Will Toledo suma y sigue. Talentoso e incansable, el prolífico compositor de Virginia, más conocido como Car Seat Headrest, está de vuelta. Hace poco más de seis meses que Matador Records lanzaba al mercado “Teens of Style”, la presentación formal de Toledo al mundo tras once álbumes autoproducidos. Un trabajo en el que esta joven promesa de la música recopilaba algunos de los mejores temas de los cientos que se pueden encontrar en su perfil de Bandcamp. Fuente lírica y musical ambiciosa y, según parece, inagotable, ahora nos presenta Teens of Denial, su nuevo registro. Doce canciones que nos muestran un sonido renovado, más enérgico y poderoso, más sólido y compacto. Toledo ha compuesto el nuevo repertorio para la ocasión, lejos de la recuperación e inclusión de viejas composiciones. Asimismo, la grabación del álbum en condiciones de directo ha dado lugar a una colección homogénea de canciones en la que se percibe a la banda más auténtica, despojada de efectos artificiosos y desvirtuadores.

“Teens of Denial”: un nuevo punto de partida

Doce canciones que nos muestran un sonido renovado, más enérgico y poderoso, más sólido y compacto. La grabación del álbum en condiciones de directo ha dado lugar a una colección homogénea de canciones en la que se percibe a la banda más auténtica, despojada de efectos artificiosos y desvirtuadores.

En “Teens of Denial” percibimos un Car Seat Headrest más fiel al directo, en el que se ha prescindido de las atractivas armonías vocales con las que contaba el ejercicio anterior y que tanto lucían al mismo, pero cuya complejidad no era capaz de llevar a los escenarios, dando como resultado una interpretación ligeramente desbaratada. También se aprecia la voz de Toledo en todo su ‘esplendor’. Desprovisto de filtros, ahora el compositor exhibe un registro vocal limitado, así como una voz débil y quebradiza, de gallo fácil en los falsetes. No obstante, este es uno de los aspectos más característicos de su estilo, lo que le aporta definición y personalidad. Y es, tal vez, por esa debilidad, por lo que la voz aparece doblada en la mayor parte del álbum. Sin embargo, la principal baza sigue siendo la misma de siempre: su buen hacer musical. Will Toledo nos deleita nuevamente con estructuras complejas y letras inteligentes que, una vez más, vienen ornamentadas por esas pegadizas melodías a las que nos tiene acostumbrados.

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Fotografía: Anna Webber

Nuevas posibilidades, mejores recursos técnicos, más solidez y consistencia. El mismo espíritu

Toledo nos deleita nuevamente con estructuras complejas y letras inteligentes que vienen ornamentadas por esas pegadizas melodías a las que nos tiene acostumbrados.

Grandes melodías, excepcionales desarrollos musicales y juegos de dinámicas que acompañan a unos textos inteligentes que son ya seña de identidad de este joven de apariencia intelectualoide al más puro estilo de Rivers Cuomo. Producido por Steve Fisk, viejo conocido en el circuito del rock alternativo norteamericano por sus trabajos como productor e ingeniero de sonido (en su currículum sobresalen nombres como Nirvana, Soundgarden y Damien Jurado, entre muchos otros), este nuevo álbum sitúa a Will Toledo como un gran letrista y compositor que, según se vislumbra, tiene una prometedora carrera por delante.  

Fill In The Blank es la encargada de abrir el LP. Un pegadizo y agudo riff nos pone en situación. Will Toledo ha virado hacia un sonido más rockero y contundente del que presentaba en su trabajo anterior. Un buen inicio de grandes estribillos e interesantes juegos rítmicos que aportan dinamismo y generan expectación en el oyente, lo que hace de este primer corte un tema atractivo que critica a todos aquellos que hacen de la queja una forma de vida, personas que, presos de la inmediatez y la holgazanería, no luchan, no dan todo de sí mismos para alcanzar los objetivos que se han propuesto mientras se lamentan de su ‘pobre’ ventura. Acto seguido nos adentramos en Vincent”, un tema ambicioso que se extiende más allá de los siete minutos de duración. Una larga y austera introducción abre camino a una pieza de potente e inquieta base rítmica que sirve de apoyo para el recitado que Will Toledo realiza sobre la misma. Un corte cargado de matices que no entra fácil, pero que denota trabajo, talento y pretensión compositiva a partes iguales. No obstante, dada la extensión de la pista, no es difícil incurrir en la monotonía. Como todo en la vida, esto no es más que cuestión de gustos.

En “Teens of Denial” percibimos un Car Seat Headrest más fiel al directo, en el que se ha prescindido de las atractivas armonías vocales con las que contaba el ejercicio anterior y que tanto lucían al mismo.

Como vitamina revitalizante ante la posible monotonía anteriormente aludida, se inicia Destroyed By Hippie Powers. Una estridente introducción levantará los ánimos más hastiados en una pieza divertida que derrocha energía y sentido melódico por todos sus poros. Uno de los cortes esenciales del álbum. Con el ilustrativo título (Joe Gets Kicked Out of School for Using) Drugs With Friends (But Says This Isn’t a Problem), Car Seat Headrest baja las revoluciones para crear una pieza tranquila y pacífica de sobresaliente trabajo instrumental, donde el tratamiento de las guitarras solistas resultan en hábil combinación sonora que se hará dueña de nuestros sentidos. Just What I Needed/Not Just What I Needed nos presenta una fantástica versión de la canción “Just What I Needed” que el grupo The Cars editaba en 1978. Un corte cuya segunda mitad ha tenido que ser modificada ante los problemas legales generados por parte de The Cars para su edición. En esta revisión, el oyente encontrará un recitado de Toledo con una base electrónica, cimentada sobre la parte más comercial y coreable de “Something Soon”, la correspondiente a aquellos Ooooh, muy al estilo Coldplay, que aparecían en el primer adelanto de “Teens of Style”. Y aunque el resultado desmerece ligeramente la calidad de la versión anterior, no ha quedado mal después de todo.

El funesto falsete de Toledo tomará todo el protagonismo según se iniciaDrunk Drivers/Killer Whales. Afortunadamente no tardará en retornar a su registro natural para regalarnos una de las mejores melodías del álbum. Íntima y emocional en su primera parte como pegadiza y sentida en la segunda, esta composición se erige, sin duda alguna, como uno de los mejores cortes de la colección. No en vano fue elegida como segundo aperitivo de los tres que han precedido a la publicación del larga duración. Grandes ganchos asoman también en la temperamental 1937 State Park. Una pista enorme, en el sentido metafórico del término (más adelante esta afirmación tornará en literalidad), que atrapa desde la primera escucha gracias a un estribillo inspirado y vigoroso que no te podrás sacar de la cabeza: I didn’t want you to hear… That shake in my voice… My pain is my own… And when the cops shook me down… I cried walking home… I cried walking home. En Unforgiving Girl (She’s Not An), Toledo retoma el tema del amor, el cual apenas tiene presencia en el álbum, cosa que llama la atención dada la edad de nuestro protagonista y lo recurrente del tema en los más variados universos artísticos. Resulta curioso, cuanto menos.

Un viaje frenético en el que el joven talento explora una nueva vía sonora con la que aderezar su cancionero y seguir embaucando a un público que poco a poco va dando un nuevo significado a lo que antes era un objeto insignificante desprovisto de todo interés. Un sencillo reposacabezas del asiento trasero del coche.

A continuación, una sección de viento metal iniciaCosmic Hero, una pieza reflexiva, alentadora en ocasiones que, no obstante, resulta un tanto plana y desmesurada. Más de ocho minutos de duración que retan a la paciencia del oyente y al propio desarrollo de la canción. ¿Podríamos hablar de ambición artística? Podríamos. Pero yo pienso que también hay arte en saber proporcionar a la obra una medida apropiada de acuerdo a su naturaleza. Y siguiendo con temas maratonianos, y aludiendo a la enormidad a la que nos referíamos anteriormente, entramos en The Ballad of the Costa Concordia. Una canción que hace referencia al crucero italiano siniestrado en 2012 en la Toscana, y que se haya repleta de diferentes ideas musicales que aportan diversidad, dinamismo y ambición artística, ahora sí, a esta introspectiva composición en la que Toledo se muestra sincero e inspirado. Cambios de ritmo, de intensidad y carácter, así como juegos vocales e instrumentales, hacen de esta una gema maravillosa dispuesta para el disfrute de todas aquellas personas con los arrestos suficientes para enfrentar, tras el bache anterior, un tema que excede los once minutos, y en el que el avezado melómano encontrará una cita explícita, tanto lírica como musical, del exitoso “White Flag” que la artista londinense Dido publicó en 2003.

Will Toledo es un tipo culturalmente inquieto, avezado y libre de prejuicios. Valora la música por sí misma en cualquiera de sus manifestaciones, y no por la acérrima afinidad que pueda tener para con un género o estilo determinado, así como por las ideas estereotipadas que ciertas expresiones musicales puedan tener asociadas. Car Seat Headrest se acerca sin tabúes a bandas de tendencias experimentales como Panda Bear, indies como The New Pronographers y Guided By Voices, además de grupos de la new wave como The Cars y Talking Heads. Asimismo, también hay cabida para artistas pop como la mencionada Dido e, incluso, para crooners de leyenda como el mismísimo Frank Sinatra, al que menciona en la nerviosa Connect the Dots (The Saga of Frank Sinatra). Un corte de sonido particularmente distorsionado en el que las dinámicas juegan un papel crucial que evita caer en la monotonía, consecuencia, una vez más, de la inapropiada duración del tema. La pieza más enérgica y rabiosa del álbum, un derroche de potencia que contrasta con la acústica Joe Goes to School, la composición que pone el punto final al LP. Sencilla, de instrumentación austera y llamativamente escueta, Will Toledo cierra el álbum con la antítesis de todo lo que ha sido el desarrollo de este: un viaje frenético en el que el joven talento explora una nueva vía sonora con la que aderezar su cancionero y seguir embaucando a un público que poco a poco va dando un nuevo significado a lo que antes era un objeto insignificante desprovisto de todo interés. Un sencillo reposacabezas del asiento trasero del coche.

Car Seat Headrest – Teens of Denial

CAR SEAT HEADREST

8.4

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Un álbum que supone el comienzo de su andadura profesional en el mundo musical, pues el registro anterior no era más que una mera recopilación de sus mejores cortes autoeditados para presentarlo al gran público, en el que Will Toledo despliega su buen hacer musical a lo largo de doce temas que destilan garage y power pop a raudales. Un trabajo más convencional pero igualmente atractivo y mucho más rockero.

Up

  • Car Seat Headrest no se conforma, y a pesar de la buena acogida de su primer LP, cambia la estética para lanzarse a la conquista de nuevos sonidos que incluir a su repertorio.
  • Grandes melodías, excepcionales desarrollos musicales y juegos de dinámicas que alcanzan la sublimidad en la sobresaliente “The Ballad of the Costa Concordia”.
  • El álbum se percibe como una colección homogénea de canciones más enérgica y poderosa, pero sobre todo, es más sólido y compacto.

Down

  • Will Toledo no destaca precisamente por tener una gran voz. No obstante, aporta definición y personalidad al proyecto, lo que es un fundamento determinante y diferenciador.
  • La extensión de las canciones, que sobrepasan la mayoría los cinco minutos, puede hacer de algunas una experiencia monótona para el oyente.

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