Blood Orange – Freetown Sound

Me gusta destacar lo extraordinario en estos escritos que hago. Me gusta poder dedicarle las palabras necesarias a un álbum que, ciertamente, merece la pena por el trasfondo que presenta a lo largo de los temas que lo pueblan. Aunque los álbumes inocuos y vacíos siguen dominando el mundo del pop, hay ocasiones como con Blood Orange y su recién estrenado “Freetown Sounddonde en el sonido predominan el pensamiento y la crítica.

Freetown hace referencia a la capital de Sierra Leona, lugar del que procede su padre. Esta es una de las premisas de las que va a partir el disco: el recuerdo de haber nacido en lugares con menos oportunidades y el ser negro y la lucha por la supervivencia en una sociedad racista. Devonté Hynes es el nombre de quien se oculta detrás del proyecto musical encargado de poner de manifiesto en su nuevo álbum toda esta problemática en clave de R&B contemporáneo. Es un estilo que lleva desde que en 2011 lanzara “Coastal Grooves”, álbum producido por Ariel Rechtshaid, del cual aún queda un recuerdo en su sonido. Pero previo a este estilo vino una época de rock naïve escudándose bajo el nombre de Lightspeed Champion. Sin embargo, nada queda de esta primeriza etapa del músico londinense al haber mutado en aras de la exploración de sonidos más urbanos que evocan la sensualidad.

Aunque ya lanzó alguna que otra joya oculta en sus años pre-Blood Orange (como un EP totalmente indie con Florence Welch de versiones de Green Day en 2007), comenzó a darse a conocer como productor de estrellas del pop con Sky Ferreira en 2012, y desde entonces lo hemos podido encontrar como el as oculto de artistas como Solange Knowles, Kylie Minogue, FKA Twigs o Carly Rae Jepsen en su elepé más ochentero.

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Si bien en sus anteriores álbumes caía demasiado en la linealidad al no querer cambiar de tercio bruscamente e intentar llevarte suavemente del inicio al final, en «Freetown Sound» Blood Orange entrelaza ira lírica con melodías más rompedoras en su medida para evitarlo.

Vamos a quedarnos con esa última palabra: ‘ochentero’. Y es que es este sonido el que está marcando el recorrido de Dev Hynes. Si bien en sus anteriores álbumes caía demasiado en la linealidad al no querer cambiar de tercio bruscamente e intentar llevarte suavemente del inicio al final, en «Freetown Sound» parece haber jugado bien sus cartas, entrelazando ira lírica con melodías más rompedoras en su medida; o al menos esa es la primera impresión que obtienes del disco, pero eso ya lo veremos más adelante. Abre “By Ourselves, un puzzle sonoro de distintas piezas que se van encajando para crear secciones distintas que se complementan bastante bien. Por un lado, una apertura con un piano disonante que lleva a un juego de voces y coros, recuerdo del R&B más clásico y aspecto presente a lo largo de todo el álbum, para introducir suavemente a una sampleada Ashlee Haze recitando un poema dedicado a Missy Elliot, cuyo trasfondo es la apología al feminismo y la lucha contra el racismo, con un último verso que lo dice todo: There are a million black girls just waiting to see someone who looks like them”. En Augustineintroduce otra temática profunda: ese momento de la vida en el que te encuentras desestabilizado por las dificultades que se presentan, todo ello reflejado en la imagen de San Agustín. Por otro lado, no duda en dedicarle unas palabras al racismo presentando la imagen de Trayvon, aquel muchacho negro que fue asesinado en Florida sin motivo aparente. Todo este drama lírico se acompaña de una de las melodías más accesibles de todo el álbum, con su buena dosis de sintetizadores sobre los que se sustenta el tema, riffs de piano en estribillos pegadizos, una guitarra eléctrica que se deja caer aquí y allá y una percusión simple y machacona que te sigue de principio a fin sin el mayor sobresalto.

Chance” comienza con un nuevo sample envuelto en una construcción que hace pensar que se está escuchando a través de un transistor para concretarse en un Dev cantando en tonos delicados, exhibiendo algunos quejidos que recuerdan a Michael Jackson, mientras sigue una percusión pesada y una melodía creciente en coros, teclados y vientos metales sutiles. Esta melodía conecta suavemente con “Best To You”, mi tema preferido del álbum y colaboración con Empress Of, que cuenta con un ritmo más animado, justo a tiempo para romper el sopor en el que estaba a punto de caer «Freetown Sound». Percusiones rápidas, teclados animados y un bajo saltarín que hace acto de presencia mientras la voz de Empress Of se erige como uno de los momentos estrella de este álbum.

En muchas ocasiones tienes la sensación de que Blood Orange te está distrayendo para introducir con calzador su mensaje en contra del racismo, la apología al feminismo y las dudas existenciales, acabando por pensar que el contenido eclipsa al continente.

De hecho, ella no es más que la primera de las mujeres de gran nivel que participan en este álbum. Tal vez en With Him” no se refuerce mi tesis, siendo este tema una suerte de interludio ligero en su primera parte y una segunda mitad vocal con un sample extraído de Black is… Black ain’t que da un toque gospel. La sorpresa llega en la motown y funk “E.V.P.”, que cuenta con Debbie Harry en algunos versos para hablar sobre la insatisfacción y el ‘¿alguna vez será suficiente?’. Llega como una buena continuación del tema anterior, al transmitir algo de energía y velocidad en su haber. “Love Ya” posee una interesante configuración. Abre y cierra con un “come on, let me take you down” coral del todo agradable para sufrir a la mitad una metamorfosis de detalles electrónicos y solos de saxo que acaban en un riff de piano acompañando este verso. Personalmente, hubiera concretando algo más quedándome con la segunda mitad únicamente, porque siento que se va por las ramas demasiado y pierdes en parte el hilo conductor del trabajo.

En cualquier caso, “But You” se encarga de ofrecer un tema más digno, tanto musical (recordando a las baladas de los 80 de Prince) como lírico, transmitiendo un mensaje que deberíamos grabarnos todos a fuego: “you are special in your own way”. “Desirée” suena elegante y elogiable, pero aquí empieza a saltar una alarma: Blood Orange se está preocupando más de lo que quiere transmitir que de la forma en lo que lo hace. Cuando estamos completamente sumergidos en la melodía, la apaga para introducir un interludio hablado de Venus Xtravaganza sobre la prostitución y como lo considera un equivalente al matrimonio y el sexo como moneda de cambio. Es un mensaje muy interesante, pero falla la forma de introducirlo. En “Hands Up” funciona mejor la técnica, ya que primero desarrolla un tema muy agradable y con un estribillo (“hands up, get up”) que es imposible borrarse de la memoria por lo machacón que es para después romper en los samples de denuncia que incorpora.

Otra de las sorpresas femeninas de este álbum es la suave “Hadron Collider”, que si no llega a ser por la aparición de Nelly Furtado y su parte vocal (la cual suena onírica) habríamos caído en la repetición. “Squash Squashcontinúa con una línea melódica algo similar, pero acrecentándose la percusión y por ende la intensidad.

Si bien la ejecución podría haber estado mejor, el hecho en sí ha sido una inclusión del todo original en un álbum de sonidos más pop, y esto es algo muy a tener en cuenta y admirable de la obra de Blood Orange.

El inicio de “Juicy 1-4” con su percusión tribal me hacen pensar en unos Beirut de “Gibraltar”. Aunque esta percusión va a estar presente todo el tema, en el estribillo se alzan una línea de bajo que suena a urbano y una línea de sintetizador simple pero que me apasiona. Tal vez se deba a la forma con la que se complementa con ese “Mary, our lady Africa” majestuoso. Mención aparte merece el ritmo rápido de algunos versos que hacen pensar en un pseudo-rap, la nota de originalidad de este corte. En “Better Than Me” encontramos una melodía simple y repetitiva de sintetizador claro que va a jugar uniéndose a un conjunto de percusiones rápidas y la voz de Carly Rae Jepsen en tonos bajos y susurros (como una Madonna en “Ray Of Light”) para entremezclarse con la delicadeza y el reverb de Dev Hynes en los estribillos. Uno de los mejores temas de este álbum, con una producción de percusión bastante trabajada.

La recta final empieza con “Thank You”, que es un interesante tema urbano protagonizado por ritmos tranquilos y un piano eléctrico que se complementa con un coro femenino muy agradable. Con “I Know” podría pensar en los momentos de sintetizadores más sosegados de Perfume Genius para, en su segunda mitad, salir del intimismo y eclosionar en unas percusiones analógicas y unas líneas melódicas más rotundas mientras sobrevuela la voz de Hynes. Por último, “Better Numb” es un tema puramente vocal hasta el primer minuto, donde aparece un sintetizador de la nada para recuperar el protagonismo que merece mientras canta al arrepentimiento y al reprender. El cierre definitivo viene con un interesante efecto que nos hace imaginarnos una radio cambiando de emisora.

Lo que Blood Orange gana con sus rupturas melódicas lo pierde al incluir 17 cortes en un álbum que, musicalmente, no innova demasiado debido al estilo en el que se desenvuelve.

Y es que, en muchas ocasiones, tienes esa sensación, la de que Blood Orange te está distrayendo para introducir con calzador su mensaje en contra del racismo, la apología al feminismo y las dudas existenciales. Pero hay veces en las que no lo hace del todo bien y acabo por pensar que el contenido eclipsa al continente.

Aunque hay momentos en los que se agradece la ruptura melódica para la introducción de diálogos, confesiones y testimonios de otras personas, lo que en un principio resulta una estrategia brillante y original acaba por momentos tropezando (el caso de “Desirée”). En su justa medida hubiese sido una táctica genial, ya que estos momentos de ruptura evitan caer en la linealidad. Pero lo que ganas aquí lo pierdes al incluir 17 cortes en un álbum que, musicalmente, no innova demasiado debido al estilo en el que se desenvuelve.

Tal vez una criba mayor a la hora de elegir los temas hubiese hecho de este álbum algo más concreto. Pero claro, dejar menos canciones hubiese supuesto acortar el mensaje y la crítica a la que se hace referencia en “Freetown Sound”. Tenemos un inicio maravilloso con “Augustine”, “Chance” y ese “Best To You” con Empress Of, pero luego, exceptuando una más popera “Hands Up” y las colaboraciones con Nelly Furtado y Carly Rae Jepsen (lo de Debbie Harry es un recuerdo porque no tiene mayor peso), el resto de temas caen en la misma fórmula una y otra vez. Hay momentos y estructuras salvables, pero tantas canciones hace que se diluya todo.

En fin, es un álbum digno, apropiado sucesor y evolución de aquel “Cupid Deluxe”. Hay un sonido más elaborado y pegadizo, que te llena más. Las inclusiones de testimonios, si analizas su significado, añaden un trasfondo y un giro a todo el compacto. Si bien la ejecución podría haber estado mejor, el hecho en sí ha sido una inclusión del todo original en un álbum de sonidos más pop, y esto es algo muy a tener en cuenta y admirable de la obra de Blood Orange.

Blood Orange – Freetown Sound

7.4

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Blood Orange consigue superar en gran medida la dificultad de caer en la linealidad del R&B contemporáneo de influencia new wave que ha venido destilando a lo largo de su producción, siendo este «Freetown Sound» su mejor obra hasta la fecha.

Up

  • “Augustine” y su estribillo, que es para cerrar los ojos y dejarse llevar con la voz de Dev Hynes.
  • Las colaboraciones femeninas, especialmente “Best To You” con Empress Of.

Down

  • Los trompicones del álbum por querer introducir discursos y testimonios, siendo el caso más claro el de “Desirée”.