GØGGS – GØGGS

Una vez más en EQB acudimos puntuales (o al menos lo intentamos) a una nueva cita discográfica con nuestro rubio favorito. Ya lo sabéis de sobra, hablamos de Ty Segall, rey del garage norteamericano y vizconde de la música ruidosa independiente. A estas alturas es difícil no haber oído hablar del californiano si lo tuyo es la música de guitarras. Con un nuevo trabajo cada seis meses, el de San Francisco ha sabido construirse un nombre en la escena independiente internacional a base de la acumulación de referencias sin que le conozcamos todavía un disco malo. Pero, además de labrarse una sólida carrera en solitario (cuyo último episodio os presentamos a principios de año), no sería posible entender la idiosincrasia segalliana sin tomar en cuenta la multitud de proyectos paralelos que ocupan el tiempo de Ty, entre los cuales destaca la potencia de Fuzz. Precisamente debido a la ingente cantidad de trabajos con los que es posible relacionar a Segall, ocurre que uno nunca sabe muy bien en qué anda metido el muchacho, ni siquiera si tal o cual banda continúa en activo o simplemente ha dejado de existir. Eso mismo le pasó a GØGGS, el flamante nuevo nombre bajo el que colaboran Shaw, Moothart y el propio Segall. El anuncio del nacimiento de esta agrupación corrió como la pólvora hace ya un año, pero la resurrección de Fuzz en octubre y el lanzamiento de «Emotional Mugger» en enero habían borrado el nombre de GØGGS del mapa mediático underground casi por completo.

Lo cierto es que los orígenes de esta sociedad se remontan a 2013, tras finalizar una gira que hizo que coincidieran la Ty Segall Band y Ex-Cult (la recomendable banda de punk de Memphis liderada por Chris Shaw). Como el propio Shaw asegura, «no se trataba de un proyecto paralelo, sino de una necesidad«. Tan imperiosa era aquella necesidad que una llamada de teléfono bastó para que Shaw y Moothart acudieran al estudio que tiene Ty en su casa para grabar todo el material en una frenética semana. Pero no se ganó Zamora en una hora, Segall ya había estado componiendo por su cuenta todo el material del disco (el chaval no tiene tiempo ni para dormir) y mostrando telemáticamente sus progresos a Shaw que alucinó con la potencia de aquellas pistas y sólo tuvo que poner su voz cuando se reunió con sus amigos en Los Ángeles (sí, parece que el rubio se ha mudado a LA).

GØGGS: Rebajando el ácido, aumentado los golpes

No es que “GØGGS” traiga una colección de hits para la discografía del californiano, pero sería absurdo afirmar que ofrece lo mismo de siempre, teniendo en cuenta que hablamos de alguien que combina prolificidad e inconformismo tan bien como Ty.

Por supuesto que lo que el trío nos ofrece en este debut hómonimamente titulado no es ninguna revolución en lo musical, ni siquiera un cambio demasiado drástico en lo que cada una de las partes venía haciendo por separado. Lo normal sería alegrarnos porque un artista tan joven como Segall haya sabido encontrar una coodenadas sonoras tan reconocibles, pero lo cierto es que cuando uno se enfrenta a un nuevo disco de Ty Segall siempre espera sorprenderse o una buena ristra de temazos en su defecto. No es que “GØGGS” traiga una colección de hits para la discografía del californiano, pero sería absurdo afirmar que ofrece lo mismo de siempre, teniendo en cuenta que hablamos de alguien que combina prolificidad e inconformismo tan bien como Ty. Si con «Emotional Mugger» encontrábamos los sonidos más abrasivos de su obra, en “GØGGS” decide jugar con una producción lo-fi, pero donde importa más el músculo que la acidez. Esto da lugar a canciones con una estructura protopunk ejecutadas con toda la mala uva del hardcore de los 80 en que tanto se miran los Ex-Cult. Con lo cual, aunque se ha etiquetado a este LP como ‘el disco más punk de Segall’, no vamos a encontrar compases 4/4 y estructuras de tres acordes al estilo de los Ramones. Más bien parecen situarse entre bandas como Dead Kennedys, Fugazi y los Parquet Courts más sucios. Los gritos, redobles y cambios de ritmo se sucederán formando un delicioso galimatías que invita al pogo desenfrenado una y otra vez.

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En “GØGGS” Ty juega con una producción lo-fi, pero donde importa más el músculo que la acidez. Esto da lugar a canciones con una estructura protopunk ejecutadas con toda la mala uva del hardcore de los 80 en que tanto se miran los Ex-Cult.

A pesar de las diferencias en la producción con respecto a Emotional Mugger, la distorsión sigue siendo un pilar fundamental en el sonido de este nuevo disco. Buena cuenta de ello da “Falling In”, responsable de abrir la lata. Tras una intro demencial, un bramido troglodita de Shaw da la señal para que entre un poderoso riff con ciertas reminiscencias de Black Sabbath. Hacia el final vuelve el caos, «We are not scared«, grita Shaw. Si tú tampoco tienes miedo, te invito a que subas el volumen. En el apartado lírico, no encontramos las típicas paranoias drogatas o sentimientos de euforia de Segall. Quizá haya pesado más la participación de Shaw en este aspecto. El disco está repleto de referencias a tétricos acontecimientos y personajes oscuros y enajenados de los que “Shotgun Shooter” es un buen ejemplo. De nuevo un auténtico petardazo donde el trío descarga mala leche a raudales.

La tercera pista fue lo primero que pudimos conocer de GØGGS. Estamos hablando de “She Got Harder”, que presenta un excelente trabajo de Ty a la guitarra tanto en la ejecución como el tratamiento del sonido en el estudio. La progresión de acordes de “Smoke the Würm” da como resultado un tema más tradicional y de aspecto lúgubre. Quizá haya a quien sorprenda escuchar a Ty con un punk directo y animal tan alejado de su clásico garage-punk de solos blueseros y ambientación psicodélica, aquí todo es más seco y directo al grano. También Shaw se quedó con la boca abierta cuando escuchaba las pistas (aún sin voz) que su colega le enviaba por mail. Al parecer, la intención inicial no pasaba por ofrecer unas piezas tan toscas y crudas, pero tras aplicar unos pequeños barnices de lo-fi y distorsión, esa misma colección de demos se convierte en algo coherente, pesado y de lo más agresivo que Ty haya compuesto nunca.

Sin demasiados ensayos ni grandes conciertos a sus espaldas, GØGGS suenan como un todo y dan muestras de tener más personalidad que la mayoría de bandas coetáneas de su género.

Me encanta que las bandas se atrevan a crear una canción con su propio nombre. GØGGS lo hacen cuando nos acercamos al hemisferio del elepé. La interpretación vocal de Shaw vuelve a ser tan fiera como siempre, esta vez apoyada por Segall desde las baquetas. «GØGGS» es perfecto para representar la crudeza general del sonido del álbum. “Assasinate the Doctor” ofrece una buena dosis de la misma rudeza en el apartado rítmico consiguiendo que los sintetizadores de Cory Hanson (Wand) nos conduzcan a un producto aún más siniestro. “Needle Trade Off” te va a volar la cabeza desde el primer redoble. Según el grupo está inpirada en la película de serie B Vice Squad, que trata temas como la corrupción policial, el tráfico de drogas, la prostitución y otros fenómenos que pueblan la noche de la ciudad de Los Ángeles, por cuyas barras de bar han deambulado nuestros tres protagonistas.

Le sucede “Future Nothing” que no ofrece ningún tipo de concesiones: distorsión, violencia y toda la esencia de GØGGS concentrada en un minuto y medio. En “Final Notice” se ponen experimentales y los sintetizadores toman más protagonismo. A pesar de esto, la pieza no desentona con la tónica general. Precisamente por ser íntegramente instrumental, va a ser la ocasión más clara que tendremos para apreciar el juego en la producción. La traca culmina con “Glendale Junkyard”, un brutal ejercicio de punk ochentero que cuenta con la participación de Mikal Cronin al bajo y que podría convertirse en himno de los excesos de la noche de LA.

Es probable que “GØGGS” no se encuentre en lo alto de nuestra lista de mejores discos del año. Tampoco era ese su cometido, sino el de satisfacer aquella necesidad de reunir a los tres amigos en un proyecto común. Al final, la mejor noticia es que, en palabras del frontman de la banda, «GØGGS son tres cabezas y una sola espina dorsal«. Sin demasiados ensayos ni grandes conciertos a sus espaldas, GØGGS suenan como un todo y dan muestras de tener más personalidad que la mayoría de bandas coetáneas de su género. Definitivamente, este disco no te va a cambiar la vida, pero sus diez explosiones punkarras pueden ponerte a cien por hora.

GØGGS – GØGGS

7.0

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Ty Segall, Chris Shaw y Charles Moothart presentan por fin su colaboración. El resultado resulta ser más que la suma de las partes y su sonido está bastante alejado del garage-punk de la Costa Oeste que podríamos esperar.

Up

  • No resulta un cambio drástico, pero sí la adopción de unas maneras interesantes en comparación con el sonido puramente Ty Segall.
  • Cumple con los niveles de ferocidad que se caben esperar de un disco punk.
  • La idea de dejar que sea Shaw quien lleve ‘la voz cantante’ (literalmente) es un acierto para no saturar a los fans y ofrecer algo distinto.

Down

  • Quizá haya quien eche en falta el típico gancho melódico de los estribillos de Ty Segall o no esté acostumbrado a la voz de Chris Saw.