bloqueada y no sabía el camino a seguir.

Después de un álbum en el que se desnudó en todos sus aspectos (recordemos la portada con el desnudo elegante en blanco y negro) y que fue el compendio perfecto entre madurez lírica y melódica, el siguiente paso era difícil. Tuvo la ocasión de coquetear con otra faceta musical en Sexwitch, proyecto que la permitió explorar un carácter más experimental y psicodélico con miembros de Toy, pero ella quería volver a su lado más íntimo y relajado. Tras desfogarse allí decidió traer un sonido más propio de ella misma, jugando con el intimismo y los momentos desgarradores. ¿Cómo pasar de un disco más en tu carrera a marcar un hito? Dotándole de una historia detrás que te atrape con su dolor y melancolía.

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Quiero pasar el resto de mis días contigo (I)

Este álbum parte de la necesidad de querer contar una historia: una mujer pierde a su futuro marido en un accidente de coche minutos antes de llevarse a cabo la ceremonia.

Con esta concepción, “The Bride” se va desarrollando por capítulos, siendo I Do” el tema que abre el álbum. Se encarga de ponernos en situación: todo es idílico aquí. Los sintetizadores que imitan arpas, la claridad y belleza del corte y La Novia admitiendo que todos sus miedos se irán cuando ella diga el “sí, quiero”. Esta introducción nos lleva propiamente al primer capítulo en “Joe’s Dream”, un track que abre la puerta a la confusión y a los primeros toques de oscuridad. Es el tema que ratifica que, a lo largo del álbum, letra y música van de la mano. Nos encontramos al marido contando los extraños sueños que tiene la noche antes de la boda mientras es rodeado por teclados oscuros, una percusión simple manteniendo el tempo y momentos corales muy dulces. Las dudas ocasionadas por este tema tan críptico se resuelven en “In God’s House”: La Novia está en la iglesia esperando a su marido que no llega. Ese estribillo con el arpegio lento de sintetizador rompe con la escena melódica creada y nos pone en la perspectiva de La Novia, que se pregunta qué está viendo, antes de volver a la siguiente estrofa de mayor intensidad que hace evocar a la mujer huyendo, frenética, buscando explicaciones, negando una verdad que al final asume en el desgarrador cierre: “What’s this I see? Fire”. Esta primera triada de canciones marcan el camino que va a tomar el disco: el del dolor disfrazado de melodías conjugadas con la belleza y la oscuridad más lynchiana.

Quiero convencerme de que esto no está pasando (II)

La segunda entrega abre con un coche accidentado y una batería rompedora que toca ritmos descompasados, un bajo tenso y una guitarra eléctrica que esboza unos punteos ligeros. Honeymooning Alone” es un tema duro. Descrito por la propia artista como el inicio del viaje de auto-descubrimiento de La Novia, encontramos dolor, soledad y una negación de la realidad. A este le sigue “Sunday Love”, uno de mis cortes favoritos. Tiene un estilo que me hace pensar en los Radiohead más volátiles de “The King of Limbs”, con efectos de percusión que van y vienen e incluso me recuerdan a la Björk más volcánica. Todo ello para llegar a un estribillo que se queda en la memoria jugando con lo claro y lo oscuro. Uno de los cortes más accesibles y que más fácilmente se pueden extraer como single.

Quiero personificar en otros la culpa (III)

En cuanto al estilo melódico, cabe decir que en este cuarto elepé encontramos la culminación de la madurez en el ámbito del pop barroco y el downtempo de la británica.

My love is gone and I will never forgive the angels for that”. Con esta contundencia ataca el estribillo de “Never Forgive the Angels”. Una base melódica oscura de guitarra, bajo y coro se entremezcla con una parte vocal que se va intensificando y se muestra herida. Esta historia se lanza desde una nueva perspectiva: la rabia. Sin embargo, “Close Encounters” exhibe lo contrario; aquí la tenemos describiendo la eterna presencia de su difunto marido en forma de fuego fatuo. Juega la carta de lo paranormal con un fondo melódico orquestal y de sintetizadores ambientales discreto, que hace que la voz de Khan se proyecte con total claridad, luzca y sobrevuele la escena con absoluta belleza. De aquí me gustaría destacar el coro cantando “all our close encounters”, que suena majestuoso y que, en conjunto, nos hace esbozar alguna lágrima. La culminación de lo siniestro y de todo el misterio que se ha ido tejiendo hasta el momento es “Widows’s Peak”, la cual da además, sentido a todo «The Bride». Tenemos la cara B de La Novia: la viuda, que persigue metafóricamente al personaje creado por Khan. Como apunta la artista, no es más que la personificación de un corazón duro y cínico. Con versos como “take a walk, man of God, I just want to die” (cantados entre susurros) y un estilo que me lleva a la Lykke Li de “Melodies and Desires” jugando con aquellos primigenios y oscuros Sigur Rós de su primer álbum, Natasha Khan firma un pasaje de terror y cargado de un significado oculto al que hay que dedicarle tiempo para descifrar.

Quiero visualizar nuevos horizontes (IV)

Es un álbum que se basa en la globalidad, los temas se cimentan los unos en los otros. La concepción de “The Bride” como una historia hace que no se puedan reducir sus capítulos.

Durante el fin de una relación se pasan por diferentes etapas, siendo una de ellas la de dejar todo atrás y empezar a reconocer lo evidente: se acaba y hay que dejar el pasado donde pertenece. “Land’s End” se conjuga con un punteo de eléctrica en consonancia con un cuerpo de orquesta siguiendo la temática sonora del elepé para hablar de la necesidad de poner distancia de por medio para olvidarlo todo (“Gonna drive till I set myself free”). Es fácil imaginarse a la misma persona llevando a cabo este proceso mientras se agolpan los pensamientos de “If I Knew”, la verdadera pieza de amor de «The Bride» en palabras de Khan. La Novia da un gran paso y reconoce que, de saber lo que iba a pasar, no hubiese cambiado nada. Es su agradecimiento al novio, que le ha ayudado a madurar y crecer en la vida. Tal vez sea el mensaje más importante del álbum y el más personal, de ahí que haya una melodía simple de piano que busca acompañar y no robar el primer plano a la voz de Bat For Lashes, la verdadera protagonista de este corte.

Quiero desanclarme y vivir con tu recuerdo (V)

I was lost in the waves, but I will love again”. La Novia, con quien nos identificamos tras compartir con nosotros sus sentimientos más profundos, se da cuenta por fin en “I Will Love Again” de que no todo está perdido: podrá amar otra vez. El protagonismo del tema reside en este mensaje tan potente, en el bajo y en la percusión, que marca el ritmo sobre el que se basa toda la melodía, a la cual se sumarán esos efectos ambientales de sintetizadores y orquesta. Por último, “In Your Bed” cierra con belleza, mezclando violines, chasquidos, toques de guitarra eléctrica y sintetizador en un estribillo que suena esperanzador y nocturno, mientras Khan canta un precioso “Let’s lay in your bed and dream together”. Abraza la belleza y la esperanza, y con esa nota, acierta de lleno.

“The Bride” es una montaña rusa de emociones que, aunque ficticias al estar basadas en un personaje que resulta ajeno a la propia Natasha Khan, tenemos situaciones fácilmente identificables con ella misma o con cualquiera de nosotros. Hay temas cuya función es dotar al disco de un toque más realista y personificable, como “If I Knew” o “In Your Bed”, que bien se podrían extraer de este álbum conceptual para adaptarlos a cualquier otra obra de carácter romántico.

La clave radica en que Bat For Lashes ha hecho un álbum de exploración, un viaje en el que descubre sus propios límites, tanto a nivel musical como a nivel lírico. Un viaje en el que te acompaña y te cuenta una historia de amor, sufrimiento y redención.

Volviendo al carácter idiosincrásico de «The Bride», es necesario decir que jugar con lo conceptual es difícil. Pero lo característico de este álbum es que explora una narrativa con la que se permite divagar a través del personaje principal. En cuanto a los aspectos musicales, pocos LPs son tan concisos musicalmente mientras conjugan y gestan una idea constante que tiene sentido global. Realmente, es un álbum que se basa en la globalidad, los temas se cimentan los unos en los otros. La concepción de “The Bride” como una historia hace que no se puedan reducir sus capítulos. Todas las composiciones que encontramos son necesarias para entender el movimiento de Bat For Lashes. Si nos centrásemos únicamente en el apartado musical, “The Haunted Man” resulta más llamativo y encantador. Aquí falta un tema que atrape y arrope a la primera como “Laura”. A “The Bride” hay que darle unas cuantas escuchas para acabar quedándonos con sus melodías. Comparando, este podría ser el “Ultraviolence” de Lana del Rey. Ambos vienen de un disco más apabullante melódicamente y en este se dedican a explorar sonidos más sosegados a la par que, de cuando en cuando, soltar alguna perla brillante y rompedora. En este caso, se encuentran al principio y son, sin duda, “In God’s House” y “Sunday Love”.

Hay que admirar esta obra, sin duda. Es un digno sucesor de “The Haunted Man” que tan alto había puesto el listón. Encontramos algún altibajo y momentos que no terminan de convencer a nivel musical, como “Never Forgive The Angels” o “Land’s End”, pero en conjunto es un trabajo tan bien creado que se compensa este aspecto. Sigue manteniendo su esencia misteriosa llevándola en ocasiones al extremo con sintetizadores ambientales y unas letras que invitan a la exploración de lugares y sensaciones desconocidas. Y creo que ahí radica la clave, en que Bat For Lashes ha hecho un álbum de exploración, un viaje en el que descubre sus propios límites, tanto a nivel musical como a nivel lírico. Un viaje en el que te acompaña y te cuenta una historia de amor, sufrimiento y redención. Un trasiego con principio y fin cerrado y al que te invita una y otra vez para que tú mismo puedas desentramar cada una de las piezas que componen su obra.

Bat For Lashes – The Bride

8.6 HOT RECORD

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Bat For Lashes ha dejado pasar cuatro años desde su aclamado “The Haunted Man” para la publicación de “The Bride”, una obra con la que busca superar el listón que impuso anteriormente basando todo el álbum en un contexto de amor y dolor personificado en la imagen de una novia que ve el día de su boda truncado por un accidente.

Up

  • Toda la narrativa detrás del álbum y la exploración del dolor del personaje de “The Bride”.
  • La altiva “In God’s House” y su contrapunto romántico “In Your Bed”.

Down

  • No es un disco que entre fácil y le tienes que dar sus oportunidades para entenderlo.
  • La sencillez de “Never Forgive The Angels” o “Land’s End” que, más bien, ofrecen poco.