MUCHO: «No inventamos nada a nivel lírico, es reflejo de una sociedad vacía, terrible e ignorante»

Fotografía: Juan Pérez Fajardo

¿Puede un álbum contener una temática lírica que profundice en el sentimiento de descontento hacia el sistema por parte del ser humano sin caer en el sonido más bizarro y punk, o el synthpop está destinado a hacer letras vacías y denotar el carácter nihilista de la sociedad actual, que busca consuelo en letras románticas multipremiadas? Parece ser que sí, un disco poblado de sintetizadores pop es capaz de hacernos pensar y reflejar toda esa rabia que contenemos, y Mucho, la banda liderada por el músico y productor Martí Perarnau IV, hace gala de la tendencia actual a caer en la reminiscencia ochentera para vestirla con un trasfondo y rodearla de un contexto que justifica y hace lógica la recuperación de este sonido en su tercer álbum “Pidiendo en las Puertas del Infierno”.

Pero hay que realizar un par de matizaciones con respecto a este compendio de melodías: en primer lugar, Mucho es uno de los pocos grupos que, en su totalidad, rodean las melodías de esta crítica social que perturba al ser humano español en plena época de efervescencia y desazón política. En segundo lugar, los de Perarnau no pertenecen a esa rama de grupos que ven en este neo-synthpop una vía para gustar y llegar a más gente, sino que es la evolución lógica del sonido que representaron en su segundo álbum (“El Apocalipsis Según Mucho”) y la visión musical del toledano y ex-Sunday Drivers Martí Perarnau, con el que tuvimos la oportunidad de mantener una charla para que nos explicase el origen de este álbum y sus secretos, así como su visión desde el ámbito de la producción de los nuevos compactos que nacen en nuestro país.

Cuando hablo de un disco me gusta desgranarlo desde fuera hacia dentro, así que empecemos por el propio arte de “Pidiendo en las Puertas del Infierno”. ¿Cómo se decidió este diseño de portada y cómo casa con el álbum?

La verdad es que decidimos repetir con Emilio Lorente, que nos hizo la portada de “Grupo Revelación” y nos gustó mucho. Trabajamos con los artistas dándoles confianza plena. Lo que hicimos fue, antes de que el disco estuviera mezclado y antes de que nadie tuviera ninguna canción, hice unas pre-mezclas chuscas de lo que teníamos, lo metí en mi iPod y se lo di durante dos meses. Le dimos total libertad para que hiciera lo que quisiera. Él escuchó las letras, iba escuchando las canciones y a medida que iba metiéndose en el disco, nos iba mandando propuestas. Todas eran flipantes pero al final acabamos decidiéndonos por esta que nos parece que es la que mejor representa las canciones y el espíritu del disco. Al final resultó ser Mariano Rajoy en la portada. Emilio no nos lo dijo que hasta que el LP estuvo fabricado y fue bastante guay [Risas].

¿Habéis trabajado el concepto de álbum en conjunto o los temas por separado para luego ir buscando nexos de conexión en la lírica? Por ejemplo, en “Los Amantes No Olvidan” y “Nuevas Ruinas”, en una dices “ya no quiero sangre” y en la otra “yo sólo necesito sangre”.

Yo voy haciendo las canciones en casa, y cuando hay tres que veo que son importantes o me gustan mucho, veo qué hay en las letras y cuál es el punto en común, así que las que se componen después se hacen con esa idea general del disco. También se hacen en un momento concreto de la vida, las cosas que están pasando… Yo, tal y como escribo las letras, lo hago reflejando el momento vital, intento que sean muy honestas y que hablen de lo que pasa alrededor. Digamos que suele haber un punto común, y en este caso creo que el concepto global del disco queda bastante claro, no hace falta explicarlo demasiado [Risas].

Aprovechando que mencionas que reflejan tu periodo vital, ¿cómo has vivido a lo largo de la composición del álbum? Porque hay letras que son crítica a la sociedad y otras que son de desasosiego y rendición sentimental. ¿Responde todo a la crítica social más evidente o hay un trasfondo romántico?

Esa desilusión romántica puede parecerlo, pero creo que va más hacia la música. No suelo tratar temas del corazón en las canciones porque creo que las mejores canciones de amor ya están escritas, e incluso las mejores canciones de odio respecto al amor. Me parece muy audaz meterme en el mundo de los sentimientos porque lo veo muy complicado. Las que parece que son problemas románticos creo que es más desilusión hacia la música y cultura de nuestro país. La vertiente política del disco es obvia en muchas letras, pero cuando las letras no son tan políticas son más del sufrimiento que tiene alguien que se dedica a la música en este país y cómo nadie se lo toma demasiado en serio.

Creo que ahora es muy complicado hacer letras que no reflejen el momento terrible que vivimos.

Estamos hablando de sufrimiento y quería preguntarte si, de la misma manera que el sufrimiento más amoroso a dado lugar a grandes discos de la historia y multipremiados (se me viene la imagen de Adele cargada de Grammys), ¿tú crees que la desazón política es lo que está dando el juego ahora y lo que motiva a crear álbumes tan brillantes?

La verdad es que es muy buena pregunta y no lo sé. Somos hombres de nuestro tiempo y es obvio que tiene que salir a relucir. Tengo la sensación de que los grandes letristas son los que se dejan la vida en las letras y los que hablan con honestidad. Creo que ahora es muy complicado hacer letras que no reflejen el momento terrible que vivimos. No tengo la sensación de que en España esté pasando demasiado. No estoy muy encima de las letras del panorama internacional para saberlo, pero sé que, evidentemente, el disco de Kendrick Lamar [“To Pimp a Butterfly», 2015] habla todo el rato de eso. Veo que grandes artistas que lo petan y ganan muchos Grammys están hablando de eso, pero creo que es obvio y fundamental al igual que lo hacía Dylan en su día; no estamos inventando nada, es simplemente un reflejo de la sociedad vacía, terrible e ignorante, basada en Internet y en el vacío absoluto que tenemos.

No dejamos de hablar constantemente de la crítica presente a lo largo del disco. ¿Crees que el synthpop es el nuevo punk en este aspecto?

[Risas] Nosotros hemos aportado todo esto de los sintes desde una versión bastante punky, la verdad. Pero no tengo la sensación de que sea algo que vaya a perdurar demasiado, porque ahora todo el mundo está cogiendo los sintes con bastante poco respeto y bastante poco conocimiento del instrumento y me da bastante rabia. Imagino que será una moda y que dentro de año y medio estaremos volviendo a las guitarras más crudas de toda la vida. También es verdad que en España vamos atrasados con esto y siempre bastante tarde. Digamos que si hace dos años pasaba esto en el extranjero ahora aquí lo estamos empezando a hacer. Cuando lo manejemos un poco llegaremos tarde y en Estados Unidos estarán retomando la guitarra, volverán los White Stripes [Risas]. Esto es por mi visión de la música, que es enteramente cíclica.

Ahora, centrándonos en el sonido del disco, ¿qué escuchabas mientras hacías el álbum? Por coger dos álbumes recientes, Miss Caffeina me dijeron en otra entrevista que escucharon a Michael Jackson y a toda la escena motown, o Nocturnos, que me dijeron que estuvieron escuchando a Kraftwerk y Depeche Mode.

Sobre todo, Miss Caffeina y Nocturnos nos escuchaban a nosotros, por mucho que digan que escuchaban a Michael Jackson [Risas]. Nosotros también le escuchábamos, pero también a Prince, Kendrick Lamar, Beck y Jorge Drexler. De todo ese compendio y de mi manera de componer, que es un poco personal y bastante complicado para mí salir de mi propia mierda, sale este disco.

Víctor Cabezuelo está en Rufus T. Firefly y tú estás metido en otras producciones. ¿Se nota este bagaje en el disco de Mucho o separáis los trabajos de forma hermética?

Realmente yo creo que en la composición no se nota porque en Mucho compongo yo y en Rufus compone él, no hacemos canciones juntos. Es verdad que la manera de tocar de Víctor es bastante concreta, así que puede haber algunos teclados que pueden sonar un poco a Rufus, pero también tengo la sensación de que el Nueve” de ellos tiene cosas nuestras. Supongo que es algo normal que pase y me parece algo bonito y positivo, de hecho. Ya es cuestión de lo freaks que seáis de saber identificar quién es quién [Risas].

El sonido de este disco es un poco evolución lógica del álbum anterior. ¿Qué nos cabe esperar en el siguiente trabajo? ¿Qué tenéis ganas de hacer ahora?

Todavía no lo tengo claro, es un poco complicado de avanzar porque ahora mismo estoy muy metido en el mundo del sampleo y la electrónica de ambientes extraños, entonces creo que todo lo que estoy componiendo no tendría cabida en un disco de Mucho. No lo sé, tenemos que verlo. Seguro que el camino será diferente pero como digo, de momento lo que tengo compuesto sería difícil llevarlo a un grupo de música al uso. En teoría, debería tomarme unas vacaciones y ponerme a componer canciones otra vez de forma normal y sin samplear ruidos de la naturaleza y cosas extrañas [Risas].

Siempre te puedes meter al vaporwave si le tiras por ese estilo más a fondo…

[Risas] Sí, ¡siempre puedo hacer eso!

¿Cómo fue el proceso compositivo del álbum? ¿Cuánto tiempo os llevó crearlo?

Pues no tengo muy claro cuánto tiempo tardé en hacer las canciones. Tengo la sensación de que fue algo muy rápido, pero al final supongo que… ¿un año? En un año supongo que estarían escritas. No soy tampoco de coger canciones antiguas y retocarlas. La primera canción que compuse resultó ser “Fue” y con ella se abrió el camino, porque pensé: “Esta canción… Si hiciéramos un disco sólo con teclados molaría”. A raíz de esa hasta que se compuso “Los Amantes No Olvidan” (fue la última escrita una semana antes de entrar al estudio), pasaría como mucho un año.

En mi cabeza estaba muy claro cómo tenía que ser el sonido de este disco.

Me has dicho que compones en tu casa y luego le llevas demos a la banda. ¿Qué opinaron cuando presentaste estos primeros sonidos? ¿Cómo fue la aceptación?

Fue complicada, porque con el disco anterior llevaba las maquetas muy poco hechas, las tocábamos todos juntos en el local y las formábamos en directo. Para este disco llevaba esas maquetas muy trabajadas y en mi cabeza estaba muy claro cómo tenía que ser el sonido. Hubo un poco de drama porque pensaba que no reflejaba mucho el sonido de nuestra banda y que no era nuestra esencia. Por mi parte hubo algo de convencimiento al resto, en plan: “Nunca hemos hecho algo así, pero creo que sería guay hacerlo”. De hecho, llegamos al estudio sin haberlo ensayado, precisamente para eso, para que cuando lo tocaran ellos por primera vez tuvieran la frescura de la primera idea que se viene a la cabeza. Supongo que para el resto fue una apretada porque no se sabían las canciones y tuvieron que hacerlo lo mejor que podían bajo una gran presión. Hubo muchas dudas hasta que escuchamos el disco terminado y nos dimos cuenta de que estaba guay. Ahí estuvimos todos de acuerdo. También hay que decir que fue increíble confiar así en las canciones y en mi visión. En ningún momento, aunque pudo haber un poco de conflicto, se negaron a hacerlo, sino que fueron adelante y el resultado fue estupendo. Todo se debe a esa confianza y ha sido muy bonito al final.

Lleváis presentando el álbum desde que lo lanzarais en febrero por salas, y ahora que estamos de temporada festivalera, ¿qué encontramos ahí? ¿Aprovecháis para subir al escenario a algún compañero? ¿Cómo son, en definitiva, vuestros directos?

Yo creo que estamos haciendo unos directos flipantes. Como las canciones nuevas son todo sintes suenan verdaderamente poderosas y realmente estamos basando todo el repertorio en lo nuevo. Si hay más tiempo tocamos de las antiguas, pero lo que estamos intentando es tocar lo nuevo porque es lo que mejor suena. Notamos la diferencia con las antiguas por esto que te digo de los sintes. Es como si el disco fuera todavía más visceral y cañero, un desparrame de sintetizadores. En los festivales siempre que puede viene Emilio Saiz, el guitarrista que toca con Iván Ferreiro y que tiene un grupo que se llama Nothing Places, donde toco también. No sé si vendrá al Granada Sound, pero para el Sonorama y el Low sí que puede y será la versión de quilates de nuestra banda.

Aprovechando que mencionas que en vuestros conciertos tocáis mayoritariamente temas del nuevo álbum, ¿cómo se aceptan entre la gente? ¿Reclaman más lo antiguo?

Realmente tenemos la sensación de que el público vibra también más con las nuevas. Además, el repertorio lo vas haciendo viendo la reacción del público a medida que vas dando bolos. Ahora que ya hemos dado bastantes, con las que más llenamos a la gente son con las nuevas y tenemos el repertorio hecho así, para el pueblo [Risas].

¿Soléis repetir el mismo setlist concierto tras concierto?

Sí, eso sí. Pero depende si es concierto de sala, festival… Siempre hay alguna variación por apetencia o por sugerencia de alguien de la banda y también depende del horario. Sin embargo, hay algunos bloques del repertorio que son inamovibles y siempre tienen el mismo orden incluso por las propias canciones, que están enlazadas entre ellas y ya están trabajados los enlaces instrumentales.

Ahora quería hablar sobre ti en el ámbito de la producción. He estado hablando con gente con la que has trabajado, como Miss Caffeina o Nocturnos, y otros a los que has producido como Kuve o Sonograma, y todos me hablan muy bien de ti.

Qué bien, eso es una buena señal [Risas].

Tengo la visión de Martí como la de, si estuviéramos en los 80, de Stock, Aitken y Waterman, es decir, la figura de alguien que produce a nuevos artistas y que toda la música nueva pasa casi por tus manos. En primer lugar, ¿cómo es trabajar con artistas de primera línea como los de Santi Balmes?

En el caso de Love of Lesbian fue más una colaboración de amistad. Ellos siempre suelen hacer un día de coros, y como somos amigos y a Santi le gustó nuestro disco, me llamó para cantar unos coros, una fiestecita, escuchas del disco… Esto fue algo, como digo, que surge de la amistad. Yo soy muy fan de Love of Lesbian de toda la vida, así que de repente verme cantando en su disco los coros descomunales me hace una ilusión increíble. O por ejemplo, hace poco me invitó Iván Ferreiro a cantar en un concierto que dio en un teatro en Madrid. De repente te ves cantando con el que ha sido un referente toda tu vida… Son cosas que te hacen mucha ilusión, cosas flipantes que hacen que pienses que aquel teenager, que ponía esos discos y pensaba en aquella chica del colegio que no le hacía caso, acaba cantando con aquel artista que le molaba mucho. Es más de corazón y de emoción que algo laboral.

La cara B de esta pregunta es que estás con Ramiro Nieto [voz y batería de The Right Ons] en el equipo de producción Rams&Martí, con el que habéis hecho los álbumes de Sonograma y Kuve, por ejemplo. ¿Cómo es trabajar con savia nueva?

Eso es muy guay. Ramiro y yo empezamos con esto de la producción hace cinco años más o menos y siempre ha sido con grupos que empezaban. Nos gusta mucho porque nos hemos visto en esa misma situación cuando empezábamos. Nos hemos encontrado con gente que no era tal cosa y no te tomaba en serio. Como hemos pasado por ahí siempre nos hemos tomado muy en serio a los grupos que empiezan. Para nosotros es igual de importante un grupo nuevo que un grupo que ya está establecido. En la música, lo que se ve desde fuera es lo de menos, lo importante son las canciones y con qué intensidad se tocan. Es un trabajo que nos gusta mucho y con el que hemos hecho grandes discos, como el de Sonograma, que me encanta. También he hecho el de Germán Salto que me parece de lo mejor que ha salido últimamente en España y es flipante, pero no porque hayamos trabajado en él, sino por las canciones que contiene. Eso es una parte laboral, pero es muy bonito porque tenemos la sensación de que estamos haciendo que la música del país se abra camino.

Con tanto proyecto a la vez, ¿cómo organizas tu tiempo?

Bueno, sólo hago esto. No tengo demasiado tiempo para invertir en ninguna otra cosa más que en la música. Me gustaría dedicar más tiempo a cocinar o hacer deporte. Pero si tu trabajo es tu pasión, no duele tanto invertir tiempo en ello.

Aunque estamos a julio, ya empiezan a asomar los primeros rankings de discos y, a nivel nacional, muchos os ponen en el primer puesto. Así que voy a aprovechar y te pregunto: ¿cuáles son tus mejores discos nacionales e internacionales?

A nivel nacional, el de Love of Lesbian es increíble, el de Coque Malla es muy bueno, el de Egon Soda es flipante pero creo que es del año pasado, el de Triángulo de Amor Bizarro me ha encantado, el de Aries, que es una chica gallega que hace electrónica, y el de León Benavente. Tengo la sensación de que el disco de Iván Ferreiro cuando salga va a ser muy bueno. Hay bastantes álbumes este año. Internacional no tengo claro qué ha salido este año porque tengo mezcla con los del año pasado, pero voy a decir el de Jamie xx. Hoy he estado escuchando el nuevo de Metronomy, pero todavía no sé qué decirte [Risas].