Australia es ese gran desconocido. Una isla enorme en el Pacífico con la que parece que nadie ha contado nunca excepto para enviar a sus esclavos y poco más. Pero Oceanía es algo más que una mera isla, y más si la analizamos desde el punto de vista del rock. Conjuntos que todo el mundo conoce, como AC/DC, son de allí, al igual que Flea, famoso bajista de Red Hot Chili Peppers, o los ya desaparecidos Jet, la banda de hard rock Airbourne y, por supuesto, Wolfmother. Sin embargo, por sus carreteras hay muchas joyas desconocidas, como este conjunto que os presentamos hoy: Filthy Lucre.

Estamos ante un dúo de stoner rock, hard rock y blues, que nos trae distorsión y riffs a través de un debut notable que pocas bandas son capaces de concebir enmarcado como primer disco. Lucas Marsh (guitarra y voces) y Ed Noble (batería) han pasado de ir por bares haciendo versiones a lanzarse a la piscina con catorce temas propios, y no les podría haber salido mejor, pues a la vista está que son dos músicos que se entienden a la perfección. Con influencias claras de grupos como Fu Manchu nos traen este “Mara”, producido por Sylvia Massy (Tool, Red Hot Chili Peppers, Foo Fighters, System of a Down).

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Este dúo australiano nos propone en su álbum debut “Mara” catorce piezas que rezuman stoner rock, hard rock y blues, plagadas de distorsión y riffs.

Una furgoneta que arranca y empezamos el viaje. Dover Street es una declaración de intenciones en toda regla. Ritmo contundente y sin un respiro para descansar, nos muestra de qué son capaces dos chicos cuando se juntan con una guitarra y una batería. El riff no es de lo más brillante, pero la estructura de la canción hace que el disco empiece bien. Con World Corpno ocurre lo mismo. Un riff sencillo y sin florituras, pero que convence desde el principio, especialmente por la voz que le pone Lucas Marsh. Pero, por encima de todo, el trabajo de Ed Noble es de manual, muy a destacar durante todo el disco ante la ausencia de un bajo. Aquí ya recuerdan al mejor stoner del desierto, con notas graves y unos agudos chirriantes, pero sobre todo mucha distorsión, muy en la línea de Fu Manchu.

Por si os lo preguntabais, sí, aquí también hay coros. En Devil Man queda patente, un tema con distintos riffs, permitiéndose incluso el lujo de usar slide, lo que provoca que el disco vaya en crescendo, con canciones cada vez mejores. Hand Made, por su parte, está dividido en dos composiciones. En la primera volvemos a tener la técnica de slide, que nos hace viajar hasta las mismas marismas de Louisiana, para bien o para mal, pues a quien le guste este estilo le encantará el tema. Sin embargo, a quien no, se le atragantará como uno de los más lentos y aburridos del LP… Y ahora sí, con la segunda parte regresa el mejor rock de los australianos. Con un ritmo frenético te vuelve a meter en el disco como mejor saben: a base de riffs. Pero no sólo son eso, porque son dos músicos que se hacen valer por una banda de más componentes, logrando algo muy difícil, como es que no echemos de menos ningún instrumento.

Un disco debut como no muchas veces se ven, con buenas composiciones, extenso y, sorprendentemente, creado por tan sólo dos músicos.

En su gran mayoría, siempre hay alguna canción que destaque por encima de las demás, ese peso pesado con el que te quedas para cuando acabe el disco, o aquel que repites antes de que termine. De ser así, Broke Bottle Bluessería el de “Mara”. Es como un buen whisky cuando llega al estómago, como un viaje con tus amigos en el que sabes que sólo van a pasar cosas buenas y sólo importa el trayecto, la aventura. Lento y con un golpe firme de bombo, eres consciente de que los acordes te van a golpear, sabes cuándo van a llegar… pero es de lo que más ganas tienes. Sólo hay que esperar. Continúa el disco con Mara”, una canción de paso con sintetizador de la que no hay nada más que decir. Seguimos, y si ya mencionábamos antes el trabajo de Ed Noble a la batería, en Bloundles Plains” incluso más. Un golpeo rápido y conciso que se lleva todo el protagonismo a pesar de tener uno de los mejores riffs de todo el disco y ser de las más cañeras. En cuanto a “Moonshine”, ésta nos muestra el mejor blues rock del elepé, recordando a formaciones como Black Keys o Blues Pills, orientados más hacia el rock que al blues. Aquí cabe mencionar a Lucas Marsh por la mezcla que ejecuta de guitarra rítmica y solista en un pequeño solo que queda a la perfección, sin necesitar grandes virtuosismos ni solos rápidos.

El hecho de evitar tocar la guitarra en gran cantidad de partes cantadas provoca que la estructura se repita (o dé esa impresión) durante varias canciones.

Y si antes mencionábamos a los Black Keys, aquí casi podríamos decir que esta pieza podrían haberla firmado Auerbach y Carney. Take It Slow va en aumento, empezando en un medio tiempo y acabando por hacernos saltar con una de las mejores composiciones del disco, muy electrizante y cálida. Feelin’ Downacerca el final del LP, el cual parece que ha ido de menos a más, regresando con otra dosis de energía y puro rock and roll a través de un estribillo potente y ‘rompecuellos’, que hará que los más bailongos lo disfruten al máximo. También tienen tiempo para meter otro slide, esta vez con guitarra acústica. Gotta Liveempieza más fuerte que cualquier otra. Nos acercamos al final, sí, pero de qué manera. Cada vez más entonados, parece que los australianos se han desatado y nos están ofreciendo todo su arsenal a base de potentes riffs, cada vez más rápidos, más pegadizos y con más matices a destacar. Son esos los detalles que hacen a un disco sobresalir por encima del resto, al igual que saber cerrarlo y, teniendo en cuenta que este es un debut, sólo se le puede alabar. Sail viene para ofrecer lo mismo, esta vez con efectos de distorsión en las voces que enguarran todavía más la distorsión de la guitarra, algo que encantará a los amantes del fuzz.

Ahora sí, Just a Littlepone el punto y final al disco. Ocho intensos minutos de rock como sólo estos australianos recién descubiertos saben hacer, con esa mezcla exquisita del mejor blues y el mejor rock que les hace uno de los grupos revelación sin lugar a dudas. Y lo consiguen con ocho minutos que no aburren, especialmente cuando el ritmo de la pista se mueve a terrenos más eléctricos, donde se desenvuelven como pez en el agua con apenas un par de acordes perfectamente encajados y enlazados entre sí. El broche de oro para un disco debut como no muchas veces se ven, con buenas composiciones, extenso y, sorprendentemente, creado por tan sólo dos músicos. Aunque eso es algo que evidentemente puede restar puntos, al echarse en falta mayor riqueza y detalles sonoros como por el hecho de evitar tocar la guitarra en gran cantidad de partes cantadas, lo que provoca que la estructura se repita (o dé esa impresión) durante varias canciones. Pero sin duda se trata de un gran disco de una banda muy a tener en cuenta; sólo el tiempo dirá si son capaces de mantener el ritmo en la carrera de fondo del rock and roll.

Filthy Lucre – Mara

FILTHY LUCRE

7.0

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Riffs, riffs y más riffs. Todos acompañados por una batería que capta a la perfección la esencia del stoner, con toques al más puro estilo del desierto americano. Y sí, nada más acompaña a esos riffs, pues Filthy Lucre son un dúo, pero sin nada que envidiar a los grandes del género. Nos dejan con la sensación de que no necesitan a nadie más. En directo estará por ver.

Up

  • Aunque parezca increíble, es sólo su primer disco.
  • Catorce canciones, y ninguna aburrida.
  • Una hora de riffs que te ponen muy difícil escoger solamente uno.
  • Siendo un debut así, nos hacen pensar que sólo pueden ir a más.

Down

  • Al ser sólo dos miembros, trasladar el sonido del disco al directo quedará insulso o requerirán de otros músicos.
  • Pocos arreglos y solos, lo que podría haber encumbrado este álbum.
  • En el momento de cantar, la guitarra queda vacía y los riffs no son nada del otro mundo.