Muy ligado al folk-pop británico y a The Beatles, llega desde Albacete Jacobo Serra con su nuevo álbum, “Icebergs”, un conjunto de cuatro temas que siguen siendo igual de acogedores que sus trabajos anteriores: su EP “The Word I Never Say” (2012) y su primer LP “Don’t Give Up” (2014). Estas cuatro nuevas canciones que Jacobo ha presentado parten de la idea de lo que ocultamos, de lo que está escondido bajo una gran montaña de hielo, para ir destapando poco a poco aquello que no es visible a simple vista, lo que pasa desapercibido bajo la superficie por aquellos que no se han desprendido del glaciar.

Llevo en la música desde que era un niño”, afirma, “desde que cantaba en la ducha y en el coro del colegio, ahí empezó todo”. Desde que tiene 15 o 16 años ha estado en varios grupillos y, tras terminar la carrera de Derecho, decidió irse a vivir unos años a Inglaterra, donde comenzó a dar los pasos que marcarían el principio de su carrera musical. Así, el albaceteño que teloneó a Marlango y que cuenta con el apoyo del guitarrista de Vetusta Morla, Juanma Latorre, empezó más seriamente hace ya unos siete u ocho años y ahora se encuentra dedicado en cuerpo y alma a descubrir todo lo que se esconde bajo el ‘iceberg’.

¿Te resultó duro, por así decirlo, tomar la decisión de empezar a dedicarte a la música?

Siempre es una decisión dura en el sentido de la estabilidad, del trabajo y de qué va a pasar. Creo que esa es la parte de la decisión que es más dura pero por lo demás no, porque realmente es una decisión como muy con el corazón: “esta es mi vocación, he nacido para hacer esto y es a lo que me quiero dedicar”. Pero tampoco creo que haya un momento en el que tomes la decisión. En mi caso ha surgido de manera casi indómita. Ni me di cuenta, de repente me vi dedicándome casi por completo a esto. No creo que te pares a pensarlo y lo hagas así, es una cosa que ocurre.

¿Qué crees que ha cambiado o qué hay de diferente en tu nuevo trabajo con respecto al anterior?

Siempre intento que en cada trabajo que hago, cada canción que compongo y cada paso que doy sea otra vuelta de tuerca a lo anterior. En este disco la diferencia fundamental que hay es la producción, ya que esta última la firma Juanma Latorre, mi amigo, excelente músico y persona y que, además, toca en Vetusta Morla. Supongo que esa es la diferencia que más resalto, la producción del disco que se la he cedido a un amigo y me puse un poco en sus manos, pero también sabiendo más o menos lo que queríamos hacer y siempre de mutuo acuerdo.

La vuelta de tuerca a la que me refiero que he dado a este disco quizás es un poco ese coqueteo que hay con la música electrónica. No quiero utilizar la palabra ‘antiguo’ o ‘clásico’, pero sí que es verdad que siempre miro hacia eso, y a pesar de que yo no creo en poner ese tipo de etiquetas, sí que con este disco quería acercarme a sonidos, texturas, atmósferas más sintéticas, llámalo electrónicas o lo que sea. También hay cuerdas, hay muchas cosas orgánicas, muchos instrumentos acústicos y todo. Quería que fuera un poco de la mano con lo que tenemos hoy en día, el avance técnico que tenemos para grabar y para hacer sonar los instrumentos, intentando darle un color diferente. Creo que esa es la característica que los separa un poco. Además son dos trabajos seguidos, coetáneos (“Don’t Give Up” e “Icebergs”). “Icebergs” está formado por canciones de las cuales tres ya estaban compuestas cuando saqué “Don’t Give Up”, pero que no entraron en el disco porque iba a ser un poco el ‘hijo’ del primero. Sin embargo, tomó una personalidad propia y totalmente diferente al anterior, de hecho, no tiene nada que ver en contexto ni en nada. Así que también el proceso de creación y de grabación tomó su propia forma.

¿A qué se debe que todas tus canciones estén en inglés excepto “Icebergs”?

Yo es que siempre he compuesto en inglés, desde el principio. Nunca me he planteado componer en español, la verdad, y quizás por la obvia razón de que siempre he escuchado música en inglés. Desde que empecé a escribir y a coger la guitarra, los sonidos musicales los concebía en inglés. Luego tuvo más sentido aún cuando fui a Inglaterra, donde he estado viviendo, y entonces los dos discos que he sacado antes de este están compuestos ahí. Ahora estoy en Madrid desde hace un tiempo y sentí una necesidad un poco física, intelectual y artística de comunicarme con el público en el idioma materno, que es mayoritariamente español en este caso. Viene más bien por la necesidad artística de cada uno y de la situación y contexto en el que te encuentras. “Icebergs” está un poco entre dos caminos, digamos. Hay tres canciones en inglés y una en castellano. No sé qué va a pasar con el siguiente, pero sí que sé que la sensación está siendo muy grata, sobre todo cada vez que interpreto “Icebergs” en directo. He conseguido lo que quería, que era que la gente me entendiera al 100% porque, aunque somos un país ya bastante preparado, en castellano siempre te entenderán mejor. El arte va muy unido a la persona, por lo que todo es muy subjetivo. Siempre he defendido el inglés y, sin embargo, al estar ahora en Madrid y estar todo el día hablando español pues claro, al final coges la guitarra, haces un tema y resulta que sale en español.

¿De dónde salieron estos cuatro temas de tu último material?

Cada uno, en realidad, sale de un sitio. Quizás el tema central para mí sea el primero, que es “There’s A Sign”, y ese sale un poco de todo el concepto en el que se basa el disco, que habla del cambio climático y de los indicios y señales que hay de ello. Es una preocupación que siempre he tenido por el medio ambiente y es un poco lo que digo siempre, que ya no sé cuántas señales tienen que aparecer para que nos demos cuenta de que la cosa no va bien. Pero también me refiero a otras muchas cosas, no sólo al cambio climático, sino a las dos caras del iceberg, a lo que ocultamos, a lo que hay debajo de la línea del iceberg. Como te dije antes, tres de ellas estaban ya escritas y no entraron en el anterior disco por una cuestión conceptual, porque yo quería hacer un disco de diez canciones muy redondo. Entonces tenía otras siete canciones que decidí no incluir, no porque no me gustaran sino porque prefería lanzar un disco corto y luego hacer otro.

Son canciones que cada una habla de un tema, cada una viene de un lugar diferente, de hecho, casi todas están compuestas en Inglaterra excepto la última, “Icebergs”. Luego, todas en sí desde la producción y grabación giran en torno a una forma para que tengan el mismo sentido y para que estén basadas en el mismo concepto. Las otras eran unas canciones a a las que yo les tengo mucho cariño, pero se habían quedado un poco en el limbo, como un iceberg, a la deriva. La verdad es que lo del iceberg me venía fenomenal porque era perfecto para todas las cosas que yo quería expresar.

En «Icebergs» la diferencia fundamental que hay es la producción, ya que la firma Juanma Latorre.

¿Cómo está siendo su acogida? ¿Ha llegado una buena respuesta de Inglaterra, donde has estado viviendo hace unos años?

Bueno, la verdad es que todavía no he presentado el disco allí, pero tengo preparada una gira. Estuve en Irlanda hace unas semanas tocando y la verdad es que la acogida estuvo muy bien. Ahora voy a volver a Inglaterra en mayo y junio, voy a hacer una gira y a pasar por un par de festivales y, además, voy a tocar con la orquesta de la universidad de música de Paul McCartney en Liverpool y voy a hacer una especie de proyecto con LIPA (Institute for Performing Arts), que es como se llama la escuela. Voy a girar con los mejores músicos de la escuela, con los del último año, y luego me los voy a traer a España también. La verdad es que tengo mucha ilusión con ese proyecto y a ver cómo lo recibe el público inglés. En España muy bien; no nos  lo esperábamos porque es un producto como muy exclusivo, en el sentido de que sólo ha salido en vinilo y en digital. Estaba un poco acojonado porque no sabía muy bien qué iba a pasar.  Sin embargo, la verdad es que la venta va muy bien, está de nº8 en el FNAC y para llevar mes y medio a la venta es increíble en los tiempos que corren para un artista independiente.

Tus letras y el sonido de tus canciones crean una atmósfera melancólica, pero a la vez son como un grito de esperanza y felicidad. ¿Qué es lo que pretendes transmitir con esto? ¿Cómo consigues compaginar el “Don’t Give Up” con otro sonido más nostálgico?

Como has dicho, melancolía, pero ‘de la más honda felicidad’. Es una cita de Nietzsche, pero me gusta mucho porque es verdad. Es que son canciones con un ingrediente de melancolía y de tristeza pero yo creo que es para llamar la atención del oyente y al final darle un empujón de ánimo. Antes de que termine la canción siempre hay como un empujón de ánimo y de esperanza porque es lo que yo siempre pretendo. No es una tristeza suicida ni nada de eso, sino todo lo contrario, es una tristeza inspiradora. Con el disco anterior era “Don’t Give Up” (“no te rindas”), que era un mensaje dirigido a la gente y ahora igual, «Icebergs» está hablando de temas que me preocupan pero siempre con un trasfondo de esperanza, de nunca de tirar la toalla. Es como una especie de terapia, supongo.

The Beatles son como mi biblia de la música.

¿Qué ha sido lo que más te ha influenciado a la hora de consolidar este sonido?

Muchísimas cosas. Desde mi propia experiencia como músico y compositor, estando en la calle todo el día y tocando. Luego también hay mucha música que me ha influenciado: desde la música clásica romántica que siempre me ha apasionado, pasando por la ópera y The Beatles, que son como mi biblia de la música. También la música actual; me voló bastante la cabeza el último disco de Damon Albarn o el último de Sufjan Stevens, álbumes que me han influenciado muchísimo a la hora de lo que yo quería plasmar sobre esas texturas, atmósferas y ese coqueteo con la electrónica, ‘folktrónica’ como le dicen a veces, y que aún estoy ahí queriendo hacer más.

En algunos directos sueles ir acompañado por otros músicos y en otros sólo por tu guitarra, ¿cómo te sientes más cómodo?

Creo que depende del contexto y del concierto. Hay escenarios que se benefician muchísimo de la soledad del artista y hay escenarios que requieren un poco de acompañamiento, entonces creo que eso se decide un poco sabiendo a dónde vas a ir. Yo disfruto mucho tocando solo porque hago lo que me da la gana, no tengo que someterme a ninguna estructura ni a ningún tipo de ritmo. Paro, hago intensidades, bajo, subo… pero bueno, dicho lo cual me encanta tocar con banda y además las canciones tienen armonías, tienen arreglos de todo tipo de instrumentos y se benefician muchísimo de una banda, porque al final la gente va a escuchar lo que oye en el disco y éste tiene sus instrumentos. Al final es muy bonito tocar una canción con una batería, con un bajo o con una orquesta, si puede ser.

El LP “Don’t Give Up” fue autoproducido, ¿qué hay de «Icebergs»?

Tengo mi propio sello, por lo que publico mis trabajos con él. Hice la producción artística de todo el disco y para el nuevo también lo saco yo, aunque la distribución corre a cargo de Sony Music y la producción la ha hecho Juanma Latorre, como te había dicho antes.

Ya has recorrido numerosas ciudades, salas y algún que otro festival, ¿qué planes tienes para el futuro?

Pues muchísimos, la verdad. Hace un par de días publicamos las fechas que voy a hacer ahora en primavera y voy a hacer unas 35 en tan sólo dos meses, lo cual no sé cómo voy a hacer [Risas]. Tocaré por casi toda España y luego al terminar de hacer la gira de primavera  voy a ir a Inglaterra. En España estaré por la Comunidad Valenciana, la semana siguiente Aragón y Cataluña, y luego quería hacer Galicia. El 21 de abril estaré en Zamora, al día siguiente estaré en el FNAC de A Coruña y ese mismo día toco en la Dado-Dadá en Santiago de Compostela.