Nunca fallan, siempre están ahí. Y no hablo de un imputado más por corrupción en la política española, sino de las dudas que nos entran cada vez que sale algo nuevo de Deftones. Que no son los mismos de “White Pony” ni de los noventa está claro, pero siempre hay alguien con la esperanza de que regresen esas composiciones. Ese sonido crudo, la potencia de los bajos, esas voces capaces de gritar y hacer preciosos coros durante la misma canción… pero sobre todo por la propuesta que suponía un grupo así cuando salieron a escena hace casi treinta años. Algo fresco, agresivo y contundente, pero muy melódico. Una mezcla muy noventera; o la amabas o la odiabas.

Si hay una palabra que defina a los de Sacramento, puede que sea ‘experimentar’. Muchas melodías, mucha distorsión, muchos riffs, guitarras de siete y ocho cuerdas… Ahora no sorprende casi nada en la música, ni siquiera para mal, pero a una banda con una trayectoria de más de dos décadas le ha dado tiempo a hacer muchas cosas. Muchas discusiones e incluso la muerte y posterior sustitución de un bajista como Chi Cheng dan para tener su hueco en la historia, y es esa trascendental historia la que los ha llevado a lo que son ahora. En ese camino, les ha dado tiempo a publicar un disco de rarezas y versiones, a los citados cambios en las guitarras (lo que también se refleja en discos posteriores que no los hicieron remontar en la escena musical) o también a cancelar “Eros”, el cual iba a suponer su sexto disco de estudio, pero que nunca vio la luz tras el accidente que dejó a Chi Cheng en coma durante cuatro años hasta su muerte.

Por su parte, la banda de Chino Moreno iba desde 2014 anunciando lo que sería un próximo disco, el cual ha visto ahora la luz como “Gore”. Resulta complicado en las primeras composiciones, y según se van sucediendo da la impresión de ir a menos. La verdad es que no sabes muy bien por dónde van los tiros, como si Deftones hubieran perdido su personalidad, sin encontrar el camino. Sin embargo, todo cambia con el estirón del final, con una banda más cruda, que parece incluso más joven, yendo al grano en los temas. Eso que hacía a los Deftones de hace quince años ser lo que eran, mucho más directos. Es el tramo intermedio el que resta claramente puntos al disco, con diferencias de calidad contundentes entre el principio y el final, en canciones donde los riffs están poco trabajados y no deja sensaciones del todo buenas, aportando muy poco musicalmente a quien lo escucha.

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Los fans más acérrimos quizá hace tiempo que perdieron la esperanza de ver a esos Deftones del principio, pero seguro que tiene un público al que gustará dentro de la escena de metal alternativo, con canciones que, incuestionablemente, merecen la pena.

Y, como si de un partido de fútbol se tratara, el balón empieza a rodar. Y arranca tocando el single de adelanto, Prayers/Triangles. El inicio recuerda a los actuales Bring Me The Horizon, y sólo podemos pensar que el resto del disco, por favor, no lo haga. Ya desde esta canción observamos que hay dos partes bien diferenciadas de las que beberá el resto del disco. La primera es la melódica y popera, la que viene como anillo al dedo a Chino Moreno, y en la que se desenvuelve a la perfección. La segunda es la más cañera, esa por la que son (por mucho que se empeñen algunos en desmentir) metal alternativo. De esto, sin duda, tienen la culpa Stephen Carpenter y sus guitarras de siete y ocho cuerdas. Acid Hologramsigue en la misma línea, con unos instrumentos cañeros, pero voces tranquilas y muy melódicas. Del resto de instrumentos apenas se puede decir nada, y no porque no sean destacables, sino porque apenas se escuchan. Y digo apenas por la batería, bajo hay que presuponer que hay, pero tampoco nos queda claro.

‘Estos sí, estos son Deftones’ es lo primero que te viene a la cabeza con el riff de Doomed User. Todo un ejemplo de lo que es capaz Carpenter a las guitarras, pero también de las potentes voces que le puede dar Moreno al grupo y cristalizando esa combinación de influencias (las melódicas y metaleras de cada uno).

El disco bebe de dos partes bien diferenciadas: la melódica y popera, que viene como anillo al dedo a Chino Moreno y en la que se desenvuelve a la perfección, y por otro lado la más cañera debido a Carpenter, esa por la que son (por mucho que se empeñen algunos en desmentir) metal alternativo.

Una de las más asequibles para todos los oídos es, sin duda, Hearts/Wires. Una canción que empieza tranquila y que va a más. Idónea para Moreno al principio, poco a poco se adentra en terreno Carpenter, con riffs sencillos y melódicos. Todo lo contrario ocurre con Pittura Infamante”, de las más aburridas y que menos transmiten, con un riff que nada tiene que ver con la agresividad que suelen desprender sus guitarras. Xenonsigue su estela, haciendo que el disco decaiga mucho con tan sólo dos canciones, hecho que tira por la borda los resquicios que quedaban de estar ante un álbum de una calidad acorde a lo que se espera de una banda como Deftones. A pesar de todo, todavía queda pescado por vender, y con (L)MIRLlo demuestran. No despliegan, ni mucho menos, un derroche de virtuosismo, o una estructura totalmente innovadora. Es una canción sencilla, directa y al grano que cumple, aunque en discos como “White Pony” o “Deftones” habría pasado totalmente desapercibida. Quizá no se les pueda pedir más. Le toca el turno de salir al campo a Gore, otro tema que sube el ritmo del disco a pesar del abuso de efectos en las voces. Esta puede que también pase sin pena ni gloria por la discografía de los americanos, pero esta vez sí destaca por méritos propios.

Para terminar queda una última dupla. Phantom Bridese estructura como una canción muy melódica, tanto en estribillos como en frases, donde Carpenter juega con ritmos más agudos de lo que nos tiene acostumbrados. Los solos también son una muestra de ello, donde colabora junto a la banda Jerry Cantrell, guitarrista de Alice in Chains. Por último, Rubicon”, para dar un brote de cordura al disco y terminar de estabilizarlo. Cinco intensos minutos que traen a los Deftones más intensos y más creativos gracias a unos ritmos muy metaleros y unos punteos que combinan a la perfección. Tema que pone la guinda a un disco un tanto irregular en calidad y creatividad, pero que, a lo largo de varias escuchas, llega a ser apreciado.

Deftones – Gore

DEFTONES

6.0

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Deftones regresan con un disco más experimental y menos cañero. Los fans más acérrimos quizá hace tiempo que perdieron la esperanza de ver a esos Deftones del principio, y este disco no se la va a devolver, pero seguro que tiene un público al que gustará dentro de la escena de metal alternativo, con canciones que, incuestionablemente, merecen la pena.

Up

  • Tiene canciones realmente buenas a pesar de la calidad general que se espera de una banda como Deftones.
  • Los últimos temas remontan el disco, y tras varias escuchas se aprecia la creatividad de la banda.

Down

  • Es incuestionable que Chino Moreno y Stephen Carpenter son los líderes de la banda, pero todo lo que no sean ellos está claramente descompensado en sonido, algo imperdonable en una banda con tanta trayectoria y en una producción como esta.
  • Los fans más cañeros de la banda tendrán que seguir esperando ese regreso soñado a las raíces.