Está claro que dos de los ingredientes fundamentales para el éxito de una banda joven son la dedicación y el sacrificio, y no tanto la suerte (donde muchas veces se justifica el éxito ajeno). Aunque parezca un tópico, es así. La banda de la que hablaremos hoy en The Cavern es un grupo vallisoletano que, desde que sus miembros decidieron unirse, tenían en mente que lo que hicieran lo harían bien, ya que su sueño es llegar lejos en esto de la música, aunque parte de sus componentes no tengan aún ni la mayoría de edad. ¿Quién dijo que la edad es sinónimo de experiencia? Si a estos chicos les sobra algo es eso, y si además lo mezclan con el entusiasmo y la vitalidad de la juventud, hay un proyecto muy bueno por delante.

Lost Children nacieron en la capital del Pisuerga hace ya cuatro años como un dúo formado por Javi (vocalista actual) y Valeri, batería del grupo. Al cabo de unos años se dieron cuenta de que para elaborar un proyecto serio necesitaban a más gente involucrada en él. De esta forma se unieron Dani Dean a la guitarra, Ralpheeves al bajo y Dat James para la guitarra en los directos y el sintetizador.

El día a día de Lost Children se desarrolla, al igual que el de otras muchas bandas jóvenes de la ciudad, en las instalaciones de la Pilarica. Un emplazamiento de reciente creación y ampliación donde comparten, pared con pared, sus vivencias con otros chicos y chicas que tienen su mismo sueño: triunfar en la música y poner a Valladolid en el mapa musical nacional. Además, entre estas paredes conviven con el principal productor de su EP debut “Hatesick”, con los estudios de grabación de Corte y con los artífices de su videoclip, 470 Radio.

Su primer trabajo es un EP que desborda sentimiento en cada estrofa cantada por Javi. Tal y como nos ha explicado en la entrevista que han concedido Lost Children a EQB, el álbum tiene un gran sentido y sus temas están minuciosamente ordenados. Su voz fluctúa desde el tono pop de balada británica a los gritos desgarrados que recuerdan al punk más puro. En cuanto a la instrumentación, una fuerte presencia de las guitarras y la batería marcan la mayoría de las canciones, en especial “You Came Like a Storm”.

¿Cuándo se empezó a fraguar el proyecto de Lost Children? ¿Cómo os conocisteis?

Lost Children arrancó como tal hace cuatro años, cuando teníamos apenas 13 añitos. Empezamos como un dúo en un club juvenil, tocando covers y practicando. Tras un tiempo ganando experiencia quisimos hace un año y medio formar un grupo más serio y decidimos contar con Dani y Rafa.

¿Quién es el encargado de escribir letras?

Javi: Yo escribo todas las letras y canto. De hecho, se podría decir que me he centrado en este tema básicamente, porque antes también tocaba la guitarra, pero ahora se ha unido otro chico que se encarga de la segunda guitarra. Así que sólo me ocupo de la parte vocal. Necesitábamos a una persona dedicada exclusivamente al instrumento para darle más énfasis en el directo a los temas.

«Hatesick» es la historia del chico y la chica que aparecen en la caratula y las letras marcan los momentos emocionales más importantes de la pareja.

¿Cómo habéis grabado “Hatesick? ¿Es autoproducido o habéis contado con la ayuda de un tercero?

Hemos grabado en el estudio de Corte 3. Es un estudio que nos gusta mucho y que está en las instalaciones de la Pilarica. En un principio, el álbum debut iba a ser autoproducido, pero nos ayudaron muchísimo y básicamente son ellos quienes han producido el EP. Varios grupos de Valladolid han grabado allí también.

Para que nos hagamos una idea, ¿cuánto puede costar a una banda sin productora o discográfica costearse un álbum?

A nosotros nos han salido unos precios bastante buenos, pero para que os hagáis una idea, un EP suele costar unos 700 euros. Si además quieres producir algo serio, hay que sumarle unos 500 del videoclip, que en nuestro caso lo hicimos con 470 Radio. Si le añades además marketing, caratulas de los discos… se te queda todo en 2000 euros. Por eso tienes que hacerte una imagen y procurar que la gente quiera venir a tus conciertos. Si lanzas tu trabajo al exterior, todo este dinero gastado es rentable. Nosotros no queríamos sólo grabar las canciones, ponerles una foto y subirlo todo a YouTube. Las bandas que deciden gastarse sólo 500 euros, por ejemplo, en realidad han perdido 500 euros, porque no tendrán la proyección que podemos tener nosotros y es posible que no lo recuperen. Merece la pena gastarte una buena suma de dinero mientras no te tomes la música exclusivamente como un hobbie.

entrevista-lost-children-julio-2016-2¿Pensáis que es una apuesta con cierto riesgo el publicar un EP en inglés siendo una banda española? ¿Qué les diríais a aquellos que critican que una banda española no cante en español?

Nuestro público es gente a la que le gusta la música en inglés. A nosotros nos gusta la música en español, pero con ello sólo puedes tocar en España y Latinoamérica y eso nos pone barreras. Cantar en inglés, en cambio, no es una barrera para nosotros y desde un principio hemos querido abrirnos al mundo y nuestras redes sociales, por ejemplo, están en inglés.

Ahora tenemos la oportunidad que bandas de otras épocas no tenían, y todo gracias a Internet. Pero también hay que tener claro que está bien que las bandas españolas canten en inglés, pero hay que saber cantarlo. Encontramos infinidad de bandas españolas que cantan en inglés y que a oídos de un español suenan bien, pero que de cara al exterior suenan fatal por su acento.

Yo me crié en Inglaterra y para mí lo fácil es hablar en inglés y siempre he compuesto en inglés. Mi consejo es que hay que cantar como se te dé bien y como te sientas más cómodo. Hay casos, como el de Love of Lesbian, que empezaron en inglés y no cuajaron hasta que cantaron en español. En nuestro caso, no cantamos en otro idioma por ‘postureo’, sino porque nos viene mejor.

En los últimos meses son muchas las voces que han elogiado la apertura musical de Valladolid y el apoyo que se está recibiendo, por parte del ayuntamiento, en comparación con antes. ¿Notáis algún gran cambio en el último año y medio?

Nosotros como grupo nunca hemos ido a proyectos apoyados por la institución pública como, por ejemplo, el Día de la Música, que se celebró hace unos días aquí. Entonces, puede decirse que las decisiones políticas no nos afectan mucho ya que siempre hemos querido ir por nuestra cuenta y buscarnos la vida con nuestros propios conciertos.

Pero no tenemos ninguna duda en estar a favor de apoyar iniciativas como las del micrófono abierto. Sin embargo, la cosa está en que siempre que se apoye la música y la cultura tiene que ser con cabeza. No puedes hacer un concierto en cada bar y hay que tener una responsabilidad y preparar los bares, porque hay vecinos y a nosotros no nos gustaría que debajo de nuestra casa hubiese un concierto cada fin de semana en un local que no esté acondicionado. La gente quiere hacer música siempre y no se puede de cualquier forma.

¿Notáis que estén creciendo grupos como el vuestro por la ciudad?

Sí. Sobre todo, más que nuevos grupos, estamos formando una gran comunidad entre los ya existentes gracias a radios que se han creado y a que muchos ensayamos al lado. En otras ciudades hay envidia y compiten por ver quién es mejor, pero aquí no hay malos rollos y solemos ayudarnos todos.

¿Cuánto tiempo se necesita dedicar para poder tener un grupo que con periodicidad pueda sacar trabajos?

Hay que organizarse la vida muy bien ya que nosotros, por ejemplo, estudiamos en bachillerato o una carrera. Lo que pasa es que el grupo te quita mucho tiempo, y no te hablo de las horas que dedicas a los ensayos. El grupo hace que te comas la cabeza sobre qué hacer, qué no hacer y esas cosas. Pero bueno, también es una vía de escape de los estudios y si luego ves los frutos te animas, porque nuestro sueño es este.

Tenemos claro que si, por lo que sea, esto sigue para adelante y tenemos algo de éxito y una gran oportunidad, elegiremos la música por encima de los estudios. Los estudios son algo que puedes posponer o, en el caso de la universidad, sacarlos de una forma más pausada. Irte de gira un año sería una oportunidad única. Pero por ahora, también decimos que sería una estupidez dejar de lado nuestras carreras o el bachillerato, porque aunque le dedicásemos más tiempo a Lost Children, no trabajaríamos mejor.

¿Cómo explicaríais a la gente lo que queréis expresar en “Hatesick”?

“Hatesick” es un disco para escuchar entero porque es una historia, aunque eso no quiere decir que cada canción por separado carezca de sentido. Es la historia del chico y la chica que aparecen en la caratula y las letras marcan los momentos emocionales más importantes de la pareja. Es importante que se escuchen en orden, porque aunque estén basadas en una vivencia personal, son situaciones con las que se pueden identificar muchas personas.

¿En quién os inspiráis a la hora de dar forma a vuestro sonido?

Tenemos muchos grupos en común, pero luego cada uno de nosotros tiene los suyos propios. Cada uno tenemos un estilo y eso hace que se cumpla uno de nuestros principales objetivos, que no es otro que cuando la gente nos escuche no diga que sonamos como un grupo o como otro. Somos Lost Children y queremos sonar a Lost Children, y es algo que hemos conseguido en “Hatesick”. Hay que huir de ser el grupo que recrea lo de otros y no consigue un sonido propio. Porque si eres de los que recrea sólo vas a gustar a los fans del grupo que imitas y no vas a avanzar musicalmente. Hay que experimentar y jugársela. Esperamos que nuestro siguiente LP suene diferente por el hecho de madurar y porque cada vez escuchamos música distinta.

Pero para contestar de forma clara, tenemos influencias del rock americano tipo Green Day o Sum 41, del pop británico y hasta del metal y el hardcore. Observa que mezclamos voces rasgadas y voces limpias.

¿Algún concierto destacable?

No tenemos uno que sobresalga sobre el resto, hasta ahora todos ellos han sido muy buenos y creemos que es así porque nos reservamos bastante para los conciertos, ya que queremos que la gente tenga ganas de vernos y estén como locos en el recital. Hay que mantener siempre expectativa a la gente. Si hiciéramos muchos conciertos en Valladolid estamos convencidos de que la gente se aburriría.