Siempre he creído que el primer disco de un artista suele ser el mejor. Luego, la industria, los fans, los músicos y la música con los que se relacionen irán marcando la evolución de su carrera. Pero el primer paso suele ser (en la mayoría de las ocasiones) el más puro y auténtico.

Siloé ha venido a reforzarme esta teoría que cada año voy confirmando alegremente con muchos grupos y solistas. El vallisoletano ha alumbrado un trabajo muy completo en el que hay de todo: pop, folk, indie, algo de rock… pero sobre todo un arsenal de letras complejas y muy interesantes.

A primera escucha pareciera que a David Ruiz (La Maravillosa Orquesta del Alcohol) se le hubiera curado de un soplo la carraspera. Su voz podría recordarnos también a algunos de los cantantes de grupos como Izal con un poco de Supersubmarina.

Podría parecer incluso que es otro artista más que trata de encaramarse a las listas de éxitos a base de dárselas de ‘indie’, pero basta una segunda escucha para darse cuenta de que estamos ante algo más. Un excelente letrista y un compositor que bebe de las fuentes del Dylan más metafísico o de los Vetusta Morla más efectivos. De hecho, sus melodías recuerdan precisamente a estos últimos. No sabemos si porque habrá estudiado ese fenómeno musical en el prestigioso Berklee College of Music, uno de los centros con mayor reputación dentro del mundo de la formación musical, donde se empezó a gestar este proyecto mientras estudiaba con una beca.

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Un aventajado “entre el nuevo pop de autor en España por su talento interpretativo y vocal”

Fito Robles, el alma detrás de Siloé, se erige como un excelente letrista y un compositor que bebe de las fuentes del Dylan más metafísico o de los Vetusta Morla más efectivos.

Esta sería la radiografía de Fito Robles, Siloé, que ha regresado de Boston para lanzar su primer álbum al mercado español: “La Verdad”. Según la discográfica que ha editado el disco, Mushroom Pillow, “el descubrimiento espiritual de Fito va en paralelo con este proyecto”. Un músico que definen como aventajado “entre el nuevo pop de autor en España por su talento interpretativo y vocal”. Para el que no lo conozca, este sello independiente es el responsable de dar salida a los trabajos de bandas consagradas en la escena indie española como La Habitación Roja, Triángulo de Amor Bizarro o El Columpio Asesino (entre otros) y también de hacer gratos descubrimientos, como Belako o el propio Siloé. En otras palabras, si han apostado por él es porque tiene algo único.

Algo que ya se intuye desde la primera canción, que llega como el mar a la orilla y que va creciendo en intensidad. Como todo el disco. Un trabajo en el que merece la pena detenerse en cada verso y que necesita de unas cuantas escuchas para que empiece a asomar todo su potencial. Como el estribillo de “El Poder”, tema que introduce este álbum que, en palabras de su creador, iba a llamarse “El Oyente”, en alusión a que la música (en última instancia) está hecha para que alguien la escuche.

El vallisoletano ha alumbrado un trabajo muy completo en el que hay de todo: pop, folk, indie, algo de rock… pero sobre todo un arsenal de letras complejas y muy interesantes.

Todo el disco está imbuido de un ambiente existencial que refleja a la perfección los principios de este artista que se fija en Dylan no sólo en lo musical. Pero de eso hablaremos más adelante, porque el segundo corte del disco, “Invasor”, no es para nada acústico o folkie, sino que más bien se va al extremo pop más actual. Y sigue por este camino pero añadiendo melodías cercanas al flamenco o la jota e incluso algunas palmas en la percusión. Estos elementos hacen de “Contemos aullidos” el tema más interesante del disco por su mezcolanza de estilos que parecen casi antagónicos. Los arreglos multiculturales prosiguen en “Daños trágicos”, que comienza con una intro muy oriental, pero que quizá es el track más plano del disco.

Con “La Verdad“, canción que da nombre al disco, nos encontramos con todo un homenaje a Dylan, en concreto al de “Slow Train Coming”. Este tema, sólo a guitarra y voz con intermedios de armónica, habla directamente de Jesucristo según ha confesado Siloé. Una canción trascendental, totalmente folk que a mí personalmente me encanta, como todo lo que suene al genio de Duluth.

Un proyecto que rescata el folk más clásico y suena al indie más moderno. Que reivindica la importancia de las letras elaboradas con mimo y que abre las puertas del cielo con el único propósito, según el autor, de que la gente lo escuche.

Pero cuando mejor se estaba poniendo la cosa, de repente y sin previo aviso, a alguien se le ocurrió meter “He vuelto a ser la”, intermedio al que por más que lo intento no logro encontrarle sentido. Una canción de un minuto y medio que sirve de preámbulo al que (en mi opinión) debería ser el próximo single de este trabajo: “Sombra de Ti”, composición que habría quedado mucho más interesante con esa entrada, casi progresiva, que habría terminado de redondear el corte. De hecho, si se escucha una pista detrás de la otra parece que son una misma canción, por lo que la determinación de ponerla aparte me suena más a una solución de relleno para redondear el número de canciones que a una decisión creativa. Pero no dejemos que este detalle ensombrezca el tema: una acelerada sucesión de melodías al más puro estilo Vetusta Morla que condensa todo lo bueno que tiene este elepé.

Con el mismo halo de tema misterioso llega “Espectadores Amantes”, otro ejemplo de que la banda madrileña es una de las mayores influencias de Siloé y de este disco. La otra, es nuestro amigo Bob, que vuelve a asomar en el inicio “Minas de Sal”, en una nueva mezcla de estilos y sonoridades que nos son muy familiares. Y para el cierre, el cantautor se deja “Noria y Alud”, en la que demuestra que también tiene talento para la canción de corte más narrativo y, por qué no decirlo, romántico. Cabe destacar el excelente trabajo a la guitarra de Xavi Road, que ejerce también como arreglista y co-productor en este proyecto musical, formando tándem con Óscar Herrador (ingeniero de sonido).

Un proyecto que rescata el folk más clásico y suena al indie más moderno. Que reivindica la importancia de las letras elaboradas con mimo y que abre las puertas del cielo con el único propósito, según el autor, de que “la gente lo escuche”. Para ser su primer disco, ha dado con la mayor (y más complicada) verdad del mundo de la música.

Siloé – La Verdad

SILOÉ

7.5

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Un debut de notable alto para este cantautor vallisoletano que si continúa la línea de fusionar estilos y vestirlos con una túnica indie puede convertirse en una nueva referencia del pop en español. De momento va por buen camino: letras complejas de corte existencial y muy buena factura musical.

Up

  • Letras complejas y que merece la pena pararse a escuchar.
  • Siloé tiene una voz con la virtud de sonar peculiar y familiar a la vez.
  • Le queda bien el traje de Dylan (para lo poco que se lo pone).
  • Bebe de influencias de los grupos más exitosos del indie español actual, pero sobre todo del sonido de Vetusta Morla.

Down

  • El disco necesita varias escuchas para apreciarlo en todo su esplendor.
  • Corre el riesgo de que lo reduzcan a un injusto ‘esto suena a’ y se quede sólo en eso.
  • Nueve canciones quizá son pocas para un debut. (No. No entiendo el sentido del intermedio forzoso de “He vuelto a ser la”).