Van de nerds pero le dan caña”. Esta es una de las mejores descripciones que he oído de Weezer, ese grupo de power-pop/rock que efectivamente, dan caña en sus discos, y este nuevo álbum no iba a ser una excepción. Quizá un poco menos rock que en otras ocasiones y con alguna canción un poco más bailable, pero igual de power que siempre. Cuando escuché el primer single de este «White Album» pensé que me iba a encantar, y el tiempo ha terminado por confirmar mis sospechas.

La mezcla de guitarras saturadas, riffs poderosos y melodías pegajosas que no puedes sacarte de la cabeza sigue siendo la seña de identidad de una banda que ha evolucionado de manera irregular su estilo con los años, pero sigue molando igual. De hecho, este cedé tiene mucho de «Pinkerton», el segundo largo con el que los californianos conquistaron a buena parte de sus fans a la vez que se sacaban un billete sólo de ida al ostracismo.

No se puede decir que Weezer hayan tenido una carrera musical sin altibajos, pero ¿qué grupo la ha tenido? Además, sin derrotas no se aprecian las victorias. Cuenta la leyenda que el fracaso de «Pinkerton» (por si no se nota es mi disco favorito de este grupo y, en mi opinión, el más inspirado) llevó al propio Rivers Cuomo a trazar un plan para mejorar su método de composición y relanzar su carrera musical.

Lo logró, y fruto de ese cambio de musas llegaría sendos éxitos como el “Green Album” o “Make Belive”, pero también el fracaso más estrepitoso con “Maladroit”. Años, del 1999 al 2003, bastante convulsos para la banda, con idas y venidas de Cuomo y dos cambios de bajista. Tras años con rumores sobre su separación y con la crítica escribiendo en letras de oro su epitafio, Weezer hacen lo que casi nadie esperaba a estas alturas… volver al principio. Regresar a las raíces para volver a poner de acuerdo a crítica y fans, algo que pocas veces ha conseguido esta irregular, a la par que genial, banda.

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Reinventarse con el mismo sonido de siempre no es fácil, pero los de Rivers Cuomo dan muestras de haberlo conseguido una vez más.

El carrillón casi infantil que suena en los albores del primer tema, “California Kids”, ya lo hemos escuchado en otros discos. También el estribillo azucarado, las guitarras con la ganancia del ampli a tope y también el hecho de no ponerle nombre al disco. Esta similitud con The Beatles, aunque sólo sea en eso, demuestra que los tienen bien puestos. Así es el “White Album” de Weezer, un elepé que regresa a la esencia power-pop, pero que no renuncia a canciones susceptibles de ser la banda sonora del próximo e inminente verano, como “Wind In Our Sail”. El tema más buenrrollero de los diez que componen este nuevo trabajo y que contiene un estribillo tan cantable y pegadizo que es difícil quitárselo de la cabeza.

Si alguien creía que se les había agotado la vena creativa porque algunos discos anteriores no estuvieran a la altura, ya puede ir cambiando de opinión. Adaptando el refrán que dice eso de que no dejes que un árbol te impida ver el bosque, podríamos decir: no dejes que uno (o dos o tres…) malos discos te impidan disfrutar de la gran discografía de este grupo. Reinventarse con el mismo sonido de siempre no es fácil, pero dan muestras de haberlo conseguido una vez más, para contrariar a los críticos. Prueba de ello es otro de los cortes más divertidos: “Thank God For Girls”, primer sencillo (con razón) y toda una gamberra declaración de intenciones.

Parece que Rivers Cuomo (principal artífice de las canciones) ha vuelto a ponerse creativo, pero tampoco le anda a la zaga el trabajo de Brian Bell que deja de nuevo su sello en forma de distorsión y guitarreos que aportan corpulencia.

Parece que Rivers Cuomo (principal artífice de las canciones) ha vuelto a ponerse creativo, pero tampoco le anda a la zaga el trabajo de Brian Bell que deja de nuevo su sello en forma de distorsión y guitarreos que aportan corpulencia. Buenas noticias en cualquier caso para los fans de esta banda que firma con este su segundo elepé sin el apoyo de un gran sello discográfico. Otra que apunta a que la ‘compre’ una despiadada marca de cervezas para que sea la banda sonora de su nuevo spot estival es “(Girl We Got A) Good Thing”. No exagero, una escucha y te quedas prendado y te pones a imaginar cómo será el amor de verano de este año que se acabará al llegar septiembre.

Y de la luz del Sol a un pasaje más oscuro con “Do You Wanna Get High?”. El tema con la melodía quizá menos ‘happy’, pero con una letra genial que habla sobre emprender un viaje, en cualquiera de los significados de la palabra, por México. Seguimos la escucha para llegar al más prometedor de los temas de avance de este elepé: “King Of The World”, una canción que trae de vuelta el sonido de los primeros elepés. La parte con coros armonizados es sencillamente 100% Weezer. El genial y sencillo videoclip que sirvió de promoción para el lanzamiento de este trabajo concentra la esencia del grupo: fresco, desenfadado y resultón.

El álbum blanco de Weezer realiza una perspectiva de la juventud californiana y sus endémicas y clasistas relaciones (según mi experiencia en esta interesante y volátil sociedad aprendida en series como The O.C. y El Príncipe de Bell Air).

Summer Elaine and Drunk Dori” enfila la recta final del CD con uno de los temas más redondos de este “White Album”. Amor de playa entre un inadaptado social y dos sirenas que recuerdan cuando eran jóvenes. En el centro alberga un solo que capta a la perfección la esencia Weezer. En otras palabras: pegadizo y agradable. Para los que aún no se hayan dado cuenta, el álbum blanco de Weezer realiza una perspectiva de la juventud californiana y sus endémicas y clasistas relaciones (según mi experiencia en esta interesante y volátil sociedad aprendida en series como The O.C. y El Príncipe de Bell Air).  En “L.A. Girlz” siguen por ese camino y describen una relación sentimental teenager (friendzone incluida) que se explica muy bien en el videoclip. Dato friki: la primera estrofa encierra un verso de un célebre poema surrealista de Lewis Carroll («Jabberwocky») que de hecho fue incluido en Alicia en el País de las Maravillas: “It’s the gyre and gimble in the wabe”.

Jacked Up” es el tema más popero-actual del disco e incluye unos pianos danzando entre la melodía. La letra hace referencia a lo complicado que es hablar con chicas, sobre todo cuando estás orbitando alrededor de tu estrella en mitad de la abarrotada playa: “You’re the sun that I’m orbiting”. Y tal y como se va el verano, con cada ola, se va desvaneciendo el disco con “Endless Bummer”. Un bucle infinito que moja la orilla hasta que vuelve el glockenspiel a recordarnos que estamos escuchando lo nuevo de Weezer. Un disco tan luminoso como su portada y ojo, porque Cuomo ya está pensando en el «Black Album»… que será, en sus propias palabras, “mucho más oscuro”. Hasta entonces, dejemos que entre la luz del Sol.

Weezer – Weezer (White Album)

WEEZER

7.5

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Los californianos Weezer vuelven a la carga con su “White Album”. Un disco que regresa a los orígenes de la banda: letras sobre problemas de jóvenes inadaptados, playas de L.A., melodías pegadizas y solos inolvidables. Si te gustó “Pinkerton”, te encantará.

Up

  • Vuelta a los orígenes de la banda. A veces complicarte la vida con los arreglos y la innovación no es el mejor camino para seguir gustando… sobre todo a tus fans de siempre.
  • Algunos temas no te los podrás sacar de la cabeza. El disco es una colección de singles.
  • Trabajo redondo en lo melódico y las guitarras.

Down

  • No innova ni busca innovar.