¿Quién en su sano juicio no asocia lo que escucha por cómo se siente en el momento? Prácticamente nadie. Nos resulta más que necesario un soporte para justificar una sonrisa, una dolencia profunda, un momento de rabia acumulada con ansias de salir, o sin más, manifestar tranquilidad después de una tormenta llamada hábito. A cada una de ellas se le asocia determinado género, una canción específica incluso que nos recuerde el momento álgido de nuestra montaña rusa de emociones. Pero lo más normal es que recurramos a un artista y su repertorio, tras un incansable intento de ganar confianza. Pero, algunas veces, nos sentimos tan rendidos como los propios artistas, y es en ese momento cuando nos damos cuenta de la conexión instantanea con ellos. Pues bien, Tegan and Sara podrían servir de ejemplo sin duda alguna.

“Love You to Death”: optimismo electropop por antonomasia

«Love You to Death» consigue mostrar los frutos de un pulido total de su música, gracias a la producción de una figura eminente en el mundo del pop actual: Greg Kurstin.

Puede que os suene este par de canadienses, de hecho mucha gente las conocerá a partir de 2013, cuando “Closer” atacó las listas de éxitos, pero en realidad su historia en la música es mucho más vasta y extendida. En sus comienzos, allá por 1997, ofrecieron un producto bastante básico y modesto: sonidos caseros y maquetas con gran urgencia a ser post-producidas. El debut recicla, de hecho, canciones provenientes de tres demos que realizaron un año antes de ultimar su primer disco. No será hasta el citado 2013 cuando estallen (mediáticamente hablando) con “Heartthrob”. Para entonces, “Closer” se convierte en su éxito más destacado, versionado tanto por otros grupos de música como en series de género musical. Este álbum marcará una clara escisión y perfeccionamiento de su sonido donde, esta vez, dejan aparcadas la supremacía de las cuerdas y dan rienda suelta al sintetizador. Ya experimentan tímidamente desde 2009, sin embargo, como aditivo al rugir guitarrero y punkarra en el que se las encasilló.

No obstante, lo que nos importa ahora es el presente, y por ello hablamos de ellas. «Love You to Death», su octavo disco, por fin ha conseguido mostrar los frutos de un pulido total de su música, gracias a la producción de una figura eminente en el mundo del pop actual como es Greg Kurstin, el mismo que ha compuesto para Adele, Sia o Taylor Swift. Predominan las letras de amor comunes en ellas, teñidas por un claro mensaje de reivindicación individualista y un chute de serotonina que no nos dejará indiferente en ningún momento. Si se me permite adelantarme a los hechos, gusta por escucharse del tirón, por su metraje perfectamente establecido y una coherencia popera incuestionable.

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Predominan las letras de amor comunes en ellas, teñidas por un claro mensaje de reivindicación individualista y un chute de serotonina que no nos dejará indiferente en ningún momento.

That Girl, primer corte del octavo disco de las gemelas, convence de buenas a primeras por su imponente producción y el dúo vocal que suenan a la par, complementándose en todo momento bajo un fondo pop infeccioso. Primera muestra de lo sencillo que para ellas puede ser crear música desde la nada. Sorprende la sencillez con la que componen y, sobre todo, lo directas que pueden llegar a ser, sin recurrir a metáforas rebuscadas y submundos tan interiorizados que nunca lleguemos a comprenderlos. Ocurre en Faint of Heart: esta declaración burbujeante y explosiva habla de los incrédulos, de los que no tienen ni idea y de los débiles que no podrían llevar en serio una atracción recíproca: (“Anyone could say that / we’re dangerous to take this chance / Anyone could make us sound like / we don’t really have a plan”).

Buscando el temazo. De esta manera volvieron a las andadas después de tres años de silencio, y sinceramente, no pudieron hacerlo mejor. Boyfriend tiene los elementos esenciales para considerarse un pepinazo pop en pleno 2016: una base synthpop encantadora, un estribillo la mar de pegadizo y bailable y un mensaje crítico sobre la fidelidad, las relaciones en pareja y los estímulos que te ayudan a delimitar barreras entre una simple atracción de algo más serio, todo ello basado en experiencias personales de Sara cuando se encontraba con una muchacha que, casualmente, tenía novio: (“You call me up like you want your best friend / You turn me on like you want your boyfriend / But I don’t want to be your secret anymore”). No hay duda de que encabeza el top de mejores canciones de “Love You to Death”, y me arriesgaría a decir que de todo su repertorio, sobre todo por plasmar descarada e inteligentemente esta reivindicación amorosa. Que llegue a tener difusión en las estaciones de radio ya es otro cantar.

Tegan and Sara han conseguido, en base a su último disco, entretener y alegrarle el día al oyente con una sucesión de bombazos pop y, por otro lado, servirnos letras digeribles, sencillas, irónicas e ingeniosas.

«Dying to Know«: Este tema en fórmula de himno electro-pop con tintes de Roxette fue compuesto, según las cantantes, en un par de días. Más allá de su lazo familiar, sabemos que a día de hoy la conexión musical entre ellas resulta de lo más envidiable. En sí no aporta nada nuevo, pero en una primera escucha hipnotiza tanto como sus predecesoras, gracias al despliegue de los sintetizadores y la envolvente escena que crean con su carisma vocal. Similar a la anterior, Stop Desire canta por la libertad sexual (“You know I’m ready for anything to happen / Take this passion, turn it into action”) y remata con su arrollador ritmo y una explosión de sintetizadores y coros de lo más sugerentes. Presentado como tema promocional del álbum, no hay duda de que ha revelado antes de tiempo una de las pistas más portentosas de este conglomerado.

Con White Knuckles optan por un sonido más maduro y amargo para relatar las batallitas y conflictos existenciales entre hermanas, todo ello a principios de su carrera, sólo que sin llegar a tomar dramatismos que puedan romper con el concepto hedonista y divertido de «Love You to Death». “100x, en cambio, desatina mediante la clave ‘balada a piano’ para contar de manera bastante impersonal una ruptura. Se aplaude la sencillez y que haya un momento de descanso, sin embargo esto supone un retroceso hasta sus primeros días como dúo y se aleja del concepto profesional que han tomado.

Las hermanas funcionan desde el primer momento, y es algo que debería valorarse después de dos décadas de actividad. Pese a no decaer más que en pequeños momentos, la balada a piano “100x” no hace justicia como debería.

Seguimos con «BWU«. Si me tuviera que quedar con una canción por su mensaje sería con esta contrapropaganda al matrimonio como institución y sus convencionalismos clasistas (“I love you / I don’t need a ring to prove that you’re worthy / Save your first and last dance for me / I don’t need a white wedding”). De hecho, en más de una ocasión han hablado sobre su orientación sexual de manera abierta, y personalmente, este podría convertirse en un himno reivindicativo contra la todavía vigente discriminalización ideológica, con la que muchos países todavía no dejan casar a parejas homosexuales. El tema que sucede a «Boyfriend» en la campaña de promoción de su octavo álbum es esta fiesta de teclados eléctricos titulada U-Turn, y le pisa los pies al single principal gracias a su pegajoso ritmo.  Con un puente inocente y encantador (“Every time I think I hurt you / All I have to do is think through / What I want, list your virtues / Apologize, I don’t deserve you”) Tegan and Sara consiguen revitalizar al oyente gracias al chorro de optimismo y espontaneidad que expulsa por cada golpe a la tecla. El álbum finaliza con Hang on to the Night de manera mucho más íntima y experimental en base al uso de las técnicas empleadas, que en este caso se acercan a la balada europea sin ninguna dificultad y con resultados bastante interesantes.

Tegan and Sara han conseguido, en base a su último disco, dos propósitos fundamentales en su carrera: en primer lugar, entretener y alegrarle el día al oyente con una sucesión de bombazos pop de los que estar orgulloso; en muy pocos momentos ha decaído, si bien la balada a piano “100x” no hace justicia como debería. Y por otro lado, a raíz de la búsqueda del perfeccionamiento estilístico del grupo, se han preocupado de servirnos letras digeribles, sencillas, irónicas y desde luego ingeniosas, que deja por los suelos al equipo de cualquier superestrella en potencia dentro del panorama internacional. Greg Kurstin forma parte de ese grupeto, pero juntándose con unas chicas tan experimentadas y con una continuación a su sonido innovado, la noción que la escena pop independiente tenga de él cambia un poquito a mejor.

Tegan and Sara – Love You to Death

8.0

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El buen vino mejora con los años. Afortunadamente, esta frase también es aplicable al nuevo trabajo de Tegan and Sara. “Love You To Death” bombardea con inmensas y simpáticas producciones pop, más alejada del sonido acústico que las caracterizaban años atrás, pero igual de nostálgicas con su lírica amorosa y sus pequeñas pullas hacia ciertas actitudes retrógradas de nuestro tiempo.

Up

  • Sucesión de pepinazos pop. Atentos a “Boyfriend”.
  • Las hermanas funcionan desde el primer momento, y es algo que debería valorarse después de dos décadas de actividad.
  • Producción impoluta a manos de Greg Kurstin.
  • Letras ingeniosas sobre el amor y las tradiciones desfasadas.
  • Esfuérzate en escucharlas, te proporcionarán un chute de serotonina fundamental.

Down

  • El uso de la balada al piano genérica, como en el caso de “100x”.