Juan Wauters y Los Nastys: Recital de rock bipolar en el Café Berlín

Como el melón con jamón, la pizza con piña o un octogenario con un iPad. Así de dispares y casi antagónicas se presentaban las propuestas musicales de Los Nastys y Juan Wauters en la noche del jueves 12. Y como casi todas esas combinaciones improbables, la jugada salió redonda.

El hecho de que Los Nastys abrieran la velada, cuestión de caché, suponía además un desarrollo de la intensidad del concierto algo antinatural, con mucho más sudor en esa primera parte que más adelante con el bueno de Juan Wauters. Para más inri, el escenario elegido, el elegante Café Berlín, pareció en un primer momento un recinto demasiado frío y alejado del rock sucio de los madrileños. Sin embargo, ellos se encargaron de darle la vuelta a la tostada y hacernos olvidar las reticencias iniciales. Tirando de su flamante nuevo álbum, “Noche de fantasmas con Los Nastys”, para llenar su repertorio, Los Nastys tardaron en enchufar al personal lo mismo que tardaron en tocar “Baby”, que con apenas un puñado de interpretaciones en directo ya se ha convertido en una de sus principales armas, y ellos lo saben. A partir de entonces, sin importar si era con “Tigre Adolescente” o con “Haçienda”, la gente no dejó de rebotar y aumentar el descontrol. Pocas concesiones a los EPs, que no se echaron demasiado de menos. Para terminar, eso sí, “Madrid es un cementerio” y “Fumar, beber y romper”. Dejando claro el discurso, y con el rock por delante, fue rápida y fina la actuación de unos Nastys al que el cartel de teloneros se le quedó algo corto.

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Fotografía: Elvira Viedma para Mad Girls Magazine

Y es que el verdadero protagonista era el uruguayo Juan Wauters, que aunque se diga eso de que venía a presentar su segundo disco, “Who me?”, en realidad hizo un repaso completísimo de todo su cancionero, que va bastante más allá de sus LPs oficiales. En él se entremezclan el castellano y el inglés, si bien en directo en nuestro país Wauters optó por inclinar la balanza a favor de nuestro idioma. Arrancó con “Nena”, sólo en el escenario con su guitarra acústica declarando intenciones, y siguió con “Escucho mucho”, “Rubia” y “Woke Up Feeling Like Sleeping” (cover de “Anna (Go to Him)” incluida), entre muchas otras. A lo largo de la velada se le unieron otros dos músicos que le apoyaron en el tramo final, con unas “I’m All Wrong”, “Todo terminó” y “Water” absolutamente espectaculares, las que hicieron pasar al público del embelesamiento al baile y el reconocimiento de que hay algo en este hombre bajito y que irradia simpatía que hechiza de una manera difícilmente explicable. Y mientras seguía en su particular movimiento de rodillas, se despidió tocando una última vez “Así no más”, la cual acabó mutando en una estrofa repetida y coreada por todas las gargantas presentes, en lo que fue un final a grabar a fuego. Y es que, si algo se demostró el jueves en el Café Berlín, es que hay infinitas vías para llegar mediante la música a la comunión con el público. La juerga garajera es una, y la calma folk y lo-fi de Juan Wauters es otra. Único, en su sentido más estricto.

Lluvia, un día de lluvia en Hospitalet,
tocando guitarra coral.
Los vecinos gritan: ‘Ya pará de tocar,
mañana toca trabajar’

[NOTA]: Todas las fotografías pertenecen a Elvira Viedma para Mad Girls Magazine.

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