Hablar de punk es hacerlo de los Sex Pistols, The Clash, Ramones o, en un país como España, La Polla Records, Eskorbuto o Cicatriz. Aunque a priori no tengan mucho que ver los primeros con los segundos, ambos son, a su modo, adalides del género de las crestas. De sus creaciones han surgido grupos muy variados y han evolucionado mucho el género, pero si algo hay que tener claro es que el rock no sería lo mismo sin ellos. Todo aquel que toque una guitarra ha comenzado versionando a los Ramones con acordes de quinta.

Dentro de este género, White Lung aparecieron en la escena musical allá por 2006, pero no fue hasta 2010 cuando lanzaron su primer LP, “White Lung”, bajo el sello Deranged Records, compañía con la que también grabarían su siguiente trabajo, “Sorry”. Ambos tienen un sonido mucho más sucio, acercándose a bandas como Black Flag. Ya en 2014 se produjo el cambio de sello (a Domino Recording Company) para la publicación de “Deep Fantasy”, con quienes  han sacado este “Paradise” que nos ocupa. Vienen con su disco más extenso hasta la fecha: 28 minutos para diez canciones donde ninguna alcanza los cuatro minutos. Es el álbum con el sonido más limpio de los canadienses, y la diferencia es notable, lo que hará que a algunos fans no les entusiasme el cambio.

Con un disco publicado cada dos años sólo podemos pensar que son un grupo siempre activo, con constantes ideas en mente. Y eso se nota en este “Paradise”. Las guitarras adquieren un sonido más claro y no tan embarrado, pero siguen sus riffs tan representativos. La batería baja el ritmo para canciones más melódicas, donde el bajo gana presencia y riqueza de sonido, mucho más claro, y todo ello potenciado por la voz de Mish Way, que desprende energía por los cuatro costados.

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En este “Paradise” las guitarras adquieren un sonido más claro y no tan embarrado, pero siguen sus riffs tan representativos. La batería baja el ritmo para canciones más melódicas, donde el bajo gana presencia y riqueza de sonido.

Dead Weight” es la encargada de abrir el disco. Dos minutos y medio de puro carácter. Ya desde la primera escucha nos podemos dar cuenta del cambio de sonido, pero descubrimos también originales riffs, parte fundamental de la esencia del disco. Toda una declaración de principios. “Narcoleptic” baja ese ritmo impuesto por Kenneth William a las seis cuerdas, dejando más protagonismo al bajo y a las melodías, donde Mish Way alarga las sílabas y está perfectamente acompañada por los coros. Menos agresividad, pero la misma actitud, todo ello armonizado bajo las influencias ochenteras que recuerdan al new wave y el uso de sintetizadores. “Below” no sólo es el tercer corte, sino el más largo de la carrera de los canadienses (hasta la fecha). Si en el anterior las sílabas se extendían, en este mucho más, tardando varios minutos en arrancar. Es, sin duda, el tema más pop de todo el disco, con punteos de guitarra muy agudos y una métrica muy lenta. Aquí también podemos comprobar de lo que es capaz de hacer Mish Way con su voz, entonando a la perfección registros altos.

Y el punk rock must go on. “Kiss Me When I Bleed” aparece como un cañón, con una combinación de estilos de la banda que, bajo un sonido distorsionado, emparejan en momentos clave con un trabajo de guitarra emulando lo que pudiera parecer un sintetizador. La intro la firmarían muchos grupos de punk ‘puro’; actitud sin contemplaciones. En este punto nos podemos empezar a percatar de que el disco da la sensación de decaer a medida que avanza, aunque no se hace largo gracias a que las canciones son cortas y llenas de energía. “Demented” nos devuelve a los White Lung más cañeros, sobrepasando la línea del punk con riffs más metal, acercándose incluso al hardcore, con dos minutos rindiendo a pleno pulmón. Mish Way hace que percibir eso sea más difícil que si cantara a gritos, pero es algo que está ahí y que emana de las raíces más punk de la banda, lo que hace recordar a discos anteriores. Lo mismo pasa con “Sister”. Ambos temas comienzan con riffs graves y crudos para pasar posteriormente a punteos chirriantes y muy agudos. Y saben hacerlo muy bien, alternando una estrofa tras otra en canciones muy cortas pero intensas.

Saben congeniar todo aquello que absorben de otras bandas en un sonido muy característico, aupado por una actitud y una energía que serían la envidia de cualquier grupo, además de lograr caminar por diferentes estilos.

Toca cambio, y esta vez el turno es para esa vuelta al sonido de los 80 y de teclados, pero más orientado al indie, casi al pop. “Hungry” calza la vestimenta de la nueva identidad de la banda, ese sonido limpio, más lento y relajado, con puentes que recuerdan al new wave. Todo lo contrario que el último empujón del álbum. “I Geg You” te hace entrar en calor poco a poco, pero no es hasta el estribillo cuando termina de explotar. Y, cuando lo hace, es como esperabas. Muy pegadiza y fácil de recordar, con un ritmo que no da respiro una vez que aprendes la letra. Si hay algo que reprocharle es la falta de un solo potente, ya que sólo varía la estrofa, lo que hace que el tema (uno de los mejores del disco) dé la sensación de que le falta algo. En “Vegas” aumenta la dosis de energía, actitud y agresividad, acercando el sonido de LPs como “Sorry”, dejando a un lado esa melodía y el alargar las sílabas. El tridente final termina con “Paradise”, la canción homónima del álbum. En lo personal me recuerda a canciones de grupos como Evanescence o Paramore, además de ser la pieza que mejor representa este nuevo rumbo de la banda. Deja de lado el sonido analógico y crudo por una exquisita producción; el punk se aparta y hace un hueco al garage, lo que propicia que la actitud y rapidez del primero casen a la perfección con el sonido del segundo, todo bajo una melódica armonía.

White Lung cumplen diez años y continúan añadiendo influencias y aumentando riqueza a su sonido, pero sin perder un ápice de lo que los hace tan particulares. A los fans más acérrimos de los primeros discos puede que no les agrade del todo, pero lo cierto es que saben congeniar todo aquello que absorben de otras bandas en un sonido muy característico, aupado por una actitud y una energía que serían la envidia de cualquier grupo, además de lograr caminar por diferentes estilos.

White Lung – Paradise

7.0

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La identidad de White Lung sigue forjándose con un disco repleto de influencias. En la línea de «Deep Fantasy», este «Paradise» añade un toque de frescura al sonido de la banda, en el que cabe el punk, el garage e incluso el new wave. Un ‘aquí te pillo, aquí te mato’, de escucha rápida, para bailar, cantar y disfrutar, sin grandes virtuosismos ni contemplaciones.

Up

  • Sigue en la línea de anteriores trabajos, con canciones que no llegan a los cuatro minutos ni se andan con rodeos, van directas.
  • Piezas muy coreables y melódicas, apoyadas por un potente bajo.
  • Cambia el sonido, pero no la actitud de anteriores discos.

Down

  • A veces la guitarra suena más a sintetizador que a una guitarra al uso, lo que hace que la producción suene excesivamente masterizada.
  • Dejar atrás el sonido analógico de anteriores discos no gustará a todo el mundo.
  • En ocasiones la voz es demasiado lineal.