Poco contento con “LCD Soundsystem” (álbum debut), James Murphy quería dotar a su siguiente trabajo de algo un poco más cualitativo. Pese a recibir una ovación generalizada por parte de la crítica (no tan reflejada en el éxito comercial), Murphy parecía entonces más interesado en conseguir una sonoridad más perfeccionista, más envolvente y brillante. De ahí surge la famosa anécdota del recubrimiento masivo de todo el estudio con papel de plata para no olvidar en ningún momento que “Sound Of Silver” debía sonar así, plateado. En este trabajo Murphy parece querer acercarse más a un álbum robusto y digerible para el gran público, sin perder sus señas y alejado de los procedimientos estándares para conseguir hits. A pesar de ello, tira nuevamente de referentes/homenajes con los que consigue que tengamos la sensación de que en “Sound Of Silver” estamos visitando a un viejo familiar que guarda rasgos del pasado pero ha cambiado con el tiempo. La revisión para la actualización, fusionando estilos, ritmos y conceptos.

Su debut contenía buenas dosis de mala leche y diversión. Un faro al perfeccionamiento de la música electrónica contemporánea sin olvidar una herencia punk que revistió las 16 canciones con una tralla convertida en la insignia de LCD Soundsystem. Entonces sembraron la semilla de lo que presentarían años más tarde y que acabaría siendo uno de los discos que más atención ha recibido en toda su discografía. En “Sound Of Silver” encontramos las continuaciones espirituales de los temas de “LCD Soundsystem”, a pesar de que ahora se rebaja la efervescencia post-punk en favor de una electrónica más cercana al groove y al disco. Probablemente los que demanden subidones guitarreros como los que escuchamos en su debut con temas como “Movement” queden un poco decepcionados, pero lo cierto es que en su segundo álbum han condensado unos ritmos más plácidos pero igual de (o incluso más) atrayentes.

En cierto modo, la influencia de “45:33” se presenta de manera palpable en la progresión de “Sound Of Silver” como disco. En el encargo de Nike, Murphy debía buscar ritmos paulatinos adecuados para animarte a correr, melodías de digestión lenta con los que el juego de velocidad era más equilibrado. Muchas de las intenciones sonoras de “45:33” se desarrollaron en “Sound Of Silver” pero no hay que olvidar las potentes líricas con las que los temas adquieren nuevos tonos, sarcásticos, ácidos, punzantes. Definitivamente no fue lo mismo escuchar la instrumental de la “Someone Great” programada para correr que escuchar la devastadora versión vocal que le dieron en “Sound Of Silver”. Así pues, nos adentramos en la continuación de un universo que sigue marcado por la auto-consciencia, la crisis de hacerse mayor vinculada con la permanente nostalgia y, cómo no, el análisis de la música actual. Vamos allá.

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James Murphy consigue que tengamos la sensación de que en “Sound Of Silver” estamos visitando a un viejo familiar que guarda rasgos del pasado pero ha cambiado con el tiempo.

La progresión inicial de “Get Innocuous!” marca ese perfeccionismo que Muprhy estuvo trabajando para “Sound Of Silver”. Los elementos se funden de manera orgánica en la canción, ahora se intuye más orden que en el debut, marcado por el torbellino. La aparente placidez desenfunda de nuevo las fuentes que nutren LCD: Aparte del clarísimo sampler de “The Robots” de Kraftwerk, también hay un poco de Talking Heads, Doctor’s Cat, Brian Eno y cómo no, un inconfundible sabor al New Wave ochentero. De nuevo, Murphy nos agarra las caderas con una genial combinación de bajo, batería y efectos vibrantes. No nos deja escapar, nos ata, del mismo modo que lo hizo con “Daft Punk Is Playing At My House” o lo va a hacer en “Dance Yrself Clean”, pero eso ya es otro cuento.

Iniciándonos en un entorno más funky, con un bajo bastante atractivo y los cencerros habituales de LCD Soundsystem, “Time To Get Away” regresa al clasicismo formal que registraron en su primer disco; ritmo persistente, voz de James en semi apoteosis y guitarreos nerviosos. “Sound Of Silver” no es tan punk como “LCD Soundsystem”, pero sería un error catalogarlo de aburrido por esa razón. En temas como este se desarrolla un crescendo potente a cada minuto que pasa, los elementos entran y ganan protagonismo; cuando aparecen los sintetizadores el más parado de la pista no puede evitar mover el pie, luego las guitarras reclaman su turno y finalmente los “uh uh uh!” arrancan la épica que tiene su clímax en el falso y abrupto final, un elemento que aquí sí funciona para captar atención. No podemos desconectar, llega “North American Scum” (ambas combinadas de maravilla) para funcionar como destellos de un disco deslumbrante. Revitalizando cierto nihilismo punk y autocrítica a base de prejuicios, resulta un ejercicio de parodia al que hay que prestar atención para disfrutar aún más. Murphy contaba en las entrevistas que en este tema quería jugar al despiste, sin dejar muy claro si estaba o no bromeando. Lo cierto es que en estos terrenos siempre se ha encontrado cómodo, mostrando exuberantes tonos meta-irónicos: “And for those of you who still think we’re from England, we’re not. No”. Un divertido juego para burlarse de (y a la vez, establecer tímidamente) los estereotipos de los estadounidenses. No obstante, la gracia también recae en la manera en la que se dirige a los europeos (incluso referenciando el prejuicio festivo español), a medio camino entre el ‘wannabe’ y el ‘this is how we do’. En resumen “North American Scum” es la prueba irrefutable de que a LCD Soundsystem hay que bailarlos pero también escucharlos, porque en esa mezcla reside la fiesta que plantean.

En “Sound Of Silver” encontramos las continuaciones espirituales de los temas de “LCD Soundsystem”, a pesar de que ahora se rebaja la efervescencia post-punk en favor de una electrónica más cercana al groove y al disco.

Vale, ahora nos adentramos en lo que será considerado uno de los puntos álgidos en la discografía de LCD Soundsystem. De lejos nos van reclamando los sintetizadores de “Someone Great”, una de las piezas con carácter más electrónico. Sacándola directamente del encargo de Nike “45:33”, James Murphy obtiene un estado melancólico a partir de lo sintético, las campanillas y su voz, nada gritona esta vez. El resultado es un implacable proyectil sobre la pérdida de alguien, y cómo esta pérdida acaba por sacudir nuestro día a día; a pesar de que todo en el exterior sea hermoso, el recuerdo y los fantasmas vuelven de repente: “And it keeps coming, and it keeps coming, and it keeps coming ’til the day it stops”. Murphy muestra nuevamente un carácter decaído, pero esta vez lo hace a partir de sentimientos universales, más profundos que la crisis de la edad constante en sus composiciones, a la que si hará referencia en “All My Friends”, probablemente la canción del disco más influenciada por el experimento con Nike. “All My Friends” es esa sensación de que te has hecho mayor porque tu cuerpo ya no aguanta una noche de desmadre como solía. Cuando las resacas te dejan demasiadas secuelas. El tema se despliega a partir de un ritmo monótono e incesante, a 140 bpm. Un taladro que funciona de maravilla para correr, para dejarse llevar y para emocionarse gritando finalmente “Where are your friends tonight?” como si no hubiera mañana. “All My Friends” es un mantra acumulativo, es la conjunción perfecta de ritmo y líricas que atrapan para sacudir. Crescendo insaciable hacia una épica dentro de nuestro sistema nervioso, construida como un paciente gigante al que primero intuyes la silueta y luego comprendes toda su fuerza. En ese momento llega la locura, el estallido final y nostálgico a base de todo lo acumulado, ¡gritad insensatos!

Realmente hace falta un momento de respiro ahora, de hecho, el final de “All My Friends” es como una respiración fatigada, por lo que la evolución de “Us V Them” debe ser más gradual. Intro a base de ritmos de batería que mantienen el tempo de este momento del disco, al que añaden el guitarreo funky. A pesar de ello el nervio de LCD está aquí, con semejante éxtasis no hay momento (todavía) para una balada. El cencerro hiperactivo nos chiva lo que nos espera, y es que al minuto y poco la batería empieza a tomar forma, todo se acelera de repente, la voz se presenta más juguetona y nos lleva de manera pautada hacia la catarsis. “Us V Them” funciona perfectamente para mantener el pulso y a la vez cambiar ligeramente la paleta de colores, abriendo la pista para “Watch The Tapes”, probablemente el momento más lo-fi de “Sound Of Silver”. El rock desenfadado del debut de los neoyorquinos regresa en este tema en el que Muprhy apuesta por un juego vocal bastante interesante y coherente con la instrumentación. De nuevo, el conflicto de hacerse mayor y desencajar en las nuevas tendencias, a pesar de intentarlo, muy fuerte. Pese sus posibles complejos, Murphy puede estar tranquilo, “Watch The Tapes” es nuevamente un tema que demuestra que sigue siendo un macarra con canas y resacas de dos días. Así se reafirma en la canción que pone nombre al disco: “Sound Of Silver”, en la que parece explicarnos la motivación de la placa, que es sencillamente hacer(le)nos sentir como un adolescente. Además, sin miedo a experimentar un poco, pues “Sound Of Silver” acaba sosteniéndose como una canción que va del rock al horizonte más clubber, casi sin darte cuenta.

“Sound Of Silver” es precisamente eso: cubertería de plata para zamparnos auténticas delicias gourmet dispuestas a hacernos bailar con inteligencia y sofisticación.

Y para cerrar un disco como “Sound Of Silver” llega el momento crepuscular, la estrella fugaz que acaba de enterrar nuestros sentimientos. “New York, I love You But You’re Bringing Me Down” es una de aquellas canciones que te remueven algo dentro, una y otra vez. Un tema que atrapa en la melancolía de cada tecla. Construido para conmover con cada frase. Incluso el emotivo reprise  instrumental del final zarandea las fibras. Y es que la canción canoniza la decepción de algo que debía ser perfecto pero tiene defectos demasiado evidentes. Cuando el amor se diluye frente la realidad y de repente todo se colapsa. Es evidente que James ha dejado de ver su ciudad con los ojos de aquel joven al que todo le sorprendía y ahora ve los rascacielos con espíritu crítico y nostálgico, añadiendo más sensibilidad al asunto: el darse cuenta de que ya no eres el chaval que iba a comerse la gran manzana, pero a pesar de ello sigues queriendo esta ciudad tal y como es. James Murphy compuso una canción de amor en la que odia Nueva York casi en cada frase, pero a la vez, no puede estar más enamorado de ella, justamente por eso la odia. Con esta bala concluye “Sound Of Silver”. Nos deja zarandeados y con las emociones a flor de piel, pero recordando que hemos bailado como locos auténticos ‘hits’, destinados a marcar. Justamente este final funciona como la guinda de un pastel, de tal manera que al concluir tengamos ganas de ponerlo otra vez más.

LCD Soundsystem – Sound Of Silver

LCD SOUNDSYSTEM

9.3 HOT RECORD

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“Sound Of Silver” es precisamente eso: cubertería de plata para zamparnos auténticas delicias gourmet dispuestas a hacernos bailar con inteligencia y sofisticación. Un disco meditado y coherente: a partir del dance-rock cristalizan agudos momentos de éxtasis combinados con frases devastadoras. De nuevo, la nostalgia crítica será el hilo conductor del que probablemente sea uno de los discos más destacados de la primera década de los 2000.

Up

  • Con nueve temas tiene suficiente fuerza para convertirse en un referente del rock electrónico, sin que nada resulte sobrante, fluyendo de manera gradual.
  • Más matizado e irónico que su debut, contiene una mayor sofisticación sonora e incluso variedad de estilos.