¿Qué fue de Twin Peaks? Eso fue lo que me pregunté cuando escuché el nuevo álbum de la banda de Chicago. Se suponía que estos tipos estaban en la cresta de la ola del sonido garage-rock. Después del subidón que supuso «Wild Onion», aquel disco que mezclaba a los Rolling, a The Strokes, a Los Ramones e incluso a The Zombies en un mismo trabajo y sin despeinarse, nadie podía imaginar que iban a vender su alma al sobresaturado mercado mainstream. Pero, malas noticias, si te gustaba su rollo vas a pensar que te han fallado. Que antes molaban. Y no te faltará razón.

Porque este «Down in Heaven» parece la corrección que le haría un padre puritano (de los que salen en las películas pidiendo a su hijo que baje el volumen de esa música que escucha encerrado en su cuarto y que para él no es más que ruido) a esta banda cuando publicara su excelso trabajo anterior hace dos años. Ahora todo se ha dulcificado hasta el punto de que no queda ningún espacio para las guitarras chillonas o las propuestas medianamente atrevidas, aunque sí para el peculiar registro mickjaggeriano en la voz durante todo el largo (menos mal).

Una de las principales diferencias es que en este trabajo han incluido un nuevo miembro en la familia: el teclista Colin Croom. Este instrumento también ha contribuido a cambiar de manera radical el estilo general de la música que venían haciendo. Más allá de eso, no se puede decir que este elepé esté mal producido, ni mucho menos, pero sí que se echa en falta esa energía contestaria que se escucha en su rabioso primer trabajo y que evolucionó para terminar de cuajar en el segundo. Entonces, ¿es este «Down in Heaven» un buen o un mal disco? Pues eso tendrás que decidirlo tú. Pero voy a tratar de explicar por qué, en mi opinión, ha sido un quiero y no puedo.

Empecemos por el principio: este LP está concebido para ser más fácil de consumir y más ‘comercial’ que los dos anteriores, intentando de paso ganar oyentes por el camino. Los modelos a seguir son el «Exile on Main St.» y sobre todo el «Some Girls», que están por todo el largo salpicando de ajados pianos bluseros todo el espectro sonoro. Machacando al oyente con esos medios tiempos en los que los Stones se doctoraron hace más de cuatro décadas y que ya no han abandonado jamás. Ahora Twin Peaks le hacen un homenaje a esos dos clásicos en particular y en general a ese patrón rítmico, y eso es mucho decir.

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No se puede decir que este elepé esté mal producido, ni mucho menos, pero sí que se echa en falta esa energía contestaria que se escucha en su rabioso primer trabajo y que evolucionó para terminar de cuajar en el segundo.

El peso de la madurez se nota desde los primeros acordes de «Walk To The One You Love«, que destila blues en cada repetición de su riff acústico. Un riff que habría firmado Keith Richards mientras se echaba un pitillo en su porche de Connecticut. Vale, punto para los de Chicago. Y punto para Croom por ese piano almohadillado al que le han sacado tanto partido en el estudio que parece que de verdad se grabó en los 60. La voz aquí vuelve a ponerse sexy en «Wanted You» y ya empezamos a ver esa intención de disputarle el pedestal de los medios tiempos a los Rolling. No es nada nuevo. Es la esencia de la música: beber de las fuentes de los grandes, matar a tus ídolos, reemplazar a tus ídolos. Sus satánicas majestades lo hicieron en su momento con Chuck Berry o Muddy Waters para ocupar el trono mundial del rock & roll.

Pero llegados a la tercera canción echamos en falta un poco más de fiereza en el sonido y en la propuesta sonora. «My boys» es un anodino tema con una base rítmica más o menos interesante, pero un poco aburrida. Más de lo mismo ocurre con «Butterfly«, que cuenta con un hammond increíble y unos coros playeros a medio camino entre los Beach Boys y la intro de Cómo conocí a vuestra madre, pero el conjunto me sigue sonando un poco flojo.

Es un trabajo que madura con cada escucha y que marca un punto y aparte en la trayectoria de este quinteto que deja el garaje de sus padres para comprarse una casa con piscina en la urbanización de moda.

«You Don’t«, sin embargo, crece con cada escucha. Creo que por esa magnífica melodía intermedia que hace que mi mente se vaya directa a hacer comparaciones con «Beast of Burden». Las comparaciones son odiosas, lo sé, pero si hay algo que se les puede reconocer a los de Illinois es que han sabido cómo reinventar esos medios tiempos stonianos con un sonido actual (a cambio de perder su personalidad por el camino). Y de los Rolling pasamos al homenaje que «Cold Lips» le hace a Tom Petty y a sus guitarras cargadas de chorus. Los arreglos de viento tampoco están mal, aunque en conjunto es muy similar a «Holding Roses«. Ambas canciones están tan emparentadas que podrían ser hermanas gemelas. El piano aquí agota un poco en un riff tan repetitivo que acaba por echar a perder la canción.

Aun así, el sexto corte supone un pequeño oasis hasta que llega «Heavenly Showers«, uno de los pocos temas acústicos, que estalla después de ir sumando una bonita guitarra, un hammond muy folk y un acordeón. Y del cielo al infierno de «Keep It Together«, uno de los pocos tracks que parecen recordar la esencia sucia y ruidosa que era seña de identidad de Twin Peaks. Pero pronto volvemos a la nueva onda blusera que ha adquirido el grupo con un tema construido a base de piano y riffs: «Getting Better«. Un sonidazo para otro track bastante ramplón, con silbidito happy incluido, que no me extrañaría que exploten en algún veraniego anuncio de móviles o cerveza.

Este “Down in Heaven” parece la corrección que le haría un padre puritano (de los que salen en las películas pidiendo a su hijo que baje el volumen de esa música que escucha encerrado en su cuarto y que para él no es más que ruido) a esta banda cuando publicara su excelso trabajo anterior hace dos años.

«Lolisa» es la única pieza que sale un poco de la monotonía, con un punto psicodélico y esas voces del inframundo que llegan de lo más hondo. Y en el borde del disco, cuando ya nos hemos aburrido un poco, llega esta balada para que nos terminemos de dormir: «Stain«, excepto por esa mandolina líquida que salva un poco el tema, pero no el conjunto de este LP. «Have You Ever?» termina por confirmar lo inevitable, el cambio de rumbo, la vuelta de tuerca y cierra el círculo con un auténtico temazo y un solo espectacular, mitad guitarra, mitad hammond.

Bien, llegados a este punto podemos hacer balance: siete u ocho de los cortes son grandes canciones, bien trabajadas y con un gran sonido. Las otras, siguiendo esta gran factura técnica, suenan poco atractivas, sobre todo si las comparamos con el segundo disco, más aún cuando suenan tan a los Rolling que es imposible no pensar que ya hay alguien que ha hecho esto mejor. Pero… sin duda es un trabajo que madura con cada escucha y que marca un punto y aparte en la trayectoria de este quinteto que deja el garaje de sus padres para comprarse una casa con piscina en la urbanización de moda. Esperemos que vuelvan pronto.

Twin Peaks – Down in Heaven

6.0

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Jugar a ser los Rolling Stones puede salir muy bien o muy mal. En este caso, Twin Peaks se quedan a medio camino, lejos de su esencia anterior pero también a muchos kilómetros de hacer otro «Some Girls». La evolución del grupo es obvia y también la osadía de buscar un nuevo rumbo diciendo adiós a lo que eran, pero, sinceramente, me gustaban más antes.

Up

  • Sonido y producción impecables.
  • Algunos medios tiempos, como «You Don’t» o «Have You Ever?» rayan la perfección.
  • El piano blusero de Croom que tiene una calidez antigua muy acogedora.

Down

  • Decididamente este no es el grupo de su anterior disco, habrá que acostumbrarse.
  • Ni rastro del sonido agresivo y garajero de sus anteriores trabajos.
  • Ciertos temas, como «My Boys», «Butterfly» o «Stain» son bastante ramplones.