Aunque tú no lo sepas, esta es una historia que se escribe en los portales. Que brilla con la breve intensidad de las primeras luces. Una historia que va desde la juventud, cuando nuestro protagonista tocaba ante tres personas «las noches en que tu chica te decía nunca más”, hasta cuando los presidentes de la desesperación se presentaban para cumplir el expediente y dejaban a toda una generación de clase media quemada o con ganas de emigrar al norte. Aun así, siempre hay partida y por eso hay que pelear a la contra. Tal y como lleva haciendo casi 20 años Quique González.

El artista madrileño acudió a Xàbia para iniciar una investigación junto con sus Detectives con el fin de desentrañar cual sería el mejor sonido para el concierto de esa noche. Esto parece la ciudad del viento y nos cuenta que le ha sorprendido durante la prueba de sonido. Cuando caiga la tarde, deslumbrarán al respetable con un concierto que dejará a los asistentes, y a la banda, con la miel en los labios. “En un festival tocas una hora y diez y te quedas con las ganas”, nos explica.

Pero hay que saber cuándo parar. Él sabe que esto de la música va de camaradería, de ajustar las cuentas con el público y también con tus compañeros de vidas (cruzadas) en el backstage. Compañeros como Rubén Pozo o Los Zigarros, a los que saludará más tarde desde el escenario. Va de salir a las tablas a cara de perro, y ya pueden caer las torres de Manhattan, que él continuará haciendo música para seguir en este oficio.

Se le ve feliz y eso se refleja en su música y en su concierto. Nos atiende en su hotel, y nos concede una entrevista personal e intransferible sobre la música, los ídolos, los festivales y su último trabajo: “Me mata si me necesitas”. Su décimo disco y un trabajo redondo para el que ha querido expresamente que tenga diez canciones.

Ya han llovido tres años desde «Delantera Mítica«. ¿Cómo y dónde se ha gestado la composición de este nuevo disco?

Realmente las canciones las estaba haciendo durante la gira de «Delantera Mítica». Ya ahí todo lo bueno que tengo y que me pasa desde que estoy tocando con la banda en cierto modo resultó inspirador para componer las canciones y para soñar con un proyecto y un disco con ellos.

Entonces, primero grabamos dos canciones: “Clase media” y “El día de año nuevo”, así como para probar un poco si funcionábamos tan bien en el estudio como lo hacíamos en directo. Visto el resultado, yo fui haciendo canciones y cuando ya cerré el repertorio del disco nos juntamos en mi casa de Cantabria Ricky (Falkner) y yo durante una semana. Estuvimos probando cosas con las canciones y cerrando todo antes de grabar tres semanas después en La Casa Murada, en Tarragona.

¿Por qué te decantaste por Ricky Falkner para este nuevo proyecto?

Desde fuera me gusta ver como Ricky trabaja con grupos distintos y con artistas distintos. Saca lo mejor de cada uno adaptándose al estilo y al tipo de músico con el que está trabajando. Y es un tipazo también, se le ve que tiene muy buena disposición, muy buenas aptitudes y que es un supermúsico. Me apetecía trabajar con él, con alguien distinto que no hubiera trabajado y que le apeteciera vivir esa experiencia. Y lo cierto es que salió muy bien.

Ha sido un regalo contar con Nina en el disco y también en directo. Es una supercantante y una artista con un carisma espectacular y mucha naturalidad.

Después de dos discos no te has ido a Nashville. ¿Qué tal la experiencia de grabar en España?

Muy buena. Pierdes unas cosas y ganas otras, pero lo que ganas es mucho. El hecho de grabar con una banda con la que acabas de terminar una gira hace unos meses que todavía estás caliente… tiene algo más allá. La implicación de la banda va más allá de la que tienen los músicos de sesión. Hay una camaradería y una buena onda que se escucha en nuestra manera de tocar y en nuestro sonido como banda. Quería aprovecharme de eso y quería que sonáramos en un disco con el concepto y con la magia que creo que tenemos en directo.

¿Ha resultado todo más fácil grabando con tu banda de los últimos años? En comparación a hacerlo con músicos de sesión en Nashville.

Es que es otra cosa distinta y eso aporta. Esa implicación personal, esa convivencia, ese poder estar todos juntos comiendo y durmiendo en la misma casa y luego llevarlo al estudio. Toda esa convivencia y ese roce diario también es música y suena en los discos.

Hablando de música, parece que temas como «Charo» han conectado muy bien con el público ¿Es tu tema favorito de este disco?

Con «Charo» hemos tenido la gran suerte de tener a esta chica que justo está entrando por aquí [aparece Nina en escena]. Ha sido un regalo contar con ella en el disco y también en directo. Es una supercantante y una artista con un carisma espectacular y con mucha naturalidad. Ha hecho creíble la canción. No se me ocurre alguien que la hubiera hecho igual de creíble que ella. Pero en cuanto a peso y al espíritu que tiene y de dónde viene, “La casa de mis padres” es mi canción favorita de este disco.

Con las primeras escuchas me parece que este álbum está más cercano a «Pájaros Mojados» que a tus últimos trabajos. ¿Será una línea a seguir en próximos discos?

El sonido de los discos y el espíritu está condicionado por las canciones. Por mucho que tú quieras hacer un disco acústico, si las canciones que tienes no se adaptan bien a ese formato, tendrás que hacer otro tipo de disco. Esto dicho de forma muy general.

Si quieres hacer un disco superrockero y muy eléctrico tienes que tener esas canciones. El espíritu de las canciones y cómo estás tú también tiene que estar así, pero no es una cosa que se decida a priori. Son las canciones las que te llevan a hacer un tipo de disco u otro.

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Es tu disco más corto. ¿Es también es el más efectivo?

Es un disco más directo y menos denso. Yo me he arrepentido de discos como “Avería y Redención”, que creo que tenía demasiadas canciones. E incluso “Salitre” me parece que tiene demasiadas canciones. Luego ya uno se acostumbra a ello, pero si yo fuera ahora el productor de ese disco y volviera a hacerlo me diría a mí mismo que quitara tres canciones. Sobre todo en el disco de «Avería»… y lo haría de otra forma.

En este álbum en concreto, las otras dos canciones que probamos creo que no estaban a la altura de estas diez que se han quedado. Además es el disco número diez y bueno… también me gusta que se quede así. Es más, ahora la forma de escuchar la música y los discos de la gente ha cambiado. Es exigirle demasiado que escuchen diecisiete canciones.

Lo de llamar a la banda ‘Los Detectives’… ¿Es por esa similitud con esta profesión de buscar en el fondo para hallar algo? En este caso canciones.

Escribir canciones tiene que ver muchas veces con una introspección y con una mirada interior, emocional. Es sacar tus cosas, tus conclusiones sobre lo que sientes y está relacionado con la novela negra y el cine negro, que me gustan muchísimo.

El nombre se lo planteé a ellos a ver si les gustaba, dado que hablo de ellos en muchas canciones. Me parece un nombre sencillo y que va conmigo, me interesa mucho ese mundo como lector y como fan de esas películas. Va con nuestra estética.

Bien, pues… ¿A dónde te ha llevado la investigación para hacer este disco? ¿Qué músicos te han puesto sobre la pista?

Pues no funciona exactamente así. Casualmente «Charo», que fue la primera canción que hice para el disco, no pensaba que fuera una canción para un próximo álbum. La hice más como un juego y como un reto, porque me gustan mucho estos duetos de Steve Earle y Lucinda Williams y también de Lou Harris y Gram Parsons. Ahora Steve ha hecho un disco con Shawn Colvin, también cantando a dúo, y he escuchado tres canciones y me ha encantado. Siempre me ha gustado mucho eso y he intentado hacer una canción con una voz femenina para ver si podía hacerlo y fíjate, ahora igual es la canción más atractiva para la gente.

Pero no es la tónica del disco. La inspiración del disco es la banda. En «Charo» por ejemplo también entrarían los Travelling Wilburys y The Jayhawks… ese tipo de sonido hippie-rockero me gusta mucho.

En el anterior disco llenaste La Riviera dos días y ahora has cambiado al Circo Price. Tengo curiosidad, ¿por qué Madrid ha sido la fecha que más ha tardado en cerrarse en esta gira?

Ha sido por motivos de programación. Quería tocar en el Circo Price porque nunca he tocado. Hemos tenido la oportunidad de tocar allí con los Veranos de la Villa en este festival de verano y por eso hemos tardado un poco más.

Supongo que Madrid es una ciudad especial para ti. ¿Qué queda de aquel chico que tocaba con guitarra y armónica canciones de Dylan en El rincón del arte nuevo?

Es lo mismo pero con más oficio. Afortunadamente, en lugar de tres personas en el público hay mucha más gente de la que podría haber soñado. Sigue habiendo mucha pasión, mucha ilusión y muchas ganas por tocar con gente que me gusta. Y de estar girando y seguir haciendo canciones que me gustan y que me permitan seguir en este oficio.

Aquí en Jávea estás de festival. ¿Te gusta este formato más reducido?

Creo que el sitio adecuado para escuchar lo que hacemos, esta gira en concreto con este formato y este tipo de show, es más para salas y para teatros que para festivales.

Más por el tipo de canciones que hago que por el tipo de banda que llevamos. Pero no sé, me gusta también compartir escenario con otros músicos que es algo que no tienes cuando vas a tu concierto. Es como una muestra de lo que hacemos, se toca menos. Tocas una hora y diez y te quedas con las ganas.

Es más agradecido tocar para gente que sólo ha venido a verte a ti. Aunque sólo sea porque tienes en la cabeza que tienes que convencer a gente que ha venido a ver a otros grupos y que lo tuyo no le ha interesado nunca o que no le gustas o igual empieza a interesarle a partir de este momento.

¿Qué opinas de los festivales en España? ¿Crees que se apuesta poco por el producto nacional?

Cada vez se hacen más festivales chulos y cada vez más profesionales con propuestas distintas en las que cabe todo. A veces para bien y a veces para mal. Pero cuantas más oportunidades tengan las bandas para mostrar sus canciones y sus proyectos, a poco apoyo que haya de la gente y de las instituciones irá creciendo en profesionalismo y en audiencia.

Escribir canciones tiene que ver muchas veces con una introspección y con una mirada interior, emocional. Es sacar tus cosas, tus conclusiones sobre lo que sientes.

Por último, una serie de preguntas rápidas. Responde lo primero que se te venga a la cabeza. Un grupo referente en este momento para ti.

Estoy loco con un disco que compre ayer. Se llama Kyle Craft, es un tipo de Luisiana, aunque creo que vive en Portland. Es su primer disco y es lo más original y molón que he escuchado en mucho tiempo. Es muy especial. Lo llevo escuchando sólo desde ayer pero voy a seguir pensándolo dentro de diez años.

¿Y un grupo joven al que no le vas a perder la pista?

El otro vale para esta, ¿no? [Risas] Pero voy a decir La M.O.D.A. Esta mañana hemos estado juntos un rato. Me caen muy bien, son muy auténticos y me gusta mucho cómo lo hacen y la forma de funcionar que tienen. Hace falta gente con esa ilusión y con esa autenticidad más que grupos de tendencia.

Un disco en español.

Últimamente estoy escuchando el último de Fabián: “La fe remota”. Un discazo.

Un disco de algún artista internacional.

«Wild Flowers» de Tom Petty.

Recomiéndanos una serie.

The Wire, pero ahora estoy viendo Ray Donovan y me gusta mucho.

Una película.

Donnie Brasco.

¿Cuál es el último libro que has leído?

La rubia de los ojos negros de Benjamin Black.

Terminamos con la pregunta que más me gusta hacer. ¿Qué canción que te hubiera gustado componer?

Es complicado, pero desde hace meses lo tengo muy claro. «We Are Not Helpless», de Stephen Stills.