Creo que el rock ‘n’ roll deberían ser tres palabras y un estribillo, y las tres palabras deberían ser lo suficientemente buenas como para decirlo todo”. Esta frase de Dee Dee Ramone nos hace entender el ideal al que aspiraba un músico cuyo conjunto nacería con el propósito de recuperar la esencia del rock and roll más rebelde y primitivo, devolviendo dicho género a los jóvenes de la calle, a aquellos que sentían el rock como una manifestación musical visceral, sencilla e inmediata. Una respuesta contundente y subversiva contra la artificialidad, la ostentosidad y la intelectualización de la que hacía gala el rock desde finales de la década de los sesenta y principios los setenta del siglo pasado. El rock progresivo se había convertido en el más pretencioso de los subgéneros: las letras de las canciones tenían poco o nada que ver con la realidad social de los adolescentes, la parafernalia de los conciertos llegó a límites hasta entonces inimaginables (legendaria es la gira mundial que Emerson, Lake & Palmer iniciaron en marzo de 1973 con 20 toneladas de equipo), la ambición conceptual del álbum, y la idea del rock estaba dominada por la ejecución virtuosa de un instrumento, otorgando a los guitarristas de hard rock (el otro gran subgénero del momento) el estatus de casi deidades por parte del público.

En respuesta a estas pretensiones y con el hastío social como fuerza motriz, surgirían los Ramones. Con el amateurismo por bandera, este grupo conformado inicialmente por tres miembros (Dee Dee Ramone como cantante y bajista, Johnny Ramone a la guitarra y Joey Ramone a la batería; más tarde, Joey tomaría el rol de vocalista ante la imposibilidad de Dee Dee de tocar y cantar simultáneamente, tomando las baquetas Tommy Ramone, a la sazón, mánager de la banda) se situaría a la estela de formaciones como The Stooges y The New York Dolls, bandas de las cuales eran admiradores, con la premisa de devolver el rock al espíritu de sus orígenes, a su condición más elemental. Procedentes del distrito de Queens (Nueva York), los Ramones se erigirían como la punta de lanza de un movimiento contracultural que se articuló en torno al club CBGB de Manhattan, el mítico local que Hilly Kristal fundó en 1973 y que vio nacer el punk rock de la mano de nombres tan ilustres como los mencionados Ramones, así como Blondie, The Dictators, The Patti Smith Group, Richard Hell and the Voidoids y Johnny Thunders and the Heartbreakers. No obstante, existe cierto consenso a la hora de afirmar que corresponde a los primeros el título de pioneros del subgénero.

«Ramones»: recuperando el espíritu original del rock and roll

Con cada actuación el grupo iba ganando adeptos. Lejos de los dardos venenosos que escupirían los Sex Pistols contra el establishment en Gran Bretaña, los Ramones gestaron un punk desenfadado, divertido y alegre que descargaban con vigor en directos electrizantes y frenéticos. Sirviéndose de la intuición más que de un conocimiento formal de la música, el grupo supo combinar con maestría elementos del rock and roll más genuino, de la música surf vocal, de los grupos de la british invasion y del garage rock, su más inmediata referencia, su punto de partida. Así se generó un estilo que devendría en un movimiento subversivo que muchos tomaron como una broma, pero que abría una grieta que no haría sino acrecentarse de forma ágil e inexorable. No sería hasta 1976 cuando la discográfica independiente Sire Records, hoy propiedad de Warner, daría a estos cuatro muchachos, ‘hermanados’ por la aceptación del apellido Ramone que ya había asumido Dee Dee en honor al alias adoptado por Paul McCartney (Paul Ramon) en la época de los seminales Silver Beatles, la oportunidad de grabar un LP.

Ramones vería la luz un 23 de abril de 1976. Con la urgencia como baluarte, los Ramones gestaron un álbum repleto de pegadizas melodías pop, arropadas por un escueto número de acordes impetuosos que concebían una música ruda y vital, desprovista de cualquier tipo de ornamento. Canciones escuetas, directas y veloces con textos intrascendentes que versan sobre el consumo de estupefacientes, sobre películas de terror, el amor, el hastío juvenil y la violencia. Un coctel explosivo de 14 temas que, no obstante, la vehemencia del innovador cuarteto despacha en menos de treinta minutos. Una obra maestra del rock que abrió un camino alternativo con respecto a las tendencias musicales imperantes en la época, ampliando el panorama musical al presentar un sonido renovador que marcó un hito en la historia de la música popular urbana. Tal vez la revolución musical y cultural más grande desde el nacimiento del rock and roll y la aparición de los Beatles.

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Sirviéndose de la intuición más que de un conocimiento formal de la música, el grupo supo combinar con maestría elementos del rock and roll más genuino, de la música surf vocal, de los grupos de la british invasion y del garage rock, su más inmediata referencia, su punto de partida.

Blitzkrieg Bop inicia el álbum de la mejor forma imaginable. Aquí se nos presenta el arquetipo de canción punk. La simplicidad, la energía y la contundencia han hecho de este primer corte una de las canciones más famosas de la historia del rock. Su riff de tres acordes, su coro de marcadas influencias surf, y la expresión sempiterna en que se convirtió la entonación del Hey ho, let’s go!, hacen de esta composición una manifestación musical de leyenda. Muchos son los significados que se le han atribuido a este corte, sin embargo, su idea difusa no deja ver un claro trasfondo. Lo que está claro es que se trata de una llamada a la acción que cada cual puede interpretar a su antojo y darle el significado que más le llene. El minimalismo lírico más descarado y violento llega con Beat on the Brat. Cuatro frases que cuentan con humor la eficacia de golpear con un bate de beisbol a los niños malcriados. Particularmente breve, apenas minuto y medio, resulta Judy is a Punk, el tema con el que los Ramones hacían suya la denominación del nuevo género musical emergente. Cuenta la historia de Jackie y Judy, las cuales van a Berlín y se unen al Ejército de Liberación de Sudán donde, probablemente, encuentran la muerte.

Ecos beatlelianos resuenan enI Wanna Be Your Boyfriend, la pista más calmada del registro. Casi podríamos tildarla como la primera balada punk de la historia. Escrita por Tommy, llama la atención el romanticismo que desprende tanto la música como el texto. Una aproximación al pop que en la década de los sesenta hizo tremendamente populares a los grupos de chicas. Marcando el contrapunto con esta, llega Chain Saw, la más trepidante del elepé. El sonido de una motosierra marca el inicio de una canción de amor inspirada en la película de terror The Texas Chain Saw Massacre (“La matanza de Texas”), que Tobe Hooper llevó al cine en 1974. El aburrimiento y su consecuente abuso de drogas también tienen su lugar en Now I Wanna Sniff Some Glue. Cuatro versos que constituyen una de las canciones más famosas del cuarteto en la que el grupo, además, se permiten la intrepidez de jugar con los instrumentos, yendo un paso más allá del obstinado rasgueo. Siguiendo con el minimalismo textual y resultando, no obstante, el track más amplio del trabajo, comienza I Don’t Wanna Go Down to the Basement. Todos conocemos los clichés del mundo del cine de terror de clase B. Hay alguien en el sótano y, por supuesto, la paz y el amor que impulsaban los hippies no eran precisamente los ideales que movían a los antagonistas de estas cintas.

Con la urgencia como baluarte, los Ramones gestaron un álbum repleto de pegadizas melodías pop, arropadas por un escueto número de acordes impetuosos que concebían una música ruda y vital, desprovista de cualquier tipo de ornamento.

Igualmente escueta deviene Loudmouth. Una sencilla amenaza a un niño por bocazas cuya introducción se antoja una revisión de “Blitzkrieg Bop”, motivo por el que rápidamente capta nuestra atención. Havana Affair, por su parte, nos sorprende por el protagonismo que toma la batería, cuyo juego de platillos resonaran como no lo harán en todo el LP, mostrando así la técnica instrumental que este poseía, quien tenía, además, un conocimiento formal de la música, al contrario que el resto de los miembros del grupo que casi aprendían los rudimentos de la misma y de sus instrumentos a medida que tocaban. La aflicción por un amor no correspondido aflora en la pegadiza e inspirada Listen to My Heart. Uno de los cortes más notables del álbum, como notable y pegajoso es el estribillo de 53rd & 3rd”, la intersección de dos calles de Nueva York donde Dee Dee había ejercido la prostitución para costear su adicción a las drogas, hecho que narra en este corte el cual, como es habitual en las composiciones del bajista de los Ramones, no está exento de violencia (ficticia) cuando narra cómo mata a un cliente con el firme propósito de demostrar su heterosexualidad.

La única versión del disco la escuchamos en la impetuosa y vivazLet’s Dance”, el exitoso rock and roll publicado en 1962 con el que un jovencísimo Chris Montez conquistó las listas a ambos lados del Atlántico. Los Ramones consiguieron hacerla magistralmente suya al cargarla de fuerza, vivacidad y garra, para constituir uno de los mejores cortes del larga duración. “I Don’t Wanna Walk Around With Youse establece como el verso por excelencia en la canción homónima. Una simplicidad textual que, no obstante, resulta bailable y coreable. Que levante la mano el que pueda resistirse a los “uuuuh” del estribillo. Incontenibles. Y llegamos al final del álbum con Today Your Love, Tomorrow the World, un tema políticamente incorrecto por sus referencias al nazismo, el cual tuvo que ser revisado por el grupo antes de su inclusión en el álbum ante la negación de Seymour Stein, cofundador de Sire Records, de grabar la canción en su estado primigenio ante la manifestación impudorosa de los versos “I’m a Nazi, baby, I’m a Nazi, yes I am. Especialmente remarcable resulta el final de la canción, donde el cuarteto se atreve con los cambios de tempo, lo que genera en el oyente un efecto de tranquilidad, tras la abrasividad musical de los cortes precedentes, que anuncia el final del disco.

Una obra maestra del rock que abrió un camino alternativo con respecto a las tendencias musicales imperantes en la época, ampliando el panorama musical al presentar un sonido renovador que marcó un hito en la historia de la música popular urbana.

A pesar del enorme impacto cultural y de la inmensa influencia musical que este primer registro de los Ramones, así como el grupo mismo ostenta en la actualidad y ha ostentado en décadas previas, en su día el álbum pasó relativamente desapercibido. El grupo no fue tomado muy en serio, hecho al que se suma la consolidación de la música disco en aquella segunda mitad de los setenta. Música bailable con la que figuras como Donna Summer, Gloria Gaynor o Barry White asaltaron las listas de éxitos e inundaron las pistas de las discotecas, especialmente a partir del éxito mundial de la película Saturday Night Fever, protagonizada por John Travolta y con banda sonora de los Bee Gees. Un intenso fenómeno que permeó hasta al rock más duro, según manifiesta el éxito de la banda neoyorquina Kiss en “I Was Made For Lovin’ You”. También los mismísimos Rolling Stones se dejaron conquistar por aquel fenómeno en “Miss You”, e incluso sus ecos resonaron en el rock and roll español de la mano de Tequila y su éxito “Quiero besarte”.

De hecho, los Ramones sólo conseguirían entrar en los 10 primeros puestos en las listas británicas de singles cuando, producidos por Phil Spector para el álbum “End of the Century” (1980), versionaron “Baby, I Love You”, el éxito que Las Ronettes publicaron, también bajo la supervisión de Spector, en 1963. En 1994 el cuarteto de Queens conseguiría su primer disco de oro por el recopilatorio “Ramones Mania”, de 1988. Sin embargo, no sería hasta el 30 de abril de 2014, 38 años después de su lanzamiento, cuando el excelente primer álbum de los Ramones, referencia esencial e ineludible del punk, fue certificado como Disco de Oro por la RIAA (Recording Industry Association of America). No obstante, los Ramones crearon escuela desde su constitución y se convirtieron en referentes musicales de las sucesivas generaciones de músicos y melómanos, erigiéndose como una de las bandas más importantes e influyentes de todas las épocas. El tiempo pone a cada uno en su lugar, y el de los Ramones está, indudablemente, en lo más alto del Olimpo del Rock.

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RAMONES

10 INSTANT CLASSIC

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En 1976 veía la luz el debut discográfico de Ramones, que extendió los horizontes de la música gestando lo que se conocería como punk. Con la firme intención de devolver la música rock a su espíritu primigenio, lejos de la grandilocuencia, la ostentosidad y el virtuosismo del hard rock y el rock progresivo, el grupo de Queens facturaría un LP repleto de canciones sencillas, inmediatas, viscerales y contundentes con el firme propósito de divertirse y divertir que alteraría la cultura de la música popular.

Up

  • Los himnos imperecederos que contiene el álbum.
  • La sencillez, contundencia y visceralidad que derrochan cada uno de los temas.
  • “Ramones” supuso un cambio de perspectiva en el mundo del rock.
  • Este trabajo es la piedra fundacional de la fortaleza ofensiva en la que se erigió el punk con los trabajos de los Sex Pistols y The Clash, fundamentalmente.

Down

  • 14 canciones muy parecidas entre sí que pueden hacer la escucha monótona. No obstante, la concisión del álbum aporta el equilibrio preciso a la experiencia musical.