Somos hipócritas, destructivos, seres sin alma. Anteponemos nuestro interés al del resto. Les culpamos de todo aun cuando no llevamos la razón. Somos ilógicos, crueles. Intentamos forjar nuestra vida en nuestra propia parcela del mundo. Ahora bien, en lo que no pensamos es que ‘nuestro’ mundo es el de todos. Fue el de todos. ¿Será el de todos? En general, ¿será?

Bajo estas premisas parte “Hopelessness”, primer álbum de Anohni, la anteriormente conocida como Antony Hegarty. Una frase ronda a lo largo de todo el álbum: “How did I become a virus?”, y será a lo largo de 11 canciones donde la cantante nos muestre su visión sobre temas político-sociales y medioambientales con los que quiere concienciar a todos sus oyentes. Pero lejos de ir guitarra en mano como una veterana Joan Baez, Anohni decide vestir sus producciones líricas con elegancia, jugando con lo directo y con la metáfora; todo ello envuelto por una producción que surge de la puesta en común de la propia Anohni y los productores de electrónica Oneohtrix Point Never y Hudson Mohawke.

¿Cómo pasé a ser un virus? El grito de desesperación de Anohni

11 canciones en las que la cantante nos mostrará su visión sobre temas político-sociales y medioambientales con los que quiere concienciar a todos sus oyentes, vistiendo sus producciones líricas con elegancia, jugando con lo directo y con la metáfora.

¿Extraña fusión? En primera instancia, cabría pensar que sí. Al fin y al cabo, si algo caracteriza la producción anterior de la artista con Antony and the Johnsons son las composiciones basadas en el piano y acompañadas de arreglos orquestales que suenan con menor o mayor pomposidad.  Un chamber pop con toques barrocos en definitiva. Archiconocida es su “Hope There’s Someone”, que supuso un antes y un después en su carrera. Una carrera marcada porque nunca se ha quedado en la superficie, sino que siempre ha sentido la necesidad de volcarse a nivel lírico, de mostrar su auténtica personalidad. En el tema que he mencionado encontrábamos la preocupación de una persona por lo que hay más allá de la muerte. O en “For Today I Am Boy” se encargaba de hacernos llegar su verdadero ser, su intención de hacer un cambio (“One day I’ll grow up, I’ll be a beautiful woman”).

En cuanto a otras colaboraciones, sonado es aquel álbum conjunto con el gran Franco Battiato, o los temas con Björk, que ya se convirtió en colaboradora habitual desde que aparecieron juntas en el “Volta” de la islandesa. Más tarde le devolvería el favor apareciendo en “Flétta”, tema de “Swanlights”, álbum de 2010 de la pianista. La cuestión es que en ese mismo año Oneohtrix Point Never publicaba, de forma paralela, “Returnal”, álbum donde continuaba la exploración del camino de la electrónica experimental, disonante, que jugaba en ocasiones con el noise. Anohni cogió el tema que da nombre al álbum y lo transformó en una pieza protagonizada únicamente por su piano y su voz. La desnudó y la transformó en definitiva. Años más tarde sería Hudson Mohawke, con su electrónica más sencilla y algo más asequible, el que quisiera colaborar con la artista, entregando finalmente una estupenda “Indian Steps”, que sonaba delicada y conseguía introducir a Anohni en los terrenos de la electrónica.

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«Hopelessness»: Estamos jodidos y no nos queremos dar cuenta

La transición de Antony a Anohni traería consigo un proyecto musical que no tenía forma pero sí contenido: la crítica al mundo que le rodeaba. Tocaba elegir: ¿volver al mismo estilo y ser una Antony 2.0 o romper con todo lo establecido y presentarse como una mujer nueva?

Y llegó la gran pregunta: ¿por qué no colaborar con ambos a la vez? La cantante tenía una idea en mente que iba precedida por un gran cambio: el paso de Antony a Anohni. Esta transición traería consigo un proyecto musical que no tenía forma pero sí contenido: la crítica al mundo que le rodeaba. Tocaba elegir la forma de transmitir ese mensaje, ¿volver al mismo estilo y ser una Antony 2.0 o romper con todo lo establecido y presentarse como una mujer nueva? “Drone Bomb Me” se encarga de resolver el misterio trayendo una producción in crescendo, con una apertura de sintetizador claro que conforme avanza se intensifica para acabar en un estribillo de explosión controlada y una línea melódica acompañada por una percusión muy fácil de seguir. Debida mención a la ligera transición en la segunda mitad que parece apuntar a la magia de Daniel Lopatin (a.k.a Oneohtrix Point Never). En este tema, Anohni se permite jugar con una melodía más o menos pegadiza para relatarnos una historia de amor. Concretamente, la de una niña afgana que ve como sus padres mueren a causa del ataque de un dron. De ahí ese constante reclamo a la muerte, ese “drone bomb me… I want to die, I want to be the apple of your eye” que no es más que pedirle a la máquina de matar que la apunte con su lente y acabe con ella para tener la oportunidad de reunirse con su familia.

Continuamos con “4 Degrees”, primer adelanto que tuvimos de este álbum y que suena a Mohawke con el juego de percusiones pesadas y pasajes de viento metal y cuerdas. Suena apoteósico y avecina la catástrofe a la que hace mención la parte lírica. Ésta se encarga de representar la parte más hipócrita de las autoridades que nos gobiernan, que lejos de promover el cambio en los hábitos de consumo que hagan que se reduzca la contaminación atmosférica y por ende el calentamiento global, parece que les resulta totalmente inofensivo un aumento de cuatro grados en la temperatura. Un canto desde el punto de vista de ese político que desea ver cómo se quema el mundo, cómo mueren los animales (“I wanna see this world, I wanna see it boil”) mientras no hace nada. La instrumentación parece que se relaja con el comienzo de “Watch Me”, uno de mis temas favoritos de este álbum que se abre con una línea de sintetizador algo atmosférico y ligero acompañando a un “daddy” entonado en bucle por la cantante hasta la llegada de la primera estrofa, entre un mar de teclados que tienden a acrecentarse hasta eclosionar en un explosivo y agradable estribillo que formula un “I know you love me, ‘cause you’re always watching me”, el cual juega con la doble percepción del espionaje. Un corte que líricamente se repite salvo en los puentes, donde radica la diferencia fundamental y el motivo detrás de su composición: ¿me vigilan para protegerme o me vigilan para protegerse? (“Protecting me from evil […] ‘Case I’m involved in evil”). Una llamada a ‘papá Estado’, que se encarga de mantener vigilados a todos sus retoños para evitar adversidades.

Anohni no busca poner el grito en el cielo sin ningún sentido, sino que busca entablar una conversación, con momentos suaves y momentos en los que se permite subir las revoluciones y la voz para hacer que nos demos cuenta de lo mal que lo estamos haciendo.

Un álbum como este es difícil de confeccionar. Al fin y al cabo, un trabajo que desprende crítica en todo momento a nivel lírico, si también lo hiciera a nivel melódico resultaría del todo pesado e intenso para el oyente medio. La primera nota de ligera disidencia es “Execution”, un tema alegre, con ciertos tintes analógicos y una línea de sintetizador muy repetitiva que tiende a quedarse en la memoria por esos toques de dulzura que despliega en su ser, como ese estribillo con “Execution, it’s an American dream” que no puedes evitar repetir. Una parte de mí desearía no repetir con total inocencia el estribillo de un tema que critica el hecho de que todavía se siga aplicando la pena de muerte en Estados Unidos, comparando el país con culturas como la china o la norcoreana. Ese “Please don’t have mercy!” que suena contundente y busca recalcar el hecho de la falsa culpabilidad, el arrepentimiento y posterior reconocimiento del error una vez la pena se ha llevado a cabo. Con este tema se da comienzo al sector más oscuro y denso del álbum, siendo “I Don’t Love You Anymore” el encargado de dar el pistoletazo de salida. Este corte queda protagonizado por una capa superficial de órgano delicado, percusiones densas que no buscan destacar, detalles de sintetizadores pasada la primera mitad y todo un cuerpo de sintetizador bajo que se forja y sufre una metamorfosis en las capas más internas del track. Por otro lado, decir que es el que presenta la lírica menos concreta y menos dedicada a la crítica directa de algún sector de la sociedad, y es que en un análisis rápido lo que nos encontramos es a una Anohni lamentándose por un amor pasado que la abandonó por otra. Ese “I don’t love you anymore” que aparece como un lema personal, una suerte de autoconvencimiento que le impida decaer en esta persona una vez vuelva a por ella. Pero me extraña que hable de esto en un álbum tan comprometido y global como este, por lo que tal vez se podría extrapolar al odio que sintió Anohni por una sociedad que la rechazó al querer pasar de hombre a mujer.

El relativismo y las múltiples posibilidades de interpretación cesan aquí. “Obama” es un corte oscuro, macabro incluso, de sintetizadores y coros siniestros que recuerdan a la época más experimental de OPN. Pero donde no hay espacio para la abstracción es en la letra, y es que aquí se forja la crítica más directa de todo el álbum. Atrás quedan las generalidades, este es un tema dedicado, protagonizado por una persona tangible a la que poder culpar. Interesante en cuanto a lírica, recoge todo lo mostrado hasta ahora en el álbum para ponerle una causa con nombre y apellido (“Now the news is you are spying”, “Scarring closed the sky”). Un culpable a esos drones, a esas ejecuciones legales, a ese espionaje generalizado. Ponerle cara a un hipócrita, en propias palabras de Anohni, que se siente defraudada al caer en la trampa de confiar en lo que se presentó como la renovación del país. Por último, “Violent Men” se encarga de cerrar esta trilogía de odio del álbum, con una melodía oscura y experimental de fuerte distorsión en la parte vocal que la deja prácticamente irreconocible, pero en la que se puede percibir ese “Never again, give birth to violent men. Entre mares de sintetizadores oscuros que no terminan de estallar y no ofrecen demasiado a nivel global, se encierra un mensaje de defensa a la mujer y condena al hombre machista y maltratador.

«Hopelessness» es un disco lleno de carga política y social, que busca derrumbar sin censura el espejismo creado por el sueño americano.

Why Did You Separate Me From The Earth?se encarga de restaurar el ánimo en el álbum, con un tema muy agradable que juega en los estribillos con las cuerdas sintetizadas, añadiendo ligereza y un toque de distinción muy interesante. Mención aparte merece esa recta final donde un  barrido de sintetizador destruye la melodía y nos trae un piano que incluso me atrevería a decir recuerda algo a un EDM ligero, sin grandes pretensiones. Se trata de una de las melodías más friendly de todo el álbum, algo que, por contra, no se puede decir de la letra. Es demoledor: Anohni se arrepiente de nacer. ¿Por qué separarme de mi madre (‘madre Tierra’ me atrevería a decir) y traerme a un mundo que estamos destruyendo? What did you stand to gain?”. Un tema que plantea más dudas que respuestas, que busca la concienciación del oyente y que se dé cuenta de que matamos a nuestra ‘madre’ y a todas las especies que la habitan. Especialmente, hay una estrofa que se encarga de transmitir todo el peso de la composición: I don’t want your future… I’m never coming home… I’ll be born before you’re born”. Anohni no quiere el futuro que le depara al vivir rodeada de la sociedad falsa y destructora con la que vive. No le queda la posibilidad de volver a ‘casa’, a su estado de comunión con la Tierra, por lo que lo único que le queda es desear haber nacido antes que todos aquellos que hacen que el mundo esté siendo destruido.

Crisispasa del centrarse en la muerte de la Tierra a la muerte de la sociedad. Escudándose en las ‘crisis’, busca representar el mismo consuelo que anhelan las grandes élites para excusarse de todos los actos de guerras. Es una representación del conflicto entre Estados Unidos y Oriente, ese modo de actuar americano de atacar primero, preguntar y arrepentirse después, que les hace volver a la casilla de salida cuando les repercuten las consecuencias (Now you’e cutting heads off innocent people”). Toda esta representación viene cubierta por un juego de percusión pesada y teclado ligero, en ocasiones acompañado por una sutil línea melódica de cuerdas que acabará por tomar un mayor cuerpo en Hopelessness, fruto de la producción conjunta de Lopatin con Anohni. Apertura con una melodía suave, unión de sintes y los violines anteriormente mencionados que acabará en un cierre vocal repleto de superposiciones que canta eso de hopelessnessacompañada de una percusión arrolladora que acaba con un crescendo y un nuevo mantra: How did I become a virus?”, el pilar sobre el que se apoya todo este álbum. Un tema donde se plantea la evolución del hombre, que ha pasado de vivir en comunión con la naturaleza (I, who curled in cave and moss) a destruirla. Anohni lo tiene claro: “I don’t care about me, I feel the animals and the trees, they got nowhere to go”. Si por algo se ha caracterizado el ser humano es por la capacidad de adaptación y de supervivencia, creando nuevos hogares, explorando nuevos mundos. En definitiva, la actitud de la cantante es la de clamar “I don’t give a shit what happens to you”. Muestra el egoísmo de la especie humana hacia el final de este tema para acabar con un contundente I’ve been living a lie”, que muestra la desazón de esta mujer que quiere desmontar el espejismo que se ha construido toda la sociedad: los recursos son limitados, no estamos guardando reservas, nos hacemos con todo hasta que no queda nada; en definitiva: todo se acaba.

¿Cumple Anohni su objetivo y nos hace replantearnos la sociedad en la que vivimos, las actitudes que tenemos, la concepción que tenemos sobre nosotros mismos? En mi caso, la respuesta es un tremendo sí. Tan tremendo como la exquisitez con la que se ha confeccionado este álbum.

Finalmente, Marrow”, la encargada de poner punto y final a esta obra, es fruto de la reivindicación y de la necesidad de transmitir un mensaje de cordura. “Marrow” es una pieza a piano, sin demasiado artificio electrónico, que resulta del todo pegadiza. Culpa de ello se la debemos a la producción vocal, que sigue una interesante técnica pseudo-repetitiva que acaba por calar en tu inconsciente. La letra de este tema se encarga de mostrar definitivamente al ser humano como es: un cáncer. La primera estrofa, una vez identificamos el ‘yo’ poético con la ‘madre Tierra’ lo deja del todo claro: “suck the marrows out of her bones, inject me with chemotherapies”. Invadimos las capas más internas de la Tierra y así la destruimos, suponiéndola un enorme coste para volver a regenerarse. ¿Cómo invadimos la Tierra? Fundamentalmente con las extracciones de petróleo, que tanto problema político han generado. Nos ha llevado a peleas entre nosotros y con nuestros compañeros. We are all Americans now, verso brutal que pone de manifiesto un falso patriotismo americano, ese sentirnos orgullosos de cualquier hazaña que lleve a cabo la tierra de todas las libertades. Por otro lado estaría la equiparación del resto de naciones que menciona el tema (Africa, Islandia, Europa, Brasil…) con el modelo económico americano, fundamentado en un capitalismo de expropiación e invasión de las tierras de otro para la obtención de materias primas. ¿Que se revolucionan? Trae los drones, mantén a los nuestros controlados por si alguno se va de la lengua y sigamos adelante, que le den al ecosistema mientras yo me gane lo suficiente por el día. «Let’s live the American dream, folks«.

Vivimos en un mundo donde la música de índole más comercial se basa en el baby, baby you’re driving me crazy”, es decir, en el romance descafeinado, en las letras que pasan sin pena ni gloria; y esto en el mejor de los casos, porque podríamos entrar en el terreno dominado por la lírica machista o en la música representada por vídeos donde el trato de la mujer como un objeto y su menosprecio están a la orden del día. Basta dar una vuelta por las listas de éxitos para ver que, salvo excepciones, las letras que copan estos temas son de lo más ridículo. Ahora es cuando llega Anohni con un estilo musical con el que no pretende gustar a la mayoría (al fin y al cabo, se ha juntado con productores que llaman poderosamente la atención a la crítica especializada pero no significan nada para el resto de mortales debido a jugar con estilo que cuesta comprender), y con una letra que gusta a menos gente, pero siendo este un sector muy poderoso.

Esta es la forma que tiene Anohni de dejar patente su posición, de dejar huella, de hacer su particular llamada de atención a la sociedad. ¿Con qué cuenta? ¿Cuenta con dinero, con un ejército para ejercer su voluntad? Ni mucho menos, cuenta con su voz, su capacidad de producción y su habilidad interpretativa y compositiva que busca llamar la atención del oyente con suavidad, busca apoderarse de su conciencia con suavidad. No busca poner el grito en el cielo sin ningún sentido, sino que busca entablar una conversación, con momentos suaves y momentos en los que se permite subir las revoluciones y la voz para hacer que nos demos cuenta de lo mal que lo estamos haciendo. Ese “How did I become a virus?” no es una pregunta que se hace a sí misma, sino que es un mantra que formula la cantante, el cual ha sido configurado de tal manera para que acabemos repitiéndolo y asumiéndolo. Desde luego, tengo que decir que, conmigo, ha funcionado.

Lo que no ha funcionado tanto ha sido, en el aspecto musical, dos cosas. Por un lado, momentos como “Execution”, donde la letra y la melodía chocan tanto en estilos que rompe en cierto modo la línea temática del álbum. La semana pasada hablaba de cómo James Blake en “The Colour In Anything” trataba este asunto, creando melodías que complementaban a las letras en todo momento y sin excepción a lo largo de 18 temas. Esto es algo que ha fallado aquí; en la producción de Anohni dentro de un álbum de 11 temas. Aunque, dejando de lado este asunto, cabe mencionar que el segmento central del álbum, el que está compuesto por los momentos de mayor oscuridad y densidad, no termina de atraparme de igual manera que el resto del trabajo. Aquí pasa al contrario que con lo que comentaba antes, y es que la melodía de “Obama” acompaña perfectamente el mensaje que transmite, pero no por ello significa que sea buena. Una pieza oscura que no termina de ofrecer demasiado y que desemboca en “Violent Men”, donde parece ser que quiere olvidar la intención de denuncia de todo el álbum para que la voz de Anohni quede camuflada entre distorsiones y modulaciones que hacen que nos centremos más en la forma que en el contenido.

Pero de nuevo hay que quedarse con lo trascendental de esto, y es que “Hopelessness” es un trabajo redondo, de principio a fin. Letras que conectan unas con las otras para transmitir ese mensaje sobre el que se basa todo este álbum, todo ello en comunión con unas melodías que buscan enfatizar la mayor parte de las veces la potencia vocal de Anohni. Pero, vayamos a la pregunta importante: ¿este álbum cumple su objetivo? ¿Hace replantearnos la sociedad en la que vivimos, las actitudes que tenemos, la concepción que tenemos sobre nosotros mismos? ¿Hace que nos quitemos las máscaras y pasemos de ser los héroes a los villanos? En mi caso, la respuesta es un tremendo sí. Tan tremendo como la exquisitez con la que se ha confeccionado este álbum, lleno de carga política y social que busca derrumbar el espejismo creado por el sueño americano.

ANOHNI – HOPELESSNESS

8.9 HOT RECORD

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Anohni vuelve a la carga publicando su primer álbum bajo este nuevo nombre, fruto de la colaboración con Oneohtrix Point Never y Hudson Mohawke. Juntos se encargan de confeccionar melodías electrónicas que buscan transmitir un mensaje que haga recapacitar a todos sobre el mundo en el que vivimos y la manera en la que lo estamos tratando.

Up

  • La incursión de Anohni en la electrónica manteniendo toda su estética vocal.
  • “Drone Bomb Me”, la apoteósica “4 Degrees” y la deliciosa “Marrow”.
  • La composición de este álbum como conceptual, donde casan todos los temas.

Down

  • La combinación “Obama” y “Violent Men”, que rompen demasiado con el ritmo del álbum siendo temas que no aportan demasiado a nivel melódico.
  • La incongruencia de “Execution”: buena melodía, buena letra, rara combinación.