Elvis Costello saca su lado más personal en el Teatro Monumental de Madrid

El británico mostró su corazoncito a más de un millar de personas que se citaron a su paso por la capital

El Teatro Monumental de Madrid esperaba impaciente la llegada del británico, quien no quiso hacerse de rogar y salió a escena cuando una parte del público intentaba todavía situar su asiento. Costello apareció en el escenario a oscuras, con gafas de Sol y sin sombrero, aunque esta enigmática presentación sólo duró los primeros minutos y enseguida la luz dejó al descubierto el ‘atrezzo’ que había sobre las tablas. Un televisor gigante de aspecto retro en el que se proyectaban imágenes y videos del músico, un piano de cola (cedido amablemente por su mujer, la pianista de jazz Diana Krall), un puñado de guitarras acústicas y eléctricas y un ukelele. Con todo este arsenal sonoro, Elvis estaría solo, pero bien acompañado.

No tardaron en sonar algunos de sus éxitos como “Accidents Will Happen”, con el que el público empezaba a calentar. Con “Ascension Day” rindió homenaje a su amigo Allen Toussaint, con el que grabó un disco en 2006 y que desgraciadamente falleció hace menos de un año. Otros temas como “Shipbuilding” sonaron de maravilla interpretados al piano, y todo el mundo parecía bastante cómodo, tanto que no escatimó el protagonista en contar anécdotas familiares desatando la risa en el Teatro; por momentos aquello parecía más un monologo que un concierto. Al rato, Elvis volvió a cambiar de sitio, esta vez para sentarse en una silla de madera en la que le esperaba su clásico sombrero blanco. Así, interpretó un par de temas con guitarras acústicas y otro con ukelele.

Uno de los momentos más aclamados por los asistentes fue cuando Costello agarró la guitarra para tocar “She”. El público le acompañó coreando la canción y después de esta con un cálido aplauso, mientras él desaparecía de escena. Durante su ausencia se proyectó en la televisión un vídeo de su padre actuando con la orquesta de Joe Loss. El británico también mencionó a su abuelo y a su madre, así que con la familia presentada ya se atrevía a cualquier cosa, como a confesar que odia una de sus creaciones. “Everyday I Write The Book” concretamente, aunque eso no sirvió para excluirla del repertorio.

Con el espectáculo llegando a su fin, Elvis se colgó la guitarra eléctrica para interpretar, con la ayuda del loop, “Watching The Detectives”. También hubo tiempo para algunas nuevas composiciones, que aunque el público escuchó con atención, puso de manifiesto el cansancio en gran parte de los asistentes, quizás debido a la falta de banda en el escenario. Aunque si en algo tiene experiencia el músico británico es en esto de los directos, y no tardó en recuperar la atención haciendo sonar su conocida “Alison”, la cual tocó paseándose entre los pasillos del Teatro, sin micrófonos ni amplificación de ningún tipo. Para terminar, Costello hizo una magnifica interpretación de “I Want You“, dejando al público con las palmas en alto durante varios minutos.

Algunos echamos en falta más temas de su época con The Attractions, otros salieron del teatro diciendo aquello de ‘menos hablar y más tocar’ y quizás todos nos quedamos con ganas de ver alguna colaboración sobre el escenario. Pero sería injusto calificar a la baja por estos detalles un show que entretuvo durante dos horas a más de un millar de personas, teniendo en cuenta que era sólo uno el que estaba sobre el escenario.

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