Muzik” supone el regreso de Delorean, una de las formaciones con un sonido más personal que se hayan desarrollado en nuestras fronteras. Si su proyección, su escalada, su riesgo y su innovación eran siempre crecientes de forma trepidante, he de decir que, a nivel exclusivamente personal, nunca llegué a entender el gran recibimiento que tuvo “Apar”, el que ya es su anterior álbum de estudio. “Apar” estaba plagado de buenas ideas, de melodías curiosas, trabajadas y correctamente producidas, de sintetizadores tibios y rítmicos a mitad de camino entre el shoegaze y el house, pero a nivel general se quedaba al borde de un salto definitivo de calidad. Ése salto de calidad tampoco ha llegado en 2016 con “Muzik”. Con él, Delorean dan un pequeño paso atrás, pues ni brilla a nivel musical como cabría esperar, ni tampoco ofrece ningún single que pueda conllevar un aumento cuantitativo de público. Si “Apar” coqueteó más con los sonidos y coros comerciales que recientemente han convertido en hits a éxitos de la electrónica alternativa como “Pumped Up Kicks” o “Midnight City”, en “Muzik” se olvidan de ese camino para indagar en un terreno más psicodélico, cercano a artistas como Caribou, del que se recogen claras influencias. No obstante, se recrea excesivamente en la exageración de los bits propios del house más ibicenco, combinados con unos sintetizadores que caen en el vicio facilón de recurrir a arpegios muy simples una y otra vez.

Entendámonos, “Muzik” no es un mal álbum; el problema es que cuando la prensa especializada ensalza un grupo de la forma que lo ha hecho con Delorean, acaba por esperarse tanto de ellos que un producto correcto (tampoco nos pasemos) como éste puede dar menos de lo que en verdad posee. Lo cierto es que el disco es agradable en conjunto, y que puede dar lugar a un buen show tardío de festival, pero si nos acordamos del recientemente analizado “Amma” de beGun, no se puede decir más que las comparaciones son odiosas.

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En “Muzik” indagan en un terreno más psicodélico, cercano a artistas como Caribou, del que se recogen claras influencias. No obstante, se recrea excesivamente en la exageración de los bits propios del house más ibicenco, combinados con unos sintetizadores que caen en el vicio facilón de recurrir a arpegios muy simples una y otra vez.

Epic” arranca con unos coros que sí se habrían podido encontrar en “Apar”, y a base del sampler de unas voces resulta desde el inicio una de las canciones más adictivas de “Muzik”. Con un cierto aire a la faceta más comercial de M83, Delorean indagan de manera magistral en el dance alternativo a base de un ritmo marcado, sonidos con un cierto aire tropical y un bajo que en un buen equipo de música da por sí sólo sentido al tema.

Si “Epic” se muestra como un tema muy acertado, en la línea de lo que es la electrónica alternativa de los últimos años, no se puede decir lo mismo del tema que da título al álbum: “Muzik”, que más allá de sus sintetizadores a lo Daft Punk de temas como “Motherboard”, tiene bastante poco que ofrecer. Su base es simple a más no poder, perfecta para un recopilatorio de la Máxima FM o para sonar de fondo en unos probadores del H&M, pero no para una banda con un bagaje como Delorean. En ella no podemos dejar de encontrar una búsqueda no conseguida de emular a propuestas de la electrónica reciente como las de Jamie xx o The Juan MacLean. En esa tendencia veraniega, aunque saliendo más airosos esta vez, aparece “Figures”, un tema en el que encontramos ciertos paralelismos con Caribou, y en el que los falsetes y los coros sampleados siguen reinando las líneas melódicas, como ocurre a lo largo de todo el álbum. Tema aparte son unos sintetizadores propios del peor Calvin Harris (el de la reciente “How Deep Is Your Love”) que encontramos hacia el minuto 2. Haciendo un esfuerzo por olvidarlos, y por no tener en cuenta el antes comentado vicio de los arpegios fáciles para ornamentar y sobrecargar sin mucho contenido real (algo que viene a ser como esas bolsas de patatas fritas con más aire que patatas) “Figures” se muestra como una canción pegadiza y apta para mover al público que lleva ya unas horas moviendo el esqueleto.

“Muzik” no es un mal álbum; el problema es que cuando la prensa especializada ensalza un grupo de la forma que lo ha hecho con Delorean, acaba por esperarse tanto de ellos que un producto correcto (tampoco nos pasemos) como éste puede dar menos de lo que en verdad posee.

La remontada llega con la maravillosa “Limbo”, en la que las piezas anteriormente presentadas de manera dubitativa parecen encajar. Si respecto a la base volvemos a encontrarnos ante unos recursos que no tienen nada fuera de lo común, no es menos cierto que hay varios factores que hacen de ella la mejor pista del regreso de los vascos. En primer lugar, los coros, que alcanzan un clímax perfecto con la melodía. También los, tan de moda en la actualidad, sintetizadores disfrazados de xilófonos contribuyen sobremanera a dar forma al hipnotismo de «Limbo». Y por último, el saxofón que aparece en la segunda mitad de la canción. “Contra” se presenta mucho más relajada, abandonando las bases de house para apostar por el chill out en sus cimientos. En conjunto, volvemos a encontrarnos con las referencias de Caribou, de Daphni, o incluso de los Hot Chip más relajados. La tensión va in crescendo, dando lugar a una apuesta segura en los conciertos ante sus fans. En “Both”, Delorean tratan de ampliar el abanico de sonidos en relación con lo presentado anteriormente. El sonido es limpio, con un cierto aire a “Go” de M83, aunque de nuevo cae en la repetición reiterada de sucesiones de arpegios excesivamente fáciles de digerir, que si bien dan un toque sentimental a la canción, también dan que pensar que el recurso se sobreexplota hasta límites excesivos. No ocurre lo mismo en “Push”, que arranca con unos sintetizadores muy ochenteros, en la línea de Alphaville o OMD, para progresar a través del minimalismo, más frecuente en la formación vasca en la etapa previa a “Apar”. Recoge también influencias del disco más puro de los Bee Gees, al igual que otras formaciones del panorama internacional actual como Tame Impala.

Llegando al final del álbum, “Closer” recoge sonidos muy similares a los del último álbum de Grimes, pero a diferencia de la canadiense, capaz de convertir en oro todo aquello que toca, Delorean vuelven a quedarse a medio gas, con otro tema deslavazado, construido de nuevo a base de arpegios que no dejan de ser a, b y c. “Parrhesia”, un medio tiempo cuya base se acerca a DJs alternativos como Floating Points mientras la parte vocal lo hace más al EDM más digerible, pone el punto final al disco en un nuevo bajón del mismo. Más allá de su magistral órgano final, que arregla un poco la contienda, nunca llega a arrancar, dejando el mismo sabor de boca que el álbum al completo: agridulce.

Habrá que seguir, por tanto, esperando para esa obra magistral de Delorean que se vaticinaba podía llegar, dada la calidad de sus primeros lanzamientos, ya que “Muzik” no ha rendido como se esperaba. Es un álbum aceptable para combinar de fondo con las primeras cañas, pero nada más.

Delorean – Muzik

6.4

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Delorean han regresado con “Muzik”, un álbum que se queda muy lejos del rendimiento de una formación que había sido marcada como una de las grandes esperanzas del pop electrónico en Europa, y que de momento no ha cumplido las expectativas.

Up

  • Algunas melodías, como la de “Limbo” o “Push”, suponen un soplo de aire fresco.
  • Es un álbum directo, y para nada se hace largo.
  • Es quizá su disco más bailable.

Down

  • Si siempre se ha dicho que Green Day es un grupo que se basa en tres acordes, Delorean hacen lo propio en este álbum, sólo que desplegando los acordes en forma de arpegios.
  • En líneas generales las bases son pobres.
  • ¿Dónde están los Delorean de «Subiza»?