Coque Malla: «Tocar me recarga las pilas»

Ha pasado de dedicarle un disco a todas sus mujeres, a ser El último hombre en la Tierra. De hacer rock urgente y rebelde a un sonido más complejo y reposado. Pero en el fondo sigue siendo el mismo. Así es Coque Malla, un músico que se ha reinventado en su último trabajo, mucho más sinfónico y que ahora sólo quiere tocar durante mucho tiempo para, según él, “recargar las pilas”.

Con sombrero y gafas, sigue teniendo la pose de rockero, pero su madurez lo separa de esa imagen que todos tenemos grabada, cuando era líder de Los Ronaldos. Hemos charlado con él sobre su último trabajo, sobre sus referentes musicales, sobre cómo compone e incluso sobre lo mucho que le ha gustado la última peli de Star Wars.

¿Cómo fue la grabación del disco? Mucho más sinfónico que en otras ocasiones…

Ha sido un proceso complicado y largo. Yo sabía que sería así desde que tomé la decisión de hacer un disco de este tipo. El reto era hacer un disco profundo y complejo. No quería quedarme en tres acordes y el bajo en las tónicas, unos tecladitos… Aunque es una música que está muy bien y es lo que he escuchado toda la vida, quería hacer un disco más profundo desde el punto de vista armónico, melódico y musical al fin y al cabo.

Es algo que parte de la composición, desde que elijo los acordes para las canciones. Por eso insistí mucho a los músicos y en especial a mi hermano Miguel que es quien hizo los arreglos, para que hubiera movimiento armónico y que el disco no fuera plano, que tuviera profundidad, porque eso es lo que va a provocar una mayor emoción. Quería que fuera como un cuadro, con varias capas, donde ves a alguien en primer plano, luego una casa, luego a lo lejos una vaca pequeñita… pero hay horizonte y hay profundidad y eso es lo que quería conseguir en lo musical.

Por eso tomé la decisión de hacer un disco con arreglos sinfónicos, aunque es un poco exagerado decir sinfónico, pero con arreglos de cuerdas y vientos, que no es lo mismo hacer los clásicos arreglos de metales de rock o de funk que hacer arreglos con oboes, trompas, tubas, etc. Es un terreno desconocido para mí.

Habrá supuesto todo un reto para ti…

Claro. Primero había que dar con la persona idónea y esa era Miguel. La primera vez que me metí en este lío de hacer una canción con este tipo de arreglos fue con “At the Movies”, una canción que me encargó el canal de cine TCM para su aniversario. Ahí pensé: «este es el momento de hacer una canción cinematográfica con orquesta y más compleja«. Porque no es como otras veces que cuando el disco está terminado le metes unas cuerdecitas… Es plantearlo de manera diferente desde el principio, complicando las cosas un poco. Yo sabía que Miguel había hecho arreglos para Big Band pero no sabía que había hechos arreglos de cuerdas y más complejos. Yo había llamado a Diego Galaz para que nos hiciera las cuerdas de esa canción y me dijo que mi hermano les había hecho un arreglo para toda una orquesta alucinante.

Llamé a mi hermano y me dijo: “pues sí, he hecho este arreglo y me ha quedado muy bien”. Él es muy modesto y muy prudente, no como yo… [Risas] y me dijo que quería intentarlo. Era la primera vez que se lanzaba a hacer una canción de pop, pero había hecho cosas parecidas y ahí fue cuando me atreví a hacer un disco con esas mismas características.

Fotografía: Jaime Sánchez
Has trabajado con hasta 22 músicos… ¿Cómo se coordina un proyecto así?

Pues el germen comenzó en otro encargo que recibí para otra película y ya puse en pie el equipo que luego grabaría “El último hombre en la Tierra”. Una película de terror de serie B que se llamaba Bite, que se estrenó en el festival de Sitges, dirigida por Alberto Sciamma. Pensé que iba a ensayar con este encargo lo que podría ser “El último hombre en la Tierra”. La canción la volvió a arreglar Miguel y la produjimos José Nortes y yo y la banda era la misma. Ahí quedamos muy a gusto con el resultado y ahora hemos repetido.

Como dices, has repetido con José Nortes y también con tu hermano en los arreglos. ¿Ha sido complicado ese triángulo amoroso?

Bueno… para empezar mi hermano estaba en Nueva York, lo cual facilitaba mucho las cosas porque no podía haber peleas directas [Risas]. Pero en cualquier caso no creo que las hubiera habido, hemos trabajado con absoluto respeto del uno al trabajo del otro.

¿Cómo ha sido el proceso de composición de un disco tan complejo desde el punto de vista musical?

Para este disco yo grababa las canciones en un teléfono y se las enviaba a Miguel para que él fuera bocetando arreglos. Y lo mismo con la banda y con José. En un momento grabamos a la banda en local, Miguel enviaba algunas cosas, nosotros lo escuchábamos y corregíamos… Y luego en el estudio corregimos mucho. Es un proceso complicado. De hecho yo le preguntaba a José: «pero a ver… ¿los Beatles cómo lo hacían?«. ¿Qué es antes, el huevo o la gallina? ¿La banda deja hueco para los arreglos que puedan venir o los arreglos dejan hueco para lo que pueda proponer la banda?

Al final son cinco personas de la banda, más cuatro de cuerdas, más cinco de viento… catorce personas que están hablando y hay que dejar huecos y no puedes meter un arreglo de viento si el violín está haciendo otra cosa porque choca. Es una movida…

Eran otros tiempos. Los de los Beatles digo…

Sí. José me decía que tenían todo el dinero del mundo, Abbey Road 24 horas barra libre para ellos, una orquesta sinfónica esperando en la sala de al lado pagada… No era sólo cuestión de dinero obviamente, si no hubiera detrás una genialidad pues no habría pasado nada de lo que pasó… pero además tenían dinero. Tenían estudio, orquesta, George Martin a su disposición y podían cogerse todos los pedos del mundo y tomar todo el ácido del mundo e irse a dormir la mona… y volver a tocar. Entonces George Martin escribía un arreglo, lo probaba con la orquesta, lo grababan, lo editaban y aun así tuvieron que hacer un trabajo de rompecabezas brutal… Nosotros lo hemos hecho así pero con otros medios y para eso está el estudio: para probar, grabar y arreglar.

En el último disco hay varias capas de referencias, de distintos tipos y distintas épocas de mi vida, pero la música del cine ha sido mi primera influencia.

Además de los Beatles, has comentado alguna vez que Divine Comedy también te gustan mucho… ¿Qué más referencias tiene este disco?

Hay varias capas de referencias, de distintos tipos y distintas épocas de mi vida, pero la música del cine ha sido mi primera influencia. Yo vengo de una familia de cinéfilos empedernidos y el cine ha sido como alimento en nuestra casa. De la misma manera que los gitanos están todo el día con las palmas y con la guitarra flamenca y lo llevan como interiorizado, pues los Malla teníamos el cine y el teatro totalmente interiorizado porque mis padres eran actores de teatro, cine y televisión.

Por eso, mis primeras influencias antes de nada han sido los musicales como West Side Story, por ejemplo. Luego los clásicos que hemos oído todos como los Beatles o los Stones, David Bowie, Simon and Garfunkel que han hecho cosas con cuerdas increíbles… Y la gota que colma ese vaso y que me pega tan fuerte como para querer hacer música así es Divine Comedy, aunque también Richard Hawley y Rufus Wainwright. Esos tres escuchados en una misma época me provocan una emoción que me hacen plantearme intentar hacer un disco más complejo.

¿Has querido romper un poco con lo anterior? ¿Cuánto hay de discos como «La Hora de los Gigantes» o «Termonuclear» en este disco?

Yo creo que hay algo de los dos. Aunque lo veo más cercano a «Termonuclear» que a «La Hora de los Gigantes». Después de grabar ese disco fue cuando yo empecé a escuchar a los tres músicos clave que he mencionado antes y además pasan cosas en mi vida. Ahí hubo un cambio o un crecimiento para plantearme cosas armónicas diferentes y luego de componer cosas diferentes, hasta cambié en la manera de cantar. Ese ‘tack’ se produce de manera muy clara después de grabar «La Hora de los Gigantes». Lo que pasa es que este disco tiene una luz y una energía muy parecida a aquel y no a la oscuridad y la tristeza que tenía «Termonuclear».

¿Cuál ha sido tu tema favorito del disco, o el más especial?

Quizá «La Señal» es una canción que me emociona mucho escuchar y pensar: «¡Joder! Yo he hecho esto…«. «Me dejó marchar» también es tremenda… Pero al final son la parte de toda una obra y es complicado elegir sólo una.

Hablemos de mi favorita, «Cachorro de León».

Esa es de las pocas canciones que hago que siento que la historia, al menos de forma indirecta, es ajena a mí. Es casi un cuento que me invento y es una historia, como si fuese un escritor. Es algo que no suelo hacer, yo hablo de mí y hablo de lo que me pasa. De cómo veo la vida, la muerte o el amor… pero es raro que yo fabrique una historia como hacen los escritores. Me cuesta mucho hacer eso, porque siempre miro hacia mí. «Cachorro de León» tiene esa particularidad y me quedé muy contento por haber sido capaz de escribir un cuentecito con personajes inventados. Estoy seguro de que en ese cuento emocionalmente hay cosas mías, pero es una historia inventada sobre una chica que se va de casa y acaba en el circo.

En «El cambio interior» sacas tu lado más crítico con la sociedad, la cultura o incluso la música. ¿Sigue vivo ese espíritu rebelde de Los Ronaldos?

No, en absoluto. A mí crítica social me parece una palabra muy grande para esa canción y para mis pretensiones. Cada uno lo puede interpretar como quiera y yo procuro darle esa libertad al que lo escucha, por eso cuando me preguntan por el significado de las canciones digo que no lo sé y no sé si quiero explicarlo porque para cada uno tendrá un significado distinto. Es una canción que habla sobre alguien que observa como solemos tener el impulso de echar la culpa a otro de lo que nos pasa.  Y no sólo en política, también habla del amor y en general de poner la responsabilidad en uno y no en los demás para que las cosas cambien y tu vida mejore. El único responsable de que tu vida mejore eres tú, y si logras eso ese círculo se hace más grande y todo alrededor mejora.

En cuanto a las demás canciones, parece que tienes un catálogo interminable de musas. ¿Es cierto eso de que el tema central de tu música son las mujeres?

No lo sé. Se dice que mi tema estrella son las mujeres pero porque al haber hecho un disco que se llama así lo he subrayado. Pero al final, el 90% de la literatura, incluyendo poesía o letras de canciones, habla sobre las mujeres o sobre los hombres. Hablan sobre el amor, el deseo, el sexo o el intento de comprensión del género opuesto. Al final no soy tan original… se dice que mi tema central son las mujeres pero también es el de Woody Allen o el del 90% de la gente que escribe, pinta o hace esculturas.

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Fotografía: Jaime Sánchez
¿Este nuevo sonido va a tener continuidad en próximos discos?

Es una pregunta que yo también me hago a mí mismo. Ha sido un trabajo brutal, no sólo el de este disco. Llevo encadenados proyectos muy complejos en poco tiempo y muy seguidos. Desde «Termonuclear», «Mujeres», el álbum de Rubén Blades, el homenaje a Lou Reed, ahora este disco… son cinco proyectos de una gran envergadura. Además yo soy obsesivo y perfeccionista y han acabado casi con mi vida, aunque estoy muy contento con el resultado y con haberlos hecho. Me encantaría que esta gira durase mucho, tocar y tocar porque a mí me recarga las pilas y el próximo proyecto, que tarde en llegar.

¿Cómo vais a trasladar este concierto al público?

De momento lo estamos llevando como un concierto de rock con la banda. Nadie echa de menos las cuerdas o los vientos. Otra cosa es que eso que está grabado es maravilloso, hay que llevarlo al escenario en algún momento y hay que vivirlo. Hay que buscar el momento, el sitio y el tiempo para hacerlo porque será otro proyectazo. Pero será más adelante, de momento tenemos una gira con banda maravillosa que no necesita de arreglos.

El único responsable de que tu vida mejore eres tú, y si logras eso ese círculo se hace más grande y todo alrededor mejora.

Para terminar unas preguntas cortas. Responde rápido.
¿Un grupo referente?

The Divine Comedy.

¿Un artista joven al que no le vas a perder la pista?

Jacobo Serra.

¿Un disco en español?

«Veneno».

¿Un disco que siempre escuchas en el coche?

«Exile on Main St.«, de los Stones.

¿Una serie?

Breaking Bad.

La última película que has visto es…

No voy al cine, tengo una hija y vivo en el campo. Pero la última de Star Wars.

¿Cuál es el último libro que has leído?

Hombres sin mujeres, de Murakami.

¿Una canción que te hubiera gustado componer?

“A Lady Of A Certain Age”, de Divine Comedy.

Tú mandas.