Los datos de audiencia no mienten: los lectores de EQB adoran a los artistas emergentes. No sabemos si el postureo estará detrás de todo esto, pero más allá de las reviews de grandes clásicos, hemos comprobado cómo, desde que iniciamos este proyecto hace algo más de un año, The Cavern es una de las secciones que mejor acogida ha tenido en nuestra web. En este caso, el cariño es recíproco, pues a los redactores de esta casa nos encanta descubrir y (en la medida de lo posible) dar a conocer nuevos artistas y bandas tanto como a vosotros pasaros por la caverna para conocer nuevos talentos.

Y si mola hablar de gente nueva, mucho más cuando sirve para promocionar una escena, la vallisoletana, que parece tener algo que decir dentro del panorama nacional. Chauvinismos provinciales aparte, la propuesta de Siloé, el artista que presentamos en el Cavern de hoy, es lo suficientemente atractiva como para no tener que circunscribirse a un circuito como el de nuestra ciudad que se le antoja francamente corto. Desde EQB hemos seguido de cerca el debut del pucelano (cuya pertinente crítica puedes leer aquí), donde musicaba versos de lo más reflexivos mediante un particular folk dylaniano de maneras pop y dejes de la tradición hispana. Pero, como siempre, para conocer al artista no hay nada mejor que escuchar su música y dejarle hablar. Aquí os dejamos esta pequeña conversación en la que hablamos de sus inicios, sus influencias, lo humano y también lo divino.

Anteriormente te hemos conocido como Fito cuando desempeñabas el rol de vocalista en eLe De eMe. ¿A qué responde la adopción de un nombre artístico como Siloé? ¿Un intento de ruptura con lo anterior?

Hace tiempo recibí una palabra en la que escuché que un ciego tenía que dar un cambio de conversión vital de 180º; no creí mejor nombre que Siloé para empezar el proyecto. Sin embargo, tengo un pasado magnífico del que aún conservo grandes amistades, sin eLe De eMe no hubiera sido posible crear nada de esto, aunque sea tan diferente y ellos no tengan nada que ver.

Pero no ha sido tu forma de presentarte ante el público lo único que ha cambiado. Los adelantos que hemos podido ir escuchando de “La Verdad” revelan una personalidad artística más madura e introspectiva. ¿Esto se debe a una evolución natural o a la búsqueda de un público distinto?

Yo creo que es evolución natural, al menos siento este disco como algo muy honesto, puede que lo más honesto que he hecho en mi vida. Al final, es la verdad la que entra por el oído del que escucha y nunca escandaliza.

Cuando vives poniendo el alma en las cosas que haces, todo se convierte en un reflejo de todo. Yo no soy ningún personaje inventado, ningún alter ego, soy lo que soy.

Una beca en la afamada Berklee College of Music de Boston que te ha permitido compartir escenario con Alejandro Sanz, haber empezado a formar una familia, el emprendimiento de una carrera en solitario… Han cambiado muchas cosas desde que pisabas los escenarios con eLe De eMe hace unos pocos años. ¿Crees que de alguna forma todo eso se está reflejando en tus nuevas canciones?

Sí, cómo no. Estoy seguro de ello. Cuando vives poniendo el alma en las cosas que haces, todo se convierte en un reflejo de todo. Yo no soy ningún personaje inventado, ningún alter ego, soy lo que soy. Soy mi hija, mi fe, mis canciones, mis destrezas y mis miserias.

Más allá de todo eso, ¿cómo y en qué momento decides apostarlo todo e iniciar este proyecto en solitario?

Cuando vives fuera de casa te das cuenta que no hay nada más original y salvaje que lo tuyo, en mi caso era cantar canciones en castellano pese a vivir en EEUU, y rápidamente, gracias a los productores Xavi y Óscar, nos ponemos a idear un plan para llevar a cabo todo. Realmente nos hemos dejado la vida en esto: es nuestro caballo ganador, no tenemos más.

Metiéndonos más en materia, al escuchar tus canciones apreciamos aires folkies y un notable poso pop pero también aparecen por ahí ciertas influencias de la música hispanoamericana. En este sentido, ¿te sientes más cerca de artistas angloparlantes como Dylan y Nick Drake o de Silvio Rodríguez?

JEJEJEJEJEJE. Dylan creo que es la figura de las figuras de la canción. Nunca me sentiré cerca del maestro de los maestros, pero como he dicho antes Dylan y Silvio son claves en mi vida para entender la música por lo tanto es normal que se oigan en mis canciones, así como en Brahms se escuchaba a Beethoven.

“La Verdad” es un nombre interesante para un debut. ¿Hay un intento de conceptualización del álbum detrás de un título como este? ¿Representan estas canciones ‘la verdad’ de Fito Robles?

Qué va, no tengo ningún concepto ni ninguna verdad que contar, más allá de que nos algún día nos iremos de este mundo. Esto no es nada negativista, todo lo contrario. El disco no gira en torno a ningún concepto sino a varios, creemos que ‘la Verdad’ era algo directo y que resumía el espíritu del disco.

En alguna entrevista has hablado de tu fe abiertamente. Encuadrando tu música en un terreno folk, se me vienen a la mente algunos artistas estadounidenses que, manifestando su fe en algunos de sus trabajos, han preferido mantenerse al margen de la llamada ‘música cristiana’. Un ejemplo de éxito podría ser Sufjan Stevens que prefiere considerarse un cristiano-músico antes que un músico-cristiano rechazando cualquier afán proselitista diciendo que “No se trata tanto de que nuestra fe influya en la música como de que nuestra fe vive en nosotros y se manifiesta de diferentes formas en todo lo que hacemos”. ¿Cómo vives esta relación entre la fe y tu carrera profesional?

Pues a veces es complicado, creo que un cristiano no debe instrumentalizar a Dios para vender discos, pero si que es cierto que si te preguntan por tu fe o si tus canciones tienen algún poso profundo no hay que esconderlo.

Digo que es complicado porque en este país la religión es algo un poco tabú, al menos para los músicos. Creo que la fe nos plantea a todos dilemas en nuestro trabajos, en nuestra familia y en nuestro entorno. Si con la precariedad de una canción puedes llegar a alguien pues bienvenido sea, pero no busco más que ganarme la vida.

Cambiando un poco de tercio, ¿cómo se desarrolla el proceso compositivo de Siloé?

Cada día escribo ideas en mi ordenador; en mi iPhone debo de tener unas 400 notas de audio, ya hay 35 temas preparados para el siguiente disco. Creo que si algún día te acuestas sin escribir algo estás en el mal camino. Esto consiste en escribir, el filtro ya lo pondrán otros.

Creo que si algún día te acuestas sin escribir algo estás en el mal camino. Esto consiste en escribir, el filtro ya lo pondrán otros.

¿Qué opinas de la manida ‘lucha de clases’ indie-mainstream de la industria musical? ¿Se ha concebido “La Verdad” desde una mentalidad independiente?

La manera en la que hemos llegado al público, a la compañía y a nuestra madre ha sido independiente, que la gente lo califique como quiera. Hemos hecho algo honesto y nos hemos dejado la piel; si es mainsteam pues eso, mainstream, si lo petamos en el punk, pues a por ellos.

¿Un artista ya fallecido con el que te hubiera gustado compartir escenario?

George Harrison, aunque tengo que decir que me atrae más alguno que aún sigue con vida.

Decían León Benavente en “Tipo D” ‘quiero convencerte de que esto es un hit’ ¿Cuál crees que es el mejor argumento para convencer al público de tu propuesta?

Que no hay adornos, que son canciones, que no ha habido premeditación, esto es lo que les tenemos que contar.

Parece que el trabajo está teniendo una acogida bastante aceptable, ¿cuáles son los planes de Siloé para el futuro menos inmediato?

De momento a tocar en las tres fechas que tenemos y a plantearnos como hacer llegar esto a cada oyente. El 29 de julio en Silleda, Pontevedra. El 10 de agosto en Milagros (Burgos) y el 11 de agosto en el Sonorama.