Desde Portland, un grupo de pop llamado Blouse llamó la atención de la esfera y medios de comunicación underground para marcar estilo. La vertiente dream-pop de la que beben otros artistas como Beach Fossils o Tamaryn la introducen con un sonido más oscuro, gracias a los bajos y la actuación vocal de su vocalista y líder, Charlie Hilton. Canciones como «Into Black» (2011) merecen ser tratadas como easy-listening en potencia, sin perder ni un solo ápice de calidad tanto en su contenido lírico como en la producción, de la mano de la fiel compañía Captured Tracks (con los que han editado sus dos álbumes).

Sin embargo, no vamos a seguir hablando de Blouse, de momento, sino de Hilton. De apariencia frágil y delicada, tiene una historia que contar. Proveniente de una familia devota, se ha sentido poco identificada consigo misma, y a raíz de ello consiguió cambiarse de identidad en su adolescencia. No sólo «Palana» es su primer disco en solitario, sino su nombre de nacimiento. Aunque las razones por las que llama así a su debut resulten totalmente distintas, arrastrar una marca de distinción como era su propio nombre acaba pesando con el paso del tiempo. No obstante, le resulta divertido jugar con su presente y pasado: «por alguna razón sentimos que debemos mostrar solamente una capa de nosotros, como si fuéramos una única versión de nosotros mismos; pienso que la idea es ridícula y esto crea mucho estrés«.  

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«Palana» es el resultado de un sonido a medio camino del pop etéreo y orquestral frente a los pequeños destellos surferos y desenfadados que ofrecen temas como «100 Million».

Contando en labores de producción con Jacob Portrait de Unknown Mortal Orchestra y publicado también Captured Tracks (2016), «Palana» es el resultado de un sonido a medio camino del pop etéreo y orquestral frente a los pequeños destellos surferos y desenfadados que ofrecen temas como «100 Million», donde Mac DeMarco colabora con ella. No es un disco complicado de escuchar, pero sí que lo clasificaría como nocturno y exclusivo, oscuro en su totalidad, a pesar de que combine el género balada con algún pepinazo en forma de upbeat europeo. Es llamativo que evoque tantas veces las despedidas pero que, al mismo tiempo, abra nuevas puertas a lo que le puede esperar. ¿Quién sabe si en su próximo álbum escuchamos una co-producción total con DeMarco? Seguro que confeccionarían un trabajo mucho más descarado y, por así decirlo, llevadero.

«Palana» abre homónimamente el álbum con una introducción murmullante y ecléctica, donde Charlie se lamenta de que le hayan robado su velero. He aquí otra de las razones por las que titula así a su LP, para hacer honor a otro elemento de su vida con el que la cantante se siente identificada. En el transcurso de la canción, su voz se vuelve cada vez más somnolienta y la música se debilita hasta caer en sus propios ecos al son de una letra cargada de culpabilidad, personificando así a su compañera de viajes: «I want to tell you, I never meant to leave you by yourself. I needed to go somewhere, I needed to become somebody else«. Después de este prólogo, suena con descaro «Something For Us All«, un tema irregular pero coherente con su mensaje de despedida hacia su inocencia, en el que alterna partes acústicas, sonidos espirituales y toques lo-fi con el órgano.

Es llamativo que Charlie Hilton evoque tantas veces las despedidas pero que, al mismo tiempo, abra nuevas puertas a lo que le puede esperar.

En «Pony» intervienen guitarras y batería junto con el leve fundido de sintetizadores que hasta ahora han determinado un estilo ecléctico y confuso al debut de Hilton. Get off my back, I’m not your pony… I’m getting tired of what you’re handing out”. Suena a Blouse, y para quien no lo haya escuchado, me refiero a un sonido más natural y orgánico. La combinación es poderosa y sobre todo muy onírica junto con el fraseo tan atrayente de nuestra protagonista. Con una base más familiar al new wave de los 80 y la música de Texas, «Long Goodbye» se corona como una de las pistas más atractivas de «Palana». La oscuridad que ofrecen nuevamente las guitarras rememoran lo complicado que es afrontar una despedida.

Dentro de las posibilidades en la técnica vocal de Hilton, podemos observar un curioso vibrato muy familiar a Lana del Rey y sus baladas soft-rock de la era «Ultraviolence«, tales como «Chelsea Hotel No. 2». En el caso de «Funny Anyway«, donde comenta que no tiene ni idea de lo que está ocurriendo a su alrededor, nos muestra una imagen mucho más apagada y simplista en cuanto a la composición instrumental. Su voz, aunque no lo parezca, es más. «WHY«, la canción que actualmente más disfruta interpretando según ella misma, además de rememorar una amistad que en el pasado sufrió un percance, destaca por su arritmia y dejadez en las cuerdas, como si de una nana se tratase. Sigue en su línea de estilos soft con llamadas al dream-pop más oscuro.

El repertorio de «Palana» al final peca de ser monótono, aunque guarda las apariencias de un debut digno de las influencias dreamy que comparte con su grupo de procedencia.

El fraseo vuelve a dar comienzo a una pista de apariencia solemne con el retumbar de las eléctricas, sucedidas por los sintetizadores. Mucho más bailable que las anteriores, «Let’s Go to a Party» no se puede resistir a conservar la dulzura implícita que aporta la cantante, más allá de haberse apropiado de una base rítmica típicamente europop. «I’m only happy when I’m dancing. When I’m dancing for you«.  Seguimos con los mid-tempos mientras escuchamos «Snow«, otro tema con sordina que luego da pie a la distorsión de los saxofones, aportando un toque psicodélico y malévolo a la repetida fórmula de dulzura aparentada. El solo del puente hipnotiza, pero cuando vuelve a cantar ella, te sientes confundido una vez más, aunque todas las piezas del puzzle encajan a la perfección. Sin abandonar el saxo, «The Young» vuelve a su vertiente más espectral, con un fondo sintético minimalista y un cántico que hace eco por todas partes. Con ella recuerda las jóvenes noches empezadas y un fuerte instinto de permanencia junto a la persona con la que desperdició sus planes de futuro: «Your face is like a poem that I keep reading. And have we done anything for the young? Will they see these conclusions that we’ve drawn?«.

Otra historia de confesiones relata Hilton con «No One Will«, en el que deja bien claro que no habrá ninguna como ella que le aprecie tanto. La pureza de su mensaje contrasta muy bien con los crudos acordes al piano, mientras ella recita de manera progresiva, y acompañada de pequeños toques al violín y los sintes, su declaración. La última canción de su repertorio se titula «100 Million«, un camino totalmente diferente a lo que nos ha tenido acostumbrados que bien podría haber tomado desde el principio; una pena que la llamada del surf-pop sonó tarde en su puerta. Mac DeMarco se ha encargado de capitanear la producción de este tema junto con Hilton y muestra la tranquilidad de la vocalista frente a los idílicos punteos de la eléctrica: «These are the stars, perfect when they surround you. I’m a sparrow, can you hear my reverie? We’ll laugh about it at the bottom of the sea«. Un final realmente bueno que tira de un repertorio que peca de ser monótono pero que, aun así, guarda las apariencias de un debut digno de las influencias dreamy que comparte con su grupo de procedencia.

Charlie Hilton – Palana

CHARLIE HILTON

7.0

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La que es líder de Blouse vuelve al terreno musical con su álbum debut en solitario, titulado “Palana”. Es un material personal, directo y nocturno que bebe de los sonidos del dream-pop más orquestal, el new-wave de los 80 y de los toques surferos proporcionados en el último corte del disco. A pesar de consistir en un álbum impecablemente producido, todavía nos deja dudar por qué sonido se mueve mejor.

Up

  • Charlie Hilton posee una voz sensible y embaucadora. Es el ejemplo de que no hay que tener un portento vocal para transmitir sentimientos.
  • Es un álbum correcto, exquisitamente producido y, además, dura lo que tiene que durar.
  • El final con bases surferas junto a Mac DeMarco realza la calidad del álbum a pesar de romper con el concepto inicial del mismo.

Down

  • Hay que escucharlo con tranquilidad y escogiendo bien el momento dada su excesiva uniformidad.