Una de las cosas buenas que tiene el paso del tiempo es la posibilidad de echar la vista atrás para coger perspectiva. Algunos grupos que surgieron en torno a los años 60-70, cansados de una escena rockera inundada por el marketing, decidieron trazar su propio camino y poner la semilla de lo que hoy conocemos como música punk. Casi todo lo que tenían para mostrar era actitud anti-moda, espíritu gamberro y rabia, y con ello se comprometieron. Se agradece comprobar que a pesar de las múltiples apariciones que afirmaban que el punk y el grunge habían muerto, siguen surgiendo bandas que se impregnan de ese espíritu, aunque eso sí, adaptado a los tiempos de las buenas producciones. A Giant Dog son una de ellas, resultado de las influencias del garage y el punk americano con inocencia adolescente, pero cuidado porque este perro enseña los dientes y ruge nuevo disco: “Pile”.

Tercer álbum de esta banda procedente de Austin (Texas). Aunque ya habían entrado al estudio anteriormente, esta es la primera vez que lo hacen bajo la tutela de un sello discográfico. Merge Records se han atrevido a apostar por ellos en este larga duración, que a juzgar por la gira de presentación, no les va nada mal. A los mandos de la mesa de mezclas se encuentra Mike McCarthy, que ha conseguido muy buena producción de audio. Asombra la increíble definición de las guitarras y las voces, y es que, en contraposición de lo que suele (o solía) suceder en estos estilos, el sonido sucio deja paso a una nitidez impactante, sin que para ello haya que desperdiciar la personalidad de la banda. Su sonido es pura combinación de ideas, y es que en el mismo tema encontramos estrofas de carácter oscuro y ambiente macarra junto con estribillos rebosantes de alegría contagiosa. Ellos mismos se declaran fuertemente influenciados por The Coasters, The Stooges y The Velvet Underground. Cierto es que no lo tienen nada fácil si su propósito es seguir la estela de estos referentes, y habrá que ver si la audiencia les sigue el rollo, aunque por el momento ellos, de actitud, van sobrados.

La banda está formada por cuatro varones y una dama: Andrew Cashen (guitarra y voz), Andy Bauer (guitarra), Graham Low (bajo), Matthew Strmiska (batería) y Sabrina Ellis (voz). Todos los temas de este elepé han sido compuestos por el joven Casher y la enérgica (y dulcemente alocada) Sabrina Ellis; todo un terremoto en directo. Para la grabación del álbum han utilizado algunos otros instrumentos, a parte de los ya mencionados. Piano, violonchelo, fliscorno, saxofón y guitarras acústicas han sido los elegidos para completar la obra. Con este abanico de sonidos se conforma el estilo de la banda, y si bien es cierto que la variedad en los temas no es su estandarte, consiguen un disco divertido y en absoluto repetitivo.

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Asombra la increíble definición de las guitarras y las voces, y es que, en contraposición de lo que suele (o solía) suceder en estos estilos, el sonido sucio deja paso a una nitidez impactante, sin que para ello haya que desperdiciar la personalidad de la banda.

Después de una “Intro” cuya función es elevar la tensión y crear expectación, abre el disco “Creep”, en la que la voz de Sabrina aún suena prudente, no tanto la batería que empieza como si de un ultimátum se tratase. Destaca la base de bajo y unas guitarras que da gusto escuchar. Le sigue “Hitchhike Love”, desperezada por el bajo hasta que entra un riff de guitarra que juega con los canales izquierdo y derecho para conseguir un divertido efecto sonoro. Unos coros y un solo de guitarra suman para que sea uno de los mejores cortes del disco. En “Sleep When Dead” una púa comienza machacando el bajo para dar lugar a una canción de estrofa cañera y estribillo melódico. Podemos encontrar similitudes de estilo con bandas más contemporáneas, como The Hives o los primeros Arctic Monkeys. Por su parte, “Sex & Drugs” es uno de los singles del álbum, que vuelve a comenzar a través del bajo, pero está vez con una ligera distorsión. Antes que la voz aparece en escena un piano, que en combinación con la dulce voz de Sabrina logra que la mezcla suene altamente bella, demasiado para para una banda de punk.

Para terminar el juego de palabras que empezaron en el tema anterior, llaman al siguiente “& Rock & Roll”. Un tema algo más relajado, con voces melódicas sobre una base de bajo animada. Sin duda, la parte más pop de este elepé. Le sigue “Jizzney”, curiosamente el tema que más se aleja del estilo predominante en el álbum y también el más escuchado (en Spotify). Interpretado con guitarras acústicas y una lejana guitarra eléctrica, se amoldan de maravilla a la voz de Sabrina, en este caso más protagonista. Vuelven a colgarse la etiqueta ‘punk’ con “Not a Miracle”. Unas guitarras afiladas predominan en las estrofas, contrastando con los habituales estribillos de carácter alegre (marca de la casa). Escuchamos incluso algunos acoples de guitarra, elemento no imprescindible pero sí muy acertado. A continuación, mientras en “King Queen” (cantado a dúo por Sabrina y el guitarrista Andrew Cashen) exhiben un sonido desenfadado y juguetón que engancha a cualquiera, en “I’ll Come Crashing” la banda vuelve a adoptar un sonido más serio y nos dejan a todos con ganas de seguir coreando ese potente estribillo que lleva por letra el nombre de la canción.

Esa rabia que nos regalan en algunos pasajes se complementa con la alegría de vivir que se contagia casi sin buscarlo, dando lugar a un conjunto de canciones creadas a partir de reconocidas influencias que suenan a estilo propio.

Birthday Song” y “Seventeen” se acercan levemente al sonido grunge de los 90, pero es sólo una brisa, no esperemos encontrar puro sonido Seattle en estos temas. “Bithday Song” es quizás una de las más prescindibles del disco, aunque “Seventeen”, sin ningún motivo más que las armonías vocales y el propio atractivo del tema, se convierte en uno de los principales de «Pile». Casi sin respiro, un ritmo punk nos ataca por la espalda en “Too Much Makeup”. Aunque resulta algo repetitivo, tiene un ritmo salvaje que hace que resulte pegadizo. Casi al final, en “Get With You and Get High” una flauta dulce comienza a sonar sobre una base de guitarras acústicas. Aquí las voces de Cashen y Sabrina van intercambiándose durante todo el tema, siendo la última que vez que se alejan del sonido eléctrico en el disco, el cual de nuevo recuperan para cerrar con ”Failing in Love”. Vuelven a construir sobre una base de bajo predominante y un estribillo divertido que termina repitiéndose hasta apagar el sonido. Aquellos sonidos atonales que se escuchaban en la “Intro” sirven también para poner punto final a esta obra.

“Pile” queda como un álbum con el que se crean expectativas. Sin duda, un conjunto de canciones creadas a partir de reconocidas influencias que suenan a estilo propio. Esa rabia que nos regalan en algunos pasajes se complementa con la alegría de vivir que se contagia casi sin buscarlo. Una mezcla así merece que se reconozca como uno de los discos destacados en lo que va de año, y por supuesto, un seguimiento exhaustivo a los próximos pasos de la banda.

A Giant Dog – Pile

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8.5 HOT RECORD

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Tercer trabajo de la banda procedente de Austin A Giant Dog. Una reafirmación en su sonido, resultado de las influencias del garage y punk americano con inocencia adolescente.

Up

  • Las líneas de bajo y  el sonido de las guitarras en la mezcla.
  • Fácil digestión y muy divertido de escuchar.

Down

  • Se echan en falta solos de guitarra.
  • Un sonido que podría resultar pesado si continúan por esta misma línea.