Hace relativamente poco que me hablaron de Mourn. A pesar del interés con el que los medios especializados recibieron el debut homónimo de la jovencísima banda catalana de impetuosa proyección internacional, aquel 2014 se presentó caótico, estresante, guerrero y laborioso en el ámbito profesional para el que escribe, lo que hizo que no estuviera muy al tanto de lo que se cocía en el panorama musical actual de aquel momento. Sí, aquel año fue mi ‘fin de semana perdido’, citando a John Lennon. No obstante, todos sabemos que nunca es tarde si la dicha es buena, tal como proclama el siempre recurrente y sensato refranero español.

Desoyendo el consejo que alguna vez me dio Diego A. Manrique sobre la forma de proceder en la crítica musical (escuchar, leer y ver, por este orden), mi primera acción fue la de otear las críticas de aquel primer álbum para estar al tanto de lo que me iba a encontrar. Cuál fue mi sorpresa cuando, según el medio al que me acercara, encontraba todo tipo de etiquetas: indie-rock, punk, garage, grunge, emo o post-punk estaban entre las más recurrentes, cuando no clasificaciones más vagas como ‘sonido underground’ o ‘alternativo’, lo que apeló a mi curiosidad y acrecentó la expectación para con el álbum.

Tal vez el secreto de su éxito radique en el hecho de que la banda supo combinar elementos de todos esos géneros en un coctel exquisito del que resultó su laureado primer trabajo, al que, yo también me mojo, calificaría de post-punk. El lector puede pensar: «Ya te vale, Jose, la chapa que estás dando con las etiquetas… la música es música y punto«, pero os confieso que poner etiquetas es algo que me apasiona y que, por otra parte, es algo necesario para poner en orden nuestra mente, no sólo el mercado, porque Frank Sinatra y los Ramones no son lo mismo, le pese a quien le pese.

El tema es que Mourn están de vuelta con “Ha, Ha, He”, su segundo LP. Un esfuerzo editado por el sello estadounidense Captured Tracks en medio de la polémica legal que mantiene la banda con el sello español Sones, al cual acusan de haber ‘secuestrado’ el álbum, según anunciaba el grupo en un comunicado que publicaron en sus redes sociales. Con esta nueva colección de canciones, la formación pone de manifiesto que no fueron flor de un día. Tan escueto y crudo como su título, en esta ocasión vemos a unos Mourn más experimentales, arriesgados y seguros. Una docena de canciones que rezuman talento, rabia y juventud, como ya exhibieron en su anterior referencia. Sin embargo, ahora se aprecia un proceder más calmado, meditado y complejo, menos contagioso y efectivo. No obstante, el resultado vocal y musical es incuestionablemente lustroso, y hace patentes las tablas que los componentes del conjunto han adquirido durante estos dos años de andadura musical.

mourn-ha-ha-he-2

Ponen de manifiesto que no fueron flor de un día. Tan escueto y crudo como su título, en esta ocasión vemos a unos Mourn más experimentales, arriesgados y seguros. Una docena de canciones que rezuman talento, rabia y juventud.

El honor de abrir el álbum le corresponde a la caótica e instrumental Flee. Y no, aunque lo parezca, no se están reproduciendo dos canciones de manera simultánea. No es este uno de los mejores cortes del álbum, de hecho es bastante prescindible. A pesar de su brevedad, las guitarras machaconas y disonantes no hacen sino cargar este inicio de desidia. Será Evil Dead la que capte nuestra atención con la contundencia rítmica que imponen la batería y la guitarra, pero, sobre todo, por la voz madura y poderosa de la que hace gala Jazz Rodríguez, todo un portento, como demostrará a lo largo del álbum. No faltarán, sin embargo, pasajes tan tenebrosos, como disonantes y tediosos en este segundo corte, recursos experimentales no aptos para todos los oídos. Pegadiza, carente de rabia y clímax se desarrolla Brother Brother, pieza de la que merece destacar el excelente tratamiento de las voces y de los instrumentos, con mención particular a la batería de Antonio Postius en la parte central del tema.

En la línea de la anterior, aunque con ciertas dosis de energía revitalizante, encontramos Howard. Será la alternancia de las voces, así como el canto conjunto de las mismas, las que nos guíen a través de este corte de base instrumental tan enérgica como monótona. Por su parte, The Unexpectedse erigirá como una de las mejores composiciones de este elepé. Sus voces, las cuales a estas alturas ya vemos que son unos de los mayores atractivos del grupo, los cambios de dinámica y el inspirado tratamiento de los instrumentos en el puente de la canción hacen de esta una de las joyas del álbum. Con un punteo calmado, inspirador, independiente y complementario en sendas guitarras, se inicia Storyteller. Lo que a priori parece anunciar una balada íntima e introspectiva termina por desembocar en una acusada disonancia que, junto con una línea de bajo singular, dará lugar a una suerte de aire jazzístico particular, la cual dejará paso a estribillos sosegados que no tardarán en tornar a pasajes cargados de rabia y potencia para derrochar energía a raudales. ¡Y cómo nos gustan esas vigorosas descargas!

Ahora se aprecia un proceder más calmado, meditado y complejo, menos contagioso y efectivo. No obstante, el resultado vocal y musical es incuestionablemente lustroso.

La segunda parte del álbum viene introducida por Gertrudis, Get Through This!. Un tema que ya había sido publicado en mayo del pasado año y que es bien conocido por los fans de la banda. Una base instrumental sólida y contundente en las estrofas acompaña a una letra minimalista, carente de melodía, que crece en intensidad hasta explotar en un estribillo tan simple como pegadizo. No podrás resistirte a tararearlo. La inclusión de este sencillo en el álbum resulta todo un acierto por parte de Mourn. President Bullshit irrumpe en nuestros oídos como un cañonazo. Enérgica, jovial y contagiosa, será esta una de las piezas más destacadas del conjunto. Reducimos las revoluciones para atacar I Am a Chicken, donde hay que subrayar el gran trabajo instrumental y melódico, el cual se vuelve especialmente rítmico hacia el final, una idea que podría haber dado más de sí. Tal vez un desarrollo en forma de coda de esta parte final hubiera aportado mayor atractivo al corte. No obstante, es una gran canción.

Casi como una continuación de la anterior se inicia Second Sage, la cual juega una vez más con la alternancia de voces y se afirma con una excelente melodía como apuesta segura para ganar el oído del oyente. Un oído que podrá deleitarse con la vehemencia, la fuerza y la rabia desmedida de Irrational Friend. Punk vigoroso con un gran trabajo de las guitarras. Fry Me será la encargada de poner punto y final a este segundo elepé. Una pista sosegada que, no obstante, mantiene intacta la intensidad mostrada en los cortes precedentes, y que tan bien administran estas chicas. El bajo, a cargo de Leia Rodríguez, jugará un papel destacado en esta ocasión, tomando el papel protagonista en un puente de notable complejidad que precipitará un final cada vez más enérgico, potente, rabioso, intenso, acelerado y caótico. Un excelso broche para un seductor trabajo que, sin embargo, no alcanza la contundencia de su debut.

Mourn – Ha, Ha, He

6.8

ES_Listen_on_Apple_Music_Badge_061115Get_it_on_iTunes_Badge_ES_0209

La jovencísima banda catalana Mourn están de vuelta con “Ha, Ha, He”, su segundo larga duración. Doce canciones que rezuman talento, rabia y juventud, las cuales constituyen un trabajo más experimental y arriesgado que el exhibido en su aclamado debut, aunque menos efectivo.

Up

  • Mourn han vuelto más experimentales, arriesgados y seguros.
  • La intensidad y la rabia que desprenden todas las canciones. Estamos ante un disco con actitud.
  • La instrumentación de las canciones gana interés.

Down

  • Canciones menos pegadizas que en su álbum debut.
  • Varias piezas incurren en la monotonía.
  • Algunos temas carecen del clímax necesario para regocijarnos en las composiciones, lo que minimiza su atractivo.