Desde Barcelona, y fraguado en ese entorno de creatividad audiovisual que rodea al Sonar, uno de los festivales más rompedores de nuestra geografía en un momento en el que más de las tres cuartas partes de estos repiten casi la totalidad de su cartel por diferentes plazas, llega beGun, una de las sorpresas del año. Quizá sorpresa no sea la palabra adecuada, pues el músico catalán ya apuntaba maneras con los diferentes EPs que ha ido publicando sucesivamente desde la aparición de “San Francisco” allá por 2013, pero por primera vez, y con un nombre ya algo asentado en la vanguardia electrónica nacional, se ha lanzado con un álbum de larga duración en el que define los últimos flecos que quedaban sueltos de un sonido envolvente, que acoge multiplicidad de influencias desde la música étnica hasta el minimal, pasando por el dream pop.

Recientemente, en El Quinto Beatle descubríamos la música de una formación procedente de Francia, uKanDanZ, con su nuevo álbum «Awo«, en el que los cantos tradicionales procedentes de Etiopía, la electrónica europea actual y el rock se entremezclaban para dar forma a un producto más que curioso y adictivo. Hay algo de esos elementos en “Amma”, el debut de beGun, que también incorpora elementos del St. Germain de los 90. “Amma” es un disco que celebra la naturaleza y la vida, que tiene como elemento central el flujo del agua, presente en muchos de los cortes, como sinónimo de esa vida. Desde su propia etimología (“Amma” significa “madre” en ghanés) beGun pretende poner al oyente en contacto con su entorno, recordando en ciertos aspectos a Floating Points o al también barcelonés Undo.

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Un álbum de larga duración en el que define los últimos flecos que quedaban sueltos de un sonido envolvente, que acoge multiplicidad de influencias desde la música étnica hasta el minimal, pasando por el dream pop.

Con un efecto nostálgico por el vinilo, con ese chisporroteo típico que emerge de los discos de toda la vida comienza “Yoko”, el primer corte de “Amma”. En él, podemos contemplar gran parte de lo que resulta el álbum: sonidos naturalistas, primera referencia al agua como transporte de vida, cantos heredados de la música tradicional africana, y una electrónica minimalista y cuidada, cuya energía crece poco a poco con la intromisión de diferentes líneas melódicas, sintetizadores y ruidos de fondo. La suma de todo esto da forma a un sonido perfecto que de la misma forma puede hacer bailar sin cesar que ser el acompañamiento perfecto para una noche en mitad del bosque. Es complicado comenzar con mejor forma un álbum debut, y beGun lo ha logrado. “Kelle”, sigue la dinámica de generar un ambiente progresivo que crece de menos a más. Con un bajo minimalista creado a partir del sonido de un grave instrumento africano, presenta elementos del dream pop más luminoso y soñador de Sigur Rós en los agudos, a la par que otros del house experimental cercano al chill out (al de verdad, no a eso a lo que ahora catalogan como tal con versiones de chiringuito ñoñas de clásicos como el California Dreamin’ de The Mamas & the Papas, difundido a través de un spot de televisión). El tema consigue alcanzar un clímax realmente mágico y mantenerlo a través de sus casi ocho minutos de duración, lo cual es francamente meritorio.

Si “Kelle” creaba una atmósfera onírica, podría decirse que “Nari” es el despertar: un despertar idílico rodeado de coros folk africanos, en el que de nuevo el agua se presenta como hilo conductor, algo que como ya se ha mencionado es recurrente a lo largo del álbum. La percusión adquiere mayor importancia en un tema de base más minimalista que los anteriores, y que resulta un contraste perfecto para el colorismo de los dos primeros, manteniendo la esencia temática, pero con un matiz más sobrio. “Dora” es continuista con la línea naturalista, pero abandona la sobriedad del tema anterior para otrogar un carácter sobrecargado de recursos tímbricos, con especial importancia por primera vez de un sintetizador ochentero, y de una melodía principal a base de percusión (xilófonos y similares). Quizá a pesar de mantener la esencia de “Amma” decae un poco en relación con los cortes previos, ya que carece de la explosión rítmica y melódica que había embaucado a los tres anteriores. Esa falta de eclosión sonora se soluciona en “Asilah”, que recupera con más fuerza si cabe los efectos ambientalistas y naturalistas permitiendo que el álbum continúe trazando la senda marcada desde el inicio. Los coros tradicionales de las profundidades de África se consolidan como un símbolo de la fuerza y la fusión creativa del productor catalán. Al igual que en la pista anterior, un sintetizador muy europeo marca el camino a la pista de baile, con influencias muy marcadas del Drum & Bass de formaciones británicas como Rudimental o Sigma.

“Amma” es un disco que celebra la naturaleza y la vida, que tiene como elemento central el flujo del agua, presente en muchos de los cortes, como sinónimo de esa vida.

El siguiente tema, “Mobasi”, se divide en dos partes. En la primera de ellas nos vemos totalmente inmersos en el corazón de la sabana africana. Con unos xilófonos, que pueden llevarnos a la mítica película de Disney El Rey León, beGun emula a St. Germain, sin duda uno de los grandes referentes para la configuración de su sonido, y nos traslada a un baile tradicional de una tribu perdida en algún lugar. En la segunda, los cantos de las aves y los graznidos nos recuerdan la importancia de la vida como elemento central del álbum. Un sintetizador muy techno crea la sensación de encontrarse en una rave en algún entorno paradisiaco, haciendo de esta pista probablemente la más bailable de “Amma” a través de un contexto a la par vintage y futurista. Una vez tomado el camino de la rave, ésta continúa con las percusiones que marcan los beats de “Shama”, en el que se abandona un poco la unión de la vanguardia europea y de la tradición de los cantos africanos a la madre naturaleza. Dentro de la magistralidad del álbum, quizá cuenta con algo menos de garra que otros de los cortes. A pesar de ello, resulta muy buen nexo entre las dos partes de “Mobasi” y “Libok”, que recupera la calma abandonada, y en la que resurgen los cantos de animales y el flujo del agua como introducción a una melodía emotiva y sensible. Al igual que en algunos de los primeros temas, lo que comienza de manera delicada va adquiriendo carácter según envejece, como si se tratase de una botella de vino, e incorpora paulatinamente un mayor abanico sonoro, otorgando más argumentos al por qué de la magia de beGun.

Whindo” suma a algunos de los elementos anteriores un teclado que envuelve de misterio los coros vocales en una producción cuidada al detalle. Más allá de esto, beGun vuelve a apostar por la elegancia del minimalismo, que si bien logra el efecto deseado, no alcanza la complejidad y la vitalidad de los momentos más ornamentados de “Amma”. “Beni” pone el punto y final. Ésta no es sino una suma de todos los elementos con los que el productor catalán ha trabajado para dar forma a esta celebración de la vida desde sus orígenes. Así, encontramos de manera progresiva desde beats herederos del minimalismo, hasta momentos auténticamente barrocos, cargados de efectos acuáticos (como no podía ser de otro modo), percusión melódica, sintetizadores… Consigue así un final perfecto para uno de los álbumes referencia del año, y que supone un antes y un después en la música electrónica de nuestro país. Sin duda beGun ha logrado dar forma a un álbum que no sólo cumple las expectativas, sino que además las supera con creces, otorgando un soplo de aire fresco a la música de nuestras fronteras.

beGun – Amma

8.6 HOT RECORD

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Desde Barcelona, beGun demuestra que la atención que había captado con sus EPs no era fruto de la casualidad, y da forma a uno de los mejores álbumes del año. Con la naturaleza y la vida como ejes centrales, desarrolla a través del minimalismo, los sintetizadores, los xilófonos y la tradición africana un sonido propio, cargado de emotividad y serenidad.

Up

  • La utilización del agua como hilo conductor.
  • Los momentos de mayor ornamentación brillan de manera notoria.
  • Las dos partes de “Mobasi”.

Down

  • Los momentos más minimalistas no están a la altura del resto.
  • Los sonidos de animales se repiten. No hubiese estado de más introducir los temas con mayor variedad.