En Seratones descubrimos un grupo con un sonido puramente americano. Los Estados Unidos acogen tal diversidad cultural y étnica que lanzar esta afirmación sin ninguna matización puede resultar un poco vago. Sin embargo, la música de Seratones es todo lo contrario de ser vaga; es rica en orígenes e influencias y atractiva en su ejecución. La primera escucha a su primer trabajo, Get Gone, trae consigo una oleada de inconfundibles sonidos que permiten al instante localizar a Seratones en su país de origen. Es más, no es necesario afinar mucho el oído ni indagar mucho más allá en el disco para advertir ese sonido sureño que sólo podría proceder de una tierra como Luisiana.

Las comparaciones con Alabama Shakes, grupo que se ha convertido por méritos propios en una de las referencias del rock americano actual, son casi inevitables. Sin embargo, la música de Seratones se esfuerza por crear una identidad propia y diferenciada, sin perder sus orígenes y aportando una buena dosis de garage rock al panorama sureño.

Rápidamente nuestra atención se centra en la poderosa y absorbente voz de A.J. Haynes, sin desmerecer en ningún momento a la notable base musical de la que dotan al disco Connor Davis a la guitarra, Adam Davis al bajo y Jesse Gabriel a la batería. La vocalista aporta su tonalidad procedente del góspel y el soul de sus orígenes que contrasta con la enérgica base de garage rock, punk y rock ‘n’ roll que proponen sus compañeros. Una atrevida coctelera de sonidos sureños a degustar.

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Aunque las comparaciones con Alabama Shakes son inevitables y hay mucho por pulir aún, Seratones se esfuerzan por crear una identidad propia y diferenciada sin perder sus orígenes.

Seratones muestras sus cartas a las primeras de cambio con la estridente Choking On Your Spit, un tema veloz y realmente enérgico. A.J. Haynes se mueve a lo largo de toda la canción en tonos muy altos, ejecutando unos agudos muy personales que siempre se encuentran por encima de la base rítmica. Una base muy punk, simple pero efectiva. Al mismo ritmo le sigue Headtrip, una pista muy machacona, con un ritmo marcado a conciencia por una batería que arranca la canción y cuyo compás introductorio no se abandona. Haynes es el acompañamiento ideal en una pieza que exige una voz más desgarradora para lo que la cantante está indiscutiblemente a la altura.

El lado menos reluciente de “Get Gone” se muestra cuando Seratones nos ofrecen pistas de mayor duración (superando la frontera de los tres minutos sobre la que oscila el conjunto) y reducen la intensidad. La primera muestra de esto es Tide que, sin ser un mal tema, se queda a medio camino respecto a lo ofrecido previamente. La canción logra crear buenas melodías pero no encuentran la frescura necesaria. Mucho mejor conseguida está Chandelier gracias a que A.J. Haynes recupera el control. La guitarra se mueve al son que marca su oscilante voz en un juego que se basta y se sobra para hacer resaltar la canción. Es igualmente digno de destacar, pese a su brevedad, el solo de guitarra de Connor Davis y la fuerza con la que redobla la batería de Gabriel en la recta final.

La voz de A.J. Haynes, uno de los mayores atractivos de «Get Gone», aporta su tonalidad góspel y soul de sus orígenes, contrastando con la enérgica base de garage rock, punk y rock ‘n’ roll que proponen sus compañeros. Una atrevida coctelera de sonidos sureños a degustar.

Con Sun se lanzan a recuperar la senda de lo apuntado al comienzo del disco, aunque sin la misma soltura. Aquí los músicos tienen partes instrumentales más extensas en las que consiguen desatar su intenso sonido con ascendencia punk. Lamentablemente, voz y base musical no se encuentran tan bien integradas en los momentos álgidos. La homónima Get Gone está compuesta por y para el lucimiento de Haynes. La música ejerce más de acompañamiento que nunca para construir los cimientos de una pieza blusera sobre la que se erige la imponente voz góspel de la frontwoman. La fórmula de su éxito puede estar en explotar la energía que destilan canciones como Trees”, de menor duración pero que condensan de buena manera las claves de su talento. Una pista súper rítmica y bailable que, además, contiene una de las mejores partes instrumentales del disco, con un excelso Davis a la guitarra. En un lugar intermedio se encuentra Kingdom Come. Sin llegar a despegar, es un tema potente que queda un poco lastrado por un ritmo de batería impaciente, apresurado y una estructura poco clara.

Canciones como Don’t Need It representan bien las ideas que Seratones han querido plasmar en este “Get Gone”, aunque se aprecie una paulatina pérdida de fuelle. A.J. Haynes se destaca nuevamente con estrofas corales y tonos altísimos. Voz y guitarra apenas se complementan, sino que aquí tienden a intervenir por separado. De corte similar y con una clara inclinación blusera es Take It Easy. La guitarra se encuentra en un punto más melódico, lo que agradece la voz de Haynes al permitirle fluctuar mejor con el resto de elementos de la canción. El cierre al disco lo pone una suave e inoportuna Keep Me. Esta balada un tanto soporífera no parece la mejor elección para despedir un disco marcado por su vitalidad. Aun así, permite deleitarnos con A.J. Haynes cantando en un tono muy diferente al resto del disco y sirve como buena muestra de su versatilidad.

El balance del debut de Seratones es indudablemente positivo. Los de Luisiana tienen mucho que pulir, pero en “Get Gone” se advierten mimbres de sobra positivos como para convertirlos en una banda de seguimiento obligado desde ya mismo.

Seratones – Get Gone

SERATONES

6.5

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“Get Gone” es la primera muestra de talento de un grupo que consigue manejar la diversidad de géneros musicales y potenciarla con una base sólida y el talento de su vocalista.

Up

  • La voz de A.J. Haynes, todo un descubrimiento.
  • Buena combinación de estilos poco recurrentes.

Down

  • Hay demasiadas pistas de cierta mediocridad.
  • Álbum irregular, no consigue mantener el tono.
  • Pierden fuelle tras el arrebatador inicio.