Los Zigarros

Los Zigarros –
A todo que sí

Los Zigarros están de vuelta con su álbum “A todo que sí”, su segunda referencia. Una colección de canciones que desprende velocidad, estilo, electricidad e insolencia. Un LP adictivo que afianza a la banda de los hermanos Tormo en el panorama musical de nuestro país, postulándose como claros aspirantes al trono del rock nacional.

Los Zigarros, el grupo que mantiene a flote el rock and roll más clásico en nuestro país, están de vuelta. Después del buen sabor de boca que nos dejaron con su homónimo debut, la banda valenciana de los hermanos Tormo nos presentan A todo que sí, su nueva referencia. Sin perder la frescura que emanaba de aquella primera y extraordinaria colección de canciones con las que fueron reclutando seguidores a lo largo y ancho del país, estos enamorados de la guitarra se afianzan en el panorama musical español con un nuevo trabajo que desprende velocidad, estilo, electricidad e insolencia. Un álbum que ha contado nuevamente con la producción de Carlos Raya, que suena igualmente adictivo y, no obstante, mucho más atractivo que su predecesor, el cual ya había dejado el listón a una altura considerable.

Los Zigarros van un paso más allá y coquetean con diferentes estilos y géneros que dan dinamismo y variedad al conjunto final. Aquí hay temas para pasárselo bien, pues ese es su fin último, repletos de riffs pegadizos y letras sencillas, canallas y optimistas que son interpretadas con chulería y desparpajo, las cuales giran en torno a la noche, el sexo y el deseo sexual más apasionado, sin tabúes. Este es un disco de rock and roll, y como tal, no hay espacio para las metáforas ambiguas, difusas o empalagosas. Asimismo, también hay lugar para el humor, el amor así como su opuesto, el desconsuelo y la celebración de la vida rockera. Un derroche de vitalidad que inundará nuestros oídos, nuestra conciencia y nuestros corazones.

Diferentes estilos y géneros

Riffs pegadizos y letras sencillas, canallas y optimistas que son interpretadas con chulería y desparpajo, las cuales giran en torno a la noche, el sexo y el deseo sexual más apasionado, sin tabúes.

Pulsamos play y se iniciaA todo que sí con el primer gran riff de este nuevo registro. Los Zigarros son gente de experiencias, y así nos lo hacen ver en esta primera canción. Con un ritmo contagioso, estos músicos dan un sí gozoso a la vida dispuestos a vivirlo todo, a no perderse nada. Una celebración del presente, de los acontecimientos y oportunidades que se presentan. Una puesta en valor del espíritu primigenio del rock, del valor de la juventud. Se nos presenta, acto seguido, Baila conmigo. Una introducción musical lenta que nos evoca algún pasaje musical que bien podría haber firmado Ariel Rot, y que pronto torna en un blues optimista y alentador que favorece la despreocupación e insufla generosas dosis de ‘buenrollismo’ a todo aquel dispuesto a acercarse a estos cuatro minutos altruistas de canción.

El rock and roll más arquetípico, la fórmula con la que conquistaron (y siguen conquistando) al público más adepto a las guitarras y al ritmo de boogie tiene lugar en Dentro de la ley, uno de los temas más irreverentes y macarras del LP que narra con humor y desenfado una relación de tintes sadomasoquistas entre un maleante y una agente de la policía. Potencia y velocidad a raudales en el que es uno de los puntos álgidos del álbum. ¿Qué demonios hago yo aquí? comienza con un estribillo en el que se nos presenta de forma clara y perfectamente definida una interpretación al más puro estilo M Clan, influencia directa que se ha dejado ver de forma manifiesta en este corte. Puro rock cargado de la poesía callejera más canalla para expresar el amor más gamberro e instintivo que probablemente hemos escuchado en mucho tiempo: el rollo es que te comía una cosa que tú tienes… pero no te quieres ni acercar”.

Dinamismo y variedad

Es un disco de rock and roll, y como tal, no hay espacio para las metáforas ambiguas, difusas o empalagosas. Un derroche de vitalidad que inundará nuestros oídos, nuestra conciencia y nuestros corazones.

Garage y surf se entremezclan enResaca. Una oda al malestar etílico por antonomasia en el que se describen las sensaciones y pensamientos que se manifiestan tras una noche de borrachera, pero que no obstante volveremos a repetir. Velocidad y concisión para una de las creaciones más frívolas de la colección. Por su parte, los celos que emanaban en “Desde que ya no eres mía”, tema incluido en su anterior referencia, tienen su continuidad en Ya me olvidé de ti. Una canción más calmada y oscura que aquellas que la flanquean, y que desprende un sonido en consonancia con algunos de los cortes que Arctic Monkeys registraron en “AM”, su referencia de estudio más reciente. Un paisaje gris para una historia de desamor que contrasta con el resto de temas del LP, marcando el ecuador del mismo.

Volvemos a los ritmos desenfrenados con Odiar me gusta”, un corte directo en clave de humor que incursiona en el psychobilly, y que se pone a la estela temática de composiciones como “Odio”, que Revolver publicaba en “8:30 a.m.”, su sexto álbum de estudio, aunque en esta ocasión la lista es menos exhaustiva y, no obstante, más visceral. Los Zigarros no odian así porque sí, Los Zigarros odian porque les gusta, porque es un derecho que les causa placer, aunque cierta razón dados algunos argumentos sí que tienen. Las cosas como son. El punk rock también tiene su hueco en canciones como Suena rock & roll, cita de los Ramones incluida cuando vociferan: Hey! Oh! Rock and roll!. El pasaje guitarrero de aire celta que hace las veces de solo lleva a la fiesta del rock en la que estamos inmersos a su momento álgido. Un instante de comunión colectiva, cerveza en mano, en cualquier garito que se precie, mientras el grupo expone las vicisitudes de la genuina forma de vida rockera.

Talento innato y años de duro trabajo

Los Zigarros han dado un paso adelante con acierto y se postulan como claros aspirantes al trono del rock nacional.

Si hay una canción especialmente inspirada en este trabajo, esa es Tendrías que haberla visto bailar. Una letra de amor entusiasta con un estribillo sensible y pegadizo de los que se graban a fuego en la  memoria del oyente. Especialmente lustrosa suena aquí la guitarra solista en las manos de Álvaro Tormo, que dota al tema de una sensación particularmente emotiva. En Contra la pared traerán de vuelta el punto granuja que con el tema anterior parecía abandonado. Pero en este corte la cosa va de pasión. Noche y sexo envueltos en un rock repleto de sugerente efecto wah-wah que enluce de manera fantástica la canción. Y una canción de estribillo extrañamente familiar se desarrolla en Tenía que probar. Fuerza y desconsuelo que muda en aceptación y optimismo para redondear el álbum, preparando el terreno para empezar de nuevo. Dale si no al play, y compruébalo.

Los Zigarros han dado un paso adelante con acierto y cuentan ya con una base sólida de fans para que el proyecto siga prosperando y afianzándose en el panorama musical nacional. La apuesta de estos jóvenes parece ir dando resultados, y no es producto de la casualidad o la moda, sino fruto de un talento innato y años de duro trabajo, que parece ser la fórmula que combinan con destreza estos jóvenes hacedores de éxitos, que se postulan como claros aspirantes al trono del rock nacional.

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