Pocas veces he agradecido tanto tener que redactar una crítica como en este caso. Aunque conocí a Parquet Courts a finales de 2012, cuando su segundo disco (“Light Up Gold”) acaparó la atención de los medios especializados, desde aquel y su continuación con “Sunbathing Animal” (2014) les tenía algo perdida la pista. Y es que no es fácil mantenerse al día con un grupo tan prolífico como los neoyorquinos, que hasta ahora ha sacado además de los mentados, otros tres trabajos, dos bajo el nombre alternativo de Parkay Quarts.

Resumiendo de manera exagerada, Parquet Courts (y su álter ego) han ido caminando sin prisa pero sin pausa desde el punk rock más puramente neoyorquino de los New York Dolls hasta el ruidismo indie noventero de los Pavement. En cualquier caso, siempre se han mantenido fieles a su propia indolencia, a hacer las cosas a su manera vaga y despreocupada, como si cada uno de sus discos no fuera más (ni menos) que el producto de un ensayo cualquiera de la banda. Y en ello ha residido el secreto de su propia existencia y la gracia de su música, que es mucha.

Haberme forzado a repasar toda su discografía me ha costado menos que lo que les cuesta a ellos hacer buenas canciones, y ya es decir. Todo para llegar a este último “Human Performance” con una mejor idea de la evolución del grupo y sus propios antecedentes. La conclusión es clara: la trayectoria de Parquet Courts es intachable. Pero si hubieran seguido cocinando pildorazos punk como los de sus comienzos, seguiría siendo igual de intachable. Con lo cual, podemos deducir que Parquet Courts hagan lo que hagan lo van a hacer más que bien, simplemente porque no saben hacerlo de otra manera.

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La trayectoria de Parquet Courts es intachable, pero si hubieran seguido cocinando pildorazos punk como los de sus comienzos, seguiría siendo igual de intachable.

La principal pega (y una de las pocas) que se le puede poner al disco llega nada más comenzar: ojalá algún día poder preguntarle a Andrew Savage (no es mal apellido para hacer rock) y los suyos la razón de dejar fuera de la edición física del álbum la joya que es Already Dead. Quizás sea porque es una pieza realmente extraña, que incluye una voz femenina dando instrucciones de relajación, pero el caso es que no deja de ser una lástima que no apareciera en la versión definitiva. El ambiente calmado y extraño que inunda el tema tiene su continuación en Dust, que habla de simplemente eso, del polvo y cómo éste está en todas partes. Por su parte, la canción que da título al disco, “Human Performance”, es una maravilla en todos los sentidos, con su alma punk y fachada melódica. Parquet Courts dejan claro ya que han reducido la velocidad de sus inicios, y sin embargo, como muestra también Outside, esa revolución lenta les sienta incluso mejor para poder potenciar los mensajes y melodías de sus temas.

Tras la breve y extraña «I Was Just Here«, perdón por la herejía, pero no puedo evitar que Captive of the Sun y, sobre todo, Paraphraseden su ruptura guitarrera me recuerden a los supremos Pixies. Esa manera de sacar la belleza de lo feo (no hay más que ver por ejemplo la portada de este disco) es algo que conecta directamente a Savage y los suyos con los mejores exponentes del ruidismo noventero norteamericano. Seguidamente, enSteady on my Mind encontramos versos brillantes que ilustran el altísimo nivel de las letras de los Courts:

«Wherever you may stay,
that’s where I’ll return […]
I promise that I’ll say ‘hello’ as often as ‘goodbye’«

Parquet Courts dejan claro que han reducido la velocidad de sus inicios, y sin embargo, esa revolución lenta les sienta incluso mejor para poder potenciar los mensajes y melodías de sus temas.

Si el comienzo del disco es notable, la segunda mitad del mismo es simplemente sobresaliente. Si alguien podía pensar, con cierta razón, que en este disco Parquet Courts se han vuelto oscuros, llegaOne Man No City y despeja las dudas. Coreable al máximo, resulta curioso como es la canción en la que canta Austin Brown, guitarrista que suele hacer los coros, la que se convierte desde la primera escucha en el tema cumbre de todo el álbum. Sonidos retro, con cierta dosis de psicodelia al más puro estilo de la Velvet Underground.

Las guitarras a lo americana siguen presentes en Berlin Got Blurry«, cuyo deje western es sencillamente arrebatador. Momento además de mayor lucimiento vocal de Savage, que comienza describiendo la manera de envolver un kebab para dar paso a una auténtica lección magistral de lírica al tirar de la imagen de Berlín borroso como metáfora de su sentimiento de soledad tras una ruptura. Las letras de Parquet Courts han evolucionado desde sus comienzos en los que hablaban de estar fumado y hambriento hasta ahora, cuando siguen tratando realidades muy cercanas pero habiendo ganado una barbaridad de profundidad y potencia lírica.Keep It Even encierra otro de los secretos mejor guardados y más brillantes de todo el disco, y es que tanto en ella como en “Dust”, el mismísimo Jeff Tweedy de Wilco pone su guitarra al servicio de los Courts. Su tono de demo y la voz pasota de Andrew Savage la hacen gigantesca. Casi tanto como Two Dead Cops, inspirada en un suceso real en el que un tipo mató a tiros a dos policías en Brooklyn cerca del estudio del líder de la banda. Tanto en el tema de la misma como en su sonido, es aquí donde más claramente podemos sentir el punk en estado puro que está latente en todo el trabajo. Buen homenaje al punk rock neoyorquino más clásico que continúa de forma más melódica pero igualmente genial en «Pathos Prairie«.

Continúan el ciclo comenzado en el anterior “Monastic Living”, puliendo el cambio brusco que dieron en él y mostrándose como una banda con una profundidad mucho mayor de lo que aparentaban a primera vista, y un futuro demoledoramente prometedor por delante.

El diminuendo tranquilo deIt’s Gonna Happen es el final perfecto para un disco que, llegado este punto, se muestra finalmente como conceptual. Si bien no tanto conceptual en el sentido clásico de las letras y los temas de las canciones, sí desde un punto de vista sonoro, con una desidia que se arrastra durante todo él, levantándose y jugando con las guitarras continuamente mientras crea una atmósfera espesa y viciada de buen rock.

Si se apura, también hay en las letras una relación sobre lo que significa ser humano en un contexto tan extremo como el de la ciudad de Nueva York, aportando diferentes visiones del amor, la soledad, la rutina y la violencia. Parquet Courts continúan el ciclo comenzado en el anterior “Monastic Living”, puliendo el cambio brusco que dieron en él y mostrándose como una banda con una profundidad mucho mayor de lo que aparentaban a primera vista, y un futuro demoledoramente prometedor por delante.

Parquet Courts – Human Performance

8.5 HOT RECORD

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¿Es Parquet Courts la mejor banda neoyorquina actual? Es arriesgado afirmarlo, pero de lo que no hay duda es de que son uno de los grupos guitarreros más interesantes y potentes al otro lado del charco, y lo demuestran una vez más con este su quinto disco en 4 años.

Up

  • Parquet Courts sigue manufacturando trabajos tan grandes como sucios.
  • Menos apatía punk y más americana lenta en este último LP.
  • Que no te eche para atrás el no conocerlos: es un disco que te conquista desde la primera escucha.

Down

  • Difícil no añorar a los Parquet Courts más despreocupados y cañeros de sus comienzos. Para aquellos nostálgicos, una recomendación alternativa: Royal Headache.
  • Por desgracia, Savage y compañía merecen (mucha) más atención de la que reciben. Aunque eso no es su culpa.