Cuando empecé a escuchar la obra de Frankie Cosmos no pude dejar de pensar en las pequeñas exposiciones de jóvenes fotógrafos que buscan en las galerías de arte un espacio donde mostrar su verdadero ‘yo’ con sus creaciones artísticas. Veo mucho en común entre este tipo de exposiciones y las muestras que Greta Kline, alma de Frankie Cosmos, ha ido proporcionándonos desde 2014 (aunque de forma casera sus primeras composiciones datan de 2009).

Su música, de tintes indie-pop/rock, parte de la filosofía ‘Do It Yourself’, del sonido que surge de producir y grabar en casa y de cómo a veces el ‘qué se dice’ junto con el ‘cómo’ pueden crear un objeto con un carácter y una sensibilidad muy especial. Greta da lugar a producciones muy breves que buscan plasmar ideas, etapas o sentimientos muy concretos y delimitados, semejantes a las instantáneas recién salidas de una cámara Polaroid de los años 80. Esta forma de delimitar el espacio a la idea y no querer extenderse da lugar en el texto a una expresión clara y, a veces, tan cruda que puede hasta doler. Su estética, tanto en el plano sonoro como en el textual, es un ejemplo de que lo bueno, si breve, dos veces bueno.

La música queda al completo servicio de la palabra, donde las letras muestran pinceladas de su universo personal, sus sentimientos y sus miedos. Hablan de hechos que pocos nos atrevemos a narrar o que sólo contamos a aquellas personas de las que verdaderamente nos fiamos, mientras que ella se atreve a alzar la voz y a normalizar sentimientos sin tener que utilizar complejas metáforas.

Dentro de su extenso catálogo discográfico en Bandcamp podemos apreciar distintas etapas en su lenguaje musical. La primera de ellas, de forma oficial, llega con “Zentropy” (2014). Diez temas de corta duración donde las letras muestran desamor, negatividad, invasión del espacio personal e incluso hastío derivado del sistema educativo por el que ha pasado. Evidencias de hechos personales que a la vez son colectivos y que son abordados con arreglos instrumentales centrados en apoyar a la parte poética pero que al mismo tiempo no olvidan los contrapuntos y contrastes melódicos. Un año más tarde llega “Fit Me In” de la mano de Bayonet Records, un EP cargado de influencia de música electrónica en el que el tema “Young” destaca sobre los otros tres cortes de forma significativa. Aunque se introducen elementos de la electrónica, las características básicas de Frankie Cosmos en cuanto a melodías simples pero expresivas y letras cortas pero claras se reafirman.

Es en “Next Thing” (Bayonet Records, 2016), su segundo largo y el que hoy analizamos, donde vuelve a sus raíces: abandona las influencias electrónicas que podemos encontrar en “Fit Me In” y simplifica los arreglos instrumentales que se pueden percibir en “Zentropy”. Retoma la estética casera que le caracterizó en sus inicios y la sencillez de las cosas.

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Greta da lugar a producciones muy breves que buscan plasmar ideas, etapas o sentimientos muy concretos y delimitados, semejantes a las instantáneas recién salidas de una cámara Polaroid de los años 80.

“Next Thing” se compone de 15 temas presentados por “Floated In”, el cual es para mí un reflejo de esos momentos justo antes de dormirte en los que pensamientos dispares cruzan tu mente y piensas qué es esto, cómo he llegado a razonar de esta forma. Para este primer tema la parte instrumental es ‘clásica’: batería, bajo, guitarra y sintetizadores sin ningún tipo de ostentación, adorno o exceso. Con un punto más de ritmo llega “If I Had a Dog”, donde la guitarra se muestra más presente y al final se atreve a presentar un breve solo cuando la voz finaliza su intervención. En esta se comentan aquellas típicas frases que todo el mundo te dice cuando tu primera relación se termina: «Everybody says that the first one’s just a game… You’ll find a better one and a comment about my body«. ¿Quién no se ha encontrado en ese momento en el que intentan levantarte el ánimo echándote alabanzas genéricas?

Tras esto, “Fool” se introduce en el disco como una canción acústica en la que se va describiendo a alguien, quizá un amor, a través del uso de figuras geométricas («Your name is a triangle, your heart is a square«), hasta que en el tercer verso el bajo y la batería se adentran en la historia para recalcar la parte lírica: «I’d love to see you«. Ambos instrumentos funcionan a lo largo de toda la canción como marcas sonoras para indicar el comienzo y fin del estribillo y recalcar la significación de determinados versos.

En «Next Thing», Cosmos abandona las influencias electrónicas que podemos encontrar en “Fit Me In” y simplifica los arreglos instrumentales que se pueden percibir en “Zentropy”. Retoma la estética casera que le caracterizó en sus inicios y la sencillez de las cosas.

Podemos observar en Frankie Cosmos el uso  de cortes de instrumentación o pausas de forma recurrente como elemento para mostrar una mayor expresividad. Los 30 primeros segundos de “Embody” son un buen ejemplo de esta técnica, utilizada para dotar de una mayor delicadeza vocal a los primeros versos. “Embody” trata de personificar a través de sus amigos ‘la gracia’, todo lo bueno; de forma que homenajea a la gente que le rodea. El quinto corte, “Too Dark”, se caracteriza por una voz aguda con un tono débil que habla fríamente de un desamor, de aquello que sucedió y nunca olvidará, de lo pronto que se han olvidado de ella y de lo oscuro que es todo ahora. La incoherencia entre el plano sonoro (débil, volátil y tenue) y la parte textual (cruda, dura y muy fuerte) hace que las palabras que se recitan tomen una mayor consistencia, como esos momentos de debilidad en los que crees que no puedes más pero logras aquello que te parecía imposible.

Es en “Tour Good” donde podemos ver de nuevo cómo la música es utilizada para dinamizar la acción; ejemplo de esto es utilizar la palabra “cut” mientras la instrumentación para por completo o que cante “throw” y los instrumentos adquieran una mayor sonoridad y ritmo más rápido. Tras esta llega un interludio que señala la llegada a la segunda parte del álbum, en la que “I’m 20” es la encargada de tomar el relevo con suaves y pegadizos coros. A continuación, con un desdoblamiento de la voz en el estribillo y preguntando “Where would I kiss you? llega “On the Lips”, la cual plantea una duda que insiste a lo largo del todo tema pero que está resuelta desde el momento en que se plantea el título.

La música queda al completo servicio de la palabra, donde las letras muestran pinceladas de su universo personal, sus sentimientos y sus miedos.

El timbre y registro tan únicos de Greta Kline se hacen patentes en “Sinister”, en la que la voz se luce en dichos parámetros para dar paso a “Is It Possible / Sleep Song”, un retrato de cuestiones básicas y pensamientos a media noche. Siguiendo con pensamientos comunes a altas horas de la madrugada llega “Outside With the Cuties”, la cual muestra a un ser con miles de sentimientos que se dispersa y realiza preguntas retóricas al oyente para que le ayude a finalizar la canción. Aunque el tema queda abierto, llega “Sappho”, que se abre paso entre la instrumentación habitual del disco, un acompañamiento a cuerda y coros amplios haciendo referencia a una poeta lírica de la época arcaica griega.

Ya en la penúltima canción del disco, la letra de “What If” avisa de la llegada del último minuto del tema mientras que unos pizzicatos adornan el espacio sonoro y un sintetizador invita a abandonar el escenario para dar paso a  “O Dreaded C Town”. En esta la letra se explica por sí sola, todo ha acabado y nuestro viaje por el universo personal de neoyorquina, también: «You were a dealer, a friend, a prick, a friend, again. With more to it. Now you’re a ghost, a memory. Or maybe just a bad story«.

Frankie Cosmos – Next Thing

FRANKIE COSMOS

8.0

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Frankie Cosmos juega con la expresión de lo cotidiano de forma breve, clara y concisa. Su instrumentación se encuentra al servicio de la palabra, una palabra que dice con crudeza aquello que se caracteriza por ser muy personal pero que de tan humano que es, es casi universal. La conjugación perfecta entre música y texto dan lugar a una serie de poesías musicadas que narran en pequeñas viñetas una historia de lo común, de lo diario, de vivencias que a todos nos invaden en algún momento de nuestra historia.

Up

  • Las letras son como breves poesías, es recomendable una escucha del disco al mismo tiempo que se leen las letras.
  • Se narra una gran historia a través de pequeñas viñetas.
  • Greta Kline no necesita ni grandes arreglos, ni superproducciones ni complejas metáforas para explicar aquello que es tan íntimo y a la vez tan común en todos.

Down

  • Hay canciones en las que el oyente se puede quedar a medias en cuanto a desarrollo melódico o armónico.
  • Aunque juega a expresar de forma concisa, se podría explotar más todas las posibilidades que otorga la instrumentación.
  • Sensibles en exceso, absténganse.

2 Comentarios

  1. Las grandes cosas vienen en frascos pequeños y este disco es prueba de ello. Sencillez y cero pretenciosidad pero una gran carga humana y sentimiento. Tiene un gran talento para escribir y hace bien en poner la música al servicio de las letras.Gran reseña como siempre.

  2. Una lectura diferente de uno de los mejores discos de pop que he escuchado este año. Buena reseña

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