Ser un prometedor grupo de rock emergente no es una etiqueta que ofrezca excesivas garantías a fecha de 2016. Tampoco se traduce en ningún certificado de calidad el ser catalogado como una promesa del rock británico. Siendo honestos, aquellos grupos cuyo sonido se aproxime más al pop que al rock son los que auguran mejores previsiones. El pop británico vive un buen momento con grupos y voces solitas de indiscutible talento y con una abrumadora capacidad de movilización de masas.

Esto ocurre con las grandes estrellas y su música que suena en los grandes estadios y las radios de todo el mundo. Sin embargo, Reino Unido es una inagotable fuente de influencias y de generación de talento de manera que la escena del rock sigue latiendo, con menos brillo y atención, pero con una fuerza y una pasión incuestionables. Un gran ejemplo de ello es Yak: jóvenes, talentosos, británicos y hacen rock. Todo en su sitio, ¿no?

Efectivamente, el debut de Yak, Alas Salvation, tiene todo lo necesario para convertirse en uno de los discos del año de esa escena casi underground del rock británico. El trío londinense liderado por Oliver Burslem como cantante y guitarra solista, Andy Jones al bajo y Elliot Rawson a la batería irrumpen en la escena con una propuesta tan extravagante como lo indica su indescriptible e indescifrable portada. Una carátula premonitoria, casi a modo de advertencia para que aquellos que se adentren en el disco lo hagan tras despojarse de sus prejuicios musicales y se enfrenten a la experiencia que supone “Alas Salvation”.

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Una portada premonitoria, casi a modo de advertencia para que aquellos que se adentren en el disco lo hagan tras despojarse de sus prejuicios musicales y se enfrenten a la experiencia que supone “Alas Salvation”.

La carta de presentación del álbum la firma Victorious (Nacional Anthem), una descarga de adrenalina condensada en menos de dos minutos y que el propio Burslem definió de manera impecable como ‘una pieza esquizofrénica’. Este breve tema, pese a lo básico y rudo de su sonido, consigue desconcertar tanto que desde la primera escucha llama tu atención irremediablemente. Las mismas guitarras cortantes abren la segunda pieza del disco, Hungry Heart. Un riff machacón que deriva en un punteo y en unos coros que, a su vez, dejan paso a una acertada combinación de bajo y batería. Advertimos en este un tema más depurado que el inicial pero que mantiene su esencia de desenfreno sublimada por la voz de Oliver Burslem, que construye aquí uno de los estribillos más poderosos del álbum.

Pese al poco bagaje de Yak, rápidamente descubrimos como su estilo musical muy marcado no impide la presencia de diversidad de matices en sus canciones, como vemos en “Use Somebody. Sin apenas ningún cambio de ritmo esta es una canción distintiva gracias a la inclusión de elementos como el saxofón y el teclado en la base rítmica de un tema que destaca gracias a su ritmo ascendente en el que todos los instrumentos acompañan al verdadero protagonista, que no es otro que el despliegue vocal de Burslem. En un tercio totalmente opuesto se encuentra Roll Another, en la que Yak sorprenden con una especie de balada acústica que podría llegar a resultar anticlimática pero el deje vocal, la atmósfera melancólica y la histriónica parte final consiguen insertarla en la dinámica del disco.

“Alas Salvation” es una buena muestra del buen rock que sigue llegando desde las islas británicas.

Como si de un espejismo se tratara, “Roll Another” deriva en esa locura llamada Curtain Twitcher”. Este tema está caracterizado por un sonido áspero procedente de una rudimentaria grabación y edición que dota a todo el disco de ese aroma casi casero mientras un Burslem totalmente desatado, sin ninguna pauta, da rienda suelta a esa voz que hace a cualquiera dudar de su cordura. Con “Take It se recupera el tono de “Roll Another”, sustituyendo lo acústico por lo melódico y lo armónico en un medio tiempo en el que nuevamente todos los miembros se adaptan. Tras el lanzamiento de “Victorious (Nacional Anthem)”, Harbour The Feelling fue elegido con mucho acierto como el segundo single promocional de este debut. En este nuevo tema Yak rebajan la intensidad sin ceder ni un ápice de garra. Con este single advertimos el talento como creadores de hits que apuntan los londinenses gracias a un sonido mucho más limpio y accesible y a ese irresistible estribillo coreado. Por su parte, la homónima Alas Salvation es una espiral de distorsión de poco más de un minuto y con una estructura cíclica dominada por una guitarra que suena más histérica que nunca.

No han hecho más que debutar pero su personalidad y su música arrolladora dejan en evidencia que Yak han llegado al panorama musical para hacer mucho ruido.

El funcionamiento de Smile sólo se concibe a través de la versatilidad de Oliver Burslem vocalmente y guitarra en mano. Esta canción tiene desarrolladas las dos caras del álbum en la vertiente melódica marcada por la gravedad y solemnidad vocal y en el lado puramente Yak con esas guitarras afiladas y Burslem desgarrándose la voz en tonos altísimos. Frente al puro nervio y frenesí, los londinenses cierran su álbum de debut con un trío de composiciones que cabalgan entre lo melódico, lo psicodélico. Tras “Smile” llega Doo Wah, una de las piezas más finas gracias a la suavidad inicial de guitarra y voz que contrasta con la distorsión con la que juegan por momentos. El punto y final al álbum lo pone la imponente Please Don’t Wait For Me de ocho minutos de duración, en la que Yak crean esa atmósfera de psicodelia que difícilmente hubiéramos previsto tras escuchar sus primeros temas.

Posiblemente Yak no se conviertan en los salvadores del rock and roll contemporáneo (no somos nadie para afirmar ni desmentir esto) pero “Alas Salvation” es una buena muestra del buen rock que sigue llegando desde las islas británicas. No han hecho más que debutar pero su personalidad y su música arrolladora dejan en evidencia que Yak han llegado al panorama musical para hacer mucho ruido.

Yak – Alas Salvation

7.2

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“Alas Salvation” tiene la fuerza, el desparpajo y el nervio que necesita un álbum de debut, pero además Yak consiguen crear un elepé mucho más completo y diverso de lo que pueden apuntar las primeras escuchas.

Up

  • El incio del álbum es pura adrenalida.
  • Hits del nivel de “Harbour The Feeling”.
  • Cuando más se lucen es en el descontrol. Y ahí lo hacen realmente bien.

Down

  • La recta final está demasiado contenida.