La música negra de Anaut triunfa en la sala madrileña Joy Eslava

Una tarde de lluvias intermitentes presagiaba una noche de calles vacías y poco movimiento. Excepto para los que teníamos cita en Joy Eslava. Periodistas, locutores de radio, músicos, grupos de amigos,  jóvenes, ancianos y un puñado de niños (que entraban gratis), esperaban impacientes desde primera hora para entrar a la sala. El ‘bluesman’ Adrián Costa caldeó el ambiente con un show divertido y para todos los públicos. Acompañado únicamente de una guitarra y su traje a cuadros, repetía sin cesar lo agradecido que estaba de estar allí. Terminó su tiempo con un juego de ‘loop’ y alguna que otra anécdota familiar, mientras que ya asomaban, por detrás de la cortina, las caras de asombro de los músicos de Anaut, impresionados por el llenazo de la sala.

Sin hacerse mucho de rogar, saltaron al escenario abriendo el setlist con la enérgica “Stab”. Y casi sin descanso para presentaciones, fueron encadenando los temas de su nuevo disco «Time Goes On«. Aunque también hubo tiempo para canciones antiguas y alguna que otra versión. Las colaboraciones fueron la guinda que pedía el pastel. Julián Maeso fue el primero en subir al escenario, interpretando la parte vocal de Jon Cleary del tema “When You Take It Slow.” Más tarde, apareció una chica debajo de un sombrero negro, una Angie Sánchez a la que la timidez le duró el tiempo que tardo en agarrar el micro para dar comienzo a “The Maze”. Pero sin duda, uno de los momentos más especiales de la noche tuvo lugar cuando entraron en escena los componentes de Gospel Factory, un ambiente que, aliñado con el rebote de los focos en la bola de discoteca que colgaba del techo, se volvió de lo más cinematográfico. Quizás, solo echamos en falta al músico Antonio Serrano al dar comienzo el tema “Guilt”, aunque no lo necesitasen para sonar a gloria.

Fotografía: Jaime La hoz
Fotografía: Jaime La hoz

A modo de curiosidad, cabe decir que la presencia entre el público de Aurora (Freedonia y Aurora and The Betrayers) y Muchachito Bombo Infierno hizo que la sala se llenase de rumores, aunque está vez, ellos no estaban allí para subir al escenario, sino para disfrutar con los cinco sentidos.  

La combinación de un par de temas lentos en el repertorio hizo que algunos de los espectadores necesitasen salir a estirar las piernas, problema que la banda solucionó haciendo sonar su ya conocida “Doesn’t Really Really Matter”, y llegando así a la parte final del espectáculo. Los asistentes, no contentos con las casi dos horas de deleite musical, pedían más y más. La banda respondió con un esperado bis, cerrando el repertorio con “You Got Me In Heat”.

No cabe duda que la noche fue un éxito, sobre todo para Anaut, que terminaron entre ovaciones y aplausos. Sus caras no reflejaban otra cosa más que satisfacción y alegría, la consecuencia lógica del trabajo bien hecho. Una noche diez, que si todo marcha como debe, podría convertirse en lo habitual en los recitales de la banda.

Fotografía: Iván Martinez Segovia
Fotografía: Iván Martinez Segovia

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