Una de las partes más atractivas de la carrera de un artista es el camino hacia el éxito. Nos encanta ver cómo fue el comienzo de las grandes estrellas, quizás porque nos acerca a la intimidad del artista y revela que, después de todo, son como nosotros. De esto saben mucho los profesionales del marketing, que incluso tienen un nombre para definirlo: storytelling. Son todas aquellas historias que hablan de un joven que colgó un inocente vídeo en YouTube y se viralizó hasta alcanzar fama mundial, o de un músico que fue descubierto por un cazatalentos mientras tocaba en el metro. Estas historias, por supuesto, tienen su parte real, pero están contadas de una manera que resulta muy atractiva para la audiencia. Sin embargo, la realidad es que casi todos los artistas que parecen salir de la nada tienen grandes campañas de promoción pensadas para causar ese efecto.

“Changes:” Un paseo por los EE.UU de los años 60

Ser consciente de estas prácticas hace que se diluya levemente el romanticismo de las historias aunque, si hablamos de Charles Bradley, resulta difícil no empatizar con él. Su historia trata sobre la superación personal y la constancia. Una vida azotada por la miseria y las desgracias, que lejos de hacerle mala persona, le convierte en un ejemplo de humildad. Todo esto queda reflejado en el documental Soul Of America, dirigido por Poull Brien y grabado en 2012. Pero centrándonos en nuestro protagonista, Charles Bradley es un hombre afroamericano nacido en 1948, y a pesar de su avanzada edad, se encuentra promocionando la tercera pieza de su discografía. Comenzó en la música como imitador de James Brown, artista por el que se siente profundamente influenciado y con el que también comparte una apariencia física similar. Aunque ha dedicado gran parte de su vida a la música, no fue hasta 2011 cuando publicó “No Time for Dreaming”, su primer álbum profesional. En 2013 continuó con “Victim of Love”, y en 2016 vuelve con “Changes”, un álbum editado por Daptone Records. El título del disco hace referencia a la canción del mismo nombre de Black Sabbath, versionada por Charles en este elepé. La mayoría de los temas están compuestos por la Menahan Street Band y el propio Charles Bradley, aunque también han participado en la creación del compacto The Budos Band y The Gospel Queens. En los cuarenta minutos que dura el álbum, encontramos similitudes de estilo con artistas de soul como Al Green u Otis Redding, así como referencias vocales a James Brown.

Escuchar “Changes” es como dar un paseo por los EE.UU de los años 60. Una música basada en patrones añejos guiada por una voz rota y sentimental, aunque tratada con la mejor producción de los tiempos actuales. Quizás esto sea lo que el señor Bradley sienta cuando suba a un escenario: la magia de poder trasportar a su público al pasado y la posibilidad de escuchar autentico soul de la mano de alguien que estaba allí cuando todo eso sucedió.

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Escuchar “Changes” es como dar un paseo por los EE.UU de los años 60. Una música basada en patrones añejos guiada por una voz rota y sentimental, aunque tratada con la mejor producción de los tiempos actuales.

El comienzo del álbum es una declaración de amor a su país. “God Bless America”, se abre con la voz de Charles presentándose y comunicando que América es su hogar, a lo que seguidamente se une un coro femenino de góspel bendiciendo la nación como suele ocurrir en sus iglesias (muy norteamericano todo). Es curioso imaginar cómo reaccionaría la audiencia ante un ejemplo análogo en nuestro país. Si un artista decidiese comenzar su disco bendiciendo España y proclamando su amor por la patria, sería tachado de ultraderechista católico, simpatizante con dictaduras y maltratador de animales, usando un lenguaje correcto. Pero no es el tema a tratar, y en su lugar continúa “Good to Be Back Home”. Un grito a lo James Brown inicia un tema de carácter menos beato que el anterior. Destaca la sección de vientos y un teclado vibrante que se extiende hasta el final de la canción.

En “Nobody but You” nos encontramos con un clásico tema de soul en el que las trompetas luchan por arrebatarle el primer plano a la voz de Charles, aunque terminan en una agradable convivencia. Le sigue “Ain’t Gonna Give It Up”, en el que nuestro vocalista aterriza sobre una base que recuerda al sonido Funkadelic, mayormente por el riff y el tono de la guitarra. Es en estos momentos cuando nos alegramos de que este disco haya sido editado en 2016, y es que gracias a una clarísima producción podemos disfrutar de unos sutiles coros (que crean un ambiente algo nostálgico) y unas trompetas, esta vez algo más lejanas.

“Changes” es un álbum que desde el punto de vista de la creación musical no aporta nada nuevo, todas las composiciones están ancladas en un pasado cercano, y enmarcadas dentro de un estilo concreto y cerrado, aunque tampoco pretende otro fin. Su misión es recuperar un sonido que parece condenado a desaparecer.

Y llegamos a “Changes”, el tema que da nombre al álbum, y por extraño que pueda parecer es una versión de la banda británica de heavy metal Black Sabbath. La versión en sí no difiere mucho de la original, la estructura y el ritmo se mantienen, en cambio añaden vientos y una línea de bajo más trabajada que aporta una nueva dimensión al tema, resultando mucho más rico en el plano musical. La siguiente de la lista es “Ain’t It a Sin”, un tema de raíz funky que simula ser un directo. Se escucha el murmullo del público, palmas y coros lejanos que en suma con los gritos de la voz de Charles se convierte en una clara referencia al sonido James Brown. “Things We Do for Love” y “Crazy for Your Love” se mueven dentro del soul clásico con una instrumentación tranquila y letras sobre el amor desde un punto de vista muy respetuoso. “You Think I Don’t Know (But I Know)“ continúa en la misma línea que los temas anteriores. Es normal que el soul sea el estilo predominante en el álbum, pues la voz de Charles parece haber nacido para formar parte de ello, aunque debido a la similitud de estilo entre estos últimos tracks hace que sea la parte más monótona del elepé. Con “Change the World” el disco vuelve a coger altura, ya que la melodía de vientos y la forma de cantar de Charles hacen que el corte parezca un clásico desde la primera escucha. Por último, “Slow Love”, es la encargada de cerrar este conjunto de canciones con un ritmo que pide calma y descanso.

“Changes” es un disco que cautiva, resulta sencillo conectar con Charles y su historia. Ciertamente, es un álbum que desde el punto de vista de la creación musical no aporta nada nuevo, todas las composiciones están ancladas en un pasado cercano y enmarcadas dentro de un estilo concreto y cerrado, aunque tampoco pretende otro fin. Su misión es recuperar un sonido que parece condenado a desaparecer y tapar aquellas bocas que afirman eso de: «Ya no se hace música como la de antes”. Por lo tanto, misión cumplida.

Charles Bradley – Changes

8.0

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Tercer álbum del norteamericano Charles Bradley. Una clara referencia al sonido de antaño con una producción actual, que lo convierte en un ápice de esperanza para los amantes del soul clásico.

Up

  • La recuperación del sonido clásico con una producción actual.
  • La voz de Charles está a la altura de los grandes del soul.

Down

  • Los gritos a lo James Brown, más que algo propio, parecen una imitación.
  • Algunos temas tienen un sonido demasiado parecido entre sí.