Pongámonos en situación. El videoclip comienza con el artista tocando una guitarra acústica y una luz de atardecer de fondo, de forma que no es más que una silueta negra, como una sombra chinesca. Se trata de Joe Eceiza y del single «Tu luz danzando«, del disco homónimo, su tercer trabajo en solitario.

Esta descripción viene a cuento porque Joe Eceiza ha ido forjando su propia figura como una sombra, desde pequeñas bandas de barrio hasta los a día de hoy más que respetados Le Punk, pasando por trabajos como guitarrista de directo para nombres como Rubén Pozo o Garaje Jack. Quiere esto decir que, aunque «Tu luz danzando» suene a nuevo, y el nombre de Joe Eceiza para muchos también, en realidad es la actual parada en un camino que arranca en los años noventa, una vez más, en el madrileño barrio de la Alameda de Osuna.

Dicho esto, Joe Eceiza ha dado un paso más en su carrera, y ese paso es claramente al frente. Tras un EP (grabado en directo) de cuatro canciones titulado «Pequeño Martirio» y el disco «Mejor perder que huir», producido por Leiva, lanza este nuevo trabajo, en el que las canciones de aires country rock, soul y jazz pasan por la producción de Toni Brunet, quien saca a cada canción lo mejor de sí misma.

Además, Eceiza parece haber dado con una banda diseñada para el disco, con el propio Brunet a la guitarra, Alex Riquelme a la batería y Dani ‘Patillas’, también ex Le Punk, al bajo. El reparto lo aderezan las colaboraciones de Laura Rubio (coros), Ignacio Khoury (armónica), Nacho Mur (Weissenborn) y Angie Sánchez (piano y hammond).

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Joe Eceiza ha dado un paso más en su carrera, y ese paso es claramente al frente. En «Tu luz danzando» las canciones de aires country rock, soul y jazz pasan por la producción de Toni Brunet, quien saca a cada canción lo mejor de sí misma.

Ahora que tanto se cotizan esos cantautores de raíz americana como Quique González, la canción «Viejos fantasmas«, que abre el disco, muestra que Eceiza también se maneja perfectamente en ese registro apoyado en una armónica enérgica. En esta pieza queda claro que se trata de un constructor de armonías y canciones redondas. Se pueden hacer dos estrofas y un estribillo, pero se han de hilar, deben tener coherencia, hay que cuidar las transiciones y las salidas. Eso puede diferenciar un buen compositor y de otro mediocre. Juzguen por ustedes mismos. También en este tema se atisban dos constantes en la discografía de Eceiza, lo cómodo que se encuentra en los medios tiempos y sus letras llenas de melancolía luminosa: “Quiero pensar que ya no volverán los viejos fantasmas / quiero pensar que puedo ser feliz”… y todo ello sonando, como no suele ocurrir en este país, a The Band.

«Tu luz danzando» es otra buena muestra de que ese trabajo no está reñido con los estribillos pegadizos, que artesanía y accesibilidad pueden ir de la mano. Es este single una parada apropiada para sacar a relucir el buen trabajo de producción realizado por el músico Toni Brunet, quien en estos días hace de escudero de Coque Malla en sus directos.

Se trata de un disco al servicio de las canciones, en el que se asumen riesgos a la hora de crear ambientes. Cada canción un ambiente.

Porque, como también se percibe en el siguiente corte, titulado «Apocalipsis«, se trata de un disco al servicio de las canciones, en el que se asumen riesgos a la hora de crear ambientes. Cada canción un ambiente. En este tercer round, Eceiza se arranca con una canción llena de reverb en las guitarras y la percusión, que transportan a un fin del mundo en el que “ya no queda nadie en tierra / y el sol jugando con castillos y arena”. Otra vez los medios tiempos en «Siempre igual«, un tema delicioso, con una melodía para paladear, en el que Eceiza se agarra fuerte a esos ritmos clásicos que tanto desplegó en Le Punk. Acaso un claro desliz de ese Fred Astaire que marcó al músico tanto como para empezar a forjar su vocación.

«En tablas» es otra vuelta más al imaginario de The Band. Los arreglos de guitarra eléctrica bien podría haberlos grabado Robbie Robertson y unos coros de Rick Danko tampoco habrían desentonado. Y otra vez, uno de esos estribillos que van germinando en las estrofas previas y que despliegan las alas con luminosidad. Decir que esta canción tiene un coautor, y ese es Ernesto Dueñas, miembro de Látigos Calientes (algún día hablaremos de ellos) y que compartió cuna musical con Eceiza.

«Tu luz danzando» no reventará las listas de éxitos, no tiene esa vocación, pero es un puñado de buenas canciones, de canciones de verdad, trabajadas con cariño y esmero. Son bonitas, una lectura que puede sonar a algo simple, pero que quizás sea un piropo difícil de lograr.

Pasado el ecuador del disco, «Adiós«. Otro salto mortal, otra pieza que tiene tanto de gran canción, de momento mágico en un concierto de café, como de insoportable para aquel que oiga música en lugar de escucharla. Y una reivindicación: Eceiza es de esos cantantes (aún quedan) que cuentan sus canciones.

Para los nostálgicos de Le Punk tenemos «El trato«, el tema que más enlaza por su sonido con los anteriores trabajos de Eceiza, aunque puede que de los menos destacados del disco. Del mismo modo que la siguiente pista, “Nunca una canción”, ya presente en su primer EP, no recoge la atmósfera de aquella primera grabación. Sea como fuere, ciertos versos se merecen un párrafo: “Nunca una canción enamoró a la musa / ni la hizo volver / sólo una canción te amará cada día / estés o no estés / Pero basta de quebrantos / de esperas y de llantos / que el amor ya no nos puede ni ver”.

Para ir terminando de cerrar un gran disco, la «Canción del iluso«, en la que el músico vuelve al registro clásico, a la canción bien hecha, bien terminada, a la melodía redonda, para poner la pista de despegue a “Para Laura”, una canción sincera y visceral, de gran carga autobiográfica.

«Tu luz danzando» no reventará las listas de éxitos, no tiene esa vocación, pero es un puñado de buenas canciones, de canciones de verdad, trabajadas con cariño y esmero. Son bonitas, una lectura que puede sonar a algo simple, pero que quizás sea un piropo difícil de lograr. Miren las agendas culturales, si Eceiza toca cerca y tiene tiempo acuda a verle. Igual le tiene al lado en la barra, con su camiseta y sus vaqueros… es un tipo normal que hace buenas canciones.

Joe Eceiza – Tu luz danzando

7.5

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Joe Eceiza publica «Tu Luz Danzando», una colección de canciones que rezuman oficio y artesanía. A caballo entre los ecos de The Band, el soul y el jazz, el músico firma algunas de las letras que debería tener todo aquel que quiera dar de qué hablar en los próximos años. Todo ello, con una producción que saca a cada tema el brillo que se merece. Una pequeña y prometedora joya.

Up

  • Las composiciones son redondas y bien acabadas. Es un disco trabajado y honesto.
  • La producción da a cada canción lo que le corresponde, sin perder la unidad total.
  • Algunas de las letras del disco bien podrían engrosar un poemario.

Down

  • En algunas fases se echan en falta mayores cambios de ritmo, porque puede resultar monótono en una primera escucha.