No cabe duda alguna al afirmar que las apariencias engañan, y la portada que presenta el álbum debut de Oscar es el mejor ejemplo para subrayar la veracidad del popular aforismo. Me parece bien que el concepto artístico ilustre el título del trabajo con el que este joven londinense debuta en largo, pero esta portada rebasa la horterada con creces. En cualquier caso, es por todos sabido que lo bueno está en el interior y que aquí estamos para hablar de música (¿estrictamente?). Y es en este ámbito, en esa forma de arte abstracta y efímera que nos ocupa, la cual excede las capacidades de la vista, donde Oscar Scheller se hace valer. Después de dos EPs en los que se hacía manifiesta la capacidad de creación melódica de este joven cantante y ambicioso compositor, se editaba recientemente Cut and Paste, su primer elepé. Un registro estilísticamente variado que exhibe el buen hacer de Oscar en lo que a la artesanía pop se refiere.

Una voz personalísima, profunda y aterciopelada de crooner elegante, recorre una decena de singles potenciales que resultan verdaderamente familiares, como si se tratasen de canciones lejanas escuchadas en nuestra infancia, las cuales teníamos arrinconadas en algún lugar del subconsciente, y que Oscar nos hace recuperar y tararear de manera instantánea. La interpretación lánguida de melodías superefectivas y repletas de optimismo serán el medio de transporte de unas letras que hablan sobre la angustia, la ruptura y las inseguridades en nuestras relaciones interpersonales, todo abordado desde un punto de vista juvenil e inocente. Musicalmente convencional y brillante, el álbum ha sido producido por el propio Oscar y mezclado por el ingeniero Ben Baptie, el cual ha trabajado con artistas de la talla de Albert Hammond Jr., Beck, U2, Birdy, Arcade Fire, Lana del Rey y Amy Winehouse. Una apuesta segura como manifiesta el resultado.

¿Y cómo puede ser un compositor ambicioso gestando un álbum convencional de pegadizas melodías y letras joviales? Nuestro protagonista no ansía ser un reputado cantante, sino un reconocido compositor. Su aspiración es componer para Rihanna, anhelo que no conseguirá, a su parecer, si no obtiene éxito: “si no tengo un hit, su equipo [el de Rihanna] no va a escuchar. Así que necesito conseguir un hit”, declaraba el pasado año a la revista musical británica New Musical Express. Esta es la premisa sobre la que se sustenta su obra y, desde luego, muestra aptitudes para materializarla.

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Una decena de singles potenciales que resultan verdaderamente familiares, como si se tratasen de canciones lejanas escuchadas en nuestra infancia, las cuales teníamos arrinconadas en algún lugar del subconsciente, y que Oscar nos hace recuperar y tararear de manera instantánea.

Oscar apuesta por lo viejo conocido y lo efectivo para abrir el álbum. Sometimes”, ya incluida en “146b”, su primer EP, y lanzada como segundo adelanto del presente LP, supone una inyección considerable de energía que nos atrapa desde el mismo comienzo, gracias al gancho de los sintetizadores, los cuales, como veremos, Oscar maneja con gran sentido melódico. Esta composición remite inequivocamente a los Blur más inspirados de mediados de los noventa. Por su parte, el saber hacer de Ben Baptie se muestra en todo su esplendor, dando lugar a una pieza potente y compacta, un acabado profesional que aporta un empaque y un atractivo del que carecía la misma pista en el mencionado epé. Tras esta explosión de sonido llega la calmada Be Good. Una pieza tan grave como rítmica, de estribillo rabiosamente optimista y radiable, condiciones que se dan nuevamente en Feel It Too, la cual contiene el primer gran estribillo del álbum, lo que no quiere decir que los anteriores no fueran grandes, pero es que la melodía súper adherente de este corte resulta particularmente infecciosa.

Sobre una base dub se construye Good Things, y aquí el estribillo nos lleva a cotas bastante más altas. No en vano ha sido el single más reciente del larga duración y tercer adelanto del mismo. Una letra escueta que literalmente enamora cuando se entona la palabra, “The Word”, que dirían los Beatles, love. Rebosante de sensibilidad se presenta Only Friend, donde colabora la cantante y compositora Marika Hackman. Pop íntimo de excelsas voces y exquisitos arreglos de sintetizador. Y Oscar salta de single a single (no en su sentido literal) porque es lo que mejor sabe hacer. Un bajo sobrio y oscuro inicia Breaking My Phone, una nueva incursión en el britpop que estilaban los de Damon Albarn y que se explicita con la llegada de su potente estribillo. A continuación, delicadeza y energía confluirán en Daffodil Days, tal vez el corte más flojo del álbum. Ligeramente monótono tanto vocal como instrumentalmente. No obstante, la acusada diferencia de carácter entre las estrofas y los estribillos salvan la canción de su naturaleza llana.

La interpretación lánguida de melodías efectivas y optimistas transportará letras que hablan de angustia, ruptura e inseguridades en nuestras relaciones interpersonales, desde un punto de vista juvenil e inocente.

Particularmente grave será la voz de Oscar en Fifteen, la cual muestra unas estrofas desprovistas de interés musical, más allá de la interpretación vocal aludida. No ocurre lo mismo en los estribillos, de una inventiva melódica extraordinaria. La primera vez que escuché dicha parte de esta canción era incapaz de no imaginarme los arreglos de cuerda que tanto lucen el final de la canción “I Don’t Want to Miss a Thing”, que Aerosmith publicaba en 1998 como parte de la banda sonora musical de la película “Armageddon”. Lo sigo haciendo de manera inconsciente después de repetidas escuchas, y es que le vendrían como guante, dada la épica y la melancólica nostalgia que ofrecían aquellos arreglos y que muestra el presente estribillo. Una joya que da paso a un tema que podríamos tildar de ‘llena pistas’.

Y ese es “Beautiful Words”, la canción de sonido más mainstream del álbum, la prueba de que Oscar está preparado para alcanzar sus sueños. Este tema podría ser perfectamente interpretado por Rihanna o por cualquiera de similar estética musical. Gran trabajo melódico e instrumental donde el sintetizador juega un papel determinante como gancho, cediendo todo el protagonismo a la melodía vocal con la llegada del estribillo. Una apuesta segura para saltar a la radio comercial con éxito. Acto seguido, con una gran melodía vocal y los juegos de sintetizador con los canales de audio, corresponde a la ensoñadora e íntima Gone Forever cerrar el álbum. Un registro muy esperado que no decepciona en absoluto y que muestra la gran capacidad de Oscar para crear melodías, estribillos y singles.

Oscar – Cut and Paste

7.2

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Tras dos EPs que le han hecho ganar relevancia en el panorama musical independiente, Oscar debuta con su álbum “Cut and Paste”, en el que cada corte es prácticamente un single, y en el que podemos ver su capacidad para componer pegadizas melodías y excepcionales estribillos. Un artesano del pop que no busca revolucionar la música, sino hacer de cada composición una pieza de la que sentirse orgulloso.

Up

  • Las melodías y estribillos pegadizos que no cesan a lo largo de una decena de singles.
  • La personalísima, profunda y aterciopelada voz de crooner.
  • Oscar se revela como un gran compositor de éxitos pop.
  • La variedad estilística del álbum.

Down

  • Canciones extremadamente convencionales y previsibles que no sorprenden en absoluto. Resultan muy familiares, dando la sensación de que las hemos escuchado antes.